martes, 3 de marzo de 2026

Trump enfrenta creciente oposición interna por la ofensiva contra Irán.

Arde Medio Oriente
Aliados y adversarios le echan en cara sus mensajes contradictorios, que no existiera una amenaza inminente y ahora el anuncio de que será una guerra prolongada
▲ Columnas de humo se elevan tras el bombardeo israelí sobre los suburbios del sur de Beirut. Presuntamente el ataque estuvo dirigido contra instalaciones de Hezbolá y destruyó la sede de la cadena de televisión Al Manar, afín al grupo.Foto Afp
Jim Cason y David Brooks   Corresponsales
Periódico La Jornada   Martes 3 de marzo de 2026, p. 2
Washington y Nueva York., Los mensajes contradictorios, objetivos cambiantes y ahora advertencias de que la guerra estadunidense contra Irán podría extenderse durante semanas están generando creciente oposición dentro de su propio país –incluso entre sus propias filas– e interrogantes sobre las razones por las cuales el presidente Donald Trump lanzó esa acción bélica, aun después de que sus propios líderes militares habían concluido que no existía una amenaza inminente a Estados Unidos.
El Pentágono anunció este lunes el despliegue de tropas adicionales en la región, mientras legisladores en ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos –el cual no autorizó los ataques que violan la ley– estaban preparando resoluciones para desaprobar la guerra. En tanto, casi seis de cada 10 estadunidenses no aprueban la decisión de Trump de emprender acciones militares, según una encuesta de CNN que confirma varios otros sondeos.
El gobierno estadunidense está haciendo un esfuerzo muy limitado para justificar esta guerra, aun para sus propias bases. El presidente y altos funcionarios del Pentágono no ofrecieron este lunes ninguna evidencia concreta de que Estados Unidos enfrentaba alguna amenaza inmediata de Irán como para justificar actuar en conjunto con Israel para eliminar el liderazgo de esa república islámica.
Como lo hace de manera frecuente, el presidente estadunidense sólo nutrió la confusión de la narrativa oficial sobre esta guerra, argumentando por un lado que estaba abierto a negociar el fin del conflicto si el nuevo liderazgo iraní se comprometía a no desarrollar armas nucleares, mientras poco después llamó a ese pueblo a derrocar a ese mismo liderazgo. Este lunes, el comandante en jefe indicó que la guerra podría continuar por cuatro o cinco semanas más.
El gobierno de Trump no menciona que el gobierno de Irán ya había negociado un acuerdo de no desarrollo de armas nucleares con el gobierno de Barack Obama, y que fue Washington, no Teherán, el que se retiró del acuerdo bajo la presidencia de Trump. Más aún, el viernes pasado –un día antes del ataque masivo estadunidense-israelí– el canciller de Omán, país sede de las negociaciones más recientes entre Estados Unidos e Irán, anunció que Teherán había aceptado un acuerdo que lo sujetaba a un mecanismo internacional de monitoreo para verificar que no estaba desarrollando un arsenal nuclear.
“Había una oferta sobre la mesa mucho más fuerte que la que logró negociar el gobierno de Obama con Irán… Trump tenía la opción de declarar victoria. En lugar de eso, declaró la guerra”, comentó ayer el experto Trita Parsi, vicepresidente ejecutivo del Quincy Institute for Responsible Statecraft.
El senador demócrata Tim Kaine llamó este lunes a un voto en la cámara alta para poner fin a la guerra. “¿No ha aprendido nada el presidente Trump de décadas de intromisión estadunidense en Irán y guerras sin fin en Medio Oriente?”, preguntó Kaine en un artículo de opinión publicado en The Wall Street Journal e invitó a que “cada senador debería registrar (su opinión) sobre esa acción peligrosa, innecesaria e idiota”.
Por su parte, el senador progresista Bernie Sanders afirmó que esta “guerra Trump-Netanyahu es inconstitucional y viola la ley internacional. Pone en peligro las vidas de tropas estadunidenses y los pueblos a través de la región. Hemos vivido las mentiras de Vietnam e Irak. Basta de guerras sin fin”, y llamó a aplicar la ley que establece que sólo el Congreso puede declarar guerras.
Aun entre los legisladores republicanos hay oposición y, sobre todo, una creciente preocupación sobre la falta de objetivos claros en lo que parece ser una operación militar potencialmente indefinida en tanto metas y tiempos. “Estoy opuesto a esta guerra. Esto no es América primero”, declaró el diputado republicano ultraconservador Thomas Massie. “Trump, Vance, Tulsi y todos nosotros hicimos campaña en contra de guerras en el extranjero y cambios de régimen”, recordó la ex diputada y ahora comentarista derechista Marjorie Taylor Greene, señalando que esta guerra “no baja la inflación ni hace asequible el costo de la vida”.
Este lunes, el secretario de Defensa Pete Hegseth insistió ante reporteros en que “esto no es Irak, esto no es algo sin fin”, pero no logró expresar cuáles son los objetivos específicos y concretos de su guerra. Hegseth, quien tiene un tatuaje de una cruz de las cruzadas católicas, calificó la guerra de “nuestro castigo contra su ayatollah y su culto de muerte”.
Trump, el domingo, se acreditó los misiles que asesinaron al líder iraní. “Yo lo maté antes de que él pudiera matarme”, afirmó en entrevista con ABC News.
Sin embargo, en este país –incluido el gobierno– parece haber poco entendimiento de que Ali Jamenei no era sólo el mandatario de Irán, sino un líder de millones de chiítas en toda la región y, por lo tanto, su asesinato tiene implicaciones más allá de un país.
Trump reitera que está abierto a negociaciones con el nuevo gobierno de Irán, pero Parsi, del Quincy Institute, opina que es poco probable que Irán acepte sentarse a la mesa por algún tiempo. “Es muy claro que los iraníes no parecen tener la voluntad de aceptar un alto al fuego, a pesar de los esfuerzos del gobierno de Trump para lograr eso rápidamente. Parte de la razón es su creencia en que, si esta guerra no concluye de una manera en que también sea costosa para Estados Unidos, sólo será un intermedio temporal”, comentó Parsi a la radio pública.
Si es así, algunos creen que Trump acaba de caer en su propia trampa y ahora no sabe bien dónde está la salida.
El objetivo de Israel, dice Parsi, es destruir el Estado de Irán y tal vez generar caos en la región que podría extenderse hasta Turquía y varios países más de Medio Oriente. Eso dejaría a Israel como el poder supremo de la región. Por ahora, todo indica que Estados Unidos comparte esa visión, pero al aumentar las bajas de la guerra y subir el precio del petróleo, los iraníes podrían creer que estarán en una mejor posición para negociar con Washington.
Los iraníes podrían tener razón. Irán tiene la tercera reserva más grande de petróleo en el mundo, después de Venezuela y Arabia Saudita, y una cuarta parte de todo el petróleo exportado en el mundo pasa por el estrecho de Ormuz, en las costas de Irán. Casi inmediatamente después de que estalló esta guerra se incrementó el precio mundial del petróleo, lo cual probablemente llevará a alzas en el costo de la gasolina y otros combustibles en Estados Unidos, justo después de que Trump festejó en su informe a la nación que él había reducido esas tarifas.
“Por supuesto: es un intento para derrocar el gobierno de Irán”, explicó Jeffrey Sachs, profesor de la Universidad de Columbia y articulista colaborador de La Jornada. “Pero es parte de algo más grande. Estados Unidos está luchando en este momento por la hegemonía global… Esto es parte de una guerra mundial que ya está librando Estados Unidos. Esa guerra llega a Venezuela, va a llegar a Cuba, o ya está en Cuba. Esa guerra ya está en Medio Oriente. Europa ya es una región vasalla de Estados Unidos. Entonces, esto es Estados Unidos intentando, dentro de lo que ya es un mundo multipolar, mantener su hegemonía global”.

Ataques a nueve hospitales y a complejo nuclear: Irán
Arde Medio Oriente
Se han contabilizado 555 muertos en ese país
▲ Un médico muestra los daños en el hospital Gandhi, que fue atacado el primero de marzo, cuando un proyectil impactó una torre de comunicaciones de televisión estatal y edificios cercanos al otro lado de la calle.Foto Afp
Afp, Ap, Europa Press y Xinhua
Periódico La Jornada   Martes 3 de marzo de 2026, p. 3
Teherán. Irán denunció que los bombardeos de Estados Unidos e Israel alcanzaron al menos nueve hospitales, entre ellos el Gandhi, en Teherán; afirmó que fue impactada la instalación nuclear de Natanz y acusó que también fue atacado el Palacio de Golestán, considerado patrimonio de la humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
La ofensiva iniciada el sábado pasado dejó hasta ayer al menos 555 muertos en Irán, mientras en Israel 11 personas han perecido a consecuencia de los contrataques de la república islámica.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, aseguró en su cuenta de X que su país no permanecerá “en silencio”, al exponer: “los ataques a hospitales atentan contra la vida misma. Los ataques a escuelas atentan contra el futuro de una nación. Atacar a pacientes y niños viola flagrantemente los principios humanitarios. El mundo debe condenarlo. Acompaño a mi nación en duelo. Irán no guardará silencio ni cederá ante estos crímenes”.
La agencia de prensa Isna reportó que, luego del embate “conjunto israelí-estadunidense en el sur de Teherán el domingo por la noche, el Palacio de Golestán (...) resultó parcialmente dañado”; de igual manera, precisó que las ondas expansivas dañaron puertas, ventanas y espejos.
El representante iraní ante el Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA), Reza Nayafi, indicó que la ofensiva incluyó la planta de Natanz.
“Una vez más atacaron ayer (antier) las instalaciones nucleares pacíficas de Irán, bajo salvaguardias”, declaró a periodistas en la sede del OIEA en Viena, donde se celebra una sesión especial de la junta de gobernadores a petición de Rusia. Asimismo, reiteró que “la justificación (usada por Estados Unidos e Israel) de que Irán quiere desarrollar armas nucleares es una gran mentira”.
Nayafi argumentó que Washington “usa históricamente el engaño y la desinformación para invadir países”, antes de subrayar que “esta guerra fue lanzada por el presidente estadunidense (Donald Trump), que intenta presentarse como un hombre de paz que reclama que se le entregue el Premio Nobel de la Paz”.
Durante una intervención al inicio de la reunión extraordinaria, el director del OIEA, Rafael Grossi, subrayó que instalaciones como la planta de Bushehr y el reactor de investigación de Teherán no están afectadas; no se refirió a Natanz.
Los Guardianes de la Revolución advirtieron que Estados Unidos “ya no estará a salvo en ningún lugar del mundo, ni siquiera en sus propios hogares”. La fuerza Quds (unidad de élite de este cuerpo militar encargada de las operaciones exteriores) también advirtió que no descansará “hasta que el enemigo sea derrotado”.
El ejército israelí lanzó una nueva ofensiva contra la capital de Irán, Teherán, que alcanzó varios cuarteles del Ministerio de Inteligencia iraní y un centro de comando perteneciente a la fuerza Quds.
“Las Fuerzas de Defensa de Israel han atacado sedes y bases de organismos de seguridad interna subordinados al régimen terrorista iraní y responsables de reprimir las protestas contra el régimen, incluso mediante el uso de la violencia y el arresto de civiles”, expuso un comunicado castrense israelí difundido en redes sociales.
Más tarde, comunicó que sus fuerzas destruyeron la sede de la emisora estatal iraní IRIB en otra ofensiva aérea en Teherán y afirmó que el edificio era utilizado “por las fuerzas del régimen iraní para promover operaciones militares”.
El Ministerio de Salud israelí informó que, desde que comenzó la ofensiva, 960 personas son tratadas en hospitales, informó The Times of Israel.
“Israel pasó años pirateando las cámaras de tráfico de Teherán y vigilando a los guardaespaldas antes del asesinato del líder supremo de Irán”, publicó Financial Times, tras asegurar que las “imágenes encriptadas” fueron “transmitidas a servidores en Tel Aviv y el sur de Israel”, explicaron dos personas con conocimiento del tema.

Melania Trump preside Consejo de Seguridad de la ONU mientras guerra en Medio Oriente se intensifica
La aparición de Melania Trump fue la primera vez que una primera dama —o un primer caballero— preside una reunión del Consejo de Seguridad, según el portavoz del secretario general de la ONU. Foto:; Afp   Foto autor
Afp
02 de marzo de 2026 16:24
Nueva York. La primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, defendió la causa de los niños atrapados en conflictos durante su primera reunión como presidenta del Consejo de Seguridad de la ONU este lunes, mientras la guerra en Oriente Medio se intensificaba.
Los embajadores de los países miembros del Consejo de Seguridad, incluidos los rivales de Washington, Rusia y China, hicieron fila para reunirse con Melania Trump, que representó a Estados Unidos al asumir la presidencia rotatoria mensual del Consejo.
Abrió la sesión golpeando un mazo ceremonial y volvió a intervenir más tarde, aparentemente para honrar a los militares estadunidenses muertos en la guerra contra Irán.
"La paz duradera se alcanzará cuando el conocimiento y la comprensión sean plenamente valorados en todas nuestras sociedades", dijo. "Las sociedades regidas por el conocimiento y la sabiduría son, por tanto, más pacíficas".
Antes de la reunión, el embajador de Irán ante la ONU, Amir Saeid Iravani, declaró que "es profundamente vergonzoso e hipócrita que, el mismo primer día de su presidencia del Consejo de Seguridad, Estados Unidos haya convocado una reunión de alto nivel sobre la protección de los niños".
La aparición de Melania Trump fue la primera vez que una primera dama —o un primer caballero— preside una reunión del Consejo de Seguridad, según el portavoz del secretario general de la ONU.
Estados Unidos ostenta la presidencia rotatoria del Consejo durante marzo.
En los últimos años se han intensificado las tensiones políticas y financieras entre Estados Unidos y la ONU, con Washington irritado por su papel como principal contribuyente al ajustado presupuesto del organismo.
En la reunión, Trump, que inauguró su "Junta de paz" el mes pasado, reiteró su postura de que la ONU ha fracasado en su misión.