De entrada, en un giro sorpresivo, el propio Trump abandonó súbitamente el alegato sobre el superávit comercial bilateral a favor de México y argumentó que la decisión de gravar con 25 por ciento las exportaciones mexicanas a su país eran una respuesta a la supuesta inacción del nuestro ante las drogas sintéticas que llegan a Estados Unidos. Semejante alteración exhibe una insostenible estafa argumental: los aranceles no tenían entonces el propósito de corregir desequilibrios comerciales, sino que eran una manera de sancionar a las autoridades de México por su pretendida inacción ante el narcotráfico. Pero resulta obligado preguntarse, entonces, por qué las exportaciones canadienses –contra las que Trump no ha formulado infundios equivalentes– fueron también sometidas a una medida idéntica, y por qué las chinas –cuyo país de origen representa en el imaginario trumpiano una amenaza de rango máximo– fueron castigadas con menos de la mitad de la tasa.
Otro de los accidentes lógicos en las afirmaciones de la Casa Blanca es presentar como prueba de la supuesta alianza entre el gobierno mexicano y las bandas dedicadas al trasiego de estupefacientes el involucramiento en esa actividad de Genaro García Luna, hoy preso en el país vecino y sentenciado por eso mismo; pero este alto funcionario de las administraciones panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón se desempeñó como tal entre 2000 y 2012, periodo en el cual fue ampliamente homenajeado y elogiado por las administraciones de George W. Bush y Barack Obama; es decir, dejó los encargos gubernamentales hace 12 años y hoy no sólo es convicto en Estados Unidos, sino que tiene cuentas pendientes con la justicia mexicana. El tratar de usar a García Luna para acusar al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo es, pues, manifiestamente absurdo e improcedente.
Por lo demás, la supuesta preocupación de la presidencia trumpista por la llegada de drogas sintéticas a Estados Unidos contrasta con su absoluto desinterés por resolver desde una perspectiva de salud pública la epidemia de adicciones que ciertamente azota a ese país y que, como lo han demostrado diversos análisis, no fue originada por los cárteles mexicanos, sino por el inescrupuloso mercantilismo de empresas farmacéuticas y mafias médicas estadunidenses que en años anteriores vendieron y recetaron en exceso y sin justificación toda suerte de sustancias adictivas.
Queda claro, pues, que la embestida del presidente estadunidense no se sustenta ni en el deseo de corregir desequilibrios comerciales ni en una inquietud por la salud de sus ciudadanos. Sin embargo, tal ofensiva tendrá efectos negativos inevitables no sólo en las economías de los países que la padecen, sino también en la propia economía de la superpotencia, varios de cuyos sectores podrían ser llevados al colapso, no sólo por la expulsión de una fuerza de trabajo difícilmente remplazable, sino también por el brusco encarecimiento de innumerables insumos y productos como consecuencia de los gravámenes a las importaciones. Ante esa perspectiva, resulta entendible que múltiples organizaciones empresariales y civiles, legisladores y gobernadores de la nación vecina han alzado la voz para demandar que se dejen sin efecto medidas arancelarias que, sin un objetivo claro a la vista, dañarán las cadenas productivas, provocarán quiebras y pérdida de empleos e impactarán a los consumidores con una carestía injustificable.
De esta manera empiezan a cobrar cuerpo resistencias diversas y potencialmente enormes a la ofensiva trumpiana, tanto en México y Canadá como en el propio Estados Unidos: desde trabajadores indocumentados hasta autoridades y organizaciones empresariales de los tres países, pasando por amplios sectores de sus sociedades, se manifiestan de distintas maneras en contra de la agresiva sinrazón trumpiana. Habrá que seguir con atención esos contrapuntos.
Trump suspende a dos jefes de Usaid por negar documentos secretos al equipo de Elon Musk
▲ El multimillonario Elon Musk, en la ceremonia de investidura de Donald Trump, el pasado 20 de enero en el Capitolio.Foto Afp
Ap Periódico La Jornada
Lunes 3 de febrero de 2025, p. 27
Washington. El gobierno del presidente estadunidense, Donald Trump, puso bajo licencia a dos jefes de seguridad de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, por sus siglas en inglés), luego de que se negaron a entregar material secreto en áreas restringidas a los equipos de inspección gubernamental de Elon Musk, informaron ayer a la agencia noticiosa The Associated Press un ex funcionario y otro en activo.
Miembros del Departamento de Eficiencia Gubernamental que encabeza Musk (DOGE, por sus siglas en inglés) obtuvieron el sábado el acceso a la información secreta, que incluye informes de inteligencia, señaló el ex funcionario.
El equipo de Musk carecía de una autorización de seguridad suficientemente alta para acceder a esa información, por lo que los dos funcionarios de seguridad de Usaid, John Vorhees y su adjunto Brian McGill, creían que estaban legalmente obligados a negar el acceso.
Las fuentes tenían conocimiento del incidente y hablaron a condición de guardar el anonimato, porque no están autorizados para compartir la información.
Musk respondió ayer una publicación sobre la noticia en la red social X: Usaid es una organización criminal. Es hora de que desaparezca. Luego siguió con varias publicaciones adicionales sobre la agencia de ayuda.
Kate Miller, quien forma parte de un consejo asesor para el DOGE, indicó en una publicación, por separado, que no accedió a material secreto sin las autorizaciones de seguridad adecuadas.
La Casa Blanca no respondió a una solicitud de comentarios.
Esto ocurrió un día después de que el DOGE llevó a cabo una operación similar en el Departamento del Tesoro, obteniendo acceso a información delicada que incluía los sistemas de pago de clientes del Seguro Social y el Medicare. The Washington Post informó que un alto funcionario del Tesoro renunció debido a que el equipo de Musk accedió a información delicada.
Musk formó el DOGE en cooperación con el gobierno de Trump, con el objetivo declarado de encontrar maneras de despedir a trabajadores, recortar programas y reducir regulaciones federales.
Usaid, cuyo sitio web desapareció el sábado sin explicación, ha sido una de las agencias federales más atacadas por el gobierno de Trump, en medio de una creciente ola de medidas para reducir el gobierno federal y muchos de sus programas.
El gobierno de Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, han impuesto una congelación sin precedente en la asistencia extranjera, lo cual ha paralizado gran parte de los programas humanitarios, de desarrollo y de seguridad de Usaid en todo el mundo –por lo que organizaciones de ayuda se han obligado a despedir a miles de personas–, y han ordenado tomar licencias y permisos que han diezmado el liderazgo y el personal de la agencia en Washington.
Estados Unidos es, por mucho, el mayor donante mundial de ayuda humanitaria. Usaid administra miles de millones de dólares en asistencia humanitaria, de desarrollo y de seguridad en más de 100 países.
Peter Marocco, quien regresa al gobierno luego de trabajar en el primer mandato de Trump, fue un líder en la ejecución del cierre. Empleados de Usaid dicen creer que extraños con insignias de visitantes que hacen preguntas a los empleados dentro de la sede de la agencia en Washington son miembros del equipo DOGE de Musk.
La senadora demócrata Elizabeth Warren señaló en una publicación que Trump estaba permitiendo que Musk accediera a información personal de la gente y suspendió el financiamiento del gobierno.
Israel lanza operación militar sobre Cisjordania reocupada
Mahmoud Abbas pide sesión del Consejo de Seguridad contra el asedio
▲ Columnas de humo se levantan en el campo de refugiados de Jenín luego del ataque de Israel.
Foto Ap
Afp, Ap y Europa Press
Periódico La Jornada Lunes 3 de febrero de 2025, p. 26
Jenín. Israel llevó a cabo ayer una gran operación militar en el norte de Cisjordania reocupada y destruyó varios edificios, indicó el ejército, que también informó sobre la eliminación de más de 50 terroristas y un centenar de detenciones en ese territorio desde el pasado día 14.
Como parte de la operación antiterrorista, el ejército israelí destruyó hace poco varios edificios en Jenín que utilizaban los terroristas, agregaron las fuerzas armadas. Mientras, reporteros de la agencia Afp dieron a conocer que la ciudad y un campo de refugiados aledaño se vieron sacudidos por varias explosiones que provocaron columnas de humo.
El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, pidió convocar a una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas para detener la agresión israelí contra el pueblo palestino, la destrucción de bloques enteros de viviendas por las fuerzas de ocupación en los campamentos de Jenín y Tulkarem y los bombardeos contra decenas de casas, de acuerdo con un comunicado oficial.
El 21 de enero, dos días después del alto el fuego en Gaza, el ejército israelí lanzó una ofensiva en Cisjordania denominada Muro de Hierro, destinada a expulsar a los grupos armados palestinos Hamas y Yihad Islámica de Jenín.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, confirmó que en su reunión con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hablará acerca de la victoria sobre Hamas, contrarrestar a Irán y expandir las relaciones diplomáticas con los países árabes.
En un comunicado publicado antes de su partida a Washnington, el premier también indicó que se discutirá la liberación de todos nuestros rehenes, además de trabajar juntos para fortalecer la seguridad, ampliar el círculo de paz y lograr una era notable de armonía a través de la fuerza.
En tanto, la fiscalía israelí comunicó, en carta enviada a una diputada de la oposición, la apertura de una investigación penal contra Sara Netanyahu, esposa del premier, bajo la presunción de intimidar a testigos y, en términos generales, interferir en la causa por corrupción abierta contra su marido.
Esta notificación es importante para el control parlamentario, el sistema judicial y el estado de derecho, reaccionó Naama Lazimi, legisladora del Partido Demócrata y ex militante del partido Laborista, en su cuenta de X.
No me callaré, no me rendiré y no permitiré que se entierre este asunto. Se hará justicia y velaremos por que así sea, sentenció.
Concretamente, la policía busca confirmar si, como aseguró un reportaje de investigación del Canal 12 de la televisión israelí, Sara ordenó en su momento a la fallecida ayudante de su marido, Hanni Bleiweiss, orquestar una campaña de difamación contra Hadas Klein, testigo clave en uno de los casos de corrupción en los que está implicado Benjamin Netanyahu.
Al primer ministro se le señaló en tres causas por una batería de delitos, entre ellos el de fraude o aceptación de sobornos, de los que, aseguró, forman parte de una persecución política.

