miércoles, 4 de febrero de 2026

Exigen a la NFL proteger a fanáticos y mantener al ICE lejos del Supertazón.

No queremos a enmascarados armados causando caos, dice el grupo Moveon
Jefa de seguridad de la Liga, por su parte, aseguró que no habrá agentes migratorios el domingo
▲ La ciudad de San Francisco, que será sede de la final entre Halcones y Patriotas, ya se prepara con un amplio dispositivo de seguridad para recibir a 1.3 millones de visitantes.Foto Ap
Ap, Afp y Reuters
Periódico La Jornada   Miércoles 4 de febrero de 2026, p. a10
Washington. La NFL enfrenta presión antes del Supertazón 60 para tomar una postura más explícita contra la agresiva aplicación de la ley de migración del gobierno estadunidense que encabeza el presidente Donald Trump. Más de 184 mil personas han firmado una solici-tud pidiendo a la liga que denuncie la posible presencia del ICE en el partido del domingo y el grupo liberal MoveOn planeaba entregarla ayer a la sede de la NFL, en Nueva York.
“No hay previstas operaciones del ICE ni de control de migración en torno al Supertazón ni en ninguno de los actos relacionados”, sostuvieron Cathy Lanier, jefa de seguridad de la NFL, y las autoridades federales encargadas en conferencia de prensa.
Añadió que los planes de seguridad para el partido anual más importante del calendario deportivo estadunidense serán similares a los de ediciones anteriores, y que no existen “amenazas conocidas, específicas ni creíbles” contra el evento.
Agentes del ICE fuertemente armados y enmascarados han sido desplegados en varias ciudades como parte de las agresivas políticas antimigrantes de Trump. El despliegue de esa fuerza ha desatado indignación pública tras la muerte de dos ciudadanos estadunidenses a manos de agentes federales, el mes pasado en Mineápolis.
La planificación de la seguridad del Supertazón 60 comenzó hace aproximadamente 18 meses y en ella participan 35 agencias federales, estatales y locales, según Lanier. Las autoridades esperan alrededor de 1.3 millones de visitantes para el partido y los actos que lo rodean.
La NFL y varias agencias policiales involucradas en la seguridad planean utilizar inteligencia artificial para ayudar en sus esfuerzos, indicó Lanier, quien se negó a dar detalles sobre cómo se implementaría la tecnología emergente.
Entretenimiento y política
En medio de esta situación, Trump ha dicho que no contempla asistir al juego de este año, a diferencia de 2025, debido a la presencia de Bad Bunny en el medio tiempo, la cual ha calificado de una “terrible elección”. El cantante puertorriqueño es un encendido activista contra las políticas hostiles del gobierno del republicano y lo reiteró en la ceremonia de los premios Grammy, donde se pronunció contra el ICE mientras recibía su galardón.
El Supertazón es uno de los pocos referentes culturales restantes vistos por millones de personas en tiempo real y el espectáculo de medio tiempo no es ajeno a la controversia. Pero hay pocos paralelismos con el juego de este año, que tiene el potencial de convertirse en una mezcla inusual de deportes, entretenimiento, política y protesta.
Se desarrollará en un momento crítico para Estados Unidos, apenas dos semanas después del asesina-to de Alex Pretti por agentes federales en Mineápolis, que reavivó un debate nacional sobre las tácticas de aplicación de la ley de línea dura de la administración Trump.
“Se supone que el Supertazón es un escape, ¿verdad? Se supone que vamos allí para no tener que hablar de las cosas serias de este país”, subrayó Tiki Barber, ex jugador de los Gigantes de Nueva York y quien jugó en el Supertazón en 2001 y desde entonces ha asistido a varios como comentarista. “Espero que no se deteriore, porque si lo hace, entonces creo que realmente estamos perdiendo el contacto con lo que es importante en nuestra sociedad”.
En los últimos días, el funcionario del Departamento de Seguridad Nacional, Jeff Brannigan, organizó una serie de llamadas con funcionarios locales y la NFL en las que afirmaba que el ICE no planea realizar acciones durante la semana del Supertazón o en el juego.
El grupo progresista MoveOn planeó una manifestación ayer frente a la sede de la NFL en Nueva York para presentar una petición diciendo a la liga: “No ICE en el Supertazón”.
“La final de este año debería ser recordada por grandes jugadas y Bad Bunny, no por agentes del ICE enmascarados y armados corriendo por el estadio causando caos, violencia y trauma a los fanáticos y trabajadores del estadio“, afirmó la portavoz de MoveOn, Britt Jacovich. “La NFL no puede quedarse al margen, la liga tiene la responsabilidad de actuar como adultos, proteger a los fanáticos del Supertazón y a los trabajadores del estadio, y mantener al ICE fuera”.
Bad Bunny, de 31 años, nacido en Puerto Rico, ha elevado la música latina a un nivel de popularidad a gran escala y ha ganado fama mundial con canciones casi enteramente en español, algo que irrita a muchos de sus detractores conservadores.
La NFL, que trabaja para expandir su atractivo en todo el mundo, incluyendo América Latina, aseguró que nunca consideró retirar a Bad Bunny del medio tiempo, incluso después de las críticas de Trump y algunos de sus seguidores.
El comisionado de la liga, Roger Goodell, describió el lunes al cantante como “uno de los grandes artistas del mundo”, así como alguien que entiende el poder de la actuación del Supertazón “para unir a las personas y poder reunir a la gente”.
Aproximadamente la mitad de los estadunidenses aprobaron a Bad Bunny como el artista del medio tiempo, según una encuesta de octubre de la Universidad de Quinnipiac. Pero hay brechas sustanciales con aproximadamente tres cuartas partes de los demócratas apoyando la elección del puertorriqueño, en comparación con sólo 16 por ciento de los republi-canos. El 60 por ciento de los adultos afrodescendientes e hispanos aprobaron la selección en contraste con 41 por ciento de los blancos.
Los republicanos están ansiosos por preservar el apoyo latino en su intento de mantener el control del Congreso. Pero a medida que se acerca el Supertazón, muchos en el Partido Republicano han mantenido sus críticas a Bad Bunny.
En una entrevista, el alcalde de San Francisco, Daniel Lurie, se mostró optimista de que el espectáculo sería un éxito incluso en un clima políticamente tenso.
“Vamos a mantener a todos seguros: nuestros residentes, nuestros visitantes. Obviamente, con todo lo que está pasando, estamos al tanto, monitoreando todo. Pero espero que todo sea seguro y divertido.”

El despojo a México, inicio del dominio de EU, presume Trump
Nos defendemos aún de las amenazas del sur, alega
Los mensajes contradictorios de la Casa Blanca sobre nuestro país, una táctica de negociación
Jim Cason y David Brooks  Corresponsales
Periódico La Jornada   Miércoles 4 de febrero de 2026, p. 20
▲ Cuando los líderes mundiales lleguen a la cumbre del Grupo de los 20, en el Trump National Foral de Miami, en diciembre próximo, serán recibidos por una estatua de bronce de 4.5 metros (con 6.7 metros en su pedestal), del presidente de Estados Unidos. Un grupo de entusiastas de las criptomonedas lanzó el proyecto Don Colossus y encargó la escultura del mandatario para generar publicidad para su memecoin, $PATRIOT. El escultor Alan Cottrill indicó a The New York Times que los criptobros que encargaron la pieza “me dijeron que tenía que quitarle parte del cuello de pavo”.Foto e información The Independent
Washington y Nueva York. Menos de una semana después de que el titular del Ejecutivo de Estados Unidos, Donald Trump, elogió a la mandataria Claudia Sheinbaum como “una líder maravillosa y altamente inteligente”, la Casa Blanca publicó este lunes un “mensaje presidencial” para festejar el “triunfo” estadunidense en la guerra contra México hace 178 años al anexar un millón 359 mil 744 kilómetros cuadrados del territorio nacional, resaltando que con ello se marcó el inicio del dominio internacional del país del norte.
Resaltó que hasta hoy Estados Unidos sigue defendiendo su “soberanía” ante la amenazas que provienen desde México y el resto del hemisferio.
Los mensajes contradictorios son un ejemplo más del estilo de negociación de Trump; por un lado, muy amable en persona con sus contrapartes sin que eso evite un insulto o amenaza contra ese mismo personaje o el país que representa, pocas horas después. Sólo se tiene que ver el ánimo positivo en la reunión con el presidente Gustavo Petro este martes en la Casa Blanca, luego de semanas de ataques y amenazas incluida la advertencia al colombiano de que “debería de cuidarse el trasero”.
Trump ha elogiado a sus contrapartes mexicanas y al mismo tiempo ha criticado al gobierno por su falta de control del narcotráfico y señalar, incluso, que los cárteles gobiernan gran parte del país.
Los mensajes de la Casa Blanca sólo en las semanas recientes van desde la celebración del aniversario del robo de la mitad de México por Estados Unidos a elogios a la presidenta Sheinbaum, a declaraciones de que nuestro país obedece órdenes de Washington sobre Cuba hasta promover teorías de conspiración de que mexicanos desean reconquistar sus tierras perdidas con un “golpe” contra la potencia.
Los mensajes contradictorios no sólo son parte de una táctica de negociación, sino expresan diversas corrientes entre las filas del movimiento que encabeza Trump, incluso las que están dentro de la misma Casa Blanca.
En enero, en su cuenta personal de su red social, el presidente estadunidense promovió un libro que alega que el gobierno mexicano y el partido Morena impulsan un complot para dar un “golpe invisible” en Estados Unidos con el fin de recuperar el territorio robado, apoyar a los demócratas y promover la cultura mexicana.
Aunque el libro ha sido ignorado en gran medida por varios medios nacionales, ha sido repetidamente promocionado por las publicaciones conservadoras y llegó a ser la obra de no ficción más vendida en la lista de The New York Times.
El autor Peter Schweizer incorporó las respuestas oficiales y de críticos de su libro como parte de su estrategia de promoción e informó que fue invitado a presentarse ante un comité del Senado en marzo para testificar sobre sus conclusiones. Éstas, según se ha reportado, son promovidas por el muy poderoso subjefe de gabinete Stephen Miller, el arquitecto de la política antimigrante implementada por Trump y promotor de aplicar mayor presión sobre México para frenar la migración y subordinarse a los intereses del superpoder.
A la vez, Joshua Treviño, uno de los discípulos de Miller, quien actualmente es un integrante del America First Institute (fundado por Miller antes de regresar a la Casa Blanca para el segundo periodo de Trump) publicó un artículo en la revista The Spectator este lunes titulado: “Sí, hay una alianza estado mexicano-cártel”. Su punto principal es que existe una supuesta coalición entre Andrés Manuel López Obrador y el cártel de Sinaloa, sin ofrecer pruebas.
Hay una ala del movimiento derechista en Estados Unidos que mantienen un ritmo incesante de ataques contra México y sus políticos como “amenazas”, no sólo entre sus cúpulas, sino a nivel de las bases, algo que, a la vez, es nutrido por Trump y su gente (como fue el caso durante sus dos campañas electorales), pero también obliga a la Casa Blanca y a legisladores a responder a demandas de control de migración y drogas.
En este contexto alguien en la Casa Blanca se dedicó a publicar como mensaje oficial del presidente Trump el festejo del aniversario de la guerra contra México, el lunes.
La declaración interpreta la conquista de esos territorios mexicanos como “el restablecimiento de la soberanía estadunidense… que amplió la promesa de la independencia a través de nuestro continente majestuoso”, algo que fue “guiado por la fe constante de que nuestra nación estaba destinada por la providencia divina a ampliarse a las costas doradas del océano Pacífico... Y surgir como un superpoder continental que el mundo moderno jamás había visto antes”.
Cita la doctrina del Destino Manifiesto: “en cada corazón estadunidense” como justificación para la declaración de guerra contra México para “defender la seguridad de la nación, nuestra dignidad y nuestras fronteras soberanas”.
Nunca menciona que, en parte, esa guerra se logró para defender la esclavitud como una institución estadunidense.
Coloca esa historia en un contexto contemporáneo: “guiados por nuestra victoria en los campos de México hace 178 años, no he ahorrado esfuerzo para defender nuestra frontera sureña contra la invasión, mantener el imperio de la ley y proteger a nuestra patria de las fuerzas de la maldad, la violencia y destrucción”. Enumeró que su gobierno frena el ingreso de drogas, la “invasión de extranjeros ilegales” y desmantela las redes del “narco-terrorismo” en el hemisferio. No se olvida de recordar que está implementando lo que llama el Corolario Trump de la Doctrina Monroe.
Concluyó que “en este aniversario de una de las exhibiciones más tempranas de la fuerza militar de nuestra nación –y particularmente mientras celebramos 250 años gloriosos de la independencia estadunidense– honramos la memoria de los hombres valientes que dieron sus vidas en servicio a nuestra nación. Ciento setenta y ocho años más tarde, su legado sigue vivo en nuestra fuerza duradera, nuestro compromiso a la soberanía y el poder sin par del espíritu estadunidense”, proclama.
Al parecer, aún continúa esa guerra hoy.

Trump glorifica el despojo
Con el pretexto del 178 aniversario de la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo, por el cual Washington arrebató a México la mitad de su territorio, el presidente Donald Trump publicó el lunes un comunicado repleto de insolencias contra nuestro país y abiertas amenazas de uso de la fuerza contra todo el planeta. En apenas cinco párrafos, el magnate condensó insultos, mentiras y omisiones: ya en su segunda línea llama “victoria legendaria” a un episodio histórico tan bochornoso que la clase política de su país prefiere soslayar en los recuentos de sus glorias militares. Afirma que la invasión de Estados Unidos a México inició porque “fuerzas mexicanas lanzaron una emboscada a lo largo del río Bravo, donde mataron a 11 soldados estadunidenses”; pero esos invasores no fueron emboscados, sino repelidos, cuando trataron de apoderarse de esa zona perteneciente a México.
Igualmente falaz es que aquella agresión tuviera como propósito “asegurar la frontera”: esa línea se encontraba 200 kilómetros al norte. También miente al decir que las fuerzas de su país se encontraron siempre “en una desventaja numérica abrumadora”, pues los invasores superaban dos a uno a los defensores, e incluso esta cifra maquilla el hecho de que las tropas mexicanas nunca pudieron presentar un frente unido, sino que se encontraban dispersas e incomunicadas. Remata la cadena de bulos con la grotesca afirmación de que Estados Unidos capturó la Ciudad de México heroicamente, cuando la toma de la capital fue el enfrentamiento entre heroicos –ellos sí– cadetes y civiles mexicanos contra un ejército profesional, cuyo resultado se decidió no por el arrojo de los agresores, sino por el elemental motivo de que los defensores no tenían balas. Ni siquiera puede pasarse por cierto que el presidente James K. Polk haya lanzado la cobarde invasión “con la promesa del Destino Manifiesto latiendo en cada corazón estadunidense”, pues los políticos y ciudadanos del norte sabían muy bien que la conquista del territorio mexicano reforzaría a los esclavistas sureños mediante la expansión de su atroz modelo económico. Apenas 15 años después la historia les dio la razón, cuando los dueños de esclavos trataron de formar su propio país con tal de no renunciar a sus prácticas inhumanas.
Las mentiras continúan cuando Trump vuelve al presente. Repite la muletilla de que los migrantes son invasores. Asegura que está restableciendo el dominio marítimo estadunidense, cuando año con año sus fuerzas armadas retiran más buques de los que construyen. A continuación, dice que el hemisferio occidental permanece “seguro, próspero y libre” gracias a su “agresivo impulso de la política de Estados Unidos de paz mediante la fuerza y el Corolario Trump a la Doctrina Monroe”, cuando la realidad es que América Latina y el Caribe encaran la mayor amenaza a su seguridad y su libertad desde que el trumpismo se dedica a asesinar personas al azar en el Caribe y el Pacífico, así como al secuestro de jefes de Estado y el respaldo a regímenes autoritarios y corruptos.
Más allá de la confesión de sus delirios militaristas y su desprecio por la legalidad, el magnate y su entorno no entienden que el mundo es radicalmente distinto al de la “era dorada” de la expansión colonial estadunidense en el siglo XIX, e incluso al del unilateralismo impuesto tras el final de la guerra fría.
En la actualidad, Washington ha pasado de un incontestable dominio económico y tecnológico a un rezago inocultable frente a su mayor competidor: forma menos posgraduados en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas que China; se sitúa en el lugar 34 del mundo en pruebas de rendimiento académico; pasó de representar 40 por ciento del PIB mundial en 1960 a 24 por ciento en 2025 (apenas 14 por ciento si se ajusta el indicador al poder adquisitivo); según parámetros occidentales, publica una tercera parte menos artículos científicos en revistas de alta calidad que China; en lo simbólico, pasó de tener la totalidad de los edificios más altos del mundo, a sólo uno entre los primeros diez.
Este atraso tiene una dimensión humana francamente trágica: Estados Unidos es el país desarrollado con mayor prevalencia de obesidad y con menor esperanza de vida; 36 por ciento de los adultos pospone la atención médica debido a los costos; 66 por ciento de las bancarrotas personales son causadas por facturas médicas y 70 por ciento de las personas con deudas por servicios sanitarios ha tenido que recortar sus gastos en comida.
En tales circunstancias, el ufanarse del despojo histórico perpetrado contra México por la fuerza militar en 1848 es, más que una proyección de poder contemporáneo, un signo inequívoco de decadencia.