Periódico La Jornada Jueves 22 de enero de 2026, p. 19
Dubái. La televisión estatal iraní emitió ayer el primer balance oficial de víctimas de las recientes manifestaciones, al informar que 3 mil 117 personas murieron, mientras el canciller, Abbas Araghchi, advirtió que la república islámica “responderá con todo lo que tenemos si somos atacados nuevamente”.
La televisión estatal transmitió una declaración de la Fundación de los Mártires en la que proporcionó el balance, y señaló que de los fallecidos en las protestas, que comenzaron el 28 de diciembre, 2 mil 427 eran civiles y fuerzas de seguridad. No dio más detalles sobre el resto.
La declaración de la fundación detalló que “algunos eran manifestantes que fueron tiroteados por elementos terroristas organizados que estaban entre la multitud”.
Las autoridades iraníes calificaron las movilizaciones como un “incidente terrorista” caracterizado por “disturbios” alentados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Los comentarios de Araghchi se presentaron en momentos en que aviones de combate y otros equipos del ejército estadunidense parecían ser movilizados hacia Medio Oriente.
“A diferencia de la moderación que Irán mostró en junio de 2025, nuestras poderosas fuerzas armadas no tienen reparos en responder con todo lo que tenemos si somos atacados nuevamente”, escribió Araghchi en un artículo de opinión publicado por The Wall Street Journal.
“Esto no es una amenaza, sino una realidad que siento que necesito transmitir explícitamente, porque como diplomático y veterano, aborrezco la guerra”, refirió el canciller.
A medida que los activos militares del Pentágono se trasladan a esa región, Trump continúa ejerciendo presión a sus asesores para que adopten opciones militares “decisivas” contra Teherán, recogió el mismo medio estadunidense que citó a funcionarios en condición de anonimato.
Estos despliegues podrían ser el inicio de una expansión más amplia que daría al magnate republicano la potencia de fuego necesaria para atacar a Irán si decide utilizarlos, puntualizó el Journal.
Pacta Trump con la OTAN sobre Groenlandia; no impondrá aranceles
Confirma la alianza negociaciones para evitar que Rusia o China se afiancen en el territorio ártico
▲ Durante su participación en el Foro Económico de Davos, el jefe de la Casa Blanca tuvo reiteradas confusiones y expresó datos errados.Foto Afp
Reuters, Afp, Ap y Europa Press
Periódico La Jornada Jueves 22 de enero de 2026, p. 16
Davos. Tras varias semanas de una retórica que casi provocó la ruptura más profunda en las relaciones transatlánticas en décadas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio ayer un paso atrás al renunciar a sus amenazas de imponer aranceles a países europeos, como medida para apoderarse de Groenlandia, y afirmó que se vislumbraba un acuerdo para poner fin a la disputa de ese territorio.
El mandatario estadunidense hizo esos posicionamientos durante su discurso en la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos, donde reconoció el malestar de los mercados financieros provocado por sus intenciones de apoderarse de la isla ártica, y después de reunirse con el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Mark Rutte.
El jefe de la Casa Blanca afirmó que durante su encuentro con Rutte se concibió un marco de acuerdo sobre el territorio ártico, rico en minerales que, insiste, es “vital” para la seguridad de Estados Unidos y de la OTAN contra China y Rusia.
“Hemos establecido el marco de un futuro acuerdo con respecto a Groenlandia y, de hecho, a toda la región ártica”, escribió Trump en su plataforma Truth Social. “Con base en el entendimiento, no impondré los aranceles que estaban programados para entrar en vigor el 1º de febrero”, aclaró.
Un portavoz de la alianza atlántica apuntó que siete aliados en el Ártico trabajarán juntos para garantizar su seguridad colectiva.
“Las negociaciones entre Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos seguirán adelante con el objetivo de garantizar que Rusia y China nunca consigan afianzarse –económica o militarmente– en Groenlandia”, destacó.
El jefe de la Casa Blanca descartó por primera vez el uso de la fuerza para apoderarse de Groenlandia. En su intervención ante el Foro Económico Mundial exigió “negociaciones inmediatas” para comprar este territorio autónomo de Dinamarca.
“Solo Estados Unidos puede proteger esta gigantesca tierra, este enorme pedazo de hielo, desarrollarlo, mejorarlo”, afirmó.
En al menos cinco ocasiones Trump confundió Groenlandia con Islandia. También afirmó: “después de la (Segunda) Guerra (Mundial), que ganamos a lo grande. Sin nosotros ahora mismo, todos estarían hablando alemán (es el idioma más usado en Suiza) y quizá un poco de japonés”.
En Estrasburgo, el Parlamento Europeo suspendió “hasta nuevo aviso” su trabajo sobre el acuerdo comercial de la UE con Washington tras las constantes amenazas de la administración Trump.
“Nos queda otra alternativa, que es suspender el trabajo sobre las dos propuestas legislativas de Turnberry hasta que Estados Unidos decida retomar la vía de la cooperación en lugar de la confrontación, y antes de que se tomen nuevas medidas”, advirtió el presidente de la comisión europarlamentaria, el socialista alemán Bernd Lange.
Antes, el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, denunció durante su discurso en Davos a los dirigentes que “pisotean el derecho internacional.
“Cuando los líderes pisotean el derecho internacional, eligiendo las normas que respetan y las que ignoran, socavan el orden mundial y establecen un precedente peligroso; cuando un puñado de individuos puede moldear los relatos globales, influir en elecciones o dictar los términos del debate público, nos enfrentamos a desigualdades, así como a la corrupción de las instituciones y de nuestros valores comunes”, señaló el dirigente de la ONU.
Reproches a Carney
Por lo pronto, el ejército danés realizó maniobras militares en Groenlandia en medio de los comentarios de Trump, reportó Deutsche Welle.
En este contexto, el ejército de Canadá puso sobre la mesa un “modelo militar teórico” para responder a una hipotética invasión estadunidense a medida que aumentan las amenazas de Trump, quien insistió en que Ottawa debe mostrarse “agradecida” con Estados Unidos luego que el primer ministro canadiense, Mark Carney, pronunció antier un encendido discurso sobre la “ruptura” del orden internacional basado en normas.
“Deberían estar agradecidos con nosotros. Canadá vive gracias a Estados Unidos. Recuérdalo, Mark, la próxima vez que hagas tus declaraciones”, advirtió Trump.
En su discurso especial, Carney expresó el deseo de Canadá de forjar nuevas alianzas con países afines a su ideología, mientras navega en una relación delicada con Washington.
“Estamos en medio de una ruptura, no de una transición”, afirmó Carney, al señalar cómo las “grandes potencias” estaban utilizando la integración económica como arma y los aranceles como palanca. No nombró directamente a Trump ni a Estados Unidos.
“Sabemos que el viejo orden no va a volver. No deberíamos lamentarlo. La nostalgia no es una estrategia”, resaltó Carney.
Contenido del borrador
El borrador del acuerdo sobre Groenlandia no implica una transferencia de soberanía de la isla danesa a Washington, pero sí incluye el despliegue del sistema de defensa antimisiles Cúpula Dorada, informó el portal de noticias Axios, citando fuentes cercanas.
El acuerdo prevé una actualización del Acuerdo de Defensa de Groenlandia, de 1951 entre Estados Unidos y Dinamarca, así como disposiciones para aumentar la seguridad en la isla y la actividad de la OTAN en el Ártico, ademas de trabajo adicional sobre materias primas, según el informe del miércoles.
Trump: distensión aparente
Después de haber deshecho los nervios de sus principales socios europeos y de haber orillado a más de uno a exhibir de manera vergonzosa su servilismo, ayer el presidente Donald Trump dio marcha atrás a sus amenazas de apoderarse de Groenlandia “por las buenas o por las malas”. Durante su discurso en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, el mandatario dijo que Estados Unidos “probablemente no obtendrá nada” a menos que decida “usar una fuerza y un poder excesivos”, pero no hará eso, y recalcó: “no tengo que usar la fuerza, no quiero usar la fuerza, no voy a usar la fuerza”, lo cual supone la primera vez que descarta el uso de la violencia para hacerse con la isla cuyo estatus es el de “nación constituyente del reino de Dinamarca”. Horas después, el magnate aseguró que sostuvo una reunión muy productiva con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en la cual establecieron “el marco para un futuro acuerdo con respecto a Groenlandia”, por lo que canceló la amenaza de imponer aranceles a Copenhague y los siete países que la respaldaron frente a las amenazas militares de Washington.
En un primer vistazo, el giro de Trump parece desactivar la crisis transatlántica que él mismo creó con su empecinamiento en controlar el territorio groenlandés con el pretexto de la seguridad nacional y mundial frente a la muy imaginaria amenaza de Rusia y China, pese a que la pertenencia mutua a la OTAN ya le permite establecer allí tantas bases y efectivos como desee. Asimismo, aporta un nuevo ejemplo del estilo trumpiano de negociación, consistente en generar tensiones insoportables, insultar, amenazar y denigrar a sus contrapartes para posteriormente dar pie a acuerdos que en circunstancias normales serían inaceptables, pero que en el escenario de crisis inducida se presentan como un mal menor.
Sin embargo, la volatilidad del magnate impide dar por cerrado éste o cualquier otro asunto en que se involucre. En el que aquí se comenta, cabe resaltar que en ningún momento renunció a su pretensión de anexar la mayor isla del planeta al territorio estadunidense ni dejó de amenazar con represalias a quien se interponga en su camino. Así, afirmó que “la necesitamos por razones de seguridad nacional estratégica y de seguridad internacional; esta enorme isla sin protección es en realidad parte de América del Norte; es nuestro territorio”, una frase al mismo tiempo falsa (Groenlandia no está “desprotegida”, ya que cuenta con una base aérea de Estados Unidos) y reveladora de la mentalidad imperial del magnate y de buena parte de la clase política de Washington, que considera “suyo” todo el hemisferio occidental. A sus socios europeos les reclamó negarle “un pedazo de hielo” necesario para la “protección mundial” y, como mafioso de película, añadió: “pueden decir que sí y estaremos muy agradecidos, o pueden decir que no, y lo recordaremos”.
En suma, el presidente Trump aflojó la liga, pero no la soltó, con lo que dejó la puerta abierta para volver a escalar las agresiones cuando requiera un distractor frente a sus problemas políticos domésticos o, como suele ocurrir, cuando en su mente aparezca un motivo inescrutable para el resto de las personas. Incluso si renunciara de manera definitiva a su delirio ártico, hay un daño ya irreversible en los tres años que le restan a su administración y que complicará el trabajo de sus sucesores sin importar su signo político: debido a sus bandazos, su frivolidad y su total confusión entre los caprichos personales y los asuntos de Estado, Washington ha dejado de ser un actor global medianamente fiable, por lo que en lo sucesivo los gobiernos y corporaciones que se relacionen con la superpotencia habrán de hacerlo a sabiendas de que los acuerdos son transitorios y las alianzas, efímeras.
