jueves, 12 de marzo de 2026

Guerra contra Irán le ha costado a EU 11 mil 300 mdd en su primera semana.

Funcionarios de Defensa habían informado previamente al Congreso que se gastaron municiones por un valor aproximado de 5 mil 600 millones de dólares tan solo en los dos primeros días de combate, según medios estadunidenses, una cifra mucho mayor que las estimaciones públicas anteriores. 
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11 de marzo de 2026 18:11
La primera semana de la guerra contra Irán costó a Estados Unidos más de 11 mil 300 millones de dólares, según informes del Pentágono al Congreso revelados este miércoles por The New York Times.
Citando fuentes anónimas al tanto de la sesión informativa a puerta cerrada desarrollada en la cámara baja el martes, el diario señala que la cifra excluye costos relacionados con la preparación para los ataques, lo que sugiere que los números de la primera semana de ofensiva pueden ser mucho más elevados.
Funcionarios de Defensa habían informado previamente al Congreso que se gastaron municiones por un valor aproximado de 5 mil 600 millones de dólares tan solo en los dos primeros días de combate, según medios estadunidenses, una cifra mucho mayor que las estimaciones públicas anteriores.

Citigroup y StanChart desalojan sus oficinas en Dubái por situación en Medio Oriente
Imagen de la ciudad de Dubái, el 11 de marzo de 2026. Foto AfpmFoto autor
Reuters
11 de marzo de 2026 10:37
Dubái y Londres. Citigroup y Standard Chartered comenzaron a evacuar sus oficinas de Dubái y pidieron a sus empleados que trabajen desde casa, informaron fuentes este miércoles, después de que Irán amenazó los intereses bancarios del golfo Pérsico vinculados a Estados Unidos e Israel.
El gigante financiero estadunidense Citigroup C.N ordenó a su personal que desaloje las oficinas del Centro Financiero Internacional de Dubái (DIFC) y del barrio de Oud Metha, según un memorándum enviado a los empleados al que tuvo acceso Reuters, en el que se les indica que trabajen desde casa hasta nuevo aviso.
Un portavoz del banco dijo que se seguían tomando medidas para garantizar la seguridad del personal y que se habían puesto en marcha planes de contingencia para asegurar la continuidad del negocio.

Nubank se acerca a entrar al mercado financiero de Estados Unidos
La fintech brasileña Nubank facturó 16 mil 300 millones de dólares el año pasado y busca ahora obtener la licencia definitiva para operar en el mayor sistema financiero del mundo. 
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Afp
11 de marzo de 2026 17:31
Sao Paulo. El brasileño Nubank, uno de los mayores bancos digitales del mundo, está a un paso de desembarcar en el desafiante mercado financiero de Estados Unidos, donde Donald Trump ha creado un clima "positivo" para el sector, dice su presidente ejecutivo, David Vélez.
Bajo la promesa de liberar a sus usuarios de la burocracia bancaria, esta empresa con 131 millones de clientes en Brasil, México y Colombia se convirtió en los últimos años en una de las más valiosas de la región.
En 2025, registró ingresos récord: facturó 16 mil 300 millones de dólares, un 45 por ciento más que el año anterior.
Fundada por el empresario colombiano Vélez y dos socios, la compañía nació en 2013 en Sao Paulo, capital financiera de Brasil, con la propuesta de suprimir por completo la atención física.
Más de una década después, seis de cada diez brasileños adultos son clientes suyos.
Nubank obtuvo en enero una aprobación condicional para operar como banco en Estados Unidos, el mayor mercado financiero del mundo, y ahora está a la espera de la licencia definitiva.
Vélez afirma que la empresa tiene aspiraciones "globales" de largo plazo, con la inteligencia artificial como pilar.
Nubank se apoya en una imagen moderna: contó un tiempo con la cantante pop brasileña Anitta como socia y embajadora, y ahora acaba de firmar un acuerdo con el Inter Miami de Lionel Messi para dar nombre a su estadio.

Banca de desarrollo
Orlando Delgado Selley
En el mediocre crecimiento de la economía mexicana de los últimos 30 años mucho tiene que ver la ausencia de la banca de desarrollo. Las instituciones de fomento creadas por el Estado mexicano fueron fundamentales para que la economía creciera a tasas anuales de 6 por ciento. Pero llegaron los neoliberales en 1982 y redujeron drásticamente la presencia estatal en la economía. Las transformaciones de la banca de desarrollo llegaron con las reformas neoliberales. Bancos trascendentes por su función en apoyo a actividades productivas específicas, como Banrural y el Banco del Pequeño Comercio, fueron liquidados. A otros, como Nacional Financiera, Bancomext y Banobras, les modificaron sus funciones de fomento, convirtiéndolos en bancos de segundo piso.
Acorde con su visión privatista, los gobiernos neoliberales tanto del PRI como del PAN consideraron que los bancos de desarrollo competían deslealmente con la banca privada en el otorgamiento de crédito. Decidieron, por ello, que ya no dieran directamente créditos a empresas y gobiernos estatales y municipales, lo que se hace en el primer piso bancario, y que desde el segundo piso sólo dieran créditos a los bancos privados para que fueran ellos los que prestasen directamente a los diversos acreditados. Con estas limitadas funciones los encontraron los gobiernos de Morena. Aunque se declararon contrarios a las reformas neoliberales, mantuvieron a la banca de desarrollo como la habían dejado las reformas salinistas. Su única propuesta fue fusionar los dos mayores bancos de desarrollo: Nafin y Bancomext, con el argumento de que se evitaría duplicidad de funciones y se reducirían costos.
La modificación neoliberal al funcionamiento de la banca de desarrollo se mantuvo. En el segundo gobierno de Morena se han planteado funciones para los bancos de desarrollo, pero resultan muy limitadas, manteniéndolos fuera de las estrategias gubernamentales para verdaderamente ampliar el crédito a las mipymes. La banca de desarrollo efectivamente fue acotada a tareas inerciales, en un sistema bancario que no ha servido para el fomento del crecimiento económico del país, confinada a actividades financieras complementarias, dejando como agentes crediticios a los bancos privados. Sabemos que estos bancos privados extraordinariamente rentables han contribuido poco a que el país avance. Sin embargo, los seis bancos de desarrollo: Nafin, Bancomext, Banobras, Sociedad Hipotecaria Federal, Banco del Bienestar y Banjercito, siguen teniendo un rol secundario operando programas de garantías que respaldan 50 por ciento de los créditos otorgados por los bancos comerciales privados, es decir, reduciendo el riesgo crediticio que los bancos privados asumen al dar un crédito.
Con la normatividad actual, si los bancos privados no prestan en la medida necesaria para que la economía avance, los bancos de desarrollo pueden hacer muy poco para revertir esta astringencia de crédito. La normatividad establecida precisamente en los tiempos de las reformas neoliberales les impide tener un papel relevante en la estrategia de desarrollo. Sin crédito las empresas no funcionan. Si el crédito como porcentaje del PIB es apenas de 34.6 por ciento, las empresas que lo reciben son las grandes y las más rentables. El papel de los bancos de desarrollo para superar las restricciones crediticias que imponen los bancos comerciales es decisivo.
A pesar de este papel tan importante en el funcionamiento de la economía, en el Plan México los bancos de desarrollo siguen confinados en un espacio crediticio de poca trascendencia. Una de las metas de este Plan México es que 30 por ciento de las pequeñas y medianas empresas tengan acceso a financiamiento, lo que resulta insuficiente. Además, es claro que los bancos comerciales no están interesados en prestar a las empresas de estos sectores. Las experiencias de países como Brasil, Alemania y Japón, en los que el crédito como proporción del PIB va de 76 a casi 200 por ciento, dan cuenta del papel de los bancos de desarrollo en el financiamiento de empresas de menores tamaños.
Para que los bancos de desarrollo tengan un papel más relevante en el sistema bancario es necesario que haya modificaciones normativas y regulatorias que les permitan cumplir con las funciones que corresponden a los gobiernos: corregir fallas de mercado y promover la inclusión financiera. Estas funciones son diferentes a las de los bancos comerciales: mientras ellos evalúan proyectos basados en su rentabilidad, los bancos de desarrollo consideran el impacto multiplicador en la economía, la generación de empleo y el beneficio social. Por esto son fundamentales para una estrategia de desarrollo basada en el bienestar.
odselley@gmail.com

México SA
Veinticuatro vs 130 millones // Forbes autóctonos = 14% del PIB // Pensiones doradas, a la basura
Carlos Fernández-Vega
Para ser declarados “enemigos del Estado” y compartir la fábula de que éste es el “problema, no la solución” (Ronald Reagan dixit), al grupo de barones autóctonos nada mal le ha ido en los 36 años de régimen neoliberal y los siete de la Cuarta Transformación, porque en ese periodo sus respectivas fortunas han crecido de forma por demás generosa y algunas de ellas de manera exponencial, con crisis o sin ella, y siempre amparadas en la explotación de bienes otrora propiedad de su odiado rival, amén de las no pocas “atenciones” del poder político.
Como lo hace anualmente, la revista especializada Forbes dio a conocer su inventario de ricos entre los ricos (cada día más ricos) y en él aparecen 24 barones mexicanos, con fortunas conjuntas por un total de 267 mil 300 millones de dólares (algo así como 4 billones 70 mil millones de pesos al tipo de cambio actual), monto representativo de 50 por ciento del Presupuesto de Egresos de la Federación a ejecutarse a lo largo de 2026.
Veinticuatro barones odiadores del Estado (0.00002 por ciento de la población total del país) concentran alrededor de 14 por ciento del producto interno bruto mexicano, y contando, porque en el periodo de referencia sus fortunas de ensueño (con algunas bajas y alzas de ricachones en el inventario) han crecido como si se tratara de un cuento de hadas, de tal suerte que para ellos se ha materializado aquella consigna del ex presidente Miguel Alemán Valdés: convertir a México, decía, en “el cuerno de la abundancia”, aunque sólo para un selecto cuan microscópico grupo rapaz que no tiene llenadera.
Con todo, hay de barones a barones, porque si bien esos 24 se quedan con una gruesa rebanada de la riqueza nacional, sólo uno –el ajonjolí de todos los moles– se queda con casi la mitad de esa tajada: Carlos Slim Helú, quien, según el reporte de Forbes, en su alcancía conserva 117 mil 300 millones de dólares, lo que le amerita la medalla de oro en el podio de los mega ricos autóctonos. Sólo para medir el agua, en 2025 Charly boy añadió 34 mil 800 millones de billetes verdes a su de por sí abultado bolsillo.
Para dar una idea, desde su primera aparición en Forbes (1991, ya con Telmex en el bolsillo) hasta la más reciente (2026, con información al cierre de 2025), la fortuna de Carlos Slim se ha multiplicado por 73.3 (léase 7 mil 331 por ciento de aumento), al pasar de mil 600 a 117 mil 300 millones de billetes verdes.
La segunda posición la ocupa el tóxico barón Germán Larrea (el de Pasta de Conchos, las huelgas mineras sin resolver, el ecocidio en el Río Sonora y en el Mar de Cortés, etcétera, y siempre dijo: “no tengo dinero” para solventar sus desastres humanos y materiales). A este impresentable, Forbes le atribuye una fortuna de 61 mil 400 millones de dólares, monto que si se compara con su primera aparición entre los multimillonarios (1994, con su padre Jorge El Azote Larrea Ortega: mil 100 millones, de quien heredó) el aumento ha sido de casi 56 veces (5 mil 581.82 por ciento).
El tercer peldaño lo ocupa Alejandro Bailleres Gual (un júnior de 66 años que heredó la fortuna de su padre Alberto Bailleres González, a su vez júnior heredero del creador original de la fortuna, Raúl Bailleres Chávez), dueño del Grupo Bal, con el gigante minero Peñoles a la cabeza, más otras menudencias (como El Palacio de Hierro, GNP Seguros y el ITAM), con 17 mil 500 millones de dólares.
Quien de plano anda de capa caída es el barón de los abonos chiquitos (y “perseguido político”, según dice), Ricardo Salinas Pliego, anarcocapitalista y acólito del esperpéntico Javier Milei, quien cerró 2025 con una fortuna de 3 mil 600 millones de billetes verdes. Un año atrás acumuló 4 mil 900 millones y 12 meses antes 13 mil 400 millones, es decir, en un trienio sus haberes cayeron 73 por ciento, y el informe de Forbes todavía no deduce el voluminoso pago de impuestos, el concurso mercantil voluntario de Tv Azteca y las broncas que el barón acumule.
Las rebanadas del pastel
La otrora burocracia dorada está al borde del infarto: “el Senado de la República aprobó por unanimidad la reforma al artículo 127 constitucional, que elimina las pensiones millonarias que perciben ex funcionarios de empresas paraestatales, banca de desarrollo y otros organismos públicos, las que en adelante no podrán ser mayores al 50 por ciento” del sueldo presidencial. Así, con esta modificación, quienes recibían pensiones de hasta un millón de pesos ahora obtendrán 70 mil morlacos. Amparito Casar llora, se acongoja, se come las uñas y ya no sabe para dónde, porque de ésta no la salva ni Héctor Aguilar Camín.
X: @cafevega   cfvmexico_sa@hotmail.com