martes, 31 de marzo de 2026

Intensifican EU e Israel ataques; Teherán daña refinería en Haifa.

Civiles, 70 por ciento de blancos en el país islámico: ONG
Reuters, Europa Press, Sputnik, Afp y Xinhua
Periódico La Jornada   Martes 31 de marzo de 2026, p. 22
Jerusalén. La escalada bélica en Medio Oriente se profundizó ayer con una intensificación de los bombardeos israelíes-estadunidenses contra Irán, que incluyeron la academia militar Imam Hosein de la Guardia Revolucionaria.
Por su parte, Teherán atacó la refinería del puerto israelí de Haifa, donde los restos del proyectil también impactaron un edificio industrial y un camión cisterna.
El comandante del servicio de bomberos y rescate de Israel, Eitan Rifa, informó que el ataque en la planta de refinación “ha sido totalmente controlado. No hay víctimas, ni riesgos por materiales peligrosos para la población”.
De las instalaciones, cercanas a la base principal de la armada israelí y también conocida como Bazan, el ministro de Energía de Israel, Eli Cohen, indicó que no hubo daños en las zonas de producción y que el suministro de combustible no se verá afectado.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) reivindicaron sus operaciones militares contra “la infraestructura militar dentro de la universidad (Imam Hosein) con el fin de infligir daños significativos a las capacidades del régimen en la producción y desarrollo de armas”.
Asimismo, detalló que fueron destruidos túneles de viento subterráneos “utilizados por el régimen para la prueba y el desarrollo de misiles balísticos”; al mismo tiempo, señaló que embistió un centro utilizado “para la investigación y elaboración de armas químicas”.
Tel Aviv y Washington atacaron una aeronave civil iraní con ayuda humanitaria de terceros países, denunció la organización de aviación civil del país islámico.
“Condenamos enérgicamente el ataque estadunidense-israelí contra un avión civil iraní que aterrizó en el aeropuerto de Mashhad con fármacos y equipos médicos proporcionados por varios países”, expuso la agencia en un comunicado.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) informó que dos drones MQ-9 Reaper, utilizados principalmente por Washington y sus aliados, fueron derribados por un “nuevo sistema de defensa avanzado” en Isfahán, “bajo el control de la red integrada de defensa aérea del país”. Ni el ejército estadunidense ni el israelí ofrecieron una respuesta inmediata del informe.
El CGRI confirmó que su “vicealmirante Alireza Tangsiri (de 64 años de edad) fue víctima de un ataque de los agresores y murió debido a la gravedad de sus heridas”, señaló en un boletín citado por la emisora de radio y televisión IRIB.
El líder supremo iraní, el ayatollah Mojtaba Jamenei, expresó sus condolencias luego de referirse a Tangsiri como un “valiente comandante”, quien “alcanzó el martirio después de años de lucha”. El ministro de Defensa de Tel Aviv, Israel Katz, sostuvo el pasado jueves que el miembro del CGRI fue eliminado en un ataque aéreo nocturno, que también mató a otros altos mandos de las fuerzas navales.
La organización civil Hrana reportó al menos 360 ofensivas en 24 horas en 18 provincias del país; 70 por ciento de estos principalmente en zonas residenciales iraníes y con un saldo de 37 muertos o heridos; a su vez, la agrupación Acled, que recopila datos sobre conflictos, registró durante el primer mes de guerra cerca de 2 mil 300 bombardeos estadunidenses e israelíes, y mil 160 embates iraníes en represalia.
Miles de paracaidistas de la 82 División Aerotransportada de Estados Unidos llegaron desde Fort Bragg a Medio Oriente, en tanto que 2 mil 500 infantes de marina se sumaron a las tropas ya desplegadas, declararon dos funcionarios bajo condición de anonimato y quienes no especificaron adónde fueron enviados los soldados.
Al cierre de la edición se reportaron explosiones en Jerusalén y Teherán, donde hubo apagones.

Israel: barbarie legalizada
El Parlamento de Israel (Knesset) ha dado un paso sin precedente al aprobar una legislación que establece la pena de muerte por defecto para los palestinos de Cisjordania reocupada que resulten convictos de matar a ciudadanos israelíes. La medida, impulsada por los sectores más extremistas de la coalición de gobierno, formaliza un sistema punitivo diferenciado que se aplicará exclusivamente bajo criterios de nacionalidad y origen étnico. Aunque el Ejecutivo presenta esta norma como un instrumento de disuasión frente a la resistencia armada en los territorios ocupados, su implementación fractura los mínimos estándares de justicia internacional al imponer el castigo capital de manera automática. Esta decisión profundiza el régimen de segregación que impera en la región y consolida una estructura legal donde la vida de las personas tiene un valor distinto dependiendo de su origen, lo que anula cualquier pretensión de equidad ante la ley.
La instauración de la pena de muerte es en sí misma una regresión civilizatoria que equipara al Estado con los perpetradores de la violencia que dice combatir. Desde la perspectiva de los derechos humanos, la práctica es intrínsecamente bárbara y anacrónica, pues anula el derecho fundamental a la vida y elimina cualquier posibilidad de reinserción social o enmienda jurídica. El hecho de que la ejecución se contemple mediante el ahorcamiento acentúa el carácter medieval de una práctica que el mundo moderno ha buscado erradicar de forma definitiva. Además de su naturaleza cruel e inhumana, la pena capital conlleva el riesgo perenne e ineludible de aplicar un castigo irreversible a personas inocentes; una falla inaceptable para cualquier sociedad que se pretenda civilizada.
Más allá del rechazo ético a la privación de la vida por vía institucional, la nueva normativa destaca por un doble rasero al dirigirse exclusivamente contra la población palestina, mientras los colonos y soldados israelíes gozan de una impunidad prácticamente total frente a sus actos de violencia contra civiles. No se trata de una percepción subjetiva, sino de un hecho sustentado en la realidad de los tribunales: desde el inicio de la presente década, no se ha procesado judicialmente a un solo ciudadano israelí por el asesinato de palestinos en Cisjordania reocupada. Esta disparidad refleja una política de Estado donde el terrorismo ejercido por los ocupantes es tolerado y, en muchos casos, directamente alentado por las estructuras de poder que deberían prevenirlo.
Las cifras de la violencia estatal y paraestatal son elocuentes respecto a este desequilibrio y al sesgo supremacista de la medida. Tan sólo en el primer mes de la guerra contra Irán, una comisión palestina cifró en 443 los ataques de colonos contra comunidades locales, una ofensiva que ocurre con la complicidad de la policía y el ejército de Tel Aviv. La Organización de Naciones Unidas ha emitido alertas urgentes sobre una oleada de asesinatos ilegales en Gaza y Cisjordania, advirtiendo que estas acciones forman parte de un proceso de limpieza étnica que afecta con especial saña a los niños. Ante este escenario, voces como el ex primer ministro Ehud Olmert han demandado una intervención de la Corte Penal Internacional para salvar “tanto a palestinos como a israelíes de una violencia de Estado respaldada por el gobierno, la cual es ejecutada por colonos con el apoyo logístico y operativo de las fuerzas armadas”.
En última instancia, la aprobación de esta legislación de corte abiertamente racista representa un recrudecimiento de la política de exterminio perpetrada por el régimen sionista. Al legalizar la ejecución selectiva y automática, Tel Aviv otorga un marco de legalidad al genocidio en curso contra el pueblo palestino. Este avance del autoritarismo y la deshumanización no sería posible sin la complicidad activa de Washington y casi todo Occidente, que continúan proveyendo el apoyo político y militar necesario para sostener un régimen de ocupación que ha hecho del atropello sistemático su principal razón de ser.

Israel amplía su ofensiva en Líbano, aunque ha perdido 10 soldados
Afp, Europa Press, Sputnik y Reuters
Periódico La Jornada   Martes 31 de marzo de 2026, p. 23
Beirut. Israel intensificó ayer sus bombardeos sobre localidades como Bint Yebeil, Tiro y Nabatiye, con al menos 11 muertos, mientras el intercambio de fuego y cohetes continúa en la frontera.
Cuatro personas fueron abatidas en un ataque aéreo sobre el mercado de Bint Yebeil, de acuerdo con el diario libanés L’Orient-Le Jour, que también informó de embates anteriores contra la aldea de Hanuiyé, en Tiro, donde se reportaron tres muertos; además, otras cuatro personas murieron en Chehabiyé, luego de una ofensiva contra un edificio de la localidad.
La Fuerza Provisional de Naciones Unidas para el Líbano (Finul) notificó que dos cascos azules murieron y otros resultaron heridos tras el impacto de proyectiles y explosiones contra su vehículo en el sur de Líbano. Asimismo, las FDI declararon estar al tanto de los incidentes e investigan los hechos.
El diplomático libanés, Mohamad Safa, renunció a su cargo ante la Organización de Naciones Unidas tras denunciar la supuesta preparación de un ataque nuclear contra Teherán, en un escenario regional cada vez más volátil, reportó RT.
“Para ustedes, los ignorantes, que no han viajado, que nunca han servido, halcones de guerra que se relamen ante la idea de bombardearla: no es un desierto poco poblado. Allí hay familias, niños, mascotas. Gente trabajadora normal, con sueños. Están enfermos si desean la guerra”, indicó.
“Teherán es una ciudad de casi 10 millones de habitantes. Imaginen lanzar una bomba nuclear sobre Washington, Berlín, París, Londres o cualquier otra gran ciudad. Yo renuncié a mi carrera diplomática para filtrar esta información”, agregó.
Al cierre de la edición, se reportó la muerte de cuatro soldados israelíes en el sur de Líbano por fuerzas de Hezbollah, por lo que suman 10 desde que empezó la guerra.