Arturo Balderas
La semana pasada Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, pronunció un discurso en el contexto de la Conferencia de la Seguridad, en Múnich, que ha suscitado los comentarios más contradictorios entre los estudiosos de las relaciones internacionales, particularmente entre ese país y el resto del planeta.
Llaman la atención dos comentarios aparecidos en la revista The Atlantic, en la que el profesor Eliot Cohen, por un lado, y la escritora Anne Applebaum, por el otro, chocan en su apreciación de lo dicho por Rubio. (The Atlantic febrero 17/2026). Para Cohen, el discurso de Rubio fue un respiro para los ahí presentes. Recuerda que el año pasado, primero el vicepresidente Vance y después Hegseth, secretario de las fuerzas armadas, dijeron que de no seguir las prescripciones de Donald Trump, el panorama de las relaciones entre Estados Unidos y Europa sería difícil y complicado. Agrega que Vance conminó a los líderes europeos al apoyo de países que, como el de Víctor Orban, en Hungría, hacen lo posible por seguir las huellas de su jefe Donald Trump. Hegseth fue más allá e incluso insultó a los países que integran la OTAN, advirtiéndoles que sin Estados Unidos esa organización sería inútil y pronto sucumbiría. No fue, digamos, una clase de diplomacia ni acercamiento del gobierno de Donald Trump con los países europeos. Rubio, concluye Cohen, trató de suavizar la dureza con la que Vance y Hegseth espantaron a los diplomáticos reunidos. En cambio, Applebaum y otros críticos señalan que Rubio emitió una serie de conceptos que lo caracterizan como una persona del sector de cristianos sajones que preferirían que Estados Unidos estuviera poblado por ciudadanos con esas mismas características. Su discurso fue simplemente una versión edulcorada, y editada por alguna plataforma de inteligencia artificial, de lo que sus compañeros habían advertido previamente para después viajar de Múnich directamente a Hungría, donde, de entrada, le dijo a Orban que “el presidente Trump está profundamente interesado en que su gobierno salga adelante”, una clara referencia al deseo de que triunfe en las próximas elecciones. Aparentemente, olvidó que en 2019 firmó una carta denunciando que Orban estaba erosionando la democracia en Hungría, concluye Applebaum.
En su periplo europeo, Rubio atinó a expresar, en un leguaje más delicado y terso, lo que habían dicho Vance, Hegseth y su propio jefe apuntando la forma en que se transformaran las relaciones entre Estados Unidos con Europa, y con Latinoamérica también, por cierto.
En este contexto, vale referirse a lo sucedido en las últimas semanas entre el gobierno de Trump y algunos países latinoamericanos, donde la mano de Rubio como arquitecto de la política exterior de Trump ha sido fundamental. En el caso de Venezuela, la promesa de Rubio de “resolver el asunto de la dictadura de Maduro” se cumplió, al menos a medias, con su secuestro y la caída del gobierno, ya que los cimientos en los que se apoyaba Maduro permanecen en esa nación. Ahora, con el aval del gobierno estadunidense, un grupo de compañías petroleras tendrán nuevamente acceso a los recursos naturales de Venezuela.
El otro gran proyecto de Rubio es la reconquista de la tierra de sus ancestros y de los cubanos que encontraron refugio en Miami tras la caída de la dictadura de Batista y la llegada de Fidel Castro. La historia de la revolución c≠ubana, sus tropiezos, vicisitudes y errores es de sobra conocida. Al respecto hay mil y una opiniones sobre la forma en que naufragó la utopía cubana. Nadie puede negar la miseria en que el pueblo cubano vive, según consta en algunos de los libros de Leonardo Padura, pero de ahí al remedio que aspiran Trump y Rubio hay un grandísimo trecho. Ni moral ni éticamente se puede buscar la “salvación” de millones de cubanos acabando con ellos. Si de verdad se quiere que vivan en la democracia y la libertad, al estilo Trump, debe haber formas más civilizadas de intentarlo.
Ha sido muy caro defender y preservar los valores y la herencia cultural para los millones de cubanos que aún viven en la isla. En última instancia en ese trance se cristalizan dignidad, estoicismo, angustias e injusticias, de difícil comprensión para muchos otros.
Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil. Foto Afp /Archivo Foto autor
Reuters
22 de febrero de 2026 13:40
Nueva Delhi. Brasil no quiere una "nueva Guerra Fría", declaró este domingo el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, instando al gobierno de Estados Unidos a tratar a todos los países por igual antes de su viaje para reunirse con el mandatario Donald Trump.
"Quiero decirle al presidente estadunidense Donald Trump que no queremos una nueva Guerra Fría", dijo Lula en una rueda de prensa en Nueva Delhi al término de un viaje de tres días a la India.
"No queremos interferir en ningún otro país, queremos que todos los países sean tratados por igual". Lula, que ha dicho que espera reunirse con Trump en Washington la primera semana de marzo, afirmó que su agenda incluiría el comercio, la inmigración, la inversión y la colaboración entre universidades.
El líder izquierdista sudamericano ha discrepado con Trump en cuestiones que van desde los aranceles del presidente republicano hasta la guerra de Israel en Gaza, la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos y la Junta de la Paz de Trump.
Presidente de Colombia pidió a EU cambiar su política hacia Cuba
Prensa Latina
22 de febrero de 2026 13:16
Bogotá.- El presidente de Colombia, Gustavo Petro, pidió este domingo al gobierno de Estados Unidos cambiar su política hacia Cuba y abogó a favor de un diálogo entre ambas naciones.
En un mensaje divulgado en su cuenta de la red social X, Petro afirmó que está en desacuerdo con que se bloquee a un país, en tanto sostuvo que lo que se necesita es más libertad, y no más cadenas.
Consideró que las actuales medidas punitivas contra la isla surgieron de lo que calificó como una “falsedad” cometida por su antecesor, el expresidente Iván Duque (2018-2022), en alusión a la inclusión del país antillano en la lista de países supuestamente patrocinadores del terrorismo elaborado unilateralmente por Estados Unidos.
“Yo le agradezco a Cuba que haya colaborado con Noruega por la paz de Colombia. Cuba es una joya en el Caribe y su pueblo es culto y podría ayudar mucho a la humanidad en sus saberes y culturas”, sentenció.
El mandatario también se refirió a la necesidad de un cambio de matriz energética en la mayor de las Antillas que priorice como fuente al sol por encima de los combustibles fósiles.
Susan George, luz del altermundismo
Manuel Pérez Rocha L.
23 de febrero de 2026 00:02
Susan George falleció en París el pasado 14 de febrero a los 91 años. De origen estadunidense y nacionalizada francesa, Susan fue una de las más importantes figuras en denostar el capitalismo en los pasados 50 años. Se destacaba por su elegancia y refinada voz. Pero, sobre todo, por su entrega a las causas justas y su autoridad para explicar las estructuras de la inequidad. A lo largo de su carrera escribió 17 libros, traducidos a varios idiomas, incluyendo varios al español, por ejemplo, La trampa de la deuda o Pongamos a la OMC en su sitio.
Toda su obra es de suma importancia para América Latina, crítica al sistema de Bretton-Woods y el Consenso de Washington. A foro al que fuera, como los sociales mundiales y europeos, era figura central. Es acreditada por acuñar la frase “otro mundo es posible” y publicó un libro con ese título, añadiendo la condicionante “si”, como llamado a la acción. La frase ha sido asociada con la zapatista “un mundo donde quepan muchos mundos”, y ambas, como una confrontación directa al TINA (there is no alternative) de Margaret Thatcher.
Fue presidenta honoraria del Transnational Institute (TNI) de Amsterdam y de ATTAC (Asociación por la Tasación de las Transacciones financieras y por la Acción Ciudadana) Francia; fundadora de ambas organizaciones. Como dice el TNI en su obituario, Susan siempre defendió una visión objetiva y honesta de la magnitud de la tarea progresista. Por formidable que pudiera parecer, Susan creía que el sistema tenía grietas y, como ella decía, “sólo tenemos que salir con nuestros picos y trabajar a lo largo de las fallas”. Advierte Susan: “o logramos juntos un nuevo nivel de emancipación humana, y lo hacemos de manera que preserve la Tierra, o dejaremos atrás el peor futuro que el capitalismo y la naturaleza pueden deparar a nuestros hijos… (trad. propia; https:// www.tni.org/en/profile/susan-george).
Como explica el capítulo francés de ATTAC, la organización global contra la deuda externa y otras injusticias: “politizada por su oposición a la guerra de Vietnam y la acogida que Francia brindó a personas estadunidenses insumisas, su espíritu internacionalista nunca vaciló. Durante aquellos años de guerra y represión, trabajó para llevar a Europa a un think tank estadunidense, el Institute for Policy Studies, que se convirtió en el TNI con sede en Ámsterdam, del que fue presidenta” (https://tinyurl.com/mw5686za). John Cavanagh, quien dirigió por más 20 años el IPS de Washington, dice, en la página de condolencias de Susan, que “hemos perdido un verdadero tesoro de colega, aliada y líder”. Cita su primer libro, Cómo la otra mitad muere, el cual “ayudó a que el mundo cambiara su visión acerca de la pobreza y el desarrollo…Tenía un don para traducir complejas realidades en bella prosa”.
Tuve la suerte de conocer a Susan en París en 1998, en un sencillo café en un barrio popular cercano a la Gare de L’Est. Fui a una gira a algunas ciudades europeas en búsqueda de articulaciones para nuestro trabajo de cara a las negociaciones de un Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM). Nuestro objetivo en la entonces Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio era incidir para lograr un acuerdo diferente al TLCAN; uno con sentido social y basado en derechos humanos, en contraste con el aperturismo comercial y de privilegiar la inversión extranjera. Le entregué copia de nuestro primer informe (Ciudadan@s de México ante la Unión Europea), elaborado a partir de un foro con decenas de organizaciones y expertos en el Convento del Carmen en la Ciudad de México (destaco la participación del reciente también fallecido maestro John Saxe-Fernández). Pareció maravillada, pues ella estaba en el centro de la campaña contra el Acuerdo Multilateral para las Inversiones (AMI), el cual buscaba imponer un tratado de protección de inversiones a nivel global, pero diseñado y comandado desde la OCDE, el llamado club de los países ricos, al que Salinas de Gortari nos había inscrito.
El AMI fracasó en gran medida debido al rechazo de Francia (dada la “excepción cultural”) y al liderazgo de Susan en movilizar a miles de trabajadores y organizacio nes. En el TLCUEM no se pudo incluir un capítulo de inversiones porque en 2000 el tema aún no era competencia de la Unión Europea, sino de sus países miembros por separado. ¡Pero ojo! a partir del Tratado de Lisboa de 2007 la Unión Europea obtuvo esa facultad y ahora los gobiernos tanto de México como europeos pretenden imponer un capítulo de inversiones que contenga, por ejemplo, la posibilidad de demandar a países en tribunales supranacionales (ISDS por su siglas en inglés).
Susan advirtió en una publicación del IPS y TNI (y otros) que “cuando las empresas hablan de “barreras” al comercio, nosotros llamamos a esas mismas medidas “salvaguardias” para la salud, el bienestar y el medio ambiente de las personas. Las empresas no quieren absolutamente ninguna restricción al acceso a los recursos naturales, como han dejado claro varios juicios de arbitraje. Basta con que pongan un pie para que tengamos que decir adiós a los recursos naturales de países pobres, incluyendo necesidades básicas como la tierra, el agua o los bosques” (https://tinyurl.com/yc6pjvrx).
Susan George nunca estuvo en contra del proyecto de integración europea, pero sí de sus acuerdos terceros que “no tratan sobre comercio, sino sobre poder: no tratan de aranceles, sino de control corporativo de las regulaciones… se negocian en secreto… y son casi imposibles de revertir“. Esa es la verdad sobre la “modernización” del TLCUEM que se pretende firmar en estos días. Susan George fue un pilar para desentrañar los obscuros mecanismos del dominio capitalista a través del llamado “libre comercio” y para la lucha global por la justicia y la democracia.
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Recibe Venezuela suministros médicos estadunidenses
▲ Venezuela recibió 65 toneladas de suministros médicos de Estados Unidos destinadas a la atención de la población, informó la encargada de negocios estadunidense en Caracas, Laura Doguo (al centro), enviada por la Casa Blanca en enero para retomar las relaciones bilateriales.Foto Europa Press
Periódico La Jornada
Lunes 23 de febrero de 2026, p. 26
