▲ Las manifestaciones y la represión continuaron ayer en Mineápolis.Foto Ap
Ap, Afp, Reuters y The Independent
Periódico La Jornada Viernes 16 de enero de 2026, p. 19
Washington. El presidente estadunidense Donald Trump amenazó ayer con invocar la ley de insurrección de 1807 para que el Ejército o la Guardia Nacional sofoquen las persistentes protestas contra los agentes federales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) despachadas a Mineápolis que prosiguieron el martes pasado.
“Si los políticos corruptos de Minesota no obedecen la ley ni impiden que los agitadores profesionales e insurrectos ataquen a los patriotas del ICE, quienes sólo intentan hacer su trabajo, instituiré la Ley de Insurrección, como muchos presidentes han hecho antes que yo, y pondré fin rápidamente a la farsa que está ocurriendo en ese otrora gran estado”, advirtió el magnate republicano en una publicación en su plataforma Truth Social.
El fiscal general estatal de Minesota, Keith Ellison, reviró que desafiaría cualquier despliegue en los tribunales, y presentó una demanda para tratar de detener la ampliación de operativos por parte del Departamento de Seguridad Interior (DHS).
“Hago un llamado directo al presidente: bajemos la temperatura. Detén esta campaña de represalia. Esto no es lo que somos”, declaró el gobernador del estado, el demócrata Tim Walz en la red social X.
El jefe de la Casa Blanca celebró la decisión de un juez que permitió al ICE continuar sus operaciones en ese estado. “Un juez muy respetado se negó a bloquear las operaciones del ICE en el corrupto estado de Minesota. Por lo tanto, podrá continuar con su exitosa misión de expulsar del estado a algunos de los criminales más violentos y despiadados del mundo, muchos de ellos asesinos. Los grandes patriotas de las fuerzas del orden seguirán haciendo de nuestro país un lugar seguro”, aseveró Trump, sin presentar pruebas que respalden sus dichos.
Y mientras continuó la cacería de migrantes y represión de agentes del ICE contra manifestantes en Minesota, Kristi Noem, secretaria del DHS, señaló durante una entrevista con Fox News que el alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, “debe empezar a colaborar con nuestros agentes del orden para sacar a estos criminales de las calles y hacerlo de forma segura”.
“Los alborotadores violentos que vemos hoy en las calles están ahí gracias al alcalde y a su forma de hablar. Debe asegurarse de trabajar con nosotros, con sus agentes del orden, para que arrestemos a los peligrosos y los enviemos a casa”.
Por su parte, durante una conferencia de prensa, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, atacó verbalmente a un reportero que cuestionó la respuesta del gobierno al asesinato de Renee Good, quien fue baleada en la cabeza por un agente del ICE la semana pasada. La funcionaria acusó al periodista de ser un “charlatán de izquierda”.
El DHS utilizó un himno neonazi en una publicación de reclutamiento en línea días después del asesinato de Good, reportó The Intercept. La canción incluye versos sobre recuperar “nuestro hogar” con “sangre o sudor”, un lenguaje utilizado a menudo en los discursos del nacionalismo blanco.
En este contexto, el cómico estadunidense Joe Rogan, quien apoyó a Trump en las elecciones de 2024, equiparó al ICE con la Gestapo.
Asimismo, un tribunal de apelaciones anuló un fallo que había llevado a la liberación de Mahmoud Khalil, un destacado líder de las protestas estudiantiles propalestinas, lo que lo pone en riesgo de ser arrestado y deportado.
En tanto, la huelga de enfermeras y enfermeros en Nueva York se extendió por cuarto día con protestas por mejoras en los salarios y las condiciones laborales.
New York Times: EU presiona a México para que sus tropas o la CIA ataquen a narcos aquí
El diario asegura que hay asesores externos que apoyan a las fuerzas mexicanas en operaciones antidroga
▲ Durante el gobierno de Felipe Calderón la cooperación y la injerencia de la DEA en México se intensificaron notablemente. Se permitió mayor presencia en el marco de la Iniciativa Mérida y la guerra contra el narcotráfico.Foto La Jornada
Jim Cason y David Brooks Corresponsales
Periódico La Jornada Viernes 16 de enero de 2026, p. 3
Washington y Nueva York. El gobierno de Donald Trump presiona al gobierno mexicano para que permita que tropas de operaciones especiales estadunidenses u oficiales de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) acompañen a militares mexicanos en operativos antinarcóticos contra laboratorios de fentanilo en México, como también que drones de aquel país sean desplegados para ataques aéreos contra cárteles en territorio mexicano, reportó este jueves The New York Times.
El presidente Trump ha repetido públicamente que Estados Unidos tiene las direcciones donde residen los cárteles de droga en México y que próximamente habrán “ataques terrestres”. La presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado que siempre le ha respondido “no” al ofrecimiento de la participación de militares estadunidenses en operativos antinarcóticos en territorio mexicano.
Pero la filtración sobre los deseos de mayor participación estadunidense en operativos en México al New York Times sólo una semana antes de que se realice una reunión bilateral de alto nivel sobre seguridad de ambos gobiernos, eventualmente forma parte de una campaña de presión de Washington para que México incremente las formas de cooperación en la lucha antinarcóticos. “Trump esencialmente está intentando poner al descubierto el papel de Estados Unidos, desde los centros de comando y ejes de inteligencia a las calles”, explicó a La Jornada Dan DePetris, analista para América Latina de la organización de investigaciones Defense Priorities en Washington y quien sigue de cerca estos temas.
“Autoridades estadunidenses quieren que fuerzas de su país –ya sean tropas de operaciones especiales u oficiales de la CIA– acompañen a soldados mexicanos en redadas contra presuntos laboratorios de fentanilo”, reportó The New York Times. “Según la nueva propuesta de Washington, las fuerzas estadunidenses participarán en las redadas encabezadas por fuerzas mexicanas, dirigiendo la misión y tomando decisiones claves, según personas familiarizadas con las conversaciones, incluidos funcionarios estadunidenses”. Agregó: “pero las fuerzas estadunidenses estarían de apoyo, brindando inteligencia y asesoramiento a los soldados mexicanos en primera línea”.
El rotativo indica que, hasta la fecha, el gobierno ha rehusado aceptar esta propuesta. “En lugar de operaciones conjuntas, funcionarios mexicanos ofrecieron este mes algunas contrapropuestas, entre ellas, un mayor intercambio de información y que Estados Unidos desempeñe un papel más importante en los centros de mando”. Como un ejemplo específico, “ya hay asesores de Estados Unidos en los puestos de mando militares mexicanos, que comparten información de inteligencia para ayudar a las fuerzas mexicanas en sus operaciones antidroga”.
La historia de la cooperación antinarcóticos entre México y Estados Unidos es opaca, con ambos gobiernos buscando en el pasado ocultar el papel de las agencias estadunidenses, incluyendo qué tanto participaron en operativos armados en México.
Durante el juicio de Joaquín El Chapo Guzmán, en 2019, un agente de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) narró con gran detalle cómo dirigió la captura de Guzmán en Mazatlán en 2014, pero dejando en duda si fueron oficiales estadunidenses quienes encabezaron el operativo, reportó La Jornada. No obstante, reconoció que él estaba armado con un rifle automático y presente en la captura de El Chapo el 21 de febrero de 2014. En las imágenes entregadas a la fiscalía para presentar en ese juicio, el agente de la DEA vestía el mismo uniforme de combate que usaban los marinos mexicanos, y armado como ellos. (https://www.jornada.com.mx/2019/01 /18/politica/016n1pol)
El presidente Andrés Manuel López Obrador redujo de manera significativa el papel de la DEA en México, provocando la ira de esa agencia y otros en Washington. Sin embargo, la agencia Reuters reportó en una investigación el año pasado que durante los pasados siete años, México amplió su cooperación antinarcóticos con la CIA. “La Inteligencia estadunidense ha realizado operaciones encubiertas en México por años para detectar a los narcotraficantes más buscados del país. El secreto: trabaja cercanamente con las unidades especiales de caza de narco dentro de las fuerzas armadas de México”, reportó la agencia. Pero esa investigación no hizo mención sobre si personal estadunidense acompaña misiones de estas unidades capacitadas, equipadas y en parte financiadas por la CIA.
El Times reporta que mientras que en el pasado había una falta de confianza entre funcionarios de ambos países, “esa profunda desconfianza ha disminuido gradualmente en las tres décadas pasadas, en las que México ha colaborado más estrechamente con las fuerzas estadunidenses y ha compartido más información de inteligencia, sobre todo con los agentes de la DEA”. Agregó que el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, dijo que hay menos de varios centenares de agentes de seguridad estadunidenses en México y que todos están desarmados y cuentan con la aprobación de las autoridades mexicanas.
Pero aún hoy día, mucho de esto sigue resguardado en secreto por ambos gobiernos. “El papel estadunidense está muy detrás del escenario”, explicó DePetris, de Defense Priorities, en entrevista con La Jornada. “Los gobiernos mexicanos, sin importar el partido que esté a cargo, quieren la mayor información estadunidense posible, pero demandan que los enviados de Washington mantengan bajo perfil”.
Aileen Teague, profesora en la Bush School de la Universidad Texas A&M y autora de una reciente historia de la cooperación antinarcóticos entre Estados Unidos y México, comentó en entrevista con La Jornada que “la acción directa estadunidense en México ha sido algo muy poco común y/o no reconocido públicamente”.
El presidente Trump y varios de sus más altos funcionarios en la Casa Blanca han repetido públicamente, también en privado, que desean que México “haga más” sobre el narcotráfico en su país. El mandatario estadunidense está particularmente interesado en acciones que puedan demostrar que “ha ganado” concesiones de otros líderes o que hizo una hazaña que –como siempre le gusta decir– no tiene precedente. Algunos consideran que persuadir a México de permitir algún tipo de operación militar conjunta o con la CIA, o tal vez ampliar el papel de la DEA otra vez, podría ser “un triunfo” que le gustaría anotar a Trump.
La obsesión de bombardear
Bombardear ubicaciones de los cárteles de droga en territorio mexicano ha sido una obsesión del presidente desde su primer periodo en la Casa Blanca, en ese entonces la jerarquía militar estadunidense logró que se descartara esa opción. Pero él ha resucitado esa idea en tiempos recientes.
“Las autoridades mexicanas se encuentran bajo presión para llegar a un acuerdo, ya que a algunos funcionarios estadunidenses les gustaría que el ejército de Estados Unidos o la CIA llevaran a cabo ataques con aviones no tripulados contra presuntos laboratorios de drogas”, reportó el Times. El rotativo señaló que esto sería “una violación de la soberanía mexicana que debilitaría significativamente al gobierno”.
El Departamento de Estado rehusó ofrecer comentarios sobre el reportaje del Times y preguntas relacionadas enviadas por La Jornada este jueves.
Agenda Donald Trump
Foto Ap Foto autor
Simón Vargas Aguilar*
16 de enero de 2026 00:04
La visión de Donald Trump se ha convertido en uno de los principales temas de análisis desde su triunfo; y es que propuestas como la compra de Groenlandia, hasta amenazas militares contra cárteles mexicanos y presiones contra gobiernos izquierdistas en América Latina, han hecho que Trump se convierta en un elemento decisivo para redibujar el mapa geopolítico.
En el Ártico, Trump ha revivido su obsesión por Groenlandia. En 2019, su idea de comprar la isla danesa fue ridiculizada, pero en 2025, con estimaciones de costos de hasta 700 mil millones de dólares y amenazas de anexión "de una forma u otra", el tema ha escalado a un nivel alarmante.
Fuentes indican que el secretario Marco Rubio prepara una propuesta formal, argumentando seguridad nacional frente a Rusia y China. Congresistas republicanos incluso impulsan un proyecto para hacer de Groenlandia el estado 51.
En América Latina, la agenda de Trump se ha convertido en una ofensiva constante. La captura de Nicolás Maduro mediante un operativo militar sin precedentes en Caracas marca un hito en la historia reciente. La operación “Resolución absoluta” no sólo extrajo al ex dirigente venezolano por narcoterrorismo, sino que Trump declaró que EU “dirigiría” Venezuela temporalmente hasta una transición “segura”; esto significa para las izquierdas latinoamericanas un golpe importante.
Maduro simbolizaba una resistencia al “imperialismo yanqui”, pero su régimen, como otros de izquierda, han defraudado al pueblo: dirigentes enriquecidos de la nada, mientras sumían a millones en la pobreza.
En Venezuela, la corrupción petrolera y la represión electoral erosionaron el apoyo popular, facilitando la intervención.
Por otro lado, en Bolivia, el cambio de gobierno con Rodrigo Paz en 2025 rompió con el MAS de Evo Morales, abriendo las reservas de litio a inversores estadunidenses y alejándose de China. Trump aplaudió estas “reformas históricas”, que incluyen cortes a subsidios y privatizaciones, pero que también perpetúan desigualdades.
El apoyo de Trump a líderes de derecha extrema acelera esta tendencia. En Argentina, respaldó a Javier Milei, cuyo triunfo en 2023 y consolidación en 2025 con un apoyo de 20 mil millones de dólares de Washington, le ha permitido impulsar reformas ultraliberales que han golpeado a la clase media.
En Chile, José Antonio Kast ganó en diciembre de 2025 con un discurso antiinmigrantes y promercado, inspirado en Trump, quien lo llamó “una gran persona”. Kast voló a Buenos Aires para sellar una alianza con Milei, ondeando banderas estadunidenses y prometiendo mano dura contra el crimen.
En Honduras, Trump amenazó con cortar ayuda si no ganaba su candidato Nasry Asfura, quien triunfó en medio de acusaciones de fraude electoral. Estas victorias resaltan cómo las izquierdas han fallado: en Honduras, Xiomara Castro prometió reducir violencia y corrupción, pero dejó un legado de crisis económica.
Contra Cuba, Trump ha sido implacable. Tras capturar a Maduro, cortó el petróleo venezolano a La Habana, prediciendo su colapso y exigiendo un “trato” antes de que sea “demasiado tarde”. Esto agrava la crisis cubana, con apagones y escasez, pero también expone la crisis de un régimen que, como el venezolano, enriqueció a élites mientras el pueblo sufre.
Las izquierdas latinoamericanas, ancladas en narrativas antimperialistas, están perdiendo credibilidad al priorizar lealtades ideológicas sobre el bienestar social.
Pero más allá de Latinoamérica, Trump extiende su influencia a Irán. En declaraciones recientes, envió “mensajes de esperanza” al pueblo iraní, prometiendo ayuda si continúan las protestas contra el régimen. “La ayuda está en camino”, dijo, insinuando apoyo militar si hay ejecuciones. Tras informes de miles de muertos en represión, amenazó con “acciones muy fuertes”. Esto podría escalar a intervenciones, resignificando la geopolítica: un EU que presiona no sólo a enemigos, sino a aliados.
Nuestro país no se encuentra lejos de la mira de Estados Unidos, eso lo sabemos desde hace tiempo, aunque algunos lo niegan o descartan. Somos el vecino que con el paso de los días se ha convertido en incómodo y se aleja cada vez más del papel de aliado; incluso las llamadas con la titular del ejecutivo,Claudia Sheinbaum, ilustran esta presión.
En conversaciones previas entre los mandatarios ha habido respuestas por parte de Donald Trump, sin embargo, la más reciente fue breve y pareciera que sin réplica del dirigente estadunidense; no podemos olvidar que el silencio también comunica y más en un momento tan crucial.
Por otro lado, días después de la llamada con Sheinbaum Pardo, el presidente estadunidense mencionó que el T-MEC le parece irrelevante; incluso ha mencionado que EU no necesita a México y Canadá, afirmando que la inversión llegará: “todos se están viniendo para acá. De todas partes del mundo están llegando”, y aunque la Presidenta ha dicho que está convencida que la relación comercial seguirá, la preocupación debería ser grande, porque la presión por parte de nuestro vecino es cada día más evidente y por lo que hemos visto, hasta el momento Trump no se detendrá.
La influencia de Trump podría resignificar la geopolítica mundial, priorizando esferas de influencia sobre multilateralismo.
Su NSS 2025 abandona la competencia con China y Rusia por un enfoque en el hemisferio occidental, por lo que su visión puede cambiar el mundo como lo conocemos hasta ahora.
*Consultor en temas de seguridad, inteligencia, educación, religión, justicia y política

