martes, 6 de enero de 2026

Venezuela y el neocolonialismo.

El presidente Donald Trump anunció que va a gobernar el país sudamericano “hasta que podamos hacer una transición segura, ampliada y sensata”. Foto Ap / archivo Foto autor
Luis Hernández Navarro
06 de enero de 2026 00:03
Imperialismo puro y duro. Al margen del derecho internacional, Estados Unidos invadió Venezuela, secuestró al presidente Nicolás Maduro, asesinó a 80 personas y destruyó edificios e instalaciones militares. Previamente había estrangulado económicamente a la República bolivariana, bloqueado sus mares y cielo, y ejecutado extrajudicialmente a 110 navegantes que, a bordo de pequeñas lanchas, surcaban el océano Pacífico oriental.
Neocolonialismo concentrado. El presidente Donald Trump anunció que va a gobernar el país sudamericano “hasta que podamos hacer una transición segura, ampliada y sensata” porque “no podemos arriesgar que nadie más tome el control de Venezuela… No vamos a permitir que eso ocurra”. Y, posteriormente, añadió: “vamos a dirigir todo. Vamos a dirigirlo, componerlo, y tener elecciones en el momento adecuado”. Su apuesta es establecer allí una especie de protectorado.
Piratería estilo siglo XXI. El mandatario y magnate reclama para el imperio el oro negro y la industria petrolera venezolana. “Vamos a a hacer que nuestras muy grandes compañías petroleras estadunidenses, las más grandes del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares, arreglen la maltrecha infraestructura petrolera, y empiecen a ganar dinero para el país”, declaró. Y, un día después, puntualizó: “Acceso total. Necesitamos acceso al petróleo y otras cosas en su país”.
Cinismo recargado. La Doctrina Monroe (América para los americanos), se llama ahora Doctrina Donroe (por Don de Donald). “Este es nuestro hemisferio. El hemisferio occidental. Es donde vivimos y no vamos a permitir que el hemisferio occidental sea base de operaciones para adversarios, competidores y rivales de Estados Unidos”, explicó.
La hora de los halcones. Ahora, Washington ya no justifica su promoción de golpes de Estado blandos o duros, fraudes patrióticos y lawfares en nombre de la defensa de la democracia, los derechos humanos, la liberación de las mujeres y los valores occidentales. Le basta envolver el pillaje, el saqueo y la violencia descarnada en la razón de la fuerza.
Invade países, depone gobiernos, bombardea embarcaciones, ejecuta ciudadanos de otros países, juzga de acuerdo a sus leyes, pisotea soberanías, se entromete en procesos electorales de otras naciones, amenaza, amenaza y amenaza, porque puede hacerlo sin tener que pagar las consecuencias de ello.
Pero, a pesar de todo su poderío militar y sus mandamientos neocoloniales, su deseo de mando se topa con la realidad de la desobediencia y resistencia de los de abajo. No obstante su inmensa capacidad de fuego, no hay tropas estadunidenses en el terreno. Aunque descalabrado, el ejército bolivariano sigue de pie y unido. Y, a pesar de tener una espada de Damocles sobre sus cabezas, las autoridades bolivarianas y no la oposición siguen gobernando. La cadena de mando sigue funcionando.
El presidente Trump y Marco Rubio han tenido que reconocer que su mascota Corina Machado no les sirve más en Venezuela. Al menos por ahora. Se comprueba, que como decía Henry Kissinger, “puede ser peligroso ser enemigo de Estados Unidos, pero ser amigo es fatal”. A pesar de ponerse como tapete de sus amos, el mandatario asegura que María Corina Machado “es una gran mujer, pero no tiene el apoyo ni el respeto de su pueblo” para ser la líder de Venezuela.
Y el secretario de Estado tiene que aclarar: “la realidad inmediata es que, desafortunada y tristemente, la gran mayoría de la oposición ya no está presente en Venezuela. Tenemos asuntos a corto plazo que deben abordarse de inmediato. Estamos hablando de lo que sucederá en dos, tres semanas, en dos, tres meses, y cómo eso se vincula con los intereses de Estados Unidos. Ahora hay otras personas a cargo del aparato policial y militar allí”. La política kleenex en acción: úsese y tírese.
La presidenta en funciones es Delcy Rodríguez y no la premio Nobel de la Paz. Las afirmaciones son una demostración práctica de que Edmundo González perdió las elecciones presidenciales de 2024. Obviamente, la situación en Venezuela no es la misma que existía antes del secuestro del presidente Nicolás Maduro. Hay juego nuevo. Estados Unidos quiere tutelar un cambio de régimen y la entrega de la industria petrolera.
Pretende que la administre el madurismo sin Maduro: los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López. De no seguir sus órdenes, los amenaza con tomar represalias aún mayores. Quiere evitar que el país se incendie y sea imposible gobernarlo. Lo que Estados Unidos busca es crear una especie de Estado vasallo flexible que desmantele desde arriba las transformaciones alcanzadas en 26 años de chavismo. Pero ello requiere no sólo de la aquiescencia de las élites, sino de la pasividad de los de abajo.
El temor, la incertidumbre y la defensa de los intereses creados pueden jugar a favor de esta iniciativa. Pero la politización, organización desde abajo y las armas que están en manos del pueblo venezolano, además de una camada de militares formados con una nueva doctrina nacionalista y popular, empujan en contra. Como lo advierte Estefanía Ciro, se enfrentan, sin matiz alguno, a la nueva Doctrina Donroe contra la libre determinación de los pueblos. Así, lo que hemos visto hasta ahora en Venezuela no es el final de nada, sino el comienzo de una nueva etapa, aún más turbulenta que las anteriores. Como decía Pancho Villa: “ánimo, cabrones, que más adelante está más feo”.
X: @lhan55

Terrorismo global de Estado contra Venezuela
Ataque sobre Caracas
Gilberto López y Rivas
1.- El bombardeo a instalaciones militares y civiles y la incursión de Estados Unidos a territorio de la República Bolivariana de Venezuela para llevar a cabo el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro Moros y su esposa, Cilia Flores, en la madrugada del 3 de enero, constituyen una violación flagrante del marco legal que ha regulado las relaciones entre estados después de la Segunda Guerra Mundial, así como una comprobación fehaciente de que este país pretende imponer el terrorismo global de Estado, que se caracteriza como la política de violencia militar perpetrada por los aparatos estatales imperialistas contra pueblos y gobiernos, apelando a métodos de violencia extrema, a la vez extensivos e intensivos, para aniquilar toda oposición o resistencia política y protesta social en el nivel mundial y para controlar, para su beneficio, los recursos naturales y estratégicos de las naciones.
2.- Si la llamada “comunidad internacional” y las instancias de la Organización de Naciones Unidas (ONU) se mantienen omisas a sus obligaciones, estarán escribiendo su acta de defunción, con su carencia de dignidad y decoro. Hoy es Venezuela, mañana puede ser cualquier país que no acate las disposiciones del trumpismo.
Como lo denunció el canciller de la República Bolivariana de Venezuela, Yván Gil, ante el Consejo de Seguridad de la ONU, el gobierno estadunidense está rompiendo la legalidad internacional y propia de Estados Unidos, porque está atacando a Venezuela sin autorización de su Congreso. También, las acciones resultan en una violación de la Carta de Naciones Unidas. Asimismo, el canciller Gil llamó al Consejo de Seguridad a tomar responsabilidad sobre estos ataques.
3.- Este acto de barbarie imperialista ha provocado la indignación de millones de personas en todo el orbe, en el propio Estados Unidos y, naturalmente, en Venezuela, que en las calles y frente a las sedes diplomáticas denunciaron y condenaron estas acciones del gobierno de Trump, exigiendo el alto a la agresión contra un país independiente y soberano, así como la liberación inmediata del presidente Maduro y esposa.
Cabe destacar el asesinato por la soldadesca invasora de 15 elementos de la guardia presidencial y 32 internacionalistas cubanos, además de otras bajas militares y civiles, que fueron masacrados por las bombas y la metralla estadunidense en instalaciones castrenses y en complejos habitacionales de varios puntos del territorio nacional.
Este hecho de resistencia heroica postrera contradice especulaciones de traición y deslealtad militar, que a Estados Unidos le interesa propagar, para crear el divisionismo y la desconfianza entre los revolucionarios, que hoy más que nunca requieren de la unidad cívico militar que tanto procuró el comandante Hugo Chávez Frías, y que se está demostrando en las declaraciones del alto mando militar y en la sucesión ordenada de Delcy Rodríguez como titular del Ejecutivo interina, reiterando que Nicolás Maduro es y sigue siendo el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, quien, ante el tribunal estadunidense, con dignidad y entereza, se declaró prisionero de guerra.
No es posible dar cabida a “interpretaciones” y “análisis” que siembran duda y suspicacia, incluso en el campo de una izquierda que coloca en primer término su identidad grupal y sus posicionamientos doctrinales, en juicios y prejuicios sobre el proceso bolivariano y, en particular, sobre el presidente Nicolás Maduro, quien en opinión de Néstor Cohan es “el presidente democráticamente electo y hoy SECUESTRADO (así en mayúsculas) por una pandilla de forajidos neofascistas y delincuentes gringos. Un presidente de origen OBRERO y SOCIALISTA que se formó en las LUCHAS SINDICALES (incluso antes del levantamiento de Hugo Chávez). Un dirigente político que no surgió del marketing mediático ni puesto a dedo por LA EMBAJADA”.
Por ello, la exigencia de su liberación y la de su esposa debe ser una de las demandas centrales de la movilización solidaria mundial.
4.- El abanico de la protesta abarca todo el espectro político, desde el ciudadano consciente de su historia, para el caso mexicano, de guerras de conquista que cercenaron la mitad del territorio original e invadieron suelo patrio en la llamada guerra del 47, el bombardeo del puerto de Veracruz y su ocupación, tras heroica resistencia popular en 1914, además de la expedición fracasada para detener al general Francisco Villa en 1916, hasta organizaciones políticas de variado signo ideológico que se manifiestan en redes, plazas y embajadas.
Cabe destacar el posicionamiento más que oportuno del EZLN y 306 colectivos en solidaridad con el pueblo venezolano, y condenando la invasión de Estados Unidos y el secuestro del presidente y su esposa. No descartemos que las agresiones continúen en su estrategia de terror como política de Estado. Ya Trump amenaza a Colombia, Cuba e, incluso, a México.

Venezuela: festín de zopilotes
Las principales compañías petroleras estadunidenses registraron importantes aumentos de cotización en bolsa a raíz del secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y las declaraciones de Donald Trump sobre su determinación de apoderarse de toda la industria petrolera del país caribeño. De manera significativa, las empresas que experimentaron mayores ganancias bursátiles no fueron las que extraen y comercializan el crudo, sino las especializadas en proveer tecnología y construir pozos y plataformas, lo cual se explica por la urgente modernización de la infraestructura petrolera venezolana, envejecida por décadas de asedio estadunidense que impidieron a Caracas renovar sus instalaciones y darles el mantenimiento adecuado.
Asimismo, se reveló que inversionistas de Wall Street ya adquirieron bonos venezolanos con la expectativa de que el sometimiento de Caracas a una condición colonial abra pingües oportunidades de negocio en el sector de hidrocarburos, la construcción y el turismo. De acuerdo con un consultor que asesora a los dueños de capitales, hay un notable entusiasmo por el “liderazgo directo” de Estados Unidos y ya está en marcha un plan provisional para que funcionarios de este país viajen a Venezuela a imponer los términos del saqueo.
Aunque altos ejecutivos de las mayores petroleras estadunidenses –Chevron (la única que actualmente opera en suelo venezolano), ConocoPhillips y ExxonMobil– negaron cualquier contacto con la Casa Blanca antes o después de la intervención militar del sábado 3, ya tienen programada una reunión con el gobierno de Trump para la próxima semana, en la cual tratarán su papel en la futura Venezuela “gobernada por Estados Unidos”. Ante las dudas que genera la masiva inversión necesaria para revitalizar la industria que el propio Washington destruyó, el magnate puso sobre la mesa una subvención gubernamental: “se tendrá que gastar una enorme cantidad de dinero, y las compañías petroleras lo gastarán, y luego recibirán el rembolso a través de nosotros o de sus ingresos”, dijo.
Más allá de la inédita transparencia con que Washington expresa que el expolio es el motor de su política exterior, la intervención en Venezuela está marcada por una profunda paradoja. Aunque este país posee las mayores reservas de crudo del planeta, su hidrocarburo es del tipo extrapesado, que requiere procesos costosos de refinación y ser mezclado con diluyentes antes de transformarse en combustible o cualquier otro producto. Estos sobrecostos no son un problema si se ven compensados por los precios del petróleo en el mercado mundial, pero en la actualidad dejan un margen de ganancia mucho menor del que las compañías estadunidenses obtienen en yacimientos domésticos o en otras regiones. Además, la demanda ya se encuentra cubierta por una superabundancia de crudo barato, e inyectar todavía más producción al sistema inevitablemente provocaría una caída de precios que haría inviables las operaciones venezolanas. Para colmo, la transición energética detendrá y eventualmente tirará la demanda de hidrocarburos antes de que puedan recuperarse las inversiones proyectadas en Venezuela.
Todo lo anterior es bien sabido por las compañías petroleras, como reflejó un ejecutivo al expresar: “no creo que veamos a ninguna otra empresa que no sea Chevron, que ya está ahí, comprometerse a desarrollar este recurso”. También lo sabe Trump, pues de lo contrario no habría ofrecido subsidiar una actividad por la que antaño las trasnacionales habrían peleado. En suma, si el magnate logra aplastar la soberanía venezolana y hacerse de su petróleo, el saqueo no sólo sería contra la nación caribeña, sino también contra los contribuyentes estadunidenses que financiarían la obsesión petrolera del presidente con sus impuestos y con el deterioro catastrófico de su calidad de vida. El pueblo venezolano, por supuesto, no vería un centavo; por el contrario, su situación empeoraría por la voracidad de las corporaciones extranjeras y la oligarquía local expulsada del poder en 1999, cuyos integrantes sueñan con una restauración de la mano de Washington. La Venezuela soberana está herida de muerte, y sobre ella planean zopilotes con el Nobel de la Paz en una garra y títulos bursátiles en la otra.

Fuerzas israelíes asesinan en Gaza a 6 personas, entre ellas un niño
Operativo contra “terrorista” de Hamas: FDI
▲ Palestinos buscan algo de valor entre ruinas de lo que fue un edificio que cedió tras un nuevo ataque del ejército israelí, en el campo de refugiados de Maghazi, en el centro de Gaza. Desde el alto el fuego han sido asesinadas allí mil 221 personas.Foto Afp
Sputnik, Europa Press, Afp y Reuters
Periódico La Jornada   Martes 6 de enero de 2026, p. 24
Tel Aviv., Al menos seis palestinos, entre ellos un niño, murieron ayer en la franja de Gaza tras un ataque israelí que derrumbó un edificio y otro embate contra una tienda de campaña que albergaba a personas desplazadas.
“La ofensiva estaba dirigida contra un terrorista de Hamas que planeaba hacer un ataque inminente contra las tropas de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI)”, indicó el ejército israelí, mientras medios palestinos informaron que los embates se produjeron al oeste de la línea amarilla, frontera que marca la división de retirada, es decir, en territorio no controlado por las FDI sino por el movimiento islamita.
Luego del colapso del inmueble, fuentes locales citadas por la agencia Wafa reportaron que los fallecidos son un hombre de 28 años identificado como Ibrahim al Shana y su hijo Muhamad, de ocho años, al tiempo de afirmar que otras cinco personas resultaron heridas y varias desaparecidas.
Las autoridades del enclave palestino elevaron a 71 mil 386 los muertos y 171 mil 264 los heridos por la ofensiva, incluidos 420 fallecidos desde el 10 de octubre, fecha en la que entró en vigor el último acuerdo de alto el fuego.
Día histórico para Palestina con su embajada en Londres
Palestina inauguró de manera oficial su embajada en el oeste de Londres, en una pequeña ceremonia encabezada por su representante, Husam Zomlot, como parte del reconocimiento británico del Estado palestino en septiembre de 2025.
Zomlot, que ostentaba el título de jefe de la misión diplomática palestina, estuvo acompañado por el representante del rey británico Carlos III, Alistair Harrison, quien declaró que se trata de “un momento histórico para Palestina” y “el inicio de un cambio importante en las relaciones bilaterales”, que en su opinión son ya “muy estrechas”.
Mientras, colonos israelíes arrancaron más de 150 olivos y bloquearon caminos agrícolas al sur de Hebrón y al este de Nablus, en Cisjordania reocupada, donde la agencia de Naciones Unidas para los refugiados de Palestina en Medio Oriente (Unrwa) indicó que más de 12 mil niños palestinos siguen desplazados por la fuerza en dicho territorio.
España junto con Eslovenia, Irlanda, Islandia, Luxemburgo, Malta y Noruega criticaron las últimas medidas adoptadas por Israel que afectan a la labor tanto de la Unrwa como a las ONG que prestan “asistencia vital” en la franja de Gaza, ante la “catastrófica situación humanitaria” que atraviesa este territorio. A juicio de todos estos países, “tales acciones socavan el mandato de Naciones Unidas, vulneran el derecho internacional y contravienen las conclusiones de la Corte Internacional de Justicia”.
Tel Aviv lanzó nuevos ataques contra supuestos objetivos de Hezbollah y Hamas en Líbano y emitió órdenes de evacuación en varias localidades, además de mantener la prohibición de entrada a periodistas extranjeros a Gaza pese al alto el fuego.
El vocero del ejército israelí en lengua árabe, Avichay Adraee, precisó que los pueblos atacados fueron Kfar Hatta y Annan, en el sur, y Al Manara y Ain al Tineh en el este. En la ofensiva en Al Manara, uno de los blancos fue la vivienda que pertenecía a Sharhabil Sayed, un líder del movimiento de resistencia islámica en Líbano que fue abatido por Israel en 2024, informó la agencia Nna.