Las medidas afectan sobre todo a embarcaciones de PDVSA y de 10 países
▲ El buque petrolero Ionic Anax, contratado por la petrolera estadunidense Chevron, fue captado el sábado en el Lago de Maracaibo, Venezuela.Foto Afp
Dora Villanueva
Periódico La Jornada Lunes 12 de enero de 2026, p. 16
El bloqueo económico impuesto a Venezuela durante la primera administración de Donald Trump ha resultado en sanciones a 416 empresas, individuos, aeronaves y buques petroleros, de acuerdo con la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Entre los blancos del republicano destacan las embarcaciones de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), así como buques petroleros de países socios y vecinos, la mayoría de bandera panameña.
Al menos 63 embarcaciones se encuentran en la lista de la OFAC –la agencia que aplica sanciones financieras y comerciales a objetivos externos–, como parte de órdenes ejecutivas emitidas por Trump entre 2018 y 2019, específicamente contra Venezuela y su gobierno.
La mayoría de las sanciones van dirigidas a pequeños remolcadores pertenecientes a PDVSA, así como a buques de perforación y tanqueros de la misma estatal. En total son 39 embarcaciones, exponen los registros de la OFAC.
Sin embargo, estas órdenes ejecutivas que buscan afectar la economía de la región también se aplican a buques petroleros con banderas de China, Rusia, Liberia, Guyana y Panamá, todos participantes en el traslado del hidrocarburo.
Desde diciembre y en enero, Estados Unidos se ha apoderado de embarcaciones extranjeras, a las que acusa ser parte de una “flota en la sombra” para mover el crudo de Venezuela. Hasta ahora cinco embarcaciones han sido tomadas, sin que hubieran sido identificado antes por la OFAC.
Salvo Chevron –la segunda petrolera más grande de Estados Unidos y la única que se quedó en Venezuela luego de las sanciones en la primera administración de Trump–, el sector petrolero de Venezuela se encuentra en una cuarentena anunciada por Marco Rubio, secretario de Estado estadunidense, tras el ataque de su país a suelo venezolano.
A la par que el gobierno de Estados Unidos ratificó su interés por explotar el crudo de Venezuela, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció que comenzarán a retirarse las sanciones. “Estamos despenalizando el petróleo que se va a vender”, comentó el 10 de enero, de acuerdo con Reuters.
Más allá del cerco directo a la industria, Estados Unidos dispuso restricciones al transporte marítimo de crudo venezolano. Además de las naves de PDVSA, en la lista de la OFAC se encuentran embarcaciones de Camerún, Cuba, Guinea, Islas Cook, Guyana, Liberia, Rusia, Hong Kong, China y Panamá; una de ellas, Ícaro, tiene vínculos con PDVSA, de acuerdo con las autoridades estadunidenses.
Prevé Moody’s mayor riesgo cibernético por uso de la IA
Jessika Becerra
Periódico La Jornada Lunes 12 de enero de 2026, p. 18
El riesgo cibernético aumentará en 2026 a medida que los atacantes exploten herramientas de inteligencia artificial (IA) cada vez más eficaces, sostuvo Moody’s.
“Si bien los ataques con IA aún se encuentran en una fase incipiente, las primeras señales apuntan a plataformas capaces de lanzar ataques automatizados a gran escala y el uso de programas malignos (malware) que se adapta dinámicamente para evadir la detección”, advirtió.
Por su parte, los defensores utilizan herramientas de IA para identificar vulnerabilidades antes de que los adversarios puedan explotarlas.
“A medida que la tecnología avance, se intensificará el continuo juego estratégico entre atacantes y defensores”, señaló la firma en su análisis “Perspectiva 2026: las ciberamenazas se intensificarán a medida que proliferen las herramientas de IA”.
Moody’s pronosticó que el uso de la IA será una creciente amenaza para las organizaciones en 2026.
“Durante los últimos meses, la IA ha ampliado las técnicas existentes de ciberataque en lugar de introducir otras nuevas; ha hecho que las campañas de suplantación de identidad sean más convincentes y ha permitido las estafas” mediante suplantación digital de imagen (deepfake).
Si bien el consenso de la industria es que aún no se ha atribuido plenamente a la IA alguna vulneración importante, a medida que los ataques se vuelvan más rápidos y escalables, las empresas que no inviertan en defensas basadas en IA serán cada vez más vulnerables.
Los avances de esta tecnología sugieren que en los próximos años los atacantes podrán utilizar programas maliciosos que rescriban su propio código, aprovechen fallas de seguridad previamente desconocidas y lancen campañas automatizadas contra miles de objetivos simultáneamente.
“Una preocupación creciente es el uso de la IA para automatizar el descubrimiento de vulnerabilidades, al monitorizar continuamente las redes y las aplicaciones en busca de fallas, como parches faltantes o configuraciones incorrectas, a una escala y velocidad que superen la capacidad de los defensores para remediarlas”, pues la corrección suele requerir herramientas, así como una planificación y ejecución prolongadas, alertó la institución.
Peso abre con apreciación; cotiza en 17.91 por dólar
Foto 'La Jornada' / Archivo Foto autor
Clara Zepeda
12 de enero de 2026 08:22
Con los inversionistas pendientes del nuevo enfrentamiento entre Donald Trump y el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell; así como de las tensiones geopolíticas, el oro y la plata alcanzan nuevos récords y el dólar se debilita.
En la apertura de la jornada, el peso mexicano gana terreno frente a la debilidad del dólar, al apreciarse 0.25 por ciento y cotizar en alrededor de 17.9130 unidades por dólar.
En tanto, el índice DXY, que mide el comportamiento de la moneda estadounidense frente a una canasta de seis divisas internacionales, retrocede 0.43 por ciento, a los 98.460 unidades. El temor a la pérdida de independencia de la Fed debilita al dólar.
Ayer por la tarde, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, hizo público que afronta una investigación federal relacionada con su testimonio ante el Congreso del pasado junio sobre la renovación multimillonaria de la sede del banco central.
Powell afirmó que tanto su testimonio como la renovación de la sede de la Fed son "pretextos" y la amenaza de cargos penales es consecuencia de que el banco central viene actuando según sus evaluaciones económicas "en lugar de seguir las preferencias del presidente" de Estados Unidos, Donald Trump.
Ante este nuevo capítulo, el oro por primera vez rompe los 4 mil 600 dólares la onza y la plata alcanza los 85 dólares, con ganancias esta mañana de 2.71 y 7.55 por ciento, respectivamente. Y es que la incertidumbre lleva a los inversionistas a buscar refugio en el oro.
En paralelo, las bolsas continúan pendientes de los acontecimientos en Venezuela, a lo que esta semana se suma el inicio de la temporada de publicación de resultados, con los grandes bancos estadounidenses dando a conocer sus cifras.
Los futuros de los índices estadounidenses caen , con el Nasdaq a la cabeza, con 0.76 por ciento.
En el mercado de deuda, la rentabilidad del bono a 10 años estadounidense sube hasta el 4.192 por ciento.
Después de que el viernes el presidente de Estados Unidos instara a las petroleras a invertir unos 86 mil millones de euros para reactivar la producción en Venezuela y en medio de las revueltas en Irán, el precio del barril de petróleo Brent se mantiene en los 63.09 dólares y el WTI 58.83 dólares, con ligeras caídas.
Venezuela
Venezuela está en el centro del debate internacional desde el 3 de enero, cuando se le ocurrió al presidente Donald Trump atacar este país y secuestrar a su presidente.
Foto Afp Foto autor
Bernardo Bátiz V.
12 de enero de 2026 00:04
Venezuela está en el centro del debate internacional desde el 3 de enero, cuando se le ocurrió al presidente Donald Trump dar el manotazo autoritario y sin sustento legal, “por sus pistolas”, como se dice en México, y secuestró a Nicolás Maduro. Venezuela, diminutivo de Venecia, es un país más bien pequeño que grande, de ningún modo una potencia militar, pero eso sí, rico en recursos naturales especialmente petróleo.
El acontecimiento arbitrario e inesperado ha causado asombro y sacudido a todo mundo, pero no sólo por lo ya sucedido. El precedente no puede ser admitido de ningún modo; lo que sabemos es que el presidente de Estados Unidos, uno de los países más poderosos del mundo, tuvo la ocurrencia de ordenar y llevar a cabo el secuestro de otro presidente, sin que mediara declaración de guerra ni reclamación formal; se dio la orden y un comando armado y bien entrenado la ejecutó a mansalva, con lujo de violencia y decenas de muertos y heridos de por medio. Fue un descaro entrar violentamente a un país soberano, secuestrar a su mandatario, llevarlo a Nueva York y someterlo a juicio; es algo que no sucede todos los días y no puede dejarnos impávidos; tenemos que debatir el punto, independientemente de lo malo o terrible que pudo haber sido el secuestrado.
El sistema jurídico internacional, que se ha sostenido con mucho trabajo y altibajos desde la fundación de la ONU en 1945, quedó destrozado por el golpe de mano de un país poderoso. Las reglas de derecho internacional fueron burladas y la libertad de una persona fue atropellada sin más, en un acto arbitrario que debe preocuparnos mucho y a todos.
La Iglesia católica, por voz del papa León XIV, pide por “el bienestar de los venezolanos, que debe estar por encima de cualquier otro interés”. El pontífice hizo hincapié en dos puntos muy importantes, la necesidad de garantizar la soberanía y respetar el estado de derecho. Lo dijo tras el rezo del Ángelus, desde la ventana del Palacio Apostólico. Varios países latinoamericanos, entre ellos México, Colombia, Costa Rica y otros, junto con España, también señalaron lo grave del incidente. Nuestra presidenta, Claudia Sheinbaum, fue oportuna y prudente al reprobar lo sucedido.
La Guerra Fría que siguió a la Segunda Guerra Mundial fue un periodo durante el cual hubo un equilibrio que impedía el enfrentamiento entre los estados socialistas encabezados por la entonces denominada Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y los países del libre mercado encabezados por Estados Unidos; se mantuvo por mucho tiempo y permitió que el mundo tuviera una paz relativa, aun y cuando se daban algunos enfrentamientos; los más graves, recientemente, la invasión de la franja de Gaza por Israel y el choque entre Rusia y Ucrania.
Para nosotros, los mexicanos, no debiera de tratarse de una sorpresa. Lo que ahora vemos se parece a hechos similares acontecidos a través de la historia; recordemos la expedición punitiva del ejército gringo, durante el gobierno de Carranza, para perseguir al revolucionario mexicano Pancho Villa, que había tenido la osadía de tomar durante muy breve tiempo la ciudad estadunidense de Columbus, muy cercana a la frontera. Otro hecho, sin duda muy doloroso, en el siglo XIX, fue la injusta guerra que culminó con la pérdida de una gran parte del territorio mexicano, que si bien se encontraba despoblado en buena parte, nos pertenecía legalmente y nos fue arrebatado por la fuerza; de ese hecho quedan como recuerdos “en el otro lado” los nombres de Nuevo México y los de San Francisco, Los Ángeles, San Antonio y otros menos conocidos. (No dejo de mencionar una población que ni siquiera tengo la certeza de que exista: “Falfurrias”, Texas)
Pero para redondear esta colaboración, referida a un hecho preocupante de actualidad, recuerdo precedentes medio olvidados, al inicio del siglo XIX, concluidas ya las guerras de Independencia para separarnos de España, se intentó formar una “liga y confederación perpetua” de la que fueron protagonistas México y la entonces Gran Colombia, que abarcaba a Venezuela y otros estados como Centroamérica, aún no convertida en un mosaico de pequeñas autonomías, Perú y Chile.
Simón Bolívar fue uno de los promotores de este intento, junto con varios enviados del gobierno de Iturbide; el asunto iba bien, sus objetivos eran lograr una unidad defensiva de la independencia recién obtenida, para frenar la ambición de países que como Inglaterra y Francia, veían en nuevos estados latinoamericanos un posible botín, una oportunidad para sus ambiciones imperialistas; países, Belice y las Guayanas, “son polvos de aquellos lodos”.
El esfuerzo parecía que iba bien encaminado, pero fue evidente que los invitados no deseados de Estados Unidos e Inglaterra lo consideraran (para ellos), peligroso e impidieron que se llegará a buen fin. La primera reunión fue en Panamá, la segunda sería en Tacubaya, pero no pudo efectuarse por obstáculos e intrigas de las potencias mencionadas. Así que abusados.
jusbb3609@hotmail.com
Acelerados
En momentos de alta tensión en las relaciones internacionales, cuando se yuxtaponen diversos tipos de conflictos internos que se desbordan a la arena global, tiene que considerarse la cuestión cultural.
Foto Afp Foto autor
León Bendesky
12 de enero de 2026 00:05
Es ya un lugar común decir que las condiciones económicas y políticas en el mundo están cambiando muy rápido y sustancialmente. De modo ineludible, estas alteraciones tienen profundas repercusiones sociales y culturales. La dinámica de estos procesos, sus consecuencias y las formas de interpretarlas y asimilarlas son cuestiones que se han de confrontar.
Tales cambios llevan hoy a conformar un escenario cada vez más conflictivo y peligroso. Las noticias fluyen de modo rápido y constante. Hay mucha información, de distinto origen y calidad, generada con diferentes intenciones. Hay sesgos ideológicos, políticos y económicos de diversa naturaleza e intención, que representan incluso modos de manipulación. Las formas predominantes de comunicación en línea se prestan de modo muy ágil para que todo eso se conforme y reproduzca.
Están los hechos y las interpretaciones; los principios ideológicos y un entramado de mecanismos e instrumentos de poder para avanzar todo tipo de intereses, unos legítimos y otros no. No es sencillo determinar su sustento y su utilidad para comprender lo que pasa.
El mundo aguanta muy poco sin guerras, sean locales o regionales, y enfrenta el creciente riesgo de una conflagración mundial de una altísima fuerza destructiva. B. F. Braumoeller sostiene en su libro titulado Sólo los muertos: la persistencia de la guerra en la era moderna: “Cuando las cosas parecen ir mejor, no es porque la humanidad se está volviendo intrínsecamente más civilizada, sino porque las mayores potencias han ordenado sus asuntos de un modo que hace la guerra menos probable”. Esta aparentemente simple fórmula apunta a que el conflicto prevalece y las pugnas del poder se enfrentan con distintas medidas y, finalmente, con las armas.
Es diversa la localización geográfica del conflicto y no faltan las causas para ejercer la violencia. La paz es frágil en última instancia. Siempre habrá una justificación basada en que finalmente lo que cuenta son los hechos y la manera en que se consuman.
Una forma primaria e ineludible de confrontar estas cuestiones y su significado es la perspectiva individual. ¿Dónde nos situamos y cómo apreciamos lo que ocurre? ¿Cómo conformamos nuestra visión y entendimiento de lo que pasa a nuestro alrededor? ¿Qué densidad tienen los hechos, cómo se articulan y cómo los asimilamos?
El mundo es diferente y las manifestaciones de esta condición seguirán apareciendo de modo rápido. Es complicado filtrar la información y los análisis que se proveen. Cada uno decide qué lee, escucha o ve y arma una determinada interpretación acerca de lo que pasa, la cual puede ser fugaz o más elaborada. Cabe también, por supuesto, la indiferencia.
Este es el sustento para un segundo nivel de consideración, que es el político. Se conforma como una aproximación derivada de determinados criterios, creencias y conocimientos, siempre desde una cierta perspectiva ideológica, cultural y también religiosa, ya sea explícita o no. De tal forma se generan los diversos relatos sobre el origen y las consecuencias de los hechos que van ocurriendo y cómo se entrelazan; de ahí se va desprendiendo la postura que se toma.
El tercer nivel es el de la ética. ¿Con qué parámetros consideramos la virtud o falta de ella de los hechos que enfrentamos? Éste es un terreno peliagudo, que deriva de su propia naturaleza. La combinación de la postura individual, la política y la ética exhibe un necesario grado de complejidad, puesto que los asuntos que se enfrentan no se expresan en blanco y negro, sino en una gama extensa del gris. Lo bueno y malo no puede ser siempre identificado directamente y en ocasiones ocurre que los dos polos de un conflicto pueden representar el mal. Admitir esta situación es, por decirlo de un modo llano, complejo; pero también necesario.
En momentos de alta tensión en las relaciones internacionales, cuando se yuxtaponen diversos tipos de conflictos internos que se desbordan a la arena global, tiene que considerarse la cuestión cultural. Ésta se ha ido redefiniendo de modo relevante, formándose un entorno que se recrea y extiende mediante los modos de comunicación que se agrupan en las redes sociales y su complejo entramado. La cuestión tiene que ver con la manera en se genera una determinada densidad cultural y el tipo de referencias comunes que producen. Se trata de la cohesión social, que ahora se asocia con una creciente acumulación de datos de la gente por las empresas tecnológicas y replantea de modo radical la cuestión de la privacidad y la homologación de las referencias comunes. De ahí es de donde han surgido nuevas formas de ejercer la influencia sobre determinados grupos en materia comercial, pero de modo más relevante en el campo de la política.
Otra dimensión de la aceleración en curso es la pérdida de referencias de una estructura legal e institucional que enmarque las pautas de los sensibles cambios y modos de operar en la sociedad. Este factor aviva las pugnas y tiende a acrecentar los conflictos.
