EU no permitirá que su vecino se convierta en puerta de entrada al dumping, advierte el secretario del Tesoro
▲ El primer ministro de Canadá, Mark Carney, acudió ayer a la sede del Parlamento en Ottawa para una reunión con integrantes de su partido.Foto Ap
Reuters y Afp
Periódico La Jornada Lunes 26 de enero de 2026, p. 17
Toronto. Canadá respeta sus compromisos y obligaciones en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá de no buscar acuerdos de libre comercio con economías que no sean de mercado, aseguró ayer el primer ministro Mark Carney desde Ottawa.
Las declaraciones de Carney se dieron a conocer un día después de la amenaza del presidente estadunidense , Donald Trump, de que Estados Unidos impondrá aranceles de 100 por ciento a Canadá si llega a un acuerdo comercial con China.
“China está tomando con éxito el control total del que una vez fue el gran país de Canadá. Es muy triste verlo”, escribió Trump el domingo en redes.
Carney respondió que no tiene intención de negociar un acuerdo con China ni con ninguna otra economía que no sea de mercado.
“En cambio, lo que Canadá ha hecho con China es rectificar algunas cuestiones que se habían desarrollado en los últimos dos años”, aclaró Carney.
Añadió que Canadá estaba “volviendo al futuro” respecto a los vehículos eléctricos, la agricultura y los productos pesqueros con protección adicional, y que analizaría reducciones de aranceles en algunos sectores, pero ello no implica un tratado comercial en forma.
Las relaciones entre Estados Unidos y su vecino del norte han sido turbulentas desde que Trump regresó a la Casa Blanca, hace un año, y han estado marcadas por disputas comerciales.
El domingo, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, repitió en una entrevista con ABC News que existe la posibilidad de imponer aranceles de 100 por ciento si Canadá concreta un acuerdo de libre comercio con China.
“No podemos permitir que Canadá se convierta en una puerta de entrada por la cual los chinos inunden Estados Unidos con sus productos baratos –declaró Bessent–. Si van más allá, si vemos que los canadienses están permitiendo que los chinos hagan dumping de mercancías”, Washington cumpliría su amenaza.
Carney visitó China a principios de mes en un intento de diversificar el comercio de su país y resolver los problemas arancelarios con su tercer socio comercial.
En una declaración por separado a Reuters, el sábado por la noche, la embajada china en Canadá anunció que Pekín está dispuesto a trabajar con Ottawa para aplicar el consenso alcanzado por los líderes de los dos países y avanzar en la asociación estratégica China-Canadá.
Es el socio del tratado que menos comercia con el gigante asiático
OMC: Estados Unidos concentra más de dos tercios de las compras regionales de mercancías chinas
Dora Villanueva
Periódico La Jornada Lunes 26 de enero de 2026, p. 17
El comercio entre Canadá y China aún tiene un largo camino por recorrer si se compara el volumen de transacciones con la potencia asiática con las realizadas por México y, sobre todo, por Estados Unidos.
En medio de las tensiones de cara a la revisión del Tratado México, Estados Unidos, Canadá (T-MEC), este último es el socio del que menos comercio tiene con China, con una participación de apenas 12.9 por ciento.
México le sigue con 17.7 por ciento y Estados Unidos es responsable del 69.3 por ciento del comercio global chino-norteamericano, de acuerdo con estadísticas de la Organización Mundial del Comercio.
Los datos actualizados hasta el cierre de 2024 muestran que, en general, los países agrupados en el T-MEC tuvieron un comercio anual de 840 mil 296.5 millones de dólares con China, con un déficit comercial de 379 mil 662.4 millones de dólares a favor de este último.
La administración de Donald Trump acusa a sus vecinos y principales socios comerciales, México y Canadá, de ser un trampolín para que las mercancías asiáticas inunden su mercado y resten competitividad a su industria nacional.
Sin embargo, Estados Unidos ya concentra dos tercios de las importaciones (68.5 por ciento) de la mercancía china a la región; seguido de México, con 21.3 por ciento, y Canadá, con 10.2 por ciento.
Esto no ha impedido que la administración Trump presione a sus socios y vecinos para que cierren su mercado a las importaciones asiáticas en lo que se llega a la revisión del T-MEC, el próximo primero de julio.
Amenazas para disuadir asociación estratégica
México ha reaccionado a las demandas de Estados Unidos con mayores investigaciones a las importaciones provenientes de Asia y una batería de incrementos a las cuotas de entrada que pagan cerca de mil 500 fracciones arancelarias.
Canadá, luego de haberse alineado a las exigencias de Estados Unidos en 2024 y de haber impuestos aranceles de 100 por ciento a una de las industrias de exportación más importantes de China, los vehículos eléctricos, ahora está abriendo su abanico comercial.
En el último mes, el primer ministro canadiense, Mark Carney, acudió a Pekín para reuniones con el presidente chino, Xi Jinping, con el propósito de delinear una “asociación estratégica” en materia comercial entre Ottawa y Pekín.
Esa “asociación estratégica” consistiría en flexibilizar la entrada de vehículos eléctricos chinos a Canadá, con una reducción del arancel de 100 por ciento a uno de 6 por ciento, al tiempo que se desbloquearía la entrada de alrededor de 3 mil millones de dólares en exportaciones agrícolas canadienses.
Donald Trump reaccionó a los acercamientos entre Ottawa y Pekín con más amenazas comerciales. “Si el gobernador Carney piensa que va a hacer de Canadá un ‘puerto de entrega’ para que China envíe bienes y productos a Estados Unidos, está muy equivocado (...). Si Canadá hace un acuerdo con China, inmediatamente será golpeado con un arancel de 100 por ciento”.
Actualmente el comercio entre China y Canadá es similar al que tienen países de América del Sur con la potencia asiática. Casi la mitad de lo que vende Canadá a China son minerales y materias primas, y lo que le compra es, mayoritariamente, maquinaria y equipo electrónico.
Si bien en la última década las importaciones chinas hacia Canadá han crecido 21.2 por ciento, en México lo han hecho 85 por ciento y en Estados Unidos se han reducido 11.7 por ciento, el mercado estadunidense sigue siendo el más grande para China.
De acuerdo con los más recientes datos consignados por la Organización Mundial del Comercio, en 2024 Estados Unidos compró 417 mil 980.3 millones de dólares a la potencia asiática, casi siete veces lo adquirido por Canadá (62 mil 206.6 millones de dólares) y el triple de las importaciones de México (129 mil 792.6 millones de dólares).
México SA
Carlos Fernández-Vega
▲ Terminarán los contratos de exclusividad que la empresa Gruma imponía a las tortillerías del país.Foto María Luisa Severiano
Una de las resultantes de la “profunda modernización” neoliberal que “promovía la libre competencia” (según cacareaban sus impulsores) fue el reforzamiento de monopolios, duopolios y oligopolios –muchos de ellos a costillas de los bienes nacionales–, que en los hechos sólo consolidó la concentración del ingreso y la riqueza, y el acaparamiento de la actividad económica en unos cuantos consorcios.
Ejemplos sobran (minería, televisión, telecomunicaciones, comercio, panadería industrial, servicios financieros, aerotransporte y más), pero uno de los que ha pegado directamente en el estómago de los mexicanos es el de la concentración del mercado de la tortilla, la cual desde los tiempos salinistas (y con impulso desde los zedillistas, al cancelar el subsidio a este alimento popular, que provocó un incremento de 2 mil por ciento en su precio) quedó en manos de un intocable consorcio: Grupo Industrial Maseca (Gruma), ante la complacencia de la extinta Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece, dedicada, en los hechos, a proteger a los monopolios, duopolios y oligopolios que estaba obligada a combatir). Pero, como dice el clásico, a todo santo le llega su San Martín.
La Jornada (Alejandro Alegría) lo informó así: “Gruma, el principal productor de harina de maíz nixtamalizado y de tortillas a nivel mundial, renunció a imponer contratos de exclusividad a tortillerías, una medida que acordó con la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA) para reactivar la competencia. El órgano regulador de reciente creación notificó a la firma mexicana que el pleno aceptó el planteamiento de modificar todos sus contratos para eliminar las obligaciones de exclusividad o consumo mínimo impuestas a las tortillerías, junto con sus penalizaciones”.
Algo más: “los resultados emitidos en octubre de 2024, todavía por la Cofece, indican que en el mercado de harina de maíz nixtamalizada que se vende a las tortillerías de México no existen condiciones de competencia, pues Gruma posee entre 50 y 90 por ciento de las ventas en cada una de las ocho regiones en las que se dividió el país.
El antiguo regulador encontró que la compañía tiene una participación de mercado entre dos y nueve veces mayor que su más cercano competidor en cada una de las regiones, y un precio 10 por ciento por arriba”. Así, “se eliminan las barreras en el mercado de harina de maíz, lo que permitirá a tortillerías elegir libremente su proveedor”.
De ese tamaño la “modernización” salinista, concretamente en el mercado de la tortilla, siempre con el pretexto de que no había monopolio ni duopolio, porque existían más de 100 mil tortillerías en el país, la mayoría de ellas condicionadas por las prácticas de Gruma, cuyo creador fue el empresario, ya fallecido, Roberto González Barrera ( Don Maseco), a quien, entre tantas otras cosas, el salinato también le entregó un banco (Banorte, hoy en manos de Carlos Hank Rhon, yerno del magnate; lo mismo con el consorcio tortillero).
Pero en esa historia “de éxito” hay que recordar que el propio empresario se jactaba de que Carlos y Raúl Salinas de Gortari “son como mis hijos”, dado su compadrazgo con Raúl Salinas Lozano, y, en consecuencia, su “vástago” que despachaba en Los Pinos le dio un generoso obsequio a su “papá” adoptivo: un decreto presidencial (julio de 1990) que abrogó cuatro leyes anteriores con el fin de “modernizar” la industria de la tortilla y del maíz, lo que permitió a Gruma el control prácticamente absoluto de este sector.
Desde el sexenio anterior, la Procuraduría Federal del Consumidor denunció que Gruma “es el actor preponderante y es el que más vende en el mercado mexicano” y “nada más sabe subir los precios, que van para arriba, para arriba, para arriba, y el comportamiento en tortillerías está directamente relacionado al que da Maseca; algo no está funcionando bien en el caso de Maseca con la forma en que se comportan sus precios y cómo orilla a la mayoría de las tortillerías en el país a aumentar el precio, aunque baje el del maíz”.
Pues bien, a 35 años del citado “regalo”, por fin se toman cartas en el asunto. Pero faltan muchos otros consorcios con las mismas prácticas.
Las rebanadas del pastel
¡Pero qué necesidad!, como diría Juanga: ¿Quién fue el genio que compró camionetas de 1.7 millones de pesos (por unidad, más costo de blindaje) para cada uno de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y de inmediato recula y anuncia que de plano no las van a utilizar, porque el “compromiso es el uso eficiente y responsable de los recursos del pueblo”? Resultado: quedan como el payasito de los pastelazos.
X: @cafevega cfvmexico_sa@hotmail.com

