martes, 17 de febrero de 2026

México SA

Crece ayuda humanitaria a Cuba // México, ejemplo internacional // El bloqueo viola el derecho internacional
Carlos Fernández-Vega
▲ El turismo en Cuba está a sus mínimos niveles.Foto Xinhua
De tiempo atrás, México ha puesto el ejemplo a la hora de auxiliar y proveer de ayuda humanitaria a terceros países, sea por desastres naturales o situaciones derivadas de la agresión permanente de una potencia, como desde hace más de seis décadas lleva a cabo ilegalmente la Casa Blanca contra Cuba, nación ésta que ha sido víctima de acciones terroristas, invasiones, sabotajes, intentos de asesinato contra sus dirigentes y mucho más, todo ello en medio de un inhumano bloqueo que pretende asfixiar a la isla en abierta violación del derecho internacional.
Los gobiernos de Rusia y China han reiterado su apoyo y asistencia a la isla, no sin antes subrayar su tajante oposición a la “interferencia extranjera y las acciones inhumanas” de Estados Unidos hacia la isla “que privan al pueblo cubano de su derecho a la supervivencia y el desarrollo”. Pekín ha rechazado “firmemente esas acciones y prácticas”, mientras Moscú se pronuncia contra “las prácticas neocoloniales, las medidas coercitivas unilaterales y las intervenciones militares” de Washington contra La Habana y Caracas ( La Jornada).
Ayer, el gobierno español “se comprometió” a enviar ayuda humanitaria a Cuba “tras el endurecimiento del embargo”. En igual sentido se ha pronunciado Canadá, de tal suerte que es previsible que otras naciones procederán en igual sentido, en un intento por paliar la crisis que vive la mayor de las Antillas. En este tenor, un análisis del Banco Central de Cuba, de cuyo contenido se toman los siguientes pasajes, subraya que “el bloqueo económico, comercial y financiero es el elemento central que ha definido la política de Estados Unidos hacia Cuba por más de seis décadas. Los efectos de esta guerra no declarada contra la economía, la sociedad, la vida cotidiana y los sueños de progreso de más de 11 millones de cubanos no han cesado ni un solo día. Más de 80 por ciento de la población cubana actual sólo han conocido una Cuba con bloqueo”.
La posibilidad de actuar en los tribunales estadunidenses ante demandas presentadas al amparo del Título III de la Ley Helms-Burton, la permanencia de Cuba en la arbitraria Lista de estados patrocinadores del terrorismo, elaborada por el Departamento de Estado, la persecución de las transacciones financieras y comerciales del país, la imposibilidad de procesar visas de no inmigrantes en La Habana, la intimidación a las empresas que envían suministros de combustible a la isla, los intentos por frustrar la recuperación del sector turístico tras la pandemia de covid-19 y la campaña de descrédito contra los programas de cooperación médica cubana definen los rasgos actuales más severos de la política hostil de Estados Unidos hacia Cuba.
Son medidas nocivas en las condiciones de una economía internacional en crisis, cada vez más interconectada, interdependiente y sujeta al dictado de los centros financieros de poder que se controlan desde Washington. El bloqueo constituye una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de todas las cubanas y cubanos. Por su declarado propósito y el andamiaje político, legal y administrativo en el que se sustenta, califica de un acto de genocidio a tenor de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de 1948. Esta política unilateral constituye el principal obstáculo para la implementación del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social de Cuba hasta 2030, así como para la consecución de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Contrario a lo que dispone la resolución A/RES/77/7 de la ONU, las agencias estatales y gubernamentales de Estados Unidos, incluidos los departamentos de Estado, Tesoro y Comercio de ese país, aplican con estricto rigor las disposiciones que conforman el bloqueo contra Cuba. Estados Unidos aplica un sinfín de leyes (incluso vigentes desde 1917) para mantener activo el bloqueo total contra Cuba, congelar los activos cubanos en aquel país, prohibir las transacciones financieras y comerciales, como la de realizar transacciones en dólares con la isla, y muchas más.
En una economía mundial crecientemente globalizada, se le hace cada vez más difícil a Cuba adquirir los insumos requeridos para la industria, los servicios y el consumo de la población, con independencia de la relación política o comercial que se tenga con el mercado de origen de sus importaciones. Ello y mucho más, con el fin de reforzar el bloqueo a Cuba y asfixiar a su población.
Las rebanadas del pastel
Transcurren los días y no hay un solo procesado por la lista del pedófilo Jeffrey Epstein. Y ( fuck) Trump debe ser el primero.
Twitter: @cafevega   cfvmexico_sa@hotmail.com

España se compromete a enviar alimentos y medicinas a Cuba
Personas caminan por calles de La Habana, Cuba. Foto Jair Cabrera Torres  Foto autor
Armando G. Tejeda, corresponsal
16 de febrero de 2026 16:38
Madrid. El gobierno español, a través del ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, se comprometió a enviar ayuda humanitaria a Cuba “tras el endurecimiento del embargo” emprendido por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El apoyo de España se hará a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y en el marco del sistema de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para “alimentación y productos sanitarios de primera necesidad”.
El compromiso del gobierno español, presidido por el socialista Pedro Sánchez, se realizó en el marco de una reunión a puerta cerrada entre los ministros de Exteriores de ambos países, por parte de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, y de España, de José Manuel Albares.
Tras la reunión se emitió un breve comunicado en el que se confirmó el envío de “ayuda humanitaria” y se informó que también se habían abordado cuestiones relativas a la Cumbre Iberoamericana de este año, que se llevará a cabo en Madrid los próximos 4 y 5 de noviembre, una fecha señalada por el gobierno español para intensificar sus relaciones diplomáticas con América Latina, más aún con la situación de inestabilidad actual derivada de las políticas adoptadas por la administración de Donald Trump.
Tras la reunión, el canciller cubano informó a través de las redes sociales del encuentro: “Reiteramos la voluntad de reforzar el diálogo político, económico-comercial y la cooperación en beneficio de ambos países, en el complicado contexto internacional actual, frente a los quebrantamientos de la Paz, la Seguridad y el Derecho Internacional y a la creciente agresión de Estados Unidos contra Cuba, en particular al bloqueo de suministros de combustible, que provoca sufrimientos a nuestro pueblo”.
Tras su encuentro en Madrid, el ministro Bruno Rodríguez viajó a China, Rusia y Vietnam para abordar con estos países la crisis humanitaria y energética que vive la Isla y para recabar más apoyos para paliarla

Noventa años de la Reforma Agraria
El 6 de octubre de 1936, el presidente de la República, general Lázaro Cárdenas del Río, dictó un acuerdo por el cual se llevaría a cabo el reparto de las haciendas algodoneras de la Comarca Lagunera de Coahuila y Durango. Foto Mediateca INAH   Foto autor
Pedro Salmerón Sanginés
17 de febrero de 2026 00:04
El 6 de octubre de 1936, el presidente de la República, general Lázaro Cárdenas del Río, dictó un acuerdo por el cual se llevaría a cabo el reparto de las haciendas algodoneras de la Comarca Lagunera de Coahuila y Durango. Ese acto de justicia social transformó radicalmente la distribución de la riqueza y la forma de vida en esa próspera región, sin afectar su economía ni desorganizar el complicado sistema de producción algodonera, base de la vida regional, mediante una organización ejidal colectiva de gran eficacia. La reforma agraria, que era una obligación del Estado según el artículo 27 de la Constitución de 1917, no había tocado la Comarca Lagunera. De hecho, de 1917 a 1935, la aplicación del artículo 27 realmente no transformó las estructuras económicas del campo mexicano (está por publicarse un libro en el que explicamos la reforma agraria entre 1915 y 1935), cosa que sí ocurrió a partir del acuerdo del 6 de octubre. El presidente Cárdenas resumió así, en sus Apuntes, el significado de ese decreto: 
“Hoy dicté acuerdo al Departamento Agrario para que principie la dotación de ejidos a los núcleos de población de la Comarca Lagunera, concentrando en aquella región todo el personal de ingenieros que sea necesario para que se violente la entrega de la tierra.” 
Y cuyos resultados inmediatos fueron sintetizados, también por el primer mandatario, en un mensaje a la nación dirigido desde Torreón el 30 de noviembre de ese año: 
“Han sido ya firmadas por el suscrito, y ejecutadas por el Departamento Agrario, resoluciones presidenciales que dotan a 231 núcleos de población con 114,814.31 hectáreas de riego y 128,526.83 para pastales, que benefician a 25,503 ejidatarios.” 
Unos años después, lo explicó así Jesús Silva Herzog en su estudio clásico sobre el agrarismo: 
“El paso de mayor trascendencia que dio el general Cárdenas durante su gestión fue, seguramente, la implantación de la reforma agraria en la Comarca Lagunera, iniciada en los comienzos del mes de octubre de 1936. Ninguno de los presidentes anteriores se había atrevido a resolver el problema de la distribución de la tierra en esa rica zona del país… Cárdenas se lanzó a la aventura poniendo en juego todos los recursos del gobierno… para lograr que el cambio radical de la distribución de la tierra de La Laguna no perjudicara la economía de la nación. “Podemos decir que si se exceptúa la expropiación de los bienes de las empresas petroleras inglesas y norteamericanas, ningún acto del gobierno de Cárdenas produjo la intensa conmoción en toda la República como la aplicación de la reforma agraria en la hasta entonces intocada región de La Laguna.” 
El decreto del 6 de octubre no sólo transformó la situación concreta de La Laguna, sino que dinamitó lo que hasta entonces había impedido el reparto agrario en zonas de alta productividad agrícola y otorgando a los beneficiarios parcelas de tamaño suficiente para garantizar que los ejidatarios tuvieran una vida digna. Pronto el reparto sería acompañado de escuelas y estaciones técnicas, y otros elementos claves para la vida rural. 
Tras el reparto agrario de La Laguna siguieron los del valle del Yaqui, el valle de Mexicali, Lombardía y Nueva Italia, El Soconusco, las tierras cañeras de Veracruz y Tamaulipas, y así hasta sumar cerca de 20 millones de hectáreas, transformando radicalmente la realidad del campo mexicano. Ambas acciones, la reforma agraria y la expropiación petrolera, fueron el detonante de 40 años de crecimiento sostenido a cerca de 7 por ciento anual, de la industrialización de México, de la considerable mejora de la educación y la salud de la población. 
Aunque el modelo del ejido colectivo fue abandonado por Miguel Alemán, con quien se inició un proceso de simulación agraria que permitió el latifundismo disfrazado (“neoporfirista”, calificó Daniel Cosío Villegas a Alemán en su lúcido y valiente ensayo La crisis de México), contra el que se rebelaron pacíficamente, desde fines de los años 50, muchos campesinos a los que la represión del Estado obligaría a tomar las armas en los años 60, la actual situación del campo mexicano nos obliga a reflexionar sobre esta historia y recordar que hay que encontrar la manera de revertir la contrarreforma salinista de 1992, la pulverización de la propiedad ejidal, las limitaciones legales a las comunidades y el latifundio de hecho. 
Propondremos al sector agrario nacional y a las autoridades, a organizaciones de La Laguna, las de Durango y Coahuila, una exposición itinerante que con fotos, mapas, planos y documentos de la época ponga esta historia en el orden del día. Solamente en el Archivo General Agrario hay material más que suficiente para hacerlo.

El Ostrovski de Michoacán
De dirigente natural de la clase obrera, Cabrera pasó a convertirse en militante del Partido Comunista de México (PCM), al que ingresó el 15 de agosto de 1932. Foto
De dirigente natural de la clase obrera, Cabrera pasó a convertirse en militante del Partido Comunista de México (PCM), al que ingresó el 15 de agosto de 1932. 
Foto Jair Cabrera Torres   Foto autor
Ángel Chávez Mancilla*
17 de febrero de 2026 00:03
La historia de las luchas sociales de México cuenta con renombradas figuras de origen obrero que dedicaron su vida a la lucha por el socialismo. Ejemplo de ello son Hernán Laborde, Valentín Campa, Demetrio Vallejo y Camilo Chávez; sin embargo, aún quedan muchos otros hombres por reivindicar, entre ellos Abel Cabrera. 
Cuenta el poeta Ramón Martínez Ocaranza que Abel Cabrera nació el 26 de septiembre de 1910, al pie del Pico de Tancítaro, en Michoacán; quedó huérfano a los ocho años y se vio obligado a trabajar desde pequeño en el campo, por lo que sólo estudió hasta segundo de primaria. A los 12 años se trasladó a Uruapan para buscar trabajo e ingresó al gremio de los zapateros, del cual se convirtió en organizador y dirigente sindical a los 22 años, logrando arrancar a los patrones la firma de un contrato colectivo benéfico para los zapateros, con prestaciones y aumentos salariales. 
De dirigente natural de la clase obrera, Cabrera pasó a convertirse en militante del Partido Comunista de México (PCM), al que ingresó el 15 de agosto de 1932. Su actividad política incluyó la construcción del comité del PCM en Uruapan mediante la creación de células de militantes al interior de los centros de trabajo, por lo que la actividad comunista se desarrolló principalmente en el ámbito sindical. Como parte de la dirección del Comité de Uruapan, Abel Cabrera participó en 1932 en la organización de la huelga de los peones arroceros de las haciendas de Lombardía y Nueva Italia, quienes exigían aumentos salariales. 
Esta huelga marcó a Abel Cabrera, pues le reafirmó la justeza de la teoría marxista al constatar que el gobernador, el general Benigno Serratos, se puso del lado de los hacendados Cussi, mientras los obreros padecieron la represión estatal y la agresión de las guardias blancas. Para enfrentar esta situación, el PCM reforzó la labor de Cabrera enviando al organizador sindical Miguel Ángel Velasco y al futuro escritor Marco Antonio Millán para integrarse a la dirección del movimiento. 
Al inicio, los patrones ofrecían aumentar el salario a $0.75, pero la determinación de los huelguistas y el apoyo de los comunistas les permitió alcanzar un salario de $1.25. No obstante, el saldo de la lucha fue de siete obreros muertos y 21 heridos. Esta movilización fue de gran importancia, pues impulsó nuevas luchas obreras en Uruapan y otras zonas de Michoacán. Además, en 1935, al darse un nuevo estallido huelguístico en Lombardía y Nueva Italia, el gobierno de Lázaro Cárdenas entregó la tierra a los obreros agrícolas. 
Otro episodio de lucha obrera encabezado por Abel Cabrera ocurrió en 1937, cuando se realizó una manifestación contra el presidente municipal de Uruapan, Leopoldo Arias, conocido represor del movimiento obrero, quien había ordenado la detención y encarcelamiento masivos de obreros cortadores y empacadores de fruta que protestaban por aumentos salariales. La movilización avanzó sobre la vía Zihuatanejo-Apatzingán y fue detenida por el general Félix Ireta, quien amenazó a los manifestantes con disparar si no disolvían la marcha. La respuesta de Cabrera fue un discurso dirigido a los militares, en el que advirtió que la marcha continuaría y que no era papel del Ejército disparar contra el pueblo trabajador. Tras algunos forcejeos, los militares permitieron el avance de la manifestación, que llegó hasta el palacio municipal y consiguió la liberación de los obreros fruteros. 
Paralelamente, desde 1934, Abel Cabrera pasó de ser zapatero a obrero textil. Primero ingresó a la fábrica La Providencia y luego a San Pedro, donde, en su ir y venir, tejió relaciones con los trabajadores y se convirtió en dirigente sindical. Al año siguiente impulsó una huelga por mejores salarios, la aplicación de tarifas y el cumplimiento del contrato ley de la industria textil. Sus habilidades como organizador lo llevaron a ser elegido secretario sindical del Comité Estatal del PCM en Michoacán, cargo que ocupó hasta 1938. Al año siguiente, fue nombrado secretario general del mismo comité (1939-1940). Estas responsabilidades le permitieron conocer de cerca la labor de la Liga de Comunidades Agrarias y asistir al I Congreso Extraordinario del PCM, en el que se expulsó a Campa y Laborde y se nombró a Dionisio Encina como dirigente del partido. 
A diferencia de Miguel Ángel Velasco, Carlos Sánchez Cárdenas, José Santos Valdés y otros importantes organizadores y dirigentes del PCM que abandonaron esta organización, Abel Cabrera se mantuvo disciplinadamente en las filas del partido. Ello no fue por ignorancia de las problemáticas internas y los errores políticos de la organización, sino por la convicción de fortalecer al partido. De hecho, Cabrera conoció a fondo la vida interna del PCM al ocupar los cargos de secretario nacional de finanzas en 1944 y secretario nacional sindical a mediados de esa década. Su conocimiento de la vida del partido y su experiencia sindical lo llevaron a elaborar el informe del trabajo de masas para el décimo Congreso del PCM, reunido del 24 de noviembre al 1º de diciembre de 1947, texto publicado con el título “El trabajo de los comunistas en las organizaciones de masa”. 
A su labor como miembro de la dirección del PCM y dirigente sindical se sumó el cargo de secretario de finanzas de la Unión General de Obreros y Campesinos de México (UGOCM), creada en octubre de 1951. El cúmulo de responsabilidades, los años de intensa actividad y la precariedad vivida desde su juventud durante las luchas obreras deterioraron su salud, de manera similar a lo ocurrido con Pavel Korchagin, héroe de la novela de Nikolái Ostrovski Así se templó el acero. 
Pero, al igual que Ostrovski, aunque la debilidad física le impedía participar activamente en otras tareas, buscó la forma de seguir siendo útil a la lucha por el socialismo. Así, cuando tuvo la oportunidad de viajar a la URSS para atender su salud, decidió escribir un libro que sirviera como propaganda a favor de la Unión Soviética, titulado La URSS. Sus sanatorios y centros de trabajo (1964). 
La biografía de Abel Cabrera aún está por escribirse, pero no cabe duda de que su álgida vida como organizador de la clase obrera le hace merecedor del título de “el Ostrovski de Michoacán”. 
*Historiador de la ENAH angelch.mancilla@gmail.com