viernes, 10 de abril de 2026

Cuba, una de cal y tres de arena.

Marcos Roitman Rosenmann
Según el diccionario Espasa de dichos y frases hechas de Alberto Buitrago, “cuando no existía el cemento, los ladrillos o piedras se fijaban con mortero, un compuesto de cal –el material caro y noble– y otra de arena, más abundante”. La expresión se trasladó a la vida cotidiana aludiendo a una buena noticia acompañada de otra de signo contrario. Llevada al terreno de las ideas, ha sido una manera elegante de posicionarse contra una alternativa, reconociendo, a la vez, algún logro. Una forma espuria de construir argumentarios para salvar el honor personal en nombre de la objetividad. Un sí, pero no.
Si nos referimos a Cuba, la expresión “una de cal y otra de arena” se traduce en mucha arena y nada de cal. Para sus detractores, la revolución logró avances en derechos, políticas de igualdad, justicia social, sanidad, educación, vivienda, y trabajo. Sin embargo, se han esfumado. No hay medicamentos, el hambre asedia, el transporte es una pesadilla, las universidades se han deteriorado, el turismo se desploma, los cortes de luz son continuos y el pueblo es reprimido. La moraleja: llegó la hora de un cambio de régimen, de una transición. Fue bonito mientras duró, hoy es una pesadilla. Así se construye una mezcla entre la mentira y la desinformación. Quienes practican esta retórica, en sentido despectivo, son personajes dizque socialdemócratas, progresistas o de izquierdas. De la derecha ni hablar. De México a Chile, se reproducen columnas de opinión de quienes hacen la vista gorda cuando sus gobiernos reprimen a los pueblos originarios, sean mayas o mapuches.
Desde hace medio siglo, retumban los mismos tópicos para descalificar la revolución cubana. Afirmaciones que enmudecen y no tienen respuesta, y no por su contundencia argumentativa, sino por ignorancia histórica. “En Cuba no hay elecciones”, “se persigue a los católicos”, “no pueden abandonar la isla”. En esta ristra de tópicos participan académicos, artistas, periodistas, reporteros, influencers o comunicólogos.
Sin ir más lejos, mientras redacto recibo un correo de Cubainformación. Su redactor José Manzaneda nos ejemplifica cómo los periodistas Patricia Simón y Álex Zapico se han posicionado a favor del pueblo gazatí, reconociendo la responsabilidad de Israel y Estados Unidos en el genocidio. Pero cuando se trata de un reportaje sobre Cuba, los periodistas no utilizan el mismo baremo. En este sentido desaparecen los condicionantes, el bloqueo económico, las sanciones a terceros y el proceso desestabilizador. En Cuba, la crisis humanitaria es responsabilidad exclusiva del gobierno comunista. Así, Patricia Simón explica las causas del desabastecimiento, la falta de medicamentos o los apagones eléctricos. No hay análisis. “La Cuba que no quiere ni a Trump ni al régimen”, reza su encabezado. Poca cal y mucha arena. Para corroborar su titular, hace uso de entrevistas anónimas, donde se trasluce una sola idea, acabar con el régimen castrista de hambre y miseria. En Infolibre, Patricia Simón editorializa “El pueblo cubano, víctima de Estados Unidos y del régimen castrista”, para a continuación destacar la respuesta de uno de sus entrevistados: “Como si vienen los extraterrestres, pero que esto cambie ya”.
Otro ejemplo: en El País de fecha 8 de abril, edición digital, Carlos Maldonado, su redactor en México, toma como excusa para despotricar contra el gobierno cubano un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), dependiente de la Organización de Estados Americanos (OEA). Se trata de un análisis sobre las misiones de médicos cubanos en el continente. El redactor, antes de dar paso a citas textuales, introduce: “Lo que surgió en la década de los pasados años 60 como una iniciativa de cooperación se ha convertido con el tiempo –y el deterioro económico en Cuba– en una importante fuente de ingresos para el régimen de La Habana”. A continuación entresaca frases y palabras subrayando el sufrimiento de los médicos cubanos en sus misiones. Padecen “esclavitud moderna”, soportan “extensas jornadas laborales” y en Cuba, sus familias sufren “represalias” o son parte de la “trata de personas” orquestada por el régimen.
Me pregunto: ¿viviendo en México, el redactor contrastó el informe con la misión de médicos cubanos? ¿Indagó sobre sus contratos, dónde ejercen? ¿O directamente dio por bueno el informe? Poca cal y mucha arena. Ideología y manipulación. No le interesaba ver cómo sus argumentos se desmoronan. Los médicos cubanos están en pueblos donde sus habitantes no han visto uno en tiempo. Tampoco el sentido ético, bajo el juramento hipocrático, realizado por quienes han estudiado medicina sin coste para ellos ni sus familias. Sin embargo, el artículo se publica en medio de la campaña lanzada por Estados Unidos para que los países rompan sus programas de colaboración con el gobierno cubano y sus médicos. Tampoco destaca cómo la OEA, responsable del informe, insta a sus miembros a romper relaciones diplomáticas con la isla.
Desde Cuba, hombres y mujeres realizan críticas, ponen sobre la mesa los errores y llaman a realizar trasformaciones que supongan fortalecer y mejorar el proceso revolucionario. Baste leer las entrevistas y crónicas del enviado especial de La Jornada, Luis Hernández Navarro. En este sentido, el cantautor Silvio Rodríguez ha dejado constancia de cómo se defiende la soberanía desde las trincheras de la dignidad, sin renunciar a la crítica: “El mundo está dirigido por un régimen autoritario, belicista y ladrón. Y no es Cuba”.

México significa solidaridad, dice el representante de La Habana
▲ El embajador cubano en México, Eugenio Martínez Enríquez (izquierda), en Casa Tlaxcala, con Ricardo Peralta Saucedo.Foto La Jornada
Periódico La Jornada   Viernes 10 de abril de 2026, p. 11
El significado de México para el pueblo cubano ha sido de un país solidario, cuya cercanía es constante incluso en los momentos más complejos de la historia regional, relación que se distingue por su firmeza, respeto mutuo y capacidad de evolucionar sin perder su esencia, sostuvo Eugenio Martínez Enríquez, embajador de la República de Cuba en México.
En un encuentro en la sede de Casa Tlaxcala con Ricardo Peralta Saucedo, en representación del gobierno de ese estado en la Ciudad de México, el diplomático recorrió el inmueble ubicado en San Ildefonso 40, en el Centro Histórico, en cuyo espacio residió en 1875 José Martí, pensador y luchador por la independencia de Cuba.
Peralta Saucedo afirmó que México no puede permanecer ajeno a la transformación del orden internacional y debe asumir un papel protagónico en el apoyo y cooperación con Cuba.
En la reunión se enfatizó que la relación bilateral no responde a inercias diplomáticas ni coyunturas pasajeras, sino a una construcción histórica sostenida en valores compartidos: la autodeterminación de los pueblos, la defensa de la soberanía y la convicción de que América Latina debe fortalecer su unidad como condición para su desarrollo.

Melania Trump niega relación con Jeffrey Epstein y asegura que no sabía de sus abusos
El fallecido depredador sexual declaró que él la presentó con el ahora presidente
Reuters y The Independent
Periódico La Jornada   Viernes 10 de abril de 2026, p. 25
Washington. Melania Trump negó ayer haber mantenido una relación con el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein o tener conocimiento de sus abusos y aseguró que las acusaciones en su contra sólo buscan difamarla, durante un sorprendente discurso en la Casa Blanca.
El fallecido depredador sexual aseguró en una entrevista realizada por fiscales federales que él presentó a Melania con el ahora presidente. Al divulgarse esa declaración, formulada en julio de 2019, un mes antes de su muerte en prisión, Melania Trump no rebatió los dichos de Epstein.
Tras las declaraciones de Melania Trump, el presidente Donald Trump dijo a la reportera de MS NOW Jacqueline Alemany que desconocía lo que su esposa diría sobre Epstein, antes de colgarle a la periodista que preguntó sobre el tema, informó Fox News.
Durante su discurso de cinco minutos, Melania Trump condenó las “mentiras infundadas y sin base” y las “calumnias” en su contra por parte de “individuos y entidades con motivaciones políticas” que han buscado “obtener beneficios económicos y ascender políticamente. Tales declaraciones deben cesar”.
Melania Trump declaró que nunca fue víctima de Epstein y negó tener conocimiento de que éste abusara de mujeres y niñas jóvenes. Reiteró que “nunca tuvo una relación con Epstein ni con su cómplice (Ghislaine) Maxwell”, quien purga una sentencia de 20 años de prisión.
“Nunca fui amiga de Epstein. Donald y yo fuimos invitados a las mismas fiestas que Epstein de vez en cuando, ya que es común coincidir en los mismos círculos sociales en la ciudad de Nueva York y Palm Beach”, dijo; y aseguró que conoció a su marido en una reunión a principios de los 90 y que no se lo presentó Epstein.
“Mis abogados y yo hemos combatido con éxito estas mentiras sin base, y seguiremos manteniendo mi buena reputación sin dudarlo”, añadió.
Mencionó específicamente a The Daily Beast, al estratega político y comentarista James Carville y a la editorial HarperCollins UK, de la que ya había recibido rectificaciones y disculpas.
Los archivos Epstein muestran que la esposa de Trump le envió un correo electrónico a Ghislaine Maxwell, novia y cómplice de Epstein, en 2002 con un mensaje firmado “Con cariño, Melania”.
Según Melania Trump, su mensaje “no puede clasificarse como nada más que correspondencia informal.
“Las mentiras que me vinculan con el despreciable Jeffrey Epstein deben terminar ahora mismo”, reiteró.
“Este es el momento de que el Congreso actúe. Epstein no estaba solo”, afirmó Melania Trump. “Varios ejecutivos varones prominentes renunciaron a sus poderosos cargos después de que este asunto se politizara ampliamente. Por supuesto, esto no implica culpabilidad, pero aun así debemos trabajar de forma abierta y transparente para descubrir la verdad”, indicó.
“Hago un llamado al Congreso para que brinde a las mujeres que fueron víctimas de Epstein una audiencia pública”, concluyó.

La FBI detiene a ex funcionaria del ejército acusada de filtrar información clasificada
En un libro había denunciado acoso sexual en un cuartel de la Fuerza Delta
De La Redacción
Periódico La Jornada   Viernes 10 de abril de 2026, p. 23
Una ex funcionaria del ejército de Estados Unidos, Courtney Williams, de 40 años, fue arrestada por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), acusada por un gran jurado federal de, presuntamente, revelar información clasificada a un periodista, anunció el director de la agencia, Kash Patel, de acuerdo con el diario The Guardian.
Se cree que el periodista, cuyo nombre no figura en la denuncia penal, es Seth Harp, quien entrevistó a Williams para su libro El cártel de Fuerte Bragg: narcotráfico y asesinato en las fuerzas especiales, publicado en 2025, en el cual también reveló discriminación de género y acoso sexual en el cuartel general en Carolina del Norte de la Fuerza Delta del ejército estadunidense.
Williams trabajó en el Fuerte Bragg durante seis años. Era responsable de documentos confidenciales, incluidos pasaportes falsos para agentes encubiertos.
Las autoridades federales afirmaron que el libro contiene información clasificada de defensa nacional que Williams estaba obligada a proteger, incluso después de que finalizara su relación laboral con la institución.
“Que esto sirva de advertencia a quienes intenten filtrar información: estamos trabajando en estos casos y estamos realizando arrestos (…) La FBI no tolerará a quienes intenten traicionar a nuestro país y poner en peligro a los estadunidenses”, escribió Patel en X.
La investigación describe intercambios telefónicos entre Williams y el periodista. En un mensaje de texto, la ex funcionaria habría expresado su preocupación por la cantidad de información clasificada que se estaba divulgando.
“Pensaba que lo que te estaba contando era para que pudieras tener una mejor comprensión general”, dijo, según la denuncia, reportó The Guardian.
“Irónicamente, mientras la FBI vigilaba mi teléfono e investigaba a Courtney con cargos vagos y débiles, los autores de media docena de asesinatos de soldados del Fuerte Bragg involucrados en el narcotráfico han quedado completamente impunes. Una verdadera agencia policial perseguiría a verdaderos criminales”, criticó Harp desde su cuenta de X.
“Courtney Williams es una valiente denunciante que expuso la discriminación de género y el acoso sexual generalizados en la Fuerza Delta (…) A diferencia de muchas de mis fuentes, ella insistió en que se le citara por su nombre y no intentó ocultar su identidad porque sus acciones fueron totalmente transparentes, legítimas y admirables”, añadió.

Malestar en Italia
Andrea Cegna*
Un referéndum que pone en crisis a Giorgia Meloni y a su gobierno. Una manifestación, No Kings, que la semana siguiente muestra que hay vida contra la guerra y contra las prácticas de gobierno despóticas, violentas, racistas, fascistas que se despliegan simultáneamente en distintas ciudades de Estados Unidos, pero también por las calles de Roma. La guerra en Irán, que evidencia la fragilidad de Estados Unidos, aumenta las dificultades de Meloni y de los posfascistas italianos que habían intentado acreditarse como los mejores aliados del presidente estadunidense, Donald Trump, y que ahora titubean frente al encarecimiento de la gasolina y del costo de la vida.
En medio, muchas otras cosas que configuran un momento de transición nada menor en la política italiana. Por un lado, la disputa dentro de la derecha entre las derechas: si Meloni ha jugado la carta de alinearse con Israel y Estados Unidos, Salvini y la Lega intentan ocupar el espacio que Fratelli d’Italia deja libre.
Sin embargo, la fractura entre Salvini y el ex militar Vannacci ha complicado el panorama dentro de la propia Lega. Sería falso decir que hoy la derecha es minoría en Italia.
Podría parecerlo desde un punto de vista electoral, porque, como suele suceder, gobernar desgasta las mayorías, pero no es así en el plano cultural, donde, sobre todo en los sectores más adultos de la población, prevalecen sentimientos securitarios, proteccionistas, racistas y conservadores. No en todos los casos, claro.
A esto se suma la debilidad de la propuesta política del centroizquierda, incapaz de emanciparse del capitalismo e incluso de asumirse como anticapitalista. Incluso su sector más cercano al diálogo con los movimientos sociales carece de valentía y, cuando puede, jala el freno de mano.
En este contexto hay un elemento poco contado: las nuevas generaciones. Cada vez más críticas del mundo que las gobierna, enojadas –más aún en las periferias–, muchas veces difíciles de organizar porque no reconocen las estructuras tradicionales, como los centros sociales, como espacios propios. Pero cuando se movilizan se convierten en ese excedente que marca la diferencia.
La importancia de No Kings no está en la crónica de una jornada, sino en lo que dejó ver. No fue sólo una gran movilización contra Meloni. Fue la prueba de que la relación entre la derecha de gobierno, y sectores amplios de la sociedad italiana, ya no es sólida como parecía. El dato político no es únicamente la cantidad de gente en la calle, sino la recomposición que allí se hizo visible.
Pero hay un punto que conviene no equivocarse. Quienes intentaron leer la marcha No Kings como una antesala electoral, y quienes interpretaron el voto del referéndum como un respaldo directo a las oposiciones, no han entendido lo que está pasando.
No hay hoy una transferencia automática hacia partidos o liderazgos. No hay delega ni consenso consolidado. Es, más bien, el tiempo del “no”.
Un “no” que se expresa contra la guerra, contra el encarecimiento de la vida, contra el racismo institucional, contra una forma de gobernar que combina autoritarismo y fragilidad.
Un “no” que no se traduce todavía en proyecto político, pero que abre una grieta real.
Por eso, el problema no es simplemente quién capitaliza electoralmente este momento, sino quién logra volverse creíble para una parte de la sociedad que se siente ajena a la política organizada, pero que percibe con claridad que algo no funciona.
Ahí está el desafío. Para quien quiera hacer política –a cualquier nivel– ya no alcanza con administrar lo existente: se trata de entender ese malestar y construir formas nuevas sin perder la dirección.
Y es ahí donde vuelve a aparecer la dimensión cultural. Lo diría así: la generación del trap primero rompió las reglas de la música, luego fue rápidamente capturada por la industria, y ahora se desborda en las calles a su manera. También ahí hay política. No siempre organizada, no siempre reconocible para las formas clásicas, pero real.
El rap italiano empieza otra vez a hablar: Marracash, Ghali, Gemitaiz, Assalti Frontali y Murubutu, entre otros, vuelven a nombrar la guerra, el racismo, Gaza, el vacío de este presente. No son la solución, pero sí un síntoma.
Algo se está moviendo también en ese terreno. Critican el sistema y a Meloni, pero al mismo tiempo, también, las opposicciones.
Italia no está girando automáticamente a la izquierda. Pero tampoco está quieta. Y si algo muestran estas semanas es que hay una sociedad menos domesticada de lo que el poder pensaba. Cambiar es necesario. Sin perder la dirección.
*Periodista italiano