miércoles, 15 de abril de 2026

El neomesianismo de Donald Trump.

En su cuenta de Truth Social, el presidente Donald Trump subió una imagen de sí mismo con pretensiones mesiánicas. Foto Afp   Foto autor
Carlos Martínez García
15 de abril de 2026 00:05
En su cuenta de Truth Social, el presidente Donald Trump subió una imagen de sí mismo con pretensiones mesiánicas. Tras las reacciones virales que recibió en redes sociales por autopresentarse como Jesucristo, así lo percibieron quienes criticaron la imagen, Trump bajó el cuadro. Sostuvo que sus críticos se confundieron porque la ilustración no tenía las implicaciones que le adjudicaron.
El ocupante de la Casa Blanca tiene amplios antecedentes en tratar de instrumentalizar lo religioso para sus fines de dominio. Dichos intentos se han materializado en acciones desde su primera presidencia. El 1º de junio de 2020, a siete meses de concluir su mandato, Donald Trump hizo circular una fotografía suya mostrando la Biblia. El acto formaba parte de su estrategia mediática para enfrentar las movilizaciones consideradas por él como terroristas. Para caminar hacia donde la fotografía sería tomada, la Iglesia Episcopal de San Juan, en Washington D.C., el presidente no vaciló en ordenar a fuerzas de seguridad que dispersaran, con gases y balas de goma, a quienes protestaban en las afueras de la Casa Blanca contra la presidencia encabezada por él.
Trump sabía bien que la imagen levantando la Biblia podría generarle apoyo en un sector de la población, dado el valor reconocido que tiene el Libro en segmentos importantes del pueblo. Enarboló la Biblia como amuleto para conjurar las vigorosas movilizaciones ciudadanas que se activaron a consecuencia del asesinato de George Floyd, acto que con saña perpetró el policía Derek Chauvin.
La imagen elegida por Trump implicó afrentar la memoria de Floyd y dar un artero golpe simbólico a millones de afroestadunidenses que tienen la Biblia como elemento central de su identidad y forma de situarse ante el mundo.
Sobre el caso de George Floyd circuló una fotografía en la que tiene la mano derecha en alto y sostiene una Biblia. Le acompañaban integrantes de la Iglesia Resurrección donde se congregaba en Houston, Texas. De acuerdo con Patrick Ngwolo, quien fue su pastor, Big Floyd fue clave para promover acciones de servicio eclesial en el conflictivo barrio Cuney Homes y lo recordó como un hombre de paz. ¿Conocía Trump la fotografía de Floyd con la Biblia?
Es muy probable que sí, por lo cual el presidente quiso contraponer la suya y así intentar anotarse una victoria en el terreno simbólico.
En la historia del pueblo afroamericano la Biblia ha sido herramienta de emancipación. No por casualidad los blancos esclavistas prohibieron la lectura bíblica o bien expurgaron la obra de pasajes peligrosos, como en los que se habla de igualdad de los seres humanos, derechos de los trabajadores, denuncias de los profetas contra el pecado estructural convertido en sistema y que sólo habría paz si reinara la justicia.
En sus campañas por la presidencia de EU, Trump ha declarado ser asiduo lector de la Biblia. No lo es, ha echado mano del engaño para cautivar a un importante sector del electorado con el fin de atraerse votos. El personaje es dado a los rituales y expresiones de religiosidad que no lo comprometen éticamente. Con la argucia de levantar la Biblia por aquí y acullá, busca conjurar la indignación que con sus acciones y amenazas él mismo ha desatado.
El uso de la Biblia, su instrumentalización con fines de exhibir superioridad moral, busca señalar a los adversarios como rebeldes a una pretendida voluntad divina. Se recurre así a la manipulación de la Palabra y de pretendidas imágenes sagradas para presentarlas como amuletos que son enarbolados con el fin de exorcizar un territorio dominado por espíritus malignos. El neomesianismo de Trump tiene como meta barrer con los “herejes” que se le opongan.
Ante la teología política de Donald Trump y sus aliados, que en realidad tiene poco de reflexión teológica pero mucho de justificaciones ideológicas-políticas, hay abundantes ejercicios hermenéuticos para desmontar el dominionismo integrista que justifica todo con tal de combatir las que considera tinieblas, las cuales se resisten al bien que es encarnado por los autodeclarados benefactores de la humanidad. En estos tiempos es casi ineludible conocer la teología política que desnuda a los reyes y sus secuaces.
El pensador activista/cristiano Jim Wallis es muy certero en su libro The False White Gospel: Rejecting Christian Nationalism, Reclaiming True Faith, and Refounding Democracy (El falso evangelio blanco: Rechazando el nacionalismo cristiano, recuperando la verdadera fe y refundando la democracia), donde da la lid semántica y exhibe la distorsión del mensaje liberador de Jesús. Por su parte, Rafael Aguirre, en La utilización política de la Biblia, desarma la lectura prejuiciada y cuya hermenéutica endeble busca hacer decir cualquier cosa a la Biblia. Sin embargo, la Biblia no dice cualquier cosa, porque las lecturas descontextualizadas incurren en algo que podemos llamar neofariseísmo, el que privilegia un acercamiento literalista a la Palabra. El cartón de El Fisgón publicado ayer refleja muy bien el anti Evangelio de Donald Trump.
Termino con unas palabras de Jesús, de quien Trump se cree émulo: “Como ustedes saben, los gobernantes de las naciones oprimen al pueblo y los altos oficiales abusan de su autoridad. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor” (Mateo 20:25-26).

Arremete Trump contra Giorgia Meloni por no apoyar la guerra y criticar sus insultos al Papa
León XIV “no comprende que 42 mil manifestantes murieron en Irán”, señala
▲ Donald Trump y Giorgia Meloni durante una cumbre sobre Gaza en Sharm el Sheij, Egipto, el 13 de octubre de 2025. Ayer, el presidente estadunidense criticó duramente a la primera ministra italiana, una de sus principales aliadas europeas, por su negativa a unirse a la guerra contra Irán.Foto Afp
Reuters, Afp y The Independent
Periódico La Jornada   Miércoles 15 de abril de 2026, p. 23
Roma. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arremetió ayer contra la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni; sentenció que lo tiene “conmocionado” por su negativa a participar en la guerra que junto con Israel lanzó contra Irán y tras la descalificación de los insultos del mandatario al papa León XIV.
Durante una entrevista telefónica con el diario italiano Corriere della Sera, el jefe del Ejecutivo estadunidense cuestionó a quien había sido una de sus aliada más cercanas en Europa, por su falta de voluntad para ayudar en la guerra.
Afirmó: “estoy impactado por ella. Pensé que era valiente, pero me equivoqué”, al tiempo que lamentó “Italia no quiere involucrarse”.
El republicano indicó que Meloni no le ayuda a conseguir petróleo y que Italia no se involucra en el conflicto a pesar de que el país obtiene gran parte de su hidrocarburo de esa región.
“Aunque Italia obtiene su petróleo de allí, aunque Estados Unidos es muy importante para Italia, no cree que Italia deba involucrarse. Cree que Estados Unidos debería hacer el trabajo por ella.”
Trump calificó de inaceptable a la ultraderechista luego de que descalificó los ataques del magnate al Papa por condenar las ofensivas de contra Irán y Líbano.
“La inaceptable es ella, porque no le importa que Irán tenga un arma nuclear y volaría Italia por los aires en dos minutos si tuviera la oportunidad”, subrayó Trump, aunque Irán ha señalado en muchas ocasiones que no busca fabricar un arma atómica y defiende su derecho a desarrollar una industria nuclear pacífica.
Sobre el líder de la Iglesia católica mundial y su llamado a la paz, el mandatario destacó que el Papa no comprende que Teherán representa una amenaza nuclear. “No lo entiende y no debería hablar de guerra, porque no tiene ni idea de lo que está pasando. No comprende que 42 mil manifestantes murieron en Irán el mes pasado”, advirtió de nuevo, sin aportar pruebas de sus dichos.
Decepción y descontento
Trump manifestó su decepción y su descontento con la jefa italiana del Ejecutivo porque no le ayuda a resolver sus conflictos con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y reiteró que la italiana no quiere ayudarlo a terminar con las armas nucleares.
“No quiere ayudarnos con la OTAN, no quiere ayudarnos a deshacernos de las armas nucleares. Es muy diferente de lo que yo pensaba”, explicó.
Aseguró que Italia y Europa no le quieren ayudar con dragaminas en el estrecho de Ormuz, “les pedí que enviaran lo que quisieran, pero no quieren porque la OTAN es un tigre de papel” dijo.
En tanto, la primera ministra italiana respondió a los ataques de Trump, y de nuevo se solidarizó y defendió a León XIV como líder reigioso.
“La declaración de Trump es imparable y francamente, no me sentiría cómoda en una sociedad donde los líderes políticos hacen comentarios sobre figuras religiosas”, afirmó al tiempo que reiteró su descalificación a las críticas del republicano sobre el Papa, el primero en la historia nacido en Estados Unidos.
“Expresé y continúo expresando mi solidaridad con el papa León”, insistió y añadió: “lo que dijo Trump es absolutamente erróneo. Estoy con el Papa”.
Sobre el conflicto en Medio Oriente indicó que hay que continuar trabajando “para avanzar en las negociaciones de paz y hacer lo posible para estabilizar la situación y reabrir el estrecho de Ormuz”, el cual, señaló, es fundamental para los combustibles y los festilizantes.

“Del sueño americano a la pesadilla Trump”
Foto Ap   Foto autor
Juan Becerra Acosta
15 de abril de 2026 00:01
Al igual que el ocaso necesita de un amanecer para existir, o el declive de un ascenso, la decadencia no lo puede ser sin un pasado con esplendor. Algo viejo e inservible no es decadente si antes no fue joven y de utilidad. Un lugar feo abandonado y triste no es decadente si en el pasado no fue hermoso, concurrido y alegre; sin esto último simplemente es un lugar desolador. La decadencia es el deterioro de aquello que gozó una época de gloria, ejemplo: Estados Unidos, nación víctima de sí misma, que eligió como presidente –por segunda vez– a su enterrador. 
Donald Trump no es la causa de la decadencia, sino sólo un síntoma. No era secreto para los electores en 2016, menos en 2024, que el republicano es, al menos, un chivo en cristalería. 
Entre 1991 y 2009 sus casinos sufrieron múltiples bancarrotas y crisis financieras, pero el impacto en su fortuna personal no. Las empresas de sus casinos se acogieron a la protección por quiebra en al menos cuatro ocasiones, Trump logró mitigar sus pérdidas personales trasladando deudas a las empresas públicas y cobrando salarios millonarios, pero sus proveedores contratistas y accionistas perdieron gran parte de su dinero, o quebraron. 
¿Quién quiebra un casino?, ¿cómo lo logra? Este tipo de negocio cuenta con estructuras diseñadas para que las probabilidades siempre jueguen a su favor a largo plazo, todos los juegos tienen un margen matemático a favor del establecimiento. Pero ,tal vez la pregunta aquí es: ¿Quién vota para presidente por alguien que logró quebrar sus casinos? 
El nombre de Donald Trump aparece más de mil veces en los millones de documentos del caso Epstein, detenido el 6 de julio de 2019 por tráfico sexual de menores. 
La reacción de la opinión pública fue de indignación y desconfianza hacia las élites, el arresto puso el foco sobre figuras políticas vinculadas a Epstein, los primeros en la lista fueron Donald Trump y Bill Clinton. A pesar de la desconfianza de una mayoría de estadunidenses insatisfechos con el manejo del caso, Donald Trump y el Partido Republicano arrasaron en las elecciones de 2024. 
¿Cómo llega Trump a la Casa Blanca por segunda ocasión? Pronunció lo que la gente quiso escuchar. A diferencia de Kamala Harris, quien en campaña evadió todos los problemas ocurridos durante su administración como vicepresidenta, Trump nombró una por una las exigencias de los ciudadanos. Simplemente las mencionó, no dijo cómo iba a resolverlas, pero prometió hacerlo. 
Aprovechó la pérdida de confianza en las instituciones tradicionales para vociferar discursos populistas que cuestionaron las reglas del juego democrático, lo hizo con las palabras que las mayorías querían escuchar. No creó ninguna división, aprovechó la ya existente para profundizarla, utilizó a su favor décadas de fractura social. 
Estados Unidos (que bien haría alguien en ponerle un nombre de verdad) fue un país admirado, envidado y hasta emulado, que hoy rompe con sus propias reglas para intentar mantener un control social. Lejos están las políticas trumpianas del discurso demócrata liberal y de derechos humanos que presumía una nación que se adjudicó el nombre de “tierra de las libertades”, pero que realiza cacerías humanas con la intención de eliminar a grupos considerados enemigos, o incluso inferiores, de la misma manera en la que el nazismo de Hitler llevó a cabo la persecución sistemática, captura y exterminio de millones de personas. 
Países como China y Rusia, junto con el bloque de los BRIC, buscan alternativas para desvincularse del dólar estadunidense, lo que amenaza el control financiero global de Washington. 
China, India y Brasil vendieron más de 180 mil millones de dólares en bonos del Tesoro estadunidense entre octubre de 2024 y octubre de 2025, lo que aceleró el uso de alternativas al dólar en el comercio y reservas, por lo tanto debilitó el dominio financiero estadunidense y su capacidad de ejercer sanciones económicas. 
Donald Trump sin empacho o eufemismo interviene naciones y crea guerras cuyo rechazo –no sólo en el resto del mundo sino en su propio país– lo han llevado a cifras récord de impopularidad; la mayoría de los estadunidenses repudia el envío de tropas a Medio Oriente, y cada vez más militares se oponen a pelear una guerra a la que acusan de no ser suya sino del gobierno de Israel. 
Al tiempo en el que millones de personas se manifiestan contra Trump en Estados Unidos y fuera de sus fronteras, miembros de la OTAN se deslindan y reprueban su belicismo, o el papa León XIV es víctima de sus insultos, y cristianos y católicos, de chistes blasfemos desde la Casa Blanca. Mientras Trump, como la leyenda de Nerón, toca un arpa y el imperio en decadencia arde con las llamas que encendió un pueblo al votar por él.