lunes, 23 de febrero de 2026

American curios.

Postales desde el manicomio
David Brooks
▲ Uno de los documentales nominados al Oscar este año se llama All the Empty Rooms, el cual ofrece un vistazo de las vidas de niños asesinados por balas en sus escuelas y muestra sus recámaras, ahora vacías.Foto tomada del avance del documental de Netflix
Un líder del movimiento nacionalismo cristiano, Doug Wilson, fue invitado al Pentágono por el secretario de Guerra –el autoproclamado fanático de las cruzadas cristianas–, Pete Hegseth, la semana pasada para ofrecer un sermón ante uniformados que también fue trasmitido en la red televisiva interna de esa dependencia, confirmando aún más la integración del nacionalismo cristiano dentro de este gobierno. Wilson ha afirmado que a las mujeres se les debería negar votar, que los hombres de la casa mandan, que los dueños cristianos de esclavos tenían una justificación en la Biblia y condena a los gays. Ha dicho que “no hay salvación sin derramar sangre” y proclama que Estados Unidos fue “cristiano desde sus inicios”.
Por otro lado, para los que tienen dudas, un comunicado de prensa de la Casa Blanca está titulado así: “El presidente Trump tenía la razón de todo”.
En la reunión inaugural de la llamada Junta de Paz –su supuesta alternativa a la Organización de Naciones Unidas– Trump obligó a todos los representantes de unos 20 países miembros (sin incluir aliados históricos, pero sí al presidente de la Fifa) posar para la foto mientras se escuchaba la canción pop Gloria, de los 80 –nadie ha explicado la selección de música–. El republicano habló poco del tema de la paz, pero abundó sobre varios otros, como el auge en la bolsa de valores, elogió a medias al presidente de Paraguay comentando que “siempre es bueno ser joven y guapo, pero eso no implica que te tenemos que querer. A mí no me gustan hombres jóvenes y guapos, mujeres (risa) me gustan”. El emblema de la Junta de Paz es muy parecida a la de la ONU, pero eso sí, tiene a Estados Unidos al centro y está todo en oro. Hablando de oro, cada país que desea ser integrante permanente está invitado a pagar mil millones de dólares a la entidad. Todo esto fue realizado en el edificio del Instituto por la Paz de Estados Unidos, ahora renombrado como el Instituto por la Paz Donald Trump.
En Filadelfia, después de que el gobierno de Trump ordenó desmantelar una exhibición permanente oficial sobre la esclavitud en la historia del país, trabajadores regresaron para reinstalarla bajo órdenes de un juez federal. La exhibición documenta las vidas de los nueve esclavos africanos que trabajaban en la casa del primer presidente del país, George Washington. El gobierno de Trump está impugnando la decisión, ya que se opone a que museos y otros centros culturales presenten material que considere antiestadunidense y no fomente el patriotismo.
Mientras tanto, durante años y hasta la fecha, escuelas públicas de kínder a preparatorias de Estados Unidos realizan simulacros para capacitar a estudiantes, maestros y otros trabajadores escolares qué hacer en caso de que irrumpa una persona armada. Uno de los documentales nominados al Oscar este año se llama All the Empty Rooms, que ofrece un vistazo de las vidas de niños asesinados por balas en sus escuelas mostrando lo que son ahora sus recámaras vacías (https://www.youtube.com/watch?v=JhpJ8INsR0g). Ahora, en varias escuelas, hay otro ejercicio más: qué hacer si llega la migra.
“Toda esta epopeya Epstein ha expuesto la mentira en el mero centro del proyecto político de Trump… de que a este tipo le importa y quería hacer algo para ayudar a estadunidenses de clase trabajadora o media”, comentó recientemente el senador demócrata Jon Ossoff, declarando que “éste es un gobierno de, por y para los ultrarricos... Ésta es la clase Epstein, gobernando a nuestro país”.
Desde cruzados cristianos al negocio de la “paz”, de la censura de la historia a entrenar a niños de cómo protegerse de balas y de agentes del gobierno, a la impunidad y poder de los amigos ricos bipartidistas de un traficante de sexo con menores son sólo algunas de las postales que se podrían enviar de un viaje por este manicomio. Ah, tal vez eso resuelve el misterio de por qué estaban tocando ese éxito pop Gloria en el evento de “pax trumpiana” –la letra incluye: “Gloria, siempre estás corriendo ahora… Creo que tienes que bajarle / creo que estás yendo hacia un colapso / entonces cuidado, no lo exhibas… Están llamando a las voces en tu cabeza, Gloria / Gloria, ¿no crees que te estás cayendo?
Gogol Bordello. Start Wearing Purple. https://www.youtube.com/watch?v=SkkIwO_X4i4

Secretarios “lavan con cordura” la incoherente política de Trump
Maromas verbales marcan las relaciones exteriores del presidente
El vicepresidente, el secretario de Estado y el titular del Tesoro de EU, obligados a explicar de forma racional los giros contradictorios del Ejecutivo en su trato con otras naciones
▲ El presidente Donald Trump con sus colaboradores más cercanos y encargados de difundir su estrategia internacional, en la presentación de la Junta de Paz para Gaza, el pasado jueves. Abajo a la izquierda, el vicepresidente JD Vance; arriba de izquierda a derecha, el enviado especial Jared Kushner, el secretario de Estado Marco Rubio y el representante de la Casa Blanca, Steve Witkoff.Foto Afp
Jim Cason y David Brooks    Corresponsales
Periódico La Jornada  Lunes 23 de febrero de 2026, p. 25
Washington y Nueva York., Una nueva palabra ingresó al léxico político de Estados Unidos: “sanewashing” o “lavacordura”, la cual representa el proceso de darle una explicación racional y sensata a los giros caóticos, contradictorios y, para algunos, hasta locos de la política estadunidense bajo el presidente Donald Trump.
Las maromas verbales no son nada fáciles. El portaviones que navegaba cerca de las costas de Venezuela y después amenazó a Cuba ahora ha sido enviado a Medio Oriente como parte de lo que algunos medios de comunicación comparan con la concentración de poder militar en esa región desde la invasión de Irak en 2003. En el mismo día que el presidente Trump inauguró la reunión de su Junta de Paz, cuya primera tarea está enfocada a reconstruir a Gaza, que Israel destruyó con bombas estadunidenses, el mandatario republicano reconoció que contemplan bombardear a Irán, algo que podría ser inminente según expertos que conversan con funcionarios de la Casa Blanca.
El mandatario, quien ofreció como tema de campaña poner fin a las guerras “estúpidas” e “incesantes”, reconoció que ha realizado ataques militares al menos contra siete países en su primer año de regreso a Washington: Venezuela, Siria, Irak, Irán, Nigeria, Yemen y Somalia. Además, ha amenazado realizar acciones bélicas en México, Colombia, Cuba, Groenlandia y Panamá. “Este hemisferio es nuestro” ha repetido el secretario de Estado, Marco Rubio, al agregar que “no vamos a permitir que el continente americano sea una base de operaciones para adversarios, competidores y rivales de Estados Unidos”.
El resurgimiento de la Doctrina Monroe
En noviembre, el gobierno de Trump emitió su Estrategia de Seguridad Nacional, que resucitó de manera explícita a la Doctrina Monroe. Ese documento presagió el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y la intensificación de la presión contra Cuba, pero sí estaba ausente en ese documento la exigencia de Trump de que Groenlandia tenía que ser incorporada a Estados Unidos, quiera o no. Esto se debió a que el presidente aún no había hablado de su nueva prioridad antes de la publicación del documento.
Seis semanas más tarde, el gobierno emitió su Estrategia de Defensa Nacional en enero, publicada por el recién rebautizado Departamento de Guerra, que de repente incluyó esa nueva prioridad: “garantizaremos el acceso militar y comercial estadunidense a terrenos claves, especialmente el canal de Panamá, el Golfo de America (para el resto del mundo, lo que se conoce como el Golfo de México) y Groenlandia”.
El mandatario ha proclamado que la Junta de Paz, de la cual es presidente, controlará Gaza y que su yerno Jared Kushner está “diseñando” el desarrollo de bienes raíces, bases militares y vivienda que será construido sobre los escombros del genocidio cometido por Israel.
Mientras asume control del territorio del pueblo palestino, Trump también ha repetido otros deseos de expansión territorial de su país, declarando que Canadá debería convertirse en el estado 51, o tal vez Panamá y Groenlandia también.
“Este es un presidente de paz”, ha insistido Rubio, mensaje que se le ordenó resaltar al personal del Departamento de Estado.
Los personas claves
Lo que Rubio, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el vicepresidente JD Vance entienden es que una parte significativa de la base política del Trump opina que Estados Unidos se había enfocado demasiado sobre guerras y comercio exterior y no lo suficiente en mejorar la economía para la gente dentro de este país –de ahí viene en parte la consigna “America primero”. Para Rubio y Vance, ambos con ambiciones presidenciales para 2028, buscar la manera de presentar sus políticas dentro de esa óptica es clave para sus futuros políticos.
“Siendo franco con usted, realmente no me importa qué le suceda a Ucrania de una u otra manera”, comentó el entonces senador JD Vance en un programa de Steve Bannon –el ex estratega político de Trump– en 2022 antes de que fuera seleccionado como compañero de fórmula de Trump en las elecciones de 2024. “Sí me importa el hecho de que en mi comunidad ahora mismo, la causa principal de muertes entre 18 y 45 años de edad es el fentanilo mexicano que ingresa por la frontera sur”. En privado, se dice que el vicepresidente es una voz insistente en contra de nuevas operaciones militares externas.
Otro jugador clave en la política exterior del gobierno de Trump es el secretario del Tesoro, Bessent. Mientras el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y el representante de Comercio de Estados Unidos, Jamieson Greer, también están involucrados en decisiones sobre políticas comerciales, Bessent es percibido como el vínculo clave con Wall Street y el gran empresariado. A él le cae la tarea de explicar cómo la políticas arancelarias erráticas del presidente podrían ser claves en ampliar el acceso a petróleo y minerales críticos mientras se reduce el masivo déficit presupuestal.
Fue Bessent el que convenció a Trump el año pasado de anunciar una pausa en implementar los aranceles que estaban deprimiendo a los mercados de bonos. Todo indica que el presidente le hace caso o por lo menos lo escucha.
Rubio es otro de los jugadores principales en política exterior, un ex senador que siempre ha sido asociado con el ala intervencionista neoconservadora de la cúpula política estadunidense. Pero ahora el cubanoestadunidense ha sido obligado a torcer sus políticas para servir a su jefe y su base política.
“Somos parte de una civilización, la occidental. Estamos atados entre nosotros por los lazos más profundos que comparten las naciones, forjados por siglos de historia compartida, la fe cristiana, la cultura, herencia, idioma, ancestros y los sacrificios que hicieron nuestros antepasados para la civilización común a la que nos tocó heredar”, declaró Rubio a su público en Múnich, Alemania, este mes.
Aunque varias fuentes informan a La Jornada que Rubio es la fuerza principal detrás de los esfuerzos estadunidenses para derrocar al gobierno de Cuba y aislar a China, en Alemania su enfoque fue describir la política de “America primero” de su jefe. “Con una cadena de suministro occidental para minerales críticos que no sea vulnerable a la extorsión por otros poderes y un esfuerzo unificado para competir por los mercados en las economías del Sur global”, es prioritario, afirmó. “Juntos no sólo podemos retomar el control de nuestras industrias; podemos prosperar en las áreas que definirán el siglo XXI”, aseveró el funcionario. Es casi la misma formulación que emplea Bessent.
Al rescate
Pero aunque todo eso suena racional y tiene cierto sentido, el jefe de Rubio, Bessent y Vance logra complicarlo, incluso hasta contradecir a sus empleados, quienes acto seguido tienen que lavar con cordura esas incoherencias.
La semana pasada, al platicar con reporteros en un vuelo a Georgia, preguntaron a Trump sobre un comentario de su antecesor Barack Obama de que los extraterrestres son reales. “Él dio información clasificada. No debería hacer eso”, respondió al parecer confirmando que el gobierno tiene pruebas de vida extraterrestre. Sin duda, los lava-cordura ahora tendrán el desafío de elaborar una política de “America primero” antes que extraterrestres.

Marco Rubio en Múnich
David Penchyna Grub
El pasado 14 de febrero, Marco Rubio, secretario de Estado estadunidense, asistió a la reunión anual de seguridad en Múnich, Alemania, donde expuso una visión clave sobre la política internacional contemporánea. Su discurso no sólo se centró en las relaciones exteriores de Estados Unidos, sino que también reflejó las crecientes tensiones globales y la necesidad de un enfoque coordinado para enfrentar los desafíos del siglo XXI. En un mundo marcado por una inestabilidad creciente y conflictos en diversas regiones, las palabras de Rubio resonaron con la urgencia de una respuesta colectiva y decidida.
Este discurso que por sí mismo y sus implicaciones es en materia internacional lectura obligatoria, es todavía más relevante justo en medio de realidades mundiales y en un contexto global, por decir lo menos, tenso y complejo.
Es un indicio muy interesante que la base de discusiones de política internacional recientes sean tres discursos pronunciados en el curso del último año. El primero lo dio JD Vance el año pasado, también en la conferencia de Múnich. El segundo, Mark Carney, en enero pasado en el Foro Económico de Davos, y este tercero, Marco Rubio hace apenas unos días.
Estos tres discursos son fundamentales para tratar de entender la compleja era que está en un proceso de redefinición y que cada parte interesada da pinceladas de sus propios intereses y nos indica cómo las potencias del orbe juegan y mueven sus piezas de ajedrez para tomar ventaja uno del otro en un dilema que nos afectará inevitablemente a todo el mundo.
No puedo soslayar y hacer notar que hay que entender que en la narrativa de Vance y Rubio, el común denominador de su narrativa es una idea de Occidente como faro del cristianismo en el mundo.
Si bien el discurso de Rubio en su tono y formas representa un aparente alivio diplomático por ser un discurso menos duro y extremo a los varios de su jefe Donald Trump y a los propios de Vance, no podemos dejar de observar que alude directamente en su discurso a Fukuyama, quien describe en su libro El fin de la historia y el último hombre, escrito en 1992, el fin de las guerras y las revoluciones sangrientas, donde los hombres satisfacen sus necesidades a través de la actividad económica sin tener que arriesgar sus vidas en este tipo de batallas. Fukuyama trata de introducir un concepto político filosófico que supone que puede desarrollarse un sistema político, económico y social que constituiría el punto final de la evolución sociocultural de la humanidad y la forma final de gobierno humano. Fukuyama expone una polémica tesis: la historia, como lucha de ideologías, ha terminado, con un mundo final basado en una democracia liberal que se ha impuesto tras el fin de la guerra fría.
Así, Rubio en su narrativa subraya que persiste una “profunda frialdad” estructural en la relación trasatlántica, y exige a Europa un mayor compromiso de defensa militar.
En su contexto, Rubio describe la desindustrialización y migración masiva adoptada por Europa después de la guerra como los dos síntomas centrales del fracaso del orden posguerra fría y es entonces que su discurso deja de ser sólo geopolítico y se convierte en una reinterpretación estructural del proyecto liberal de globalización. En síntesis, el liberalismo global produjo prosperidad agregada, pero erosionó la cohesión interna.
Sus palabras reflejan las realidades contemporáneas de la política internacional y la necesidad de un enfoque colaborativo para enfrentar las amenazas emergentes. A medida que el panorama global continúa evolucionando, es imperativo que las naciones trabajen unidas, no sólo para defender sus intereses, sino también para promover un orden mundial basado en principios de democracia, justicia y cooperación.
Éste no es un discurso más, es un documento que tiene que ser analizado más allá de estar o no de acuerdo con la nueva política internacional americana, ni como la de un secretario estadunidense que es obvio también le está hablando a los duros de su partido político, los republicanos, tiene que ser un referente de la redefinición de cómo Estados Unidos y Europa están debatiendo sus relaciones y por ende el impacto en las relaciones globales del mundo.