Alonso Urrutia y Alma E. Muñoz
Periódico La Jornada Miércoles 4 de febrero de 2026, p. 3
En respuesta a las declaraciones del presidente Donald Trump, quien la víspera celebró la invasión estadunidense de 1847, tras la cual México perdió más de la mitad de su territorio, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió de manera escueta: “Ya saben cuál es mi opinión: no somos Santa Anna. Hay que defender la soberanía siempre”.
Posteriormente hizo una breve referencia al proceso de negociación del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá. Reconoció que el gobierno estadunidense planteó 54 observaciones que, en su consideración, afectan la relación comercial. “Ya prácticamente todos están saldados. Hay algunos que no se puede hacer exactamente lo que ellos dicen. Por ejemplo, ellos decían: se están poniendo barreras al sector eléctrico”.
México rechazó que estuviera actuando en ese sentido. Sencillamente hay una nueva Constitución, hay una nueva ley que establece que la participación pública en el mercado debe ser de 54 por ciento y la privada de 46 por ciento, detalló la mandataria.
Por otra parte, la Presidenta anunció que gobierno federal prepara una reforma a la Ley de Comercio Exterior que establezca garantías de cumplimiento de disposiciones ambientales y, sobre todo, laborales en México, para los productores que pretendan exportar, afirmó la presidenta Claudia Sheinbaum. Es decir, deberán contar con un certificado laboral de exportación y para obtenerlo tendrán que demostrar que tienen contratados a trabajadores que cuentan con seguridad social.
Durante su conferencia, se refirió de nueva cuenta al caso de los jornaleros agrícolas de San Quintín y a la pretensión de corregir anomalías laborales mediante el Centro de Atención que se pretende instalar en esa región, y con la coordinación entre los gobiernos federal y de Baja California para realizar inspecciones en los centros laborales.
“Ya viene. Incluso se habló con los empresarios para que estén de acuerdo en ello, que no vengan amparos o algo así, sino que haya acuerdo, y que a partir de ahí se tenga la garantía de que están cumpliendo con la justicia laboral hacia los trabajadores”, apuntó.
Trump y Petro pactan en reunión combate conjunto al narcotráfico
▲ Los mandatarios de Estados Unidos y Colombia intercambiaron algunos presentes durante su encuentro. Petro mostró esta imagen con dedicatoria durante una conferencia de prensa tras la reunión.Foto Afp
Afp, Ap y Reuters
Periódico La Jornada Miércoles 4 de febrero de 2026, p. 21
Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó ayer que se llevó “muy bien” con su homólogo de Colombia, Gustavo Petro, durante el primer encuentro cara a cara de los mandatarios, celebrado en la Casa Blanca, tras meses de tensiones entre Washington y Bogotá. El sudamericano valoró positivamente la reunión y expresó que “lo que nos junta es la libertad y ahí comenzó la conversación”.
La cita marcó un giro de 180 grados semanas después de que el mandatario estadunidense acusó a Petro de enviar cocaína hacia Estados Unidos y amenazó con emprender acciones militares contra la nación sudamericana.
“Nos llevamos muy bien. Él y yo no éramos exactamente los mejores amigos, pero no me sentí insultado porque nunca lo había conocido, en absoluto”, afirmó Trump a los periodistas en el Despacho Oval durante un evento posterior.
“Tuvimos una muy buena reunión”, añadió el jefe de la Casa Blanca. “Creo que fue fantástico”.
Señaló que ambos países “trabajan” en la cooperación contra el narcotráfico y en levantar las sanciones que su gobierno impuso a Colombia.
Petro, por su parte, calificó de “positiva” su conversación con el republicano, a quien extendió una invitación para visitar Cartagena.
No hubo conferencia de prensa conjunta.
“La impresión que tengo de una reciente reunión, de hace apenas unas horas, es positiva, en primerísimo lugar”, declaró Petro en una rueda de prensa al término del encuentro en la embajada de Colombia en Washington.
Agregó que propuso “colocar al ejército de Colombia y Venezuela” para combatir el tráfico de drogas, y que le pidió a Trump “el favor de que juntemos la fuerza para perseguir los capitales de los delincuentes y capturarlos fuera de Colombia o donde estén viviendo”.
“Volví a repetir lo mismo: hay que ir sobre los capos. La primera línea del narcotráfico no es la que te imaginas: vive en Dubái, Miami, Madrid. Le pasé los nombres al presidente Trump. Están fuera de Colombia y hay que ir a por ellos”, enfatizó.
Petro estuvo acompañado de su canciller, Rosa Yolanda Villavicencio; el ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez Suárez, y el embajador Daniel García-Peña, mientras con Trump estuvieron su vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el senador republicano Bernie Moreno, quien nació en Colombia.
El jefe de la Casa Blanca omitió saludar a Petro a su llegada y posar para una fotografía con él frente al acceso donde recibe a los líderes extranjeros. En su lugar, el presidente colombiano ingresó por una entrada lateral de la residencia oficial.
Trump obsequió a Petro una gorra roja con el lema de MAGA (Make America Great Again) y una copia de su libro The art of the deal, con una dedicatoria firmada que decía: “Eres genial”.
En tono irónico, Petro publicó en X una referencia al mensaje del estadunidense: “¿qué me quiso decir Trump en esta dedicatoria? No entiendo mucho el inglés.”
En relación con la gorra, el colombiano afirmó: “yo le puse con un bolígrafo una “S”, ‘Hacer a las Américas Grande’ y eso sólo se puede hacer desde el respeto entre dos civilizaciones diferentes, se llama un pacto por la vida”, señaló el mandatario latinoamericano.
El bloqueo estadunidense se volvió “genocida”: presidente de Cuba
▲ Debido a un frente frío, Cuba registró cero grados en la provincia de Matanzas, vecina a La Habana, la temperatura más baja en la historia de la isla, informó el Instituto de Meteorología.Foto Afp
Prensa Latina y Sputnik
Periódico La Jornada Miércoles 4 de febrero de 2026, p. 21
La Habana. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, denunció ayer que el aislamiento total impuesto por Estados Unidos hace 64 años contra la isla se transformó en un “bloqueo genocida” y una guerra económica, ejecutada con la acción de 12 gobiernos. Antes, la embajada estadunidense en La Habana advirtió a sus ciudadanos a tomar precauciones debido a que la red eléctrica es cada vez más inestable y los cortes de energía prolongados.
Díaz-Canel recordó que el 3 de febrero de 1962 el presidente estadunidense demócrata John F. Kennedy “firmó e hizo oficial la política de cerco económico a Cuba”, una decisión que “12 administraciones de ambos partidos (en Estados Unidos) la han ido transformando en bloqueo genocida”, y citó al fallecido líder Fidel Castro al precisar que “esto se llama guerra económica”.
La declaración del presidente cubano, publicada en X, coincide con la más reciente escalada de las sanciones de Washington y una orden ejecutiva emitida el 29 de enero por el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, que pretende bloquear el suministro de petróleo a la isla mediante sanciones a terceros países.
El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, señaló que 64 años después de que Kennedy decretó el “embargo” total del comercio estadunidense contra La Habana, la administración Trump pretende “hacer cómplice a la humanidad de un terrible bloqueo de petróleo” a la isla, lo cual podría acarrear consecuencias humanitarias sin precedente.
En este contexto, la representación diplomática estadunidense en Cuba previno a sus connacionales que los cortes eléctricos “afectan el suministro de agua, la iluminación, la refrigeración y las comunicaciones”, por lo que recomendó abastecerse “de alimentos no perecederos y del vital líquido o prepárense para métodos alternativos de satisfacer sus necesidades médicas (dispositivos que requieren energía o fármacos que requieren refrigeración)”.
En Cuba “también hay escasez de combustible, lo que afecta el transporte y provoca largas colas en las gasolineras. Si bien algunos negocios, hoteles y hospitales utilizan generadores durante los cortes de energía, es posible que no puedan mantener sus servicios debido a la escasez de gasolina.
“Tome precauciones ahorrando combustible, agua, alimentos y carga de teléfono móvil, y prepárese para interrupciones significativas”, señaló en una alerta de seguridad publicada en su cuenta de X.
Trump ha insistido esta semana en que quiere “ocuparse” de los exiliados cubanos que residen en Estados Unidos: “vinieron en balsas, atravesaron aguas infestadas de tiburones. No sé cómo lo hicieron. Y eso fue hace muchos años (…) Les gustaría volver, desearían al menos visitar a sus familiares. Creo que estamos muy cerca de conseguirlo. Ahora mismo negociamos con los líderes cubanos”, reiteró ante la prensa.
La inquebrantable voluntad de Cuba frente al asedio imperialista
Juan Becerra Acosta
04 de febrero de 2026 00:04
A principios del siglo XIX, cuando la revolución haitiana liderada por Toussaint L’Ouverture abolió la esclavitud, el gobierno de Estados Unidos –en alianza con Francia e Inglaterra– intentó impedir la independencia de la primera nación en lograrla en América Latina, y con ello la victoria de los esclavos rebeldes.
Haití se estableció como el primer Estado independiente creado por esclavos. Cambió la geopolítica al desafiar al colonialismo europeo y su sistema esclavista, algo que los intereses imperialistas no podían permitir. Envió a todo el hemisferio un mensaje poderoso: la esclavitud es contraria al progreso, y el lema revolucionario francés que exalta la libertad, fraternidad e igualdad, era falaz mientras existieran personas esclavizadas.
Después de la revolución haitiana, Estados Unidos puso su mirada sobre la isla de Cuba como territorio propicio para ser puerto de entrada de esclavos y dar viabilidad a la “Economía del Misisipi” fundamentada en la agricultura de plantación, por lo que dependía de la mano de obra esclavizada que cultivaba algodón y producía una inmensa riqueza para los plantadores que explotaban a la población negra. Antes de la guerra civil, Misisipi era el epicentro de la esclavitud en el Sur Profundo.
En 1898, tras la abolición de la esclavitud en Estados Unidos, Cuba inició su lucha por la independencia de España con la colaboración estadunidense. En 1902 se constituyó en una república bajo la tutela estadunidense. Para entonces, la “Economía del Misisipi” había desaparecido, pero Cuba continuaba siendo de enorme interés para Estados Unidos.
El imperio buscó y logró proteger sus inversiones en las plantaciones de azúcar, por lo que en 1903 se firmó una Convención Comercial Recíproca que redujo los aranceles para el azúcar cubano y facilitó al capital estadunidense controlar la economía de la isla. A partir de entonces y hasta la revolución, Cuba se convirtió en un paraíso para la mafia y en un destino para el turismo, el juego y el lavado de dinero. En un garito gringo, pues.
En 1958, la revolución cubana afectó profundamente a Estados Unidos al romper su hegemonía en Latinoamérica. Bajo el mando del comandante Fidel Castro, las empresas estadunidenses fueron nacionalizadas y los activos “yanquis” –valorados en millones– expropiados. Cuba estableció un Estado socialista en alianza con la Unión Soviética, esto a tan sólo 150 kilómetros de las costas del epicentro del capitalismo.
La soberanía cubana era inaceptable para los intereses estadunidenses debido, además, a un falso sentimiento de derecho sobre la isla, percepción arraigada y vigente no sólo en la clase política republicana, también en la óptica demócrata.
Washington intentó asesinar a Fidel Castro en más de 600 ocasiones. Fracasó en su intento de invadir la isla no sólo en Bahía de Cochinos sino en otros lugares. Impuso un bloqueo criminal para causar carencias alimentaria, médica y energética, algo que afecta directamente la vida cotidiana de la población cubana, y claramente atenta contra los principios de la Carta de Naciones Unidas que defienden la soberanía y la no injerencia en los asuntos internos de otros países.
El 29 de enero, Donald Trump firmó un decreto con el que declara a Cuba una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional de Estados Unidos, y amenazó con aranceles a toda nación que envíe petróleo a la isla, a pesar de que Cuba jamás ha tomado una posición beligerante hacia ellos.
México encabeza la lucha contra el aislamiento a Cuba. La presidenta Claudia Sheinbaum rechaza el bloqueo al que ha calificado de medida que contraviene los principios de cooperación y respeto entre naciones. Advirtió que esas medidas podrían desencadenar una crisis humanitaria, y reafirmó que México mantendrá su política histórica de solidaridad y apoyo.
El pueblo de Cuba se mantiene fuerte y resistente, ¿la razón?, sabe que si Estados Unidos interviene, la isla regresaría a lo mismo que sucedía en la época anterior a la revolución de diciembre de 1958: alto analfabetismo, cerca de 45 por ciento de los niños de 6 a 14 años no asistían a la escuela; falta de acceso a servicios médicos, menos de 8 por ciento de la población recibía atención médica gratuita; desempleo, la constante amenaza del despojo de sus tierras, y una profunda brecha socioeconómica con la que la riqueza estaba en las manos del muy pequeño porcentaje de la población que explotaba al resto.
El pueblo cubano no quiere volver a ello, y lucha para evitarlo.

