La vía diplomática, y no la fuerza, es la única solución para el conflicto, aseveran Vladimir Putin y Xi Jinping
Juan Pablo Duch Corresponsal
Periódico La Jornada Viernes 20 de junio de 2025, p. 25
Moscú. Los líderes de Rusia, Vladimir Putin, y de China, Xi Jinping, coincidieron en condenar de modo enfático las acciones de Israel (que atacó a Irán), acciones que violan la Carta de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y otras normas del derecho internacional, en conversación telefónica que tuvo lugar este jueves, informó el Kremlin.
Tanto Moscú como Pekín están convencidos, con base en principios, de que el arreglo de la actual situación y de las cuestiones relacionadas con el programa nuclear iraní no tiene una solución de fuerza y ésta sólo puede alcanzarse mediante métodos políticos y diplomáticos, afirmó Yuri Ushakov, asesor de asuntos internacionales de la presidencia rusa, al resumir la plática de Putin y Xi.
Según Ushakov, el mandatario ruso, al compartir con su colega chino el contenido de sus recientes conversaciones telefónicas con figuras claves en el contexto de la confrontación israelí-iraní, reiteró la disposición de Rusia de ejercer de mediador en caso de que sea necesario ese tipo de esfuerzo.
El presidente chino, agregó el funcionario del Kremlin, estuvo de acuerdo en que una gestión de intermediación podría contribuir a una desescalada de la actual situación sumamente aguda.
Pekín, a través de la agencia oficial de noticias Xinhua, difundió su versión de la conversación.
Al exponer la posición de China, Xi señaló que si Medio Oriente es inestable, el mundo entero no está a salvo porque el conflicto israelí-iraní provocó una escalada de tensión en la región y tiene un grave impacto en la seguridad mundial.
Para él, la fuerza militar constituye un método incorrecto para resolver las controversias internacionales, y sólo aumenta el odio y las discrepancias.
Por eso, considera el mandatario chino, las partes implicadas en el conflicto, especialmente Israel, deben cesar de inmediato las operaciones militares para evitar una espiral de escalada y que la guerra se extienda más allá de la región, así como respetar estrictamente el derecho internacional, categóricamente evitar que mueran civiles y facilitar la evacuación de ciudadanos de terceros países.
En opinión de Xi, la vía fundamental para salir de la crisis es mediante el diálogo y las negociaciones, sin las cuales no se podrá lograr una paz duradera.
Alertan sobre intervención de Estados Unidos
El presidente de China estima que la comunidad internacional, en particular las grandes potencias que tienen especial influencia sobre las partes en conflicto, deberían redoblar esfuerzos para reducir la tensión, y no al revés, en alusión a Estados Unidos.
Y en este sentido, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tendría que desempeñar un papel fundamental.
Rusia –pero no el Kremlin, sino a través de la vocera de la cancillería, María Zajarova– también se refirió ayer al papel instigador de la administración estadunidense, que sopesa si se involucra militarmente o no del lado de Israel en los ataques contra Irán.
Nos gustaría advertir, particularmente a Washington, contra cualquier intervención militar, lo que constituiría un paso extremadamente peligroso con consecuencias negativas, dijo en su rueda de prensa semanal.
Jinping y Putin: contrapeso necesario
Los presidentes de China y Rusia, Xi Jinping y Vladimir Putin, coincidieron ayer, tras una conversación telefónica en la que abordaron la crisis generada por los ataques de Israel contra Irán, en condenar las acciones del régimen de Tel Aviv, las cuales, señalaron, violan la Carta de la Organización de Naciones Unidas y otras normas del derecho internacional. Asimismo, advirtieron que la actual escalada entre ambos países no puede ser solucionada por medio de la fuerza, sino por métodos políticos y diplomáticos.
El mandatario ruso manifestó a su homólogo su disposición de ejercer de mediador en caso de que sea necesario este tipo de esfuerzo, en tanto que Xi señaló que las partes implicadas en el conflicto, especialmente Israel, deben cesar de inmediato las operaciones militares para evitar una espiral de escalada y que la guerra se extienda más allá de la región, así como respetar estrictamente el derecho internacional. En una clara alusión al gobierno de Donald Trump, el gobernante chino llamó a redoblar esfuerzos para reducir la tensión, y no al revés. Lo anterior resulta particularmente relevante si se considera la incendiaria ambigüedad con la que la Casa Blanca sigue actuando ante el conflicto; hace un par de días, Trump coqueteó con la idea de un inminente involucramiento directo de Washington en las acciones bélicas, dijo que ya era demasiado tarde para las negociaciones, conminó a la república islámica a una rendición incondicional e incluso de asesinar al líder supremo de Irán, el ayatollah Ali Jamenei, y calificó de excelente el bombardeo de Teherán por las fuerzas de Tel Aviv; ayer un avión de carga de la Fuerza Aérea estadunidense aterrizó en Israel con una carga de misiles para, presuntamente, reforzar las menguadas reservas de munición antiaérea de ese país ante los lanzamientos de drones y misiles balísticos y de crucero desde Irán; pero ayer mismo la portavoz de la Casa Blanca informó que, en uno más de sus zigzagueos habituales, el millonario republicano decidió tomarse un margen de dos semanas ante su apreciación de que hay una posibilidad sustancial de negociaciones en un futuro próximo.
La causa real de ese súbito cambio de actitud no parece ser la autoconcedida condición de Trump como pacificador en jefe, como lo presumió su vocera, Karoline Leavitt, sino la fractura que se ha presentado en su equipo de gobierno y entre sus partidarios, varios de los cuales reconocen que llevar a Estados Unidos a una participación directa en las hostilidades sería un disparate peligrosísimo que debe ser evitado.
En ese contexto, los posicionamientos de Putin y de Xi, máximos dirigentes de la segunda y tercera potencias nucleares del mundo, introducen un contrapeso saludable y necesario ante la hipocresía de Europa y los virajes de Trump, que van de las declaraciones provocadoras y bravuconas a los esfuerzos por presentarse como un adalid de la paz. Asimismo, los dos mandatarios colocan en su justa perspectiva la crisis de Medio Oriente al señalar a Israel como el responsable principal de ella y al enfatizar que el único camino sensato para resolverla es el de la negociación diplomática.
Trump decidirá en dos semanas si ataca Irán, afirma vocera
Podría EU lanzar ofensiva este fin de semana, señala el premio Pulitzer Seymour Hersh
▲ Devastación en el edificio de la Radiodifusión de Irán tras ser alcanzado esta semana por un ataque israelí en Teherán.Foto Afp
Ap, Afp, Reuters y The Independent
Periódico La Jornada Viernes 20 de junio de 2025, p. 24
Washington. La Casa Blanca anunció ayer que Donald Trump decidirá en las próximas dos semanas el rumbo de la política estadunidense respecto a la guerra que inició Israel contra Irán, mientras el prestigiado periodista estadunidense y ganador de un Pulitzer, Seymour Hersh, aseguró que la campaña de bombardeos de Washington comenzará este fin de semana.
Mientras toma una decisión, puede abrirse la puerta a la diplomacia en un futuro próximo, después de días de mucha especulación sobre la posibilidad de que Washington se involucre directamente en el conflicto, informó la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, tras leer una declaración del magnate.
Trump realizó ayer a mediodía su tercera reunión en tres días con su gabinete de seguridad en la sala de situaciones del sótano de la Casa Blanca, donde se dirimen hasta estrategias militares, reportó la funcionaria, quien reiteró que, si existe una oportunidad para la diplomacia, el presidente siempre la tomará. Pero tampoco teme recurrir a la fuerza.
Leavitt reveló que la correspondencia ha continuado entre Estados Unidos e Irán, al responder al respecto de un informe de la agencia británica de noticias Reuters que se asegura que el enviado estadunidense para Medio Oriente, Steve Witkoff, ha hablado por teléfono varias veces con el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, en un intento de encontrar un final diplomático a la crisis.
La Casa Blanca también indicó que Irán tiene capacidad para armar bombas nucleares en tan sólo 15 días si así se lo ordena el líder supremo, el ayatollah Ali Jamenei, aunque Teherán ha negado reiteradamente que esa no es su intención y su programa nuclear tiene fines pacíficos.
Las anteriores afirmaciones son un reflejo de la contradicción interna que existe en el gobierno, luego de que esta semana la directora de la Dirección Nacional de Inteligencia, Tulsi Gabbard, expresó con base en informes de especialistas estadunidenses que Irán no ha construido una bomba nuclear, declaraciones que Trump desestimó y repudió de manera pública.
En este contexto, NBC News reportó que Gabbard quedó al margen de las discusiones sobre las operaciones que realizará el gobierno para una posible intervención en Medio Oriente, aunado a que la funcionaria ha sido crítica de las intervenciones militares estadunidenses en el exterior, mientras Washington despliega un arsenal naval hacia aguas iraníes y el ministerio de Defensa de Tel Aviv difundió imágenes de un avión de carga militar estadunidense que aterrizó en su territorio para abastecer de municiones a las Fuerzas de Defensa de Israel.
Moviliza sus activos militares en Qatar
Mientras, decenas de aviones militares estadunidenses ya no son visibles en la pista de una de las mayores bases de Washington en Qatar, mostraron imágenes satelitales que analizó por la Afp, en un movimiento que tiene la intención de proteger los activos militares de posibles ataques de Teherán.
Casi 40 aeronaves, incluidas las de transporte como los Hércules C-130 y aviones de reconocimiento, estaban en la pista a principios de mes, pero en una imagen que se tomó ayer, sólo tres naves son visibles.
A su vez, Seymour Hersh reveló en su página de Substack que este de fin de semana Washington podría realizar fuertes bombardeos en los que todo estará bajo control si Jamenei se marcha de Irán, de acuerdo con fuentes israelíes y funcionarios estadunidenses en los que ha confiado durante décadas.
Me han dicho que la Casa Blanca firmó una campaña en la que atacará a la república islámica y los blancos finales serán las centrifugadoras (de uranio) en las instalaciones subterráneas al menos a 80 metros de profundidad en la localidad de Fordo. Además, la ofensiva también tendrá como blanco las bases del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y de la policía iraní, aseveró el periodista.
Estados Unidos es el único país que posee la bomba GBU-57, con capacidad de destruir las instalaciones subterráneas de la planta de enriquecimiento de uranio en Fordo, una de las infraestructuras cruciales del programa nuclear iraní.
Hersh agregó que, en los planes de la Casa Blanca y el vicepresidente JD Vance, si Jamenei es depuesto instalarán un líder religioso moderado, a lo que Israel reaccionó negativamente, pues no les importa un carajo la cuestión religiosa, sino tener una marioneta política a la cual controlar.
Mientras, Trump desmintió el reporte del diario The Wall Street Journal en el que supuestamente el magnate aprobó un plan para atacar a la república islámica, y aseguró que no tienen idea de lo que realmente piensa sobre el conflicto.
En tanto, numerosas figuras pro Trump del movimiento ultraconservador MAGA, incluido el ex asesor del mandatario republicano Steve Bannon y el ex presentador de Fox News Tucker Carlson, expresaron su férrea oposición a una intervención estadunidense directa en Medio Oriente, en una muestra de la fragmentación que existe en el ala republicana y tras días de silencio en medio de la coyuntura por parte del magnate tecnológico Elon Musk, luego de lo que varios medios calificaron de un divorcio con Trump, como lo informó antier La Jornada https://shorturl.at/VaOhz.
