Periódico La Jornada Viernes 9 de enero de 2026, p. 18
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pareció descartar un tratado nuclear con Rusia que caduca, al decir en declaraciones publicadas ayer que “si expira, expira”.
El único tratado de control de armas que queda entre Estados Unidos y Rusia, el nuevo START, expira el 5 de febrero. Este acuerdo limita el número de cabezas nucleares estratégicas que ambos países pueden desplegar.“Haremos un acuerdo mejor”, afirmó Trump a The New York Times, y añadió que China debería incorporarse a todo tratado futuro. La entrevista tuvo lugar antier.
Trump: ahora iremos por tierra contra cárteles; controlan México
Sin pruebas, presumió efectividad de su estrategia
Mi poder está en mi moralidad, no en el derecho internacional, considera el magnate
▲ En entrevistas concedidas a distintos medios de su país, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció algunos de los planes de su gobierno para continuar su estrategia y supuestamente evitar que drogas como el fentanilo sigan llegando a su territorio.
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Afp
Periódico La Jornada Viernes 9 de enero de 2026, p. 2
Washington. “Vamos a empezar ahora a atacar por tierra a los cárteles. Los cárteles están controlando México”, declaró anoche el presidente estadunidense, Donald Trump, en entrevista con Fox News. Horas antes, ante una pregunta de The New York Times sobre si existen límites a su poder global, respondió: “sí, hay una cosa. Mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme (…) No necesito el derecho internacional”.
Trump reiteró en Fox News que “detuvimos 97 por ciento de las drogas que entraban por el mar” y repitió que las drogas “están matando a 250 mil personas en nuestra nación cada año, es devastador”, sin presentar pruebas que sustenten sus afirmaciones.
Estados Unidos realiza una campaña militar en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico oriental, en la que al menos 115 personas han sido ejecutadas extrajudicialmente en bombardeos contra embarcaciones a las que acusó, sin pruebas, de transportar drogas, desde septiembre pasado.
El mandatario elogió el trabajo realizado por el ejército durante el reciente ataque contra Venezuela y afirmó que sólo dos efectivos resultaron heridos. “No perdimos a un solo soldado”, se jactó el jefe de la Casa Blanca.
Insistió en que Estados Unidos se apoderó de la industria petrolera venezolana y adelantó que las principales empresas estadunidenses del sector invertirán cerca de 100 mil millones de dólares para reconstruir ese ramo de la república bolivariana.
Trump, quien ha asegurado que merecía el Premio Nobel de la Paz, señaló que la próxima semana recibirá en Washington a María Corina Machado, quien obtuvo ese reconocimiento.
“Bueno, sería un gran honor, yo terminé con ocho guerras”, comentó sobre la intención de Machado de compartir con él su galardón.
En su entrevista con The New York Times, el magnate calificó las normas del orden internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial de “cargas innecesarias para una superpotencia”. Sin embargo, desestimó la idea de que los líderes de China y Rusia, Xi Jinping y Vladimir Putin, respectivamente, pudieran utilizar una lógica similar en detrimento de Estados Unidos.
Descartó haber creado, con la intervención militar de Washington en Caracas, un precedente que permita a Pekín o Moscú justificar un intento chino de tomar Taiwán o uno ruso de apoderarse de Ucrania. Argumentó que su visión de la amenaza planteada por la Venezuela del presidente secuestrado, Nicolás Maduro, era muy distinta a la visión de Xi sobre Taiwán.
“Esta (Venezuela) era una amenaza real”, aseguró. “No había gente entrando a China (…) No había drogas llegando a China. No había todas las cosas malas que hemos tenido. No había cárceles en Taiwán abiertas y gente entrando a China en masa”, ni otros delincuentes “entrando a Rusia en masa”, añadió.
Asimismo, en un comunicado publicado por la embajada de Estados Unidos en Perú, el secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, declaró: “estamos en guerra contra las organizaciones del narcotráfico, no en una guerra contra Venezuela. No vamos a permitir que el hemisferio occidental sea una base de operaciones para los adversarios, competidores y rivales de Estados Unidos. Lo que más nos importa es la seguridad, la protección, el bienestar y la prosperidad de Estados Unidos”.
“Bombardear sin piedad” a Cuba
En cuanto a Cuba, bloqueada económicamente por Estados Unidos desde hace más de 60 años, Trump afirmó –en entrevista concedida ayer a Hugh Hewitt en la radio Salem– que no cree “que se pueda ejercer mucha más presión” sobre la isla, “salvo entrar y bombardear el lugar sin piedad.
“Toda su fuente de sustento, toda su vida, era Venezuela. De ese país obtenían el petróleo y el dinero”, aseguró. “Creo que Cuba cuelga de un hilo. Cuba está en un gran problema (…) Son gente dura, fuerte. Son gente genial. Marco (Rubio) tiene un poco de sangre cubana en él. La isla ha estado en problemas durante los pasados 25 años (…) no han caído del todo, pero creo que están bastante cerca de hacerlo por su propia voluntad”, aseveró el magnate.
En tanto, la Casa Blanca atribuyó a Trump la liberación de presos anunciada ayer en Venezuela. “Este es un ejemplo de cómo el presidente está utilizando al máximo su influencia para hacer lo correcto para el pueblo estadunidense y el venezolano”, afirmó la subsecretaria de prensa, Anna Kelly, en un comunicado a la Afp.
Las excarcelaciones fueron saludadas por los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Colombia, Gustavo Petro, así como por el secretario general de la OEA, Albert Ramdin, y por organizaciones humanitarias.
La política de Trump y sus incalculables consecuencias
Gabriel Vargas Lozano*
El secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y de su esposa Cilia Flores, es un hecho extremadamente grave en la política internacional y el inicio de una estrategia puesta en marcha por el gobierno de Donald Trump, que tiene incalculables consecuencias para el mundo y en particular para Latinoamérica. Se trata, en primer lugar, de un secuestro de Estado que viola, entre otros, el artículo 2, sección 4, de la Carta de las Naciones Unidas, que a la letra dice: “Los miembros de la organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas”.
Este texto prohíbe que un Estado miembro de la ONU viole la soberanía de otro empleando la fuerza, la coacción o el estrangulamiento, como lo expresó Jeffrey Sachs en su alocución ante el Consejo de Seguridad. La lista de las agresiones del gobierno estadunidense es conocida: Irak, Libia, Siria, Honduras, Panamá, Venezuela, Irán, Cuba y ahora otra vez Venezuela. En todos estos casos, se han aducido pretextos, como el de que Sadam Hussein tenía armas de destrucción masiva, que nunca se encontraron; que en Irán estaban preparándose para la fabricación de bombas atómicas, lo que no se demostró, y ahora, que Venezuela estaba enviando drogas a Estados Unidos. Pero el presidente Trump declaró además que el petróleo de Venezuela “era de Estados Unidos” y que en México, a pesar de que tenía una buena presidenta, quienes gobernaban efectivamente a nuestro país eran los cárteles de la droga. De nuevo, el uso del doble discurso: combate al narcotráfico como parte del interés de apropiarse de los cuantiosos yacimientos de petróleo de Venezuela, pero también control de la llave para abrir o cerrar a quien se le antoje y especialmente China, que constituye el enemigo a contener debido al enorme desarrollo tecnológico y comercial que ha logrado en unión con los BRICS.
México, inserto en una relación profundamente asimétrica con Estados Unidos y sujeto al T-MEC, corre el riesgo de que el discurso sobre “combate al narcotráfico” se convierta en herramienta de presión política, económica o incluso militar. La historia de la región muestra que la retórica de seguridad ha sido usada repetidamente para justificar injerencias. Frente a esta posibilidad, podría sobrevenir la narrativa de los medios masivos de comunicación afirmando que se trataría de una “acción benéfica y protectora” que la ultraderecha aprobaría en forma entusiasta. Esto ocurre actualmente con Venezuela, en que el tema de la irregularidad de las elecciones presidenciales se utiliza para justificar el secuestro de Maduro y su esposa. En México no debemos descartar, por parte de la derecha, que busquen justificar y apoyar la injerencia extranjera. Ante la posibilidad de que esto ocurra, se requiere informar ampliamente a los ciudadanos; reivindicar las grandes luchas que se han tenido por nuestra independencia; hacer uso de una gran capacidad negociadora y promover una amplia, radical y enérgica defensa de la soberanía de nuestro país. Se tiene, además, que desarmar ideológicamente a la derecha, explicando las causas de que millones de estadunidenses hayan caído en la drogadicción; la libertad criminal que tienen para comprar armas de todo calibre; la tolerancia para la circulación de dinero; la difusión masiva de la violencia digital entre la juventud, etc. Pero tampoco soslayar la connivencia de ciertas autoridades gubernamentales o de la empresa privada con los narcotraficantes y apoyar plenamente su combate.
Pero las acciones criminales de Trump, aparte de Venezuela y México, tienen otro objetivo, que es el de acabar finalmente con el régimen cubano. Como sabemos, entre Cuba y México ha habido una larga relación de fraternidad no sólo porque estuvo en nuestro suelo el prócer José Martí, sino también que aquí se prepararon los insurgentes que, comandados por Fidel Castro, lograron derrotar al corrupto dictador Fulgencio Batista, respaldado, para variar, por Estados Unidos. El hecho de que Cuba declarara su independencia llevó al gobierno estadunidense a declarar un infame bloqueo mercantil y financiero que ha durado ya seis décadas y ha sido condenado por la ONU 33 veces, siendo la última la de octubre de 2025, cuando la abrumadora mayoría de países (165 a favor, siete en contra y 12 abstenciones) reclamó el levantamiento de las sanciones. Este bloqueo ha sometido a ese pueblo a inmensos sacrificios.
Y para completar el cuadro, recordemos que Trump ha expresado su interés de apropiarse de Groenlandia, aunque allí no tiene el pretexto del narcotráfico, pero que, de efectuarse, sería una nueva violación a la soberanía de un país, ahora europeo. Frente a esta situación, las preguntas que surgen son: ¿hasta cuándo los ciudadanos estadunidenses permitirán que se les lleve de nuevo al abismo de la guerra?, ¿los pueblos latinoamericanos permanecerán impasibles ante estas acciones que nos vuelven otra vez a la barbarie?, ¿los países europeos y sus ciudadanos permanecerán impasibles ante la violación de la soberanía de las naciones?, ¿cuál será la reacción de China, India, Rusia o Brasil ante todos estos hechos?
*Profesor-investigador de filosofía moral y política, UAM-I
