Las expresiones de solidaridad que en la ciudad de Minesota se han brindado a conciudadanos a raíz del estado de sitio impuesto por los agentes federales del ICE y la patrulla fronteriza, muestran una característica de la sociedad estadunidense que parecía haberse perdido en la bruma de la ola racista y xenófoba auspiciada por el primer mandatario de Estados Unidos.
En una reseña aparecida la semana pasada en el NYTimes se da cuenta de la forma en que decenas de pequeños establecimientos abren sus puertas para ofrecer protección a quienes viven a salto de mata, huyendo de las razias instrumentadas por los agentes federales. Las calles de esa ciudad se han transformado en una selva donde se caza a quienes son sospechosos de carecer de documentos migratorios, según los cánones de Stephen Miller, quien, con la aquiescencia de Trump, ha diseñado una de las políticas más xenófobas en la historia de ese país. La barbarie llegó al extremo cuando los agentes federales asesinaron a dos ciudadanos estadunidenses que, al amparo de la libertad de expresión, consagrada en la primera enmienda constitucional, protestaban pacíficamente contra dicha política. Por fin, las protestas calaron en la dura piel de los legisladores del Partido Republicano y llegaron hasta Donald Trump, quien fue obligado a retirar a una parte de sus huestes en esa ciudad.
No está claro si Trump asimiló el mensaje. El impacto negativo de lo sucedido en Mineápolis, así como otras ciudades estadunidenses, pudiera representar la derrota de los candidatos de su partido en las elecciones de medio término. Según encuestas de opinión recientes, en más de la mitad de la sociedad hay una percepción generalizada de que la forma en que están combatiendo la inmigración indocumentada excede con mucho las atribuciones legales de las fuerzas federales, en especial de quienes las comandan. El sentir general es la necesidad de oponerse a la barbarie y protestar contra quienes desde Washington la han perpetrado atacando los más elementales derechos humanos.
Por otro lado, y a contracorriente de dicha percepción, Trump, apoyado por sus más conspicuos aliados, entre ellos el inefable Steve Bannon, ex asesor político de Trump, proponen ahora nacionalizar y centralizar el proceso electoral en Washington DC, contra de lo estipulado en la Constitución, que establece ese derecho a los estados y es parte sustancial del pacto que dio origen a la nación.
En lenguaje llano, la propuesta significa que el control de la elección se realice desde la Oficina Oval, donde despacha el presidente. La propuesta complementa otras que denotan la clara intención de que el Partido Republicano, actualmente en el poder, gane a como dé lugar los comicios intermedios que se efectuarán en noviembre próximo, y dos años más tarde las presidenciales, perpetuando así su hegemonía. Así lo demuestran una serie de cambios en las normas electorales en un puñado de estados, cuya finalidad no es ampliar la democracia, sino dar ventajas a los candidatos republicanos.
Ejemplo es la forma en que se modificaron las dimensiones geográficas y a quienes corresponde votar en varios distritos, con el fin de dividir a los electores que favorecen a los aspirantes demócratas. Otras reglas propuestas son la supresión del voto por correo, la reducción de horas disponibles y la exigencia de más documentos, como la novedosa idea de, por primera vez en la historia, presentar una credencial con fotografía para tener derecho a sufragar, a sabiendas de la complejidad que representa, a corto plazo, dotar de tal documento a millones de personas que carecen de él.
En síntesis, es alarmante la forma en que los pirómanos insisten en arrojar gasolina a la hoguera e incrementar el pesimismo en una nación cuyos dirigentes pretenden imponer un reinado propio del siglo XVIII. En lugar de despejar la incertidumbre provocada por el creciente enrarecimiento del ambiente político y económico, siguen marchando a contracorriente de la historia de la nación. Al menos es lo que demuestran las ocurrencias, cada vez más frecuentes y descabelladas, del monarca que despacha en la Casa Blanca, y las de los cortesanos que mendigan sus favores.
A manera de rúbrica: Es insensato estrangular al hermano pueblo de Cuba con el propósito de cambiar su régimen.
Partido de la conservadora premier de Japón obtiene victoria legislativa récord
▲ El Partido Liberal Democrático, de la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, tendrá dos tercios de los escaños en la Cámara baja. El primer mandatario que felicitó a la gobernante fue Donald Trump.Foto Afp
Ap
Periódico La Jornada Lunes 9 de febrero de 2026, p. 20
Tokio. El partido de la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, aseguró más de dos tercios de la mayoría en las elecciones parlamentarias de ayer, informaron medios locales, al citar resultados preliminares.
En una entrevista televisada con la cadena pública NHK, Takaichi expresó que tras la contundente victoria ahora está lista para perseguir sus políticas, entre ellas, una agenda antimigrante.
Al referirse al escrutinio, NHK informó que el Partido Liberal Democrático de Takaichi (PLD), por sí solo aseguró 316 escaños, con lo que superó cómodamente una mayoría absoluta de 261 diputados en la Cámara baja de 465 miembros, la más poderosa del Parlamento bicameral de Japón. Esto marca un récord desde la fundación del partido en 1955 y supera el récord anterior de 300 lugares ganados en 1986 por el difunto primer ministro Yasuhiro Nakasone (1918-2019).
Un honor respaldarla: presidente de EU
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue el primer mandatario extranjero en felicitarla. “Su partido ahora gobierna la legislatura con una histórica mayoría de dos tercios, la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial. Sanae: Fue un honor para mí respaldarla a usted y a su coalición. Les deseo mucho éxito en la aprobación de su agenda conservadora de paz mediante la fuerza. El maravilloso pueblo japonés, que votó con tanto entusiasmo, siempre contará con mi firme apoyo”, señaló el republicano en sus redes sociales, quien la semana pasada instó a los habitantes de la nación asiática a sufragar por la organización política de la primera ministra.
Una sonriente Takaichi, admiradora de la fallecida ex primera ministra británica Margaret Thatcher (1925-2013), colocó una gran cinta roja sobre el nombre de cada ganador en un tablero en la sede del PLD, mientras los ejecutivos del partido aplaudían.
A pesar de no ser mayoría en la otra Cámara, la alta, el gran salto desde la participación previa a las elecciones para diputados permitirá a Takaichi avanzar en una agenda de derecha, que busca promover la economía y las capacidades militares de Japón mientras aumentan las tensiones con China y ella intenta cultivar lazos con Estados Unidos.
Takaichi aseguró que avanzaría firmemente en sus objetivos políticos mientras intenta obtener apoyo de la oposición.
“Seré flexible”, afirmó.
Takaichi es enormemente popular, pero el PLD, que ha gobernado Japón prácticamente las pasadas siete décadas, ha enfrentado escándalos de financiamiento y religiosos en años recientes. Convocó a estas elecciones anticipadas apenas tres meses después de asumir el cargo, con la esperanza de cambiar esa situación mientras su popularidad sigue alta.
La ultraconservadora Takaichi, quien asumió el cargo en octubre como la primera mujer gobernante de Japón, prometió “trabajar, trabajar, trabajar”, y su estilo, que se considera desenfadado y duro a partes iguales, ha resonado con seguidores más jóvenes que señalan que antes no estaban interesados en la política.
Ante la formación de una nueva alianza centrista y un auge de la extrema derecha, la oposición se considera demasiado fragmentada para plantear un verdadero desafío. La nueva alianza opositora del antiguo socio de coalición del PLD, el Komeito, respaldado por budistas y pacifistas, y el Partido Democrático Constitucional de Japón, de tendencia liberal, se proyecta que se reduzca a la mitad de su participación combinada previa a las elecciones de 167 escaños.
Takaichi quiere aumentar el gasto en defensa ante la presión de Trump para que Japón relaje sus restricciones presupuestarias.
Arrasa la derecha española en comicios regionales de Aragón
Armando G. Tejeda Corresponsal
Periódico La Jornada Lunes 9 de febrero de 2026, p. 20
Madrid. La derecha arrasó ayer en la comunidad autónoma de Aragón, que tras las elecciones sólo tiene un gobierno posible: el presidido por el líder del Partido Popular (PP), Jorge Azcón, con el apoyo de la extrema derecha de Vox, ya sea como socio de coalición o aliado parlamentario para sacar adelante la investidura.
La izquierda, liderada por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), cosechó uno de los peores resultados de la historia reciente, con el partido regionalista Chunta Aragonesista (CHA) como la única en crecer, al duplicar sus apoyos, pero con el resto en caída franca y con Podemos extinguido del Parlamento regional.
Con una participación de 67.54 por ciento, el PP fue el más votado, con 26 diputados y 34.56 por ciento del electorado, si bien muy lejos de las 34 curules de la mayoría absoluta. Vox, la fuerza de extrema derecha, duplicó su representación respecto a los comicios de 2023, al pasar de siete a 14, con lo que tendrá la llave del gobierno.
El PSOE obtuvo 18 diputados, el más ínfimo resultado de su historia, al perder cinco escaños y más de 45 mil votos. Mientras CHA sumó seis lugares, el doble que hace tres años, y fue el único partido de izquierda en crecer.
La coalición Existe, a la que pertenece Sumar, logró dos diputados, uno menos; Izquierda Unida (IU) mantuvo su escaño pero perdió votos, y, finalmente, Podemos confirmó su proceso de extinción, al quedarse sin representación parlamentaria y sin lograr siquiera uno por ciento del electorado.
A pesar de alzarse con la victoria, el triunfo del PP y de su candidato, Azcón, resultó agridulce, ya que el partido de derecha aumenta su dependencia de Vox y confirma la tendencia que hay en el electorado español de castigar a los dos principales partidos políticos del país: el PP y el PSOE, que es finalmente el que sufre el mayor retroceso.
