jueves, 19 de febrero de 2026

EU autoriza a petrolera francesa Maurel&Prom a operar en Venezuela.

Vista de un surtidor de gasolina en una gasolinera de Caracas, tomada el 18 de febrero de 2025. 
Foto Afp   Foto autor
Afp
18 de febrero de 2026 17:23
Washington. El gobierno estadunidense anunció este miércoles una licencia de explotación petrolera en Venezuela para la firma francesa Maurel&Prom, que se añade así a la lista de cinco grandes multinacionales del sector que ya pueden operar.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro actualizó su licencia general emitida la semana pasada, que contenía los nombres de BP, Chevron, Eni, Repsol y Shell.
La autorización permite realizar transacciones "relacionadas con las operaciones del sector petrolero o gasífero en Venezuela" por parte de esas cinco empresas más la francesa, bajo ciertas condiciones.
La nueva licencia ampliada establece que cualquier pago de impuestos o regalías sobre los productos gasóleos se destina a cuentas designadas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que por el momento están en Qatar.
A principios de este mes, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, se convirtió en el funcionario estadunidense de mayor rango en visitar Venezuela desde que Trump ordenó el secuestro del presidente venezonalo, Nicolás Maduro, el 3 de enero, por supuestas acusaciones de narcotráfico y otros delitos.
Wright se reunió con la mandataria interina venezolana, Delcy Rodríguez, quien ha recibido grandes elogios por parte del gobierno de Trump por su coperación, incluida la rápida aprobación de reformas legales para el sector del crudo venezolano.

Acuerda jefe del Comando Sur con Venezuela agenda sobre seguridad
Se reúne con la mandataria y la cúpula gobernante
Ángel González   Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Jueves 19 de febrero de 2026, p. 18
Caracas. El jefe del Comando Sur de Estados Unidos, general Francis L. Donovan, visitó Caracas y sostuvo reuniones con varios importantes funcionarios del gobierno venezolano este miércoles, informaron simultáneamente tanto la oficina de prensa del Palacio de Miraflores como la embajada estadunidense en el país bolivariano.
Donovan se reunió con la presidenta encargada Delcy Rodríguez, así como con los ministros de Defensa, Vladimir Padrino López, y de Relaciones Interiores, Diosdado Cabello. Según la comunicación emitida vía redes sociales por el gobierno venezolano, en dichos encuentros se acordó “trabajar en el diseño de una agenda de cooperación bilateral”, que incluye la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, así como temas de migración.
“El encuentro ratifica que debe ser el camino diplomático el mecanismo para resolver divergencias y abordar temas de interés binacional y regional, de importancia para todas las partes”, señala la publicación oficial.
Por su parte, la embajada de Estados Unidos en Caracas, también vía redes sociales, transcribió el comunicado difundido por el propio Comando Sur que detalla que en las reuniones, además de Donovan, participaron la encargada de negocios, Laura Dogu, y el subsecretario adjunto de Guerra para el Hemisferio Occidental, Joseph M. Humire.
Según la parte estadunidense, “las conversaciones se centraron en el entorno de seguridad, en los pasos necesarios para garantizar la implementación del plan de tres fases del presidente Donald Trump –particularmente la estabilización de Venezuela– y en la importancia de una seguridad compartida en todo el hemisferio occidental”.
Este contacto constituye la tercera visita de alto nivel de funcionarios estadunidenses a Caracas después de la invasión del 3 de enero. La primera fue la del jefe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), John Ratcliffe, el 15 de enero, y la segunda la del secretario de Energía, Christopher Wright, entre el 11 y el 12 de febrero.
Maduro recibió asistencia consular en Nueva York
El miércoles se conoció, mediante un documento divulgado por el juzgado del Distrito Sur de Nueva York que lleva el caso judicial contra el presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, que la pareja recibió el 30 de enero la visita consular de un funcionario del gobierno de Venezuela.
Esta visita corresponde con la orden dada por el juez Alvin K. Hellerstein el 5 de enero, día de su presentación ante el tribunal, de que Maduro y Flores recibieran servicio consular, tal como lo solicitaron mediante su defensa esa misma fecha.
Petroleras pagarán impuestos: Tesoro de EU
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos dejó claro este miércoles que las empresas internacionales que operen en el sector petrolero venezolano, producto de las licencias 46 y 48 emitidas el 10 de febrero, deben pagar impuestos, permisos y tasas locales al gobierno bolivariano, mientras las regalías, gravámenes fijos por barril y los gravámenes federales deben ingresarse en el Fondo de Depósito de Gobiernos Extranjeros, administrado por Washington.

Cuba: la guerra y la esperanza
Gasolinería en La Habana, Cuba. Foto Jair Cabrera Torres   Foto autor
Magdiel Sánchez Quiroz*
19 de febrero de 2026 00:01
El bloqueo energético contra Cuba es la expresión más dura de una nueva ofensiva de Estados Unidos en su guerra genocida contra ese país. Al impedir que cualquier nación o empresa vendan hidrocarburos a la isla, Estados Unidos busca romper las cadenas productivas-consuntivas para detonar una crisis múltiple (energética, alimentaria, sanitaria, social) y hacer imposible la vida cotidiana de la población. 
Arrastrar a la población a una situación así persigue romper la cohesión entre el pueblo y el gobierno, para avanzar después con acciones desestabilizadoras que lleven a un cambio de régimen. En tanto, Cuba ha logrado su inmunidad militar, que cancela la posibilidad de invasión directa a pesar de la asimetría de fuerzas; para alcanzar sus objetivos, el imperio recurre a las formas más brutales de guerra, que lo exhiben como el heredero más prolífico del colonialismo, el fascismo y el sionismo. 
Desde los laboratorios de guerra del Pentágono se difunden falsas noticias de divisiones en el interior de la dirección del país, se aviva la idea de que es imposible vivir sin el capitalismo y se construye la imagen de que basta abrir un diálogo con Estados Unidos para mejorar la situación. Se usa a Venezuela –que tiene a su presidente secuestrado en una cárcel extranjera– como ejemplo de que “basta aflojar un poco” para que “mejore la cosa”. Se repite una y otra vez la idea de que lo único necesario es renunciar al socialismo y que así vendrá la prosperidad del libre mercado. 
Basta vivir fuera de Cuba y ver cómo el imperialismo y el mercado operan en los países sometidos para saber que si el proyecto cubano es derrotado, no vendrá una situación mejor, sino que la isla entrará en una situación infernal como la que viven hoy Haití y Gaza. Y aunque esto resulta de fácil comprensión para cualquier persona que viva fuera de la isla, para los cubanos que perciben como “naturales” las conquistas de la revolución (tales como el acceso universal a la salud, alimentación, educación, vivienda, servicios y una paz social sin desapariciones forzadas, feminicidios ni asesinatos masivos), difícil es suponer la crudeza que implica vivir en el capitalismo. 
Además, porque constantemente se alimenta desde el exterior la narrativa idílica de la migración, falso relato que omite los sufrimientos diarios, la discriminación y la violencia, tal cual ocurre en México con las versiones edulcoradas que nos llegan de nuestros connacionales en Estados Unidos.
No es la primera vez que Cuba vive una situación así. Ha vivido en constante asedio desde hace 67 años. Además, padeció una crisis muy aguda en los años 90 tras la disolución del bloque soviético. En aquel momento, con el liderazgo de Fidel Castro, la población cubana generó múltiples formas de resistencia creativa para salir de la crisis. Lo logró. El libro Con nuestros propios esfuerzos (disponible en https://goo.su/zEbccj), de la editorial Verde Olivo, da cuenta de la capacidad creativa para enfrentar el llamado Periodo Especial en tiempos de paz.
Sin embargo, la crisis de los 90 dejó fuertes grietas estructurales en lo económico que han impactado la cohesión social. Vale insistir: la relación con la Unión Soviética estuvo marcada por innúmeras tensiones. Poco hicieron los soviéticos para ayudar a Cuba a alcanzar la soberanía tecnológica e industrial. En términos ideológicos influyeron nefastamente, al grado de que la apuesta por la “rectificación de errores y tendencias negativas”, impulsada por Fidel, en parte importante se centró en recuperar la originalidad de la herejía socialista cubana y tomar distancia de los dogmas soviéticos.
El 3 de febrero de 1959, en un acto público en Guantánamo, Fidel Castro exclamo: “Si tuviéramos que estar descalzos 15 años, si tuviéramos que estar descalzos 20 años, lo estamos 20 años, porque los mambises en la Guerra de Independencia (…) pelearon durante 10 años descalzos”. No es una frase bonita, es el acumulado histórico de un pueblo que desde 1868 ha defendido su nación con sus propios esfuerzos.
En la historia más reciente, que viene de la guerra revolucionaria iniciada en 1956, el pueblo cubano ha demostrado capacidad enorme para desafiar al imperialismo y construir una modernidad alternativa socialista basada en comunitarismo, desobediencia tecnológica, planificación, solidaridad e internacionalismo. Continuar por esa vía es la única opción para derrotar la intentona genocida imperial.
Lograr vencer a Estados Unidos es algo que sólo se puede hacer desde el interior de la isla. Pero requiere también de múltiples acciones de solidaridad y apoyo, como las que ya están ocurriendo. Asimismo, se necesita mayor determinación de las naciones para desobedecer al imperio.
La débil esperanza que sostienen los más humildes de lograr vivir en un mundo sin opresiones –pese a todo– sigue siendo alimentada, en parte importante, por el ejemplo cubano. Necesitamos tanto a Cuba, que no podemos quedarnos sin apoyarla.
*Filósofo, coordinador de las Obras escogidas de Fernando Martínez Heredia

John Saxe-Fernández, el león antimperialista
Juan Trujillo Limones*
Con la electricidad “no se juega. No se puede poner ni una parte en manos de empresas extranjeras, y menos en empresas que funcionan desde la jurisdicción estadunidense; es un grave riesgo. La electricidad es un derecho humano”, recordó John Saxe-Fernández en una de sus últimas entrevistas antes de fallecer a causa de una insuficiencia cardiaca, la noche del pasado 5 de febrero, a los 86 años, en su casa del Desierto de los Leones. Hoy, el gobierno de Estados Unidos está asfixiando la fuente de energía eléctrica de Cuba con el bloqueo a las exportaciones de petróleo mexicano y venezolano. Actualmente el concepto de la “presidencia imperial” que John Saxe-Fernández desarrolló es más vigente que nunca para caracterizar el poder que se genera desde la Casa Blanca y que provoca la tensa situación geopolítica regional en el mar Caribe ( Terror e imperio, 2006).
En la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM había que preparar la clase lo más puntual y claramente posible sobre el método y la imaginación sociológica del pensador Wright Mills. Se trataba de la primera parte metodológica del seminario de titulación que el ayudante de investigación y docencia tenía que impartir a los estudiantes de los últimos dos semestres de la licenciatura en relaciones internacionales. Una semana después, los estudiantes se integraban a la clase de posgrado de John en la materia geopolítica y geoeconomía del capital.
El esquema pedagógico de John, como él mismo lo recordó en el conversatorio-homenaje organizado por el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) con estudiantes el 22 de enero de 2025, fue el mismo que aprendió en sus clases de teoría crítica del filósofo germano-estadunidense Herbert Marcuse.
La intensidad –y a veces explosividad– de John al analizar los temas de estudio impactaban en estudiantes y al público que lo escuchaban. Era como presenciar a alguien que había vivido y conocía las entrañas del “complejo militar industrial” del imperio estadunidense.
La familia paterna de John era de origen ruso y profesaba el judaísmo; había migrado desde San Petersburgo a Nueva York a principios del siglo XX. Tiempo después su madre y padre lo concibieron en Cartago, Costa Rica, donde a la edad de 18 años ingresó como militante en el Partido de Liberación Nacional de José María Figueres. El abuelo de John trabajaba en la empresa eléctrica de Costa Rica. De ahí su tenaz inspiración en la administración de la energía como política de Estado.
Como lo recordó John en esa reunión en el CEIICH, su tía abuela, quien vivía en Nueva York, lo había impulsado a estudiar en Estados Unidos. En la Brandeis University de Boston se encontró con la teoría crítica de Herbert Marcuse. En ese programa, el ayudante impartía la primera clase y 15 días después era el turno de Marcuse. Esa misma era la forma de trabajar de John con su equipo en la UNAM. Confiaba en su gente, colegas, amigos y correligionarios ideológicos.
“La indignación es un acto de amor”, espetó en una ocasión John. Esa frase atravesó su juventud cuando se enteró, a los 14 años, de la trágica historia del despojo de más de la mitad del territorio mexicano por Estados Unidos como consecuencia de la guerra entre 1846 y 1848. En 2002, ya como profesor investigador de la UNAM y naturalizado mexicano, publicó una de sus obras primordiales, La compraventa de México, donde hizo una sociología de las élites de ambos países en el proceso de acumulación del capital neoliberal. Así, en el ámbito internacional, una de las notables aportaciones de John ha sido indudablemente el vínculo entre el análisis de ese “complejo militar industrial” y su aplicación no sólo en América Latina en la segunda mitad del siglo XX durante el intervencionismo estadunidense, sino también en las guerras en Vietnam, Afganistán e Irak.
“Estados Unidos todavía piensa que América Latina es su finca de donde puede extraer los recursos naturales”, comentó John el año pasado mientras continuaba la guerra entre Rusia y Ucrania, en pleno ataque genocida contra la franja de Gaza y cuando comenzaban las amenazas directas contra México y Venezuela. En esa entrevista, expresó que el capitalismo está en una crisis extrema, agudizando la lucha de clases e incrementando el orden de probabilidad de más guerras. Inspirado en parte por Paul Sweezy, para John la fase de acumulación del capital que provocó las intervenciones de Estados Unidos en otras regiones del mundo durante el siglo XX se explicaba por el desarrollo del capital monopolista que extrae energéticos fósiles y que en los años recientes ha promovido el negacionismo del cambio climático. Impone así la relación de poder con una “unilateralidad agresiva”, en el contexto de la crisis hegemónica de la potencia militar. “Estamos siendo amenazados brutalmente (por Estados Unidos) y nos ofende a todos (…) Es un momento histórico; estamos en medio de una agresión imperialista”, explicaba John con expresividad y firmeza, como queriendo morderle la yugular al imperio.
En cerca de 14 libros publicados y en sus intervenciones John hacía especial hincapié en la órbita imperial y su materialización en el Comando Norte de Estados Unidos, cuya geografía comprende a México y a Cuba. Hoy, como ha narrado en estas páginas Luis Hernández Navarro desde La Habana (11/2/26), la política de bloqueo del petróleo a la isla caribeña atenta contra la vida de enfermos y niños en hospitales y clínicas. Ahora vemos y sentimos los efectos de dicha estrategia sin máscaras y con la erosión del derecho internacional.
En su último artículo en La Jornada, “COP30: sombras y luces”, John criticó el enriquecimiento extremo de la plutocracia y el sometimiento a los combustibles fósiles, dentro del contexto de lo que llamó “el colapso climático antropogénico en curso”. Hace algunos años, John se había afiliado a Morena por cierta afinidad de principios estratégicos respecto a la política energética nacional. Sin embargo, en una entrevista publicada por Pepe Sobrevilla (20/6/25) protestó: “Tenemos silencios que no conviene tener. No recibo información del partido sobre cómo es la lógica legal internacional que va a usarse en esa transformación (4T)”. Ahora que habrá negociaciones para remplazar el T-MEC resulta trascendente vigilar, cuestionar e incluso impedir la entrega de cualquier milímetro de soberanía, independencia y libertad en México.
Las exportaciones de hidrocarburos de Venezuela ya volvieron a la órbita imperial estadunidense y la amenaza se cierne sobre México. El pueblo de Cuba está en la asfixia energética. Hoy, aunque de desiertos y partidos políticos se trate, es preciso seguir acudiendo al viejo John, aunque en soledad se tenga que esperar casi 100 años para ser tan sabio como un león en el vasto oasis antimperialista.
* Ayudante de investigación y docencia de John Saxe-Fernández (2007-2008); actualmente es profesor en la Universidad de Nuevo México.