miércoles, 11 de febrero de 2026

En acto de Trump, derechista española aboga por un cambio político en México.

De la Redacción Periódico La Jornada
Miércoles 11 de febrero de 2026, p. 11
Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, comparó anoche al gobierno de la mandataria Claudia Sheinbaum con la “dictadura cubana”, al destacar su oposición a los “regímenes autoritarios” en América Latina,
Díaz Ayuso irrumpió anoche en el escenario político estadunidense al participar mediante un video en un acto organizado por el movimiento MAGA (Make America Great Again /Hagamos a Estados Unidos Grande Otra vez), celebrado en mansión de Donald Trump en Mar-a-Lago, en Florida, informó el portal noticias.madrid.
Durante el evento, al que asistieron destacados representantes de la ultraderecha, la española abogó por un cambio político en países como México, Cuba y Nicaragua, a los que asoció con modelos de “gobierno autoritarios y narcoestados”.
“Que pronto Cuba, Nicaragua y otros países, como México –como ha sucedido con Argentina– rompan esas mismas cadenas, recuperen su libertad y se ponga fin a los narcoestados que los dictadores de ultraizquierda están implantando allá donde pueden o se les deja, destruyendo familias, vidas muy jóvenes, creando sucios negocios que destrozan nuestra convivencia, seguridad y prosperidad”, señaló.
Las entradas a la llamada Hispanic Prosperity Gala (la gala de la prosperidad hispana) costaron entre 15 mil y 50 mil dólares, y se agotaron todos los boletos..
Asistieron a la cena la venezolana María Corina Machado; Eduardo Bolsonaro, hijo del ex presidente brasileño encarcelado por golpismo, así como Roger Stone, asesor de Trump, entre otros.

A hurtadillas, Rosa María Payá estuvo en México y participó en foros contra Cuba
La anticastrista fue apoyada por la derecha
En flagrante violación a sus funciones y obligaciones, la comisionada de la CIDH no reportó una agenda institucional o misión oficial ni divulgó comunicado o reporte
▲ La anticastrista Rosa María Payá fue impulsada por el secretario de Estado de EU, Marco Rubio, para integrarse a la CIDH.Foto tomada de su perfil personal en Facebook
Arturo Sánchez Jiménez
Periódico La Jornada   Miércoles 11 de febrero de 2026, p. 5
Rosa María Payá, activista anticastrista y actual integrante de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), ha realizado en meses recientes visitas de carácter no institucional a México para reunirse con sectores de la derecha local, sin que haya constancia de que buscara reunirse con autoridades mexicanas ni de que tuviera alguna misión oficial en el país.
Una de sus estancias ocurrió el 22 de enero, cuando participó en el foro Cuba y América Latina, seis décadas de autoritarismo, organizado en la Ciudad de México por la Universidad de la Libertad, fundada por el empresario Ricardo Salinas Pliego, y patrocinado por el Centro Ricardo Salinas Pliego. En el encuentro intervinieron también el ex canciller Jorge Castañeda (2000-2003), el escritor Carlos Téllo Díaz –tataranieto de Porfirio Díaz– y la contrarrevolucionaria María Werlau, de Archivo Cuba, con sede en Miami, entre otros.
Payá participó con la charla La esperanza de la democracia, pero no difundió su presencia en redes sociales, ni hay registros del acto en los perfiles de las organizaciones auspiciantes. A diferencia de otras actividades de sus integrantes en distintos países, la CIDH no publicó comunicados ni reportes sobre una eventual agenda institucional de Payá en territorio mexicano en esas fechas.
Videos difundidos por asistentes a la conferencia la muestran cuestionando al gobierno cubano y señalándolo de impulsar proyectos regionales como el Foro de Sao Paulo y el llamado socialismo del siglo XXI.
La participación de Payá en el foro patrocinado por Salinas Pliego ocurre después de que el empresario presentó ante la CIDH, a mediados de enero, una denuncia contra el Estado mexicano por presunta persecución política y fiscal.
Fuentes diplomáticas señalaron que Payá realizó al menos otro viaje previo a México, también sin publicidad. No se conoce si en esas visitas ingresó haciendo uso de las inmunidades y privilegios que le corresponden como integrante de la comisión o si lo hizo en calidad de turista. De acuerdo con el estatuto de la CIDH, sus miembros gozan, desde el momento de su elección y mientras dure su mandato, de las inmunidades reconocidas por el derecho internacional a los agentes diplomáticos, así como de los privilegios necesarios para el desempeño de sus funciones.
La CIDH está integrada por siete miembros independientes, elegidos por la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) a título personal, y no representan a sus países de origen o residencia. Payá, ciudadana estadunidense de origen cubano, asumió el cargo el primero de enero, tras haber sido electa en junio de 2025.
Su candidatura fue impulsada por la administración del republicano Donald Trump y por su secretario de Estado, Marco Rubio, también de origen cubano y cercano a la activista. El 26 de marzo fue nominada formalmente por el Departamento de Estado. Durante el proceso, el Panel Independiente para la Evaluación de Candidaturas a los Órganos del Sistema Interamericano de Derechos Humanos expresó preocupación por su pertenencia a “diversas organizaciones de la sociedad civil durante el proceso de elección, e incluso la voluntad de continuar en la dirección de alguna de ellas luego de ser elegida comisionada”, lo que, advirtió, podría poner en duda la apariencia de independencia ante un observador razonable.
Desde su designación, Payá –hija del disidente cubano Oswaldo Payá, directora ejecutiva de la Fundación para la Democracia Panamericana y nacida en La Habana en 1989– ha mantenido una intensa actividad pública en foros y redes sociales con posiciones críticas hacia el gobierno cubano.
En diciembre pasado, publicó contenidos desde Oslo, donde mencionó que acompañó a la venezolana María Corina Machado a recibir el Premio Nobel de la Paz. El primero de febrero señaló en Instagram que, semanas antes de que el presidente Trump firmara una orden ejecutiva para autorizar aranceles adicionales a países que suministran petróleo a Cuba, participó en Washington en una conferencia convocada por organizaciones anticastristas, en la que calificó a la isla como un “Estado terrorista”.

A 10 años de la visita del papa Francisco a México
El Papa se encontró con la feligresía católica del 12 al 17 de febrero de 2016. 
Foto Cuartoscuro   Foto autor
Bernardo Barranco V.
11 de febrero de 2026 00:03
¿Qué dejó la vista de hace 10 años del papa Francisco a México? El Papa se encontró con la feligresía católica del 12 al 17 de febrero de 2016. La presencia de Francisco en México es la séptima visita pontifical al país en un lapso de 37 años. Dadas las altas expectativas sociales y políticas, la visita quedó a deber. El papa Francisco decepcionó a muchos por no cuestionar a fondo la corrupción del gobierno de Peña Nieto ni haber accedido encontrarse con los familiares de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa; por no haber abordado con mayor firmeza los feminicidios ni haberse pronunciado en suelo mexicano sobre la pederastia clerical. Es claro que ningún Papa se presenta con discursos incendiarios ni a romper lanzas con cualquier gobierno. Salvo excepciones, en ningún país el Papa es portador de discursos a rajatabla. 
A pesar de que la Iglesia mexicana es una de las más conservadoras de toda América Latina, el objetivo de Francisco y de todo pontífice es apuntalar su posicionamiento social, su gravitación frente a los poderes locales, en especial frente al gobierno. 
El estilo de Bergoglio era suave, sutil, pero profundo, cargado de símbolos y empatía espiritual. Notable que sus principales críticas no fueran sociales ni políticas sino eclesiales. El discurso en la catedral –el 13 de febrero de 2016– queda no sólo como una pieza crítica a la impericia de los obispos mexicanos. Dibujó un programa de trabajo que los obispos aun no acatan con decisión. El Papa pidió mayor osadía pastoral. No fue casualidad la visita a la tumba de don Samuel Ruiz en la catedral de San Cristóbal de las Casas. 
En días previos a la visita, el cardenal Norberto Rivera fue zarandeado por las revelaciones documentales del semanario Proceso y de Aristegui Noticias, sobre las anomalías en la anulación del primer matrimonio de Angélica Rivera para poder casarse por la Iglesia con Enrique Peña Nieto: “Se hizo posible a partir de un proceso plagado de irregularidades y simulaciones al interior de la Arquidiócesis Primada de México”, concluye la investigación. Los medios tradicionales de la prensa y la televisión guardaron silencio cómplice de dicha nota, pretendiendo sepultarla. 
La frivolidad de la casta política de Peña Nieto quedó patente el 13 de febrero de 2016, cuando el pontífice ingresó al Palacio Nacional. Ahí pidió a los políticos ser “hombres y mujeres justos, honestos, capaces de empeñarse en el bien común”. Los políticos de la era peñista estaban más agitados por sacarse una selfie con el pontífice argentino. Se empujaban por la foto, como si estuvieran ante un rockstar. 
Las partes más memorables de su visita, fueron el mensaje a los indígenas en Chiapas y su paso en Ciudad Juárez. Ahí, el 17 de febrero, en su fuerte homilía dedicada a los migrantes estalló con icónica frase: “¡No más muerte! ¡No más explotación!” Sin embargo, en el mensaje en catedral, Francisco puso en evidencia ante todo el país sus diferencias con el episcopado mexicano. En su discurso trató de motivar, orientar y corregir a los obispos mexicanos. “La Iglesia no necesita de príncipes...”, “bájense del carro de fuego de los faraones”, sentenció. 
El tono del pontífice argentino fue de regaño y la improvisación se hizo sentir con ímpetu desgarrador así lo dijo: “Esto no estaba preparado, pero se los digo porque me viene en este momento” –y entonces exclamó–: “Si tienen que pelearse, peleen, ¡pero como hombres! Como hombres de Dios. Si tienen que decir algo, díganlo a la cara, como hombres de Dios, que después van a rezar juntos, a discernir juntos y, si se pasaron de la raya, a pedirse perdón, pero mantengan la unidad del cuerpo episcopal”. 
Los obispos, sorprendidos, guardaron silencio, algunos intercambiaban miradas, atónitos por tan inusual amonestación. Las palabras del pontífice no generaron conmoción ni propiciaron un aplauso entre los más de 100 obispos sentados en las bancas de la Catedral de la Ciudad de México. Francisco sabía que encaraba a un episcopado frío y hasta contrario a sus reformas. Los obispos mexicanos son quizá de los más conservadores de América Latina. Francisco demandó una mayor pastoralidad y empeño misionero. La falta de entusiasmo de los obispos mexicanos al llamado de Francisco radica en que están instalados en una zona de confort, sobre todo ante el poder. Los obispos se hospedan con desahogo, conviviendo con los poderes fácticos; gozan de deslumbrantes prerrogativas, disimuladas, por parte de la clase política mexicana. Los obispos se han amoldado en la comodidad de los privilegios que les ofrece, de facto, el sistema político mexicano. Por ello, Francisco vino a sacudir a la clase clerical convertida en casta privilegiada. 
Había un claro enfrentamiento entre Norberto Rivera con la nunciatura encabezada por Christophe Pierre, y altercados por la conducción de la visita. Hugo Valdemar, vocero de Rivera, contestó el regaño de catedral argumentando que el pontífice estaba mal informado y no entendía bien la realidad. Era claro que Norberto Rivera fue uno de los destinatarios de los regaños del Papa. De todo ese vergonzoso enfrentamiento, el ganador fue Carlos Aguiar Retes. Tan sólo unos meses después, recibe el título cardenalicio y un año después asume el cargo de cardenal arzobispo primado de México. Rivera queda fuera. 
A 10 años, monseñor Ramón Castro Castro está llevando a los obispos mexicanos a la oposición de derecha ¿Qué diría el Papa Francisco?

Anti Cuba(nos)
El caso cubano debe ser pensado con lupas, distintas a las usuales, aun cuando muchas de sus consecuencias y diseños bien se conocen. Lo que brota del intento actual de dominio es la dureza criminal de la tentativa: el bloqueo energético. Foto Jair Cabrera Torres Foto autor
Luis Linares Zapata
11 de febrero de 2026 00:04
Durante estos complejos días de tensión, se desatan ataques en varias direcciones. La mayoría de esos golpes corren paralelos a las invocaciones de Donald Trump. 
Sus constantes desplantes y bocanadas por anexarse países completos resuenan sin asideros reales. 
Todo a sabiendas de que mucho de ello son tropelías verbales que enrarecen el ambiente. Otros alegatos del republicano encuentran sus raíces en ambiciones coloniales que vienen de lejos, acarreando trágicas cargas de daños, muertes y odios. 
El resto es pura promoción y caprichos personales, entremezclados con consabida y compulsiva dirección: Cuba. Aprovechando el ruido del escandaloso, cínicos oportunistas locales entrevén, erróneamente, que el accionar del señor del peluquín amarillo puede beneficiarlos en sus torpes pretensiones de poder, cura de rabias o protagonismos perdidos. 
Tanto Canadá, como Groenlandia o la misma Venezuela, pueden sentirse fuera del alcance real de ser anexionados. Pero ello no deja de insuflar aires tensos que turban su diario quehacer. A su socio canadiense le manosea usuales prácticas exportadoras y le anexa corajes; unas y otros deberán ser purificados para encontrar sus nuevas oportunidades. Poco podrá hacer el magnate rugidor para evitar que los canadienses encuentren nuevo destino, tal vez con trabajadas alianzas. 
O adoptando la prometedora ruta que ha formulado, con precisión oratoria, su primer ministro. 
En este mismo rumbo aparece una Europa más atrevida para juntarse con India buscando limpiar su rostro, manchado por insultos y menosprecios trumpianos. Ejemplos que, con seguridad, ampliarán las visiones de otros países que no se rendirán ante poderosos arbitrarios. 
El caso cubano debe ser pensado con lupas, distintas a las usuales, aun cuando muchas de sus consecuencias y diseños bien se conocen. Lo que brota del intento actual de dominio es la dureza criminal de la tentativa: el bloqueo energético. 
Sin duda una estrategia que causará daños múltiples a la pequeña y rebelde isla-nación. 
Esta decisión de la élite gringa que gobierna Estados Unidos no salva ninguna de las muchas condenas, las endurece. Sólo asoma, tras ella, el rencor acumulado de varias generaciones de cubanos emigrados. 
Un puñado de sujetos rencorosos que encontraron rescoldo a sus fracasos agrediendo a sus connacionales: no olvidar la voladura de un avión –de Cubana– en vuelo. 
Lograron, eso sí, formar una especie de modus vivendi adjuntando protecciones y lucrativos negocios personales. 
Pudieron, asimismo, inocular al resto de políticos del estado de Florida, con su venenoso odio. Politiquillos de poca monta, eficaces para acarrear daños irreparables y trágicos al resto de los isleños. Destacan, entre esa perversa caterva, algunos de claro sino criminal. El mismo secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, actual conductor del embate oficial en curso, es protagónico en extremo. 
Apiñados en su habitual modo de agresiones difusivas, buena parte de la opinocracia mexicana se lanza para engordar el caldo de los agresores imperiales. 
Aquí, es preciso detenerse para repensar, al menos, algunos de los motivos que animan a esta beligerante comparsa de reaccionarios. 
Empezaremos por afirmar, aun a precio gratuito, las pulsiones íntimas que agregan violentas palabras condenatorias contra los dirigentes cubanos. 
Y, a la par, olvidan el fenómeno político y social que ocurre como resultado nefasto y hasta trágico. 
Es bastante posible que hiervan ingredientes internos de irresponsabilidad personal y mucha carga ideológica, que los hace menospreciar la inhumana pulsión del bloqueo decretado. 
Todos estos furiosos comunicadores depositan severas culpas en el llamado ambiente tiránico de los lideres isleños. Una herencia del odio cerval a Fidel Castro, al que dicen despreciar, pero envidian. 
Nada de culpa reconocen a los que buscan recuperar sus paraísos y mimos perdidos. Las felices horas de lujos y placer sin ley que disfrutaron, por décadas, las turbas turísticas de verdaderos malvivientes. 
Cómo situar a los cotidianos perseguidores de cualquier trato con Cuba y sus médicos y profesores. Profesionales que mucho bien acarrean en México y a otras partes del mundo. 
No hay motivo, ni día alguno, que sea despreciado por compulsivos críticos, atentos a la menor señal de ataque concertado. 
Han decidido situar el caso de Cuba y los cubanos, como anzuelo y consigna. Llevan en la panza el propósito de dañar la imagen de los morenos y a su Presidenta. Son sus tristes y racistas estrategias políticas que han usado y en ellas perseveran sin rastro alguno de ética o empatía. 
También se añaden tecnócratas hacendarios del pasado (Guillermo Martínez) que aprovechan, con supina torpeza, la oportunidad para salir del olvido. 
Soslayan su nefasta participación en operar, durante la larga noche neoliberal, la eficaz fábrica de pobreza y marginación en pos de privilegios.