David Brooks
▲ En Mineápolis imperan las expresiones de ira, condena y dignidad en música, pancartas y en el rescate de literatura, discursos y declaraciones de hace décadas y hasta siglos que, de repente, son muy urgentes otra vez. El rockero Bruce Springsteen compuso una canción del momento que se vive en Minesota y que es ya un éxito internacional.Foto Afp
Son versos contemporáneos e historias de luchas y resistencia; son expresiones de ira, condena y dignidad en música, en pancartas y en el rescate de literatura, discursos y declaraciones de hace décadas y hasta siglos que, de repente, son muy urgentes otra vez, mezclado con expresiones que nacen en esta coyuntura. Versos y prosa, gráficas, ecos y ritmos que dejan claro de lo que se trata.
“Que nuestro país nos dispare en la espalda no sólo es brutal / sino ejecución... La mayor amenaza no son los de afuera entre nosotros... No temas a esos sin papeles, sino a aquellos sin conciencia... Lo único que no muere es la misericordia, la valentía de abrirnos como puertas, abrazar a nuestro vecinos y salvar una brillante, imposible vida más”. Fragmento del poema de Amanda Gorman “para Alex Jeffrey Pretti, asesinado por ICE el 24 de enero de 2026”. La autora es la más reconocida poeta joven de Estados Unidos (https://www.instagram.com/reel/ DULiNUBE4T3/?igsh=bDh0eDQyY21paXN2).
“Si se ve como fascismo, suena como fascismo, actúa como fascismo, se viste como fascismo, habla como fascismo, mata como fascismo y miente como fascismo, hermanos y hermanas, es el chingado fascismo. Está aquí, es ahora, está en mi ciudad, está en la tuya, y tiene que ser resistido, protestado… tiene que ser expulsado. ¿Por quién? Por ti y por mí. Mineápolis es una inspiración para toda la nación... No hay nadie que venga a salvarnos más que nosotros mismos”, expresó el músico Tom Morello en un concierto en Mineápolis la semana pasada.
En un acto organizado por el gran centro cultural neoyorquino The Public Theater, sobre sus escalinatas de entrada, decenas de artistas famosos y otros novatos, políticos locales, escritores, dramaturgos y poetas dieron lectura durante ocho horas a fragmentos de discursos famosos, de novelas (incluyendo la inevitable 1984, de Orwell), poemas y hasta partes de la Constitución y la Declaración de Independencia en un acto de denuncia, protesta y solidaridad. Susan Sarandon al gran Peter Dinklage (https://www.instagram.com/reel/DUMWBh5kVjC/?igsh=MXF2YXFzeGl5bnR1bA==), Christine Baranski, John Leguizamo, Oscar Isaac, Lin-Manuel Miranda y Tony Kushner, entre otros, participaron en el evento local que también fue trasmitido en vivo por internet a todo el país. Entre las lecturas, un fragmento del discurso de Martin Luther King Jr al recibir el Premio Nobel de la Paz: “la no violencia es la respuesta a la pregunta política y moral crucial de nuestros tiempos, la necesidad del hombre de superar la opresión y la violencia sin recurrir a la violencia y la opresión... Creo que la verdad desarmada y el amor incondicional tendrá la palabra final en la realidad”. De vez en cuando las lecturas fueron interrumpidas por choferes que pasaban y gritaban “fuck ICE” y el público respondía con lo mismo.
En los Premios Grammy trasmitidos a escala mundial este domingo, varios de los músicos llevaban puestos botones que decían “ICE Out”. Ahí estaba Bad Bunny, quien será la estrella de medio tiempo del Supertazón el próximo domingo y que ha prometido hacerlo casi todo en español. Green Day, que será el acto de apertura de ese mismo evento deportivo, rockeros que en todos sus conciertos recientes han invitado a sus públicos a corear “Fuck ICE” y “Fuck Trump”. De hecho, el presidente estadunidense expresó irritación con la selección de ambos y decidió que no acudirá a lo que es el espectáculo televisado más visto del año a nivel nacional, o sea, le dio miedo.
“Una ciudad incendiada lucha contra fuego y hielo / Debajo de las botas del ocupante... En la primera luz del amanecer / Ciudadanos se levantaron por la justicia / Sus voces sonando a lo largo de la noche... Y dos muertos, en las calles de nieve / Alex Pretti y Renee Good. Oh, nuestra Mineápolis, escucho tu voz / Cantando a través de la neblina ensangrentada / Aquí estaremos defendiendo nuestra tierra / Y al extranjero entre nosotros... / Recordaremos los nombres de aquellos que murieron / En las calles de Mineápolis... Fuera ICE”. Fragmento de la nueva canción de Bruce Springsteen Calles de Mineápolis (https://brucespringsteen.net/news/2026/ streets-of-minneapolis-lyric-video/), que ya está en primer lugar en varios países.
Son sólo algunos vistazos de lo que se trata este momento en Estados Unidos.
Empresarios mexicanos, en correos y listas del caso Epstein
▲ La orden del Departamento de Justicia para que el delincuente sexual quedara bajo custodia, en julio de 2019.Foto Ap
The Independent y Europa Press
Periódico La Jornada Lunes 2 de febrero de 2026, p. 22
Washington. Los empresarios mexicanos Ricardo Salinas Pliego, Carlos Slim, María Asunción Aramburuzabala y Paula Cussi, viuda de Emilio Azcárraga Milmo, aparecen en correos y listas incluidos en los archivos del depredador sexual Jeffrey Epstein. Ser mencionado en los expedientes no significa que hayan cometido algún delito.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos dio a conocer el pasado 30 de enero más de 3 millones de páginas de archivos del caso Epstein, en el marco de la Ley de Transparencia aprobada en noviembre. En este paquete se incluyen más de 2 mil videos y 180 mil imágenes.
Epstein fue condenado en 2008 por delitos sexuales contra menores y murió en una cárcel de Nueva York en 2019.
Los documentos liberados contienen correos electrónicos, reportes de la Oficina Federal de Investigaciones, testimonios, registros administrativos y listas recopiladas entre las décadas de 1980 y 2000.
El presidente estadunidense, Donald Trump, se declaró este fin de semana “absuelto” y acusó conspiraciones políticas contra él.
“A mí me ha dicho gente muy importante que no sólo me absuelven, sino que además es justo lo contrario a lo que esperaba la izquierda radical”, afirmó el mandatario, quien mantuvo relaciones sociales y profesionales con Epstein durante más de 20 años.
El jefe de la Casa Blanca aprovechó para acusar al periodista Michael Wolff, quien ha escrito varios libros críticos sobre el presidente, de conspirar con Epstein. “Querían hacerme daño, políticamente hablando”, acusó el republicano.
Conforme a los archivos publicados el viernes, el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, visitó la isla de Epstein en 2012, cuando era presidente de la financiera Cantor Fitzgerald, informó Russia Today.
En un correo del 19 de diciembre, Lutnick informó al delincuente sexual –y entonces su vecino en Manhattan– que se encuentra en las islas Vírgenes y pregunta: “¿qué tal el domingo por la noche para cenar? Tengo otra pareja (Michael y Marcy Lehrman) conmigo en mi barco y cada uno de nosotros tiene cuatro hijos”, precisó.
Epstein indicó como dirección su Isla Pequeña Saint James y sugirió un almuerzo el domingo.
“Ok, almuerzo el domingo, nos vemos”, respondió Lutnick.
El año pasado, Lutnick indicó que en 2005 decidió cortar lazos con Epstein cuando visitó con su esposa la mansión neoyorquina del empresario y éste se jactó sobre los “masajes correctos” que recibía cada día allí.
“Mi esposa y yo decidimos que nunca más volvería a estar en la misma habitación que esa persona repugnante. Así que nunca estuve con él, ni en un contexto social, ni por negocios, ni siquiera por filantropía”, señaló en una entrevista.
The New York Times le preguntó el viernes sobre la nueva publicación. Lutnick dijo no haberla visto. “Pasé cero tiempo con él”, aseguró antes de colgar el teléfono.
Los demócratas exigieron acceso a documentos no redactados y denunciaron un “encubrimiento” con millones de archivos pendientes.
Cuba y las mentiras de Trump
El jueves pasado la presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo una conversación telefónica con su homólogo estadunidense, Donald Trump, quien poco después calificó de “muy positiva” la charla, elogió a la mandataria mexicana como “una líder maravillosa e inteligente” y coincidió con ella sobre los temas abordados: asuntos fronterizos y comerciales y lucha contra el narcotráfico. Sheinbaum informó que no hablaron sobre Cuba ni acerca de la determinación de México de mantener la ayuda humanitaria a la isla.
Por la tarde de ese mismo día, Trump emitió una declaración de “emergencia nacional” por la presunta “amenaza inusual y extraordinaria” que supuestamente Cuba representaría para Estados Unidos, y acusó al gobierno de La Habana de apoyar a “numerosos países hostiles, grupos terroristas trasnacionales y actores malignos adversos” a la superpotencia, todo ello para justificar la adopción de aranceles de represalia contra las naciones que envíen petróleo a la isla.
El sábado por la noche, el magnate fue más allá, al afirmar que durante la llamada del jueves pidió a la presidenta de México que suspendiera los envíos de crudo a Cuba, solicitud a la que ella habría accedido.
Ayer, durante una gira de trabajo por Sonora, la presidenta Sheinbaum desmintió en forma inequívoca tal aseveración: “no se ha tocado el tema (de los envíos de petróleo al país caribeño) en ninguna de las conversaciones”. Asimismo, informó que la ayuda a la isla proseguirá, con remesas de alimentos y de otros enseres por conducto de la Secretaría de Marina “en lo que resolvemos de manera diplomática todo lo que tenga que ver con el envío de petróleo por razones humanitarias”.
Es claro, pues, que en el afán de justificar la agudización del bloqueo criminal que Washington mantiene contra Cuba desde hace más de 60 años, el gobernante estadunidense ha mentido para tratar de envolver a la jefa del Estado mexicano en un juego de desmentidos. Pero no debe perderse de vista que esta falsedad forma parte de una mentira mucho mayor: que Estados Unidos se encuentra bajo una “amenaza cubana” no sólo imaginaria, sino simétricamente contraria a la realidad: a lo largo de 12 administraciones presidenciales, ha sido Washington el que ha agredido en forma sistemática al gobierno de la isla, no sólo mediante agresiones militares directas y el bloqueo comercial, sino también con el apoyo activo a grupos terroristas y facciones desestabilizadoras.
Desde principios de los años 60 del siglo pasado, el asunto de Cuba ha sido una clara discordancia entre México y Estados Unidos, pero nunca, hasta ahora, ha implicado un conflicto en las relaciones bilaterales. En ese tema la Casa Blanca está tan aislada en la arena internacional –en contraste con nuestro país, que ha actuado en armonía con la abrumadora mayoría de la comunidad internacional– que ha debido poner entre paréntesis ese capítulo para no contaminar los vínculos con su vecino del sur.
Ahora, en lo que parece ser una nueva “huida hacia adelante”, tal vez aconsejada por su secretario de Estado, el anticubano Marco Rubio, con esta nueva ola de hostilidad contra la isla, parece que Trump busca desviar la atención de su agobiante situación interna, que va desde la creciente resistencia a sus políticas fascistoides contra las comunidades migrantes y sus detractores en general, hasta el caudal de revelaciones de los documentos de Jeffrey Epstein, que si bien no han desembocado en acusaciones formales contra el habitante de la Casa Blanca, constituyen un severo golpe político y de imagen para él y para otros altos exponentes de la minoría política y empresarial que ejerce el poder en Estados Unidos.
Mal haría el magnate neoyorquino en seguir azuzando un conflicto innecesario y absurdo contra nuestro país en relación con Cuba, ya sea que lo haga para distraer a la cada vez más adversa opinión pública estadunidense, por un designio de llevar al extremo la reforzada ideología imperialista que siempre ha imperado en Washington, por mero dislate o por una combinación de esos factores. Porque más allá del sadismo trumpista contra el pueblo cubano, las mentiras y las estrategias mañosas de los últimos días pretenden vulnerar la soberanía de México, y ésa no está sujeta a negociación.

