viernes, 9 de enero de 2026

Si OTAN instala bases militares en Ucrania, será visto como intervención extranjera, advierte Rusia.

María Zajárova, vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, durante una conferencia de prensa en la sede de la cancillería rusa, en Moscú. Foto: AFP Foto autor
Juan Pablo Duch, corresponsal
08 de enero de 2026 15:51
Moscú. Rusia advirtió este jueves –una vez más– a los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Gran Bretaña y Francia en primer término, que si instalan bases militares y envían tropas a Ucrania, será visto como una “intervención extranjera” que genera “amenazas para Rusia y para todos los países de Europa y, por tanto, el ejército ruso los considerará “objetivos legítimos”.
Así transmitió la reacción del Kremlin la vocera del ministerio de Relaciones Exteriores, Maria Zajarova, a la aclaración que hicieron, el pasado martes, el primer ministro británico, Keir Starmer, y el presidente francés, Emmanuel Macron, en el sentido de que el borrador de garantías elaborado en la reciente Cumbre de París por los 27 países aliados de Ucrania incluye el envío de soldados para garantizar el cumplimiento de un hipotético alto el fuego.
“El emplazamiento en territorio de Ucrania de unidades, instalaciones militares, almacenes y cualquier otra infraestructura de Occidente será calificado (por Moscú) como una intervención extranjera que genera una amenaza directa no sólo para Rusia, sino para otros países de Europa”, afirmó Zajarova en una declaración formal de la cancillería rusa.
“En varias ocasiones, esta advertencia ha sido expresada al más alto nivel y mantiene su vigencia: todas esas unidades e instalaciones serán vistas como objetivos legítimos de las fuerzas armadas de Rusia”, agregó.
Para Zajarova, el anuncio hecho por Starmer y Macron “está extremadamente alejado de un arreglo político” porque “no tiene como meta lograr una paz y seguridad sólidas, sino pretende continuar la militarización de Ucrania, la escalada y ampliación del conflicto”.
Según la diplomática, “las nuevas declaraciones militaristas de la llamada ‘Coalición de Voluntarios’ y el régimen de Kiev conforman un verdadero eje de guerra”, mientras “los planes de sus integrantes se tornan cada vez más peligrosos y destructivos para el futuro del continente europeo y sus habitantes, a quienes los políticos occidentales, además, los obligan a pagar esas intenciones de su propio bolsillo”.
La vocera reiteró la posición oficial de Rusia: “una solución negociada sólo es posible si se eliminan las causas originarias del conflicto; si Ucrania asume una postura neutral y al margen de bloques militares; si se procede a su desmilitarización y desnazificación; si se respetan los derechos y libertades en materia de lengua, cultura, religión de la población de origen ruso y de otras minorías étnicas; si se reconoce la actual realidad territorial creada como resultado de la aspiración de los pueblos a la autodeterminación”.
Zajarova concluyó su declaración con la tesis del Kremlin de que todos esos objetivos “serán alcanzados por la vía diplomática y política (si Ucrania acepta su capitulación) o en el marco de la operación especial militar” que Rusia lleva a cabo desde febrero de 2022.
Garantías de seguridad para Ucrania
El presidente de Ucrania, Volodymir Zelensky, tras recibir el informe de Rustem Umerov, secretario del consejo de seguridad y defensa de su país, sobre los resultados de la reciente reunión de la Coalición de Voluntarios y sus conversaciones con los enviados de Estados Unidos, Steve Witkoff y Jared Kushner, se mostró optimista este jueves respecto a que el inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, apruebe el borrador de garantías a Ucrania.
“El documento bilateral (Ucrania-Estados Unidos) sobre garantías de seguridad para Ucrania está ahora esencialmente listo para su finalización al más alto nivel con el presidente de Estados Unidos”, escribió en su cuenta en la red social X.
“Entendemos que ahora Estados Unidos iniciará un diálogo con Rusia y esperaremos una respuesta sobre si el agresor está realmente dispuesto a poner fin a la guerra”, añadió.
Tras la Cumbre de París, Zelensky volvió a asegurar que, superados los flecos del plan de paz de Trump de 20 puntos, los documentos para terminar la guerra están listos en un 90 por ciento (desde el punto de vista de Kiev) y que los dos asuntos pendientes más espinosos son la cuestión de los territorios y el control sobre la central atómica de Zaporiyia.
El mandatario ucranio cree poder ponerse de acuerdo con Trump en una próxima reunión con él. Entre los documentos negociados por Ucrania con sus aliados europeos y Estados Unidos, destaca el borrador de garantías de seguridad europeas, que incluye la fuerza multinacional anunciada por Gran Bretaña y Francia para monitorear un alto el fuego y su participación en el mecanismo de verificación encabezado por Estados Unidos.
Pero ese borrador tendrá que completarse con la garantías de seguridad adicionales que esté dispuesto a dar Trump y que, para Zelensky, deberían ser similares al Artículo 5 del Tratado de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, que establece los criterios de asistencia recíproca en caso de agresión, y tendrían que ser aprobadas por el Congreso estadunidense para ser vinculantes más allá de quien ocupe la Casa Blanca dentro de un número de años aún no definido (Trump propuso 15; Zelensky quiere 30, 40 y hasta 50 años).

Rusia califica incautación del petrolero ‘Marinera’ como "grave acción militar" de EU

'Munro' , barco guardacostas de EU, navega junto al buque petrolero 'Marinera' de bandera rusa en aguas del océano Atlántico Norte, el 7 de enero de 2026. Foto Afp Foto autor
Juan Pablo Duch, corresponsal
08 de enero de 2026 10:18
Moscú. La Cancillería rusa expresó este jueves una “seria preocupación” por la “ilegal acción militar” que llevaron a cabo las fuerzas armadas estadunidenses contra el petrolero ruso Marinera (el 7 de enero), la cual constituye una “grave violación del derecho del mar y de la libertad de navegación” y sienta un precedente “peligroso e irresponsable”.
Rusia, a través de un comunicado de su ministerio de Relaciones Exteriores, instó a Washington a “volver a cumplir las normas y principios fundamentales de la navegación marítima internacional” y a “cesar de inmediato las acciones ilegales contra el Marinera, así como contra otros buques que realizan operaciones legales en alta mar”.
La cancillería reiteró su exigencia a Estados Unidos de “garantizar un trato correcto y digno hacia los miembros de la tripulación, entre los cuales hay ciudadanos rusos, respetar invariablemente sus derechos e intereses, así como no entorpecer su pronto regreso a su patria”, demanda que ayer (miércoles) ya había planteado por medio de un funcionario suyo no identificado que citó la agencia noticiosa TASS.
Indica que las autoridades estadunidenses “recibieron en repetidas ocasiones, incluso de modo oficial a través del ministerio de Relaciones Exteriores, información fiable sobre la identidad rusa del buque y su carácter civil y pacífico”.
Sostiene que “no podían tener ninguna duda al respecto, ni había fundamento alguno para especular acerca de una supuesta navegación ‘sin bandera’ o bajo ‘bandera falsa’ atribuida al petrolero”.
También recuerda que el derecho del mar internacional “establece de modo inequívoco la jurisdicción del Estado acorde con la bandera de los buques en alta mar”. Por lo mismo, argumenta, “detener o inspeccionar un buque en alta mar sólo es posible si se da un número limitado de razones, como son la piratería o la trata de esclavos, lo que de ninguna manera se pueden aplicar al Marinera. En otros casos, se permite detener o inspeccionar únicamente con el consentimiento del Estado al que pertenece la bandera; en esta ocasión, Rusia”.
Moscú no sólo “no otorgó dicho consentimiento”, continúa la cancillería, sino “se quejó ante las autoridades estadunidenses” por la persecución del Marinera por parte de una embarcación de la Guardia Costera de Estados Unidos durante las semanas recientes, insistiendo en que “cesara de inmediato la persecución y se retiraran las exigencias ilegales al capitán del buque ruso”.
En ese contexto, el “abordaje de un buque pacífico en alta mar por militares estadunidenses, su incautación y la captura de la tripulación” constituyen una grave violación de los principios y normas fundamentales del derecho del mar internacional, y de la libertad de navegación”.
La dependencia diplomática rusa considera “categóricamente inaceptables las amenazas de someter a juicio a la tripulación que han manifestado las autoridades estadunidenses bajo pretextos absurdos”.
Además, las “medidas restrictivas unilaterales de Estados Unidos, así como de otros países de Occidentes, carecen de legitimidad y no pueden servir de justificación para intentar establecer jurisdicción y, mucho menos, para incautar buques en alta mar”.
Califica de “insinuaciones extremadamente cínicas” de funcionarios estadunidenses que la incautación del Marinera forma parte de una estrategia más amplia para establecer el control ilimitado de Washington sobre los recursos naturales de Venezuela” y rechaza “rotundamente dicha tendencia neocolonialista”.
Acusa a Washington de “generar graves crisis internacionales, incluso las que tienen que ver con las relaciones ruso-estadunidenses, de por sí ya extremadamente tensas por los desacuerdos de los últimos años” y afirma que esa política “es lamentable y alarmante”.
Concluye el comunicado diciendo que “el incidente con el Marinera” sólo puede resultar en una mayor escalada de las tensiones militares y políticas en la región euroatlántica” y que otros países pueden seguir el ejemplo “peligroso e irresponsable” de Washington y “podrían sentirse con derecho a actuar de manera similar”.
La cancillería rusa en ningún momento de su extenso texto menciona por su nombre al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Crece incertidumbre por pronta expiración del tratado nuclear entre EU y Rusia
El 5 de febrero de 2026 expira el último acuerdo nuclear entre Rusia y EU; desde 2023, Moscú se ha negado a aceptar inspecciones mutuas que brindarían a Washington la seguridad de que se sigue respetando el tratado START. Foto generada con Gemini   Foto autor
Reuters
08 de enero de 2026 09:34
Londres. Incluso en el punto álgido de su rivalidad nuclear durante la Guerra Fría, Estados Unidos y la Unión Soviética negociaron una serie de tratados para evitar que la carrera armamentista se saliera de control.
Aunque no estuvieron de acuerdo en mucho más, los líderes de Moscú y Washington vieron el valor de las conversaciones (desde 1969 hasta mucho después del colapso soviético en 1991) para crear un marco estable y predecible que limitara el tamaño de sus arsenales nucleares.
Ahora, el último tratado nuclear entre Estados Unidos y Rusia, el Nuevo START, está a pocas semanas de expirar el 5 de febrero, y lo que vendrá después es incierto. Ambos países, preocupados por la guerra en Ucrania, no han mantenido conversaciones sobre un tratado sucesor.
El presidente ruso, Vladimir Putin, propuso en septiembre que ambas partes acordasen durante 12 meses más el cumplimiento de los límites del Nuevo START, que limita el número de ojivas nucleares desplegadas a mil 550 por cada lado.
El presidente estadunidense, Donald Trump, aún no ha dado una respuesta formal y los analistas de seguridad occidentales están divididos sobre la conveniencia de aceptar la oferta de Putin.
Por un lado, ganaría tiempo para trazar un camino a seguir y al mismo tiempo enviaría una señal política de que ambas partes quieren preservar un vestigio de control de armamentos.
Por otro lado, permitiría a Rusia seguir desarrollando sistemas de armas fuera del ámbito del Nuevo START, incluyendo su misil de crucero Burevestnik y el torpedo Poseidón. El ex planificador de defensa estadunidense Greg Weaver señaló en un artículo para el Atlantic Council, que Rusia se ha negado desde 2023 a aceptar inspecciones mutuas que darían a Washington garantías de que Moscú sigue cumpliendo con el tratado.
Aceptar la propuesta de Putin, añadió Weaver, también enviaría un mensaje a China de que Estados Unidos no aumentaría sus fuerzas nucleares estratégicas en respuesta al arsenal nuclear de rápido crecimiento de China.
"Esta señal probablemente socavaría las perspectivas de llevar a China a la mesa de negociaciones sobre control de armas, indicándole que las fuerzas estadunidenses seguirán siendo limitadas independientemente de lo que haga China".
Según la Federación de Científicos Estadunidenses, se han acumulado 5 mil 459 y 5 mil 177 ojivas nucleares, respectivamente. En conjunto, representan casi el 87 por ciento de todas las ojivas de este tipo a nivel mundial.
Sin embargo, China ha acelerado su programa nuclear y ahora cuenta con unas 600 ojivas.
El Pentágono estima que tendrá más de mil para 2030.
Aunque Trump ha declarado que quiere buscar la "desnuclearización" tanto con Rusia como con China, Pekín dice que es "irrazonable y poco realista" pedirle que se una a las conversaciones tripartitas de desarme nuclear con países cuyos arsenales son mucho mayores.
Para complicar aún más las perspectivas de un control global de armas, Rusia dice que las fuerzas nucleares de los miembros de la OTAN, Gran Bretaña y Francia, también deberían ser objeto de negociación, algo que esos países rechazan.
Nikolai Sokov, ex negociador de armas soviético y ruso, dijo en una entrevista telefónica que intentar forjar un nuevo tratado nuclear multilateral en este entorno era "casi un callejón sin salida. Tomará una eternidad".
Sokov, miembro destacado del Centro de Viena para el Desarme y la No Proliferación, dijo que una alternativa sería que Rusia y Estados Unidos elaboraran un sucesor del Nuevo START que incluiría límites flexibles de ojivas para tener en cuenta el aumento de armas nucleares chino.
Pero una vía más rápida y directa sería que los países se centraran en medidas para reducir el riesgo significativo de que estalle una guerra nuclear accidentalmente. Actualmente, por ejemplo, solo Rusia y Estados Unidos cuentan con una línea directa disponible las 24 horas del día, los siete días de la semana, para una crisis nuclear, mientras que «ninguna capital europea, ni siquiera la sede de la OTAN, puede comunicarse con Moscú. No existe una línea dedicada», afirmó Sokov.
"Sería fantástico que las partes iniciaran simultáneamente negociaciones sobre el control de armamentos. Pero hay que entender que el próximo tratado será muy complejo... Tomará tiempo. Por lo tanto, la prioridad número uno es la reducción de riesgos y el fomento de la confianza", añadió.

Seria preocupación rusa por captura del buque Marinera
Juan Pablo Duch   Corresponsal
Periódico La Jornada  Viernes 9 de enero de 2026, p. 3
Moscú. La cancillería rusa expresó su “seria preocupación” por la “ilegal acción militar” que llevaron a cabo las fuerzas armadas estadunidenses contra el petrolero ruso Marinera (el 7 de enero), la cual constituye una “grave violación del derecho del mar y de la libertad de navegación” y sienta un precedente “peligroso e irresponsable”.
Rusia, a través de un comunicado de su ministerio de Relaciones Exteriores, instó a Washington a “volver a cumplir las normas y principios fundamentales de la navegación marítima internacional” y a “cesar de inmediato las acciones ilegales contra el Marinera, así como contra otros buques que realizan operaciones legales en alta mar”.
La cancillería reiteró su exigencia a Estados Unidos de “garantizar un trato correcto y digno hacia los miembros de la tripulación, entre los cuales hay ciudadanos rusos, respetar invariablemente sus derechos e intereses, así como no entorpecer su pronto regreso a su patria”, demanda que ayer (miércoles) ya había planteado por medio de un funcionario suyo no identificado que citó la agencia noticiosa TASS.
Indica que las autoridades estadunidenses “recibieron en repetidas ocasiones, incluso de modo oficial a través del ministerio de Relaciones Exteriores, información fiable sobre la identidad rusa del buque y su carácter civil y pacífico”.
La dependencia sostiene que “no podían tener ninguna duda al respecto, ni había fundamento alguno para especular acerca de una supuesta navegación ‘sin bandera’ o bajo ‘bandera falsa’ atribuida al petrolero”.
También recuerda que el derecho del mar internacional “establece de modo inequívoco la jurisdicción del Estado acorde con la bandera de los buques en alta mar”. Por lo mismo, argumenta, “detener o inspeccionar un buque en alta mar sólo es posible si se da un número limitado de razones, como son la piratería o la trata de esclavos, lo que de ninguna manera se pueden aplicar al Marinera. En otros casos, se permite detener o inspeccionar únicamente con el consentimiento del Estado al que pertenece la bandera; en esta ocasión, Rusia”.
Moscú no sólo “no otorgó dicho consentimiento”, continúa la cancillería, sino “se quejó ante las autoridades estadunidenses” por la persecución del Marinera por parte de una embarcación de la Guardia Costera de Estados Unidos durante las semanas recientes, insistiendo en que “cesara de inmediato la persecución y se retiraran las exigencias ilegales al capitán del buque ruso”.