Asegura que en caso de ser asesinado por Irán, ya dejó la orden de borrar a ese país // ¿Alguien cree que 10 mil soldados en cada frontera detendrán el flujo del fentanilo?, preguntan analistas // Legislador presenta proyecto de ley para permitirle un tercer mandato
▲ El odio nunca hará grande a Estados Unidos, se lee en la pancarta de un manifestante frente al Ayuntamiento de Los Ángeles.Foto Afp
Jim Cason y David Brooks Corresponsales
Periódico La Jornada Miércoles 5 de febrero de 2025, p. 21
Washington y Nueva York. El show de Donald Trump inició su tercera semana en el poder con el mismo torbellino de acciones, incluida una cena de Estado con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y nuevas órdenes ejecutivas para aislar aún más a los palestinos y a Irán, sugerencias de que la única opción que queda en Gaza es expulsar a todos los palestinos, y una advertencia al azar del mandatario de que, en caso de que sea asesinado por el régimen en Teherán durante su presidencia, ha dejado órdenes militares para obliterar a ese país.
Entre más amenazas de continuar con purgas, despidos y clausuras de diversas partes del gobierno federal, la Casa Blanca también ha tenido que responder a declaraciones de Darren Beatie, seleccionado por Trump al cargo de subsecretario de Estado para diplomacia pública bajo el mando del secretario de Estado, Marco Rubio, el primer latino en ocupar ese puesto. En octubre de 2024, Beatie escribió en X: hombres blancos competentes tienen que estar a cargo si quieres que las cosas funcionen, afirmación que seguramente será abordada durante su proceso de ratificación en el Senado y que obviamente debe incomodar a su nuevo jefe; tal vez será una buena prueba de su talento en diplomacia pública.
En enormes segmentos de la masiva burocracia federal se llevan a cabo cambios, y casi todos se sienten amenazados. El primer cuate del presidente y hombre más rico del planeta, Elon Musk, designado para un nuevo puesto inventado encargado de reducir la burocracia federal, comenzará este fin de semana a desmantelar la Usaid. Pasamos el fin de semana alimentando a la Usaid con la trituradora de madera, publicó en X. En la Casa Blanca, Trump enfrenta nuevas preguntas sobre el poder de Musk para despedir a miles de empleados del gobierno, cerrar edificios gubernamentales y tomar el control de las computadoras que distribuyen los fondos gubernamentales.
Caos es la palabra más frecuentemente asociada con esta presidencia. Él florece en el caos, florece en la incertidumbre, comentó John Feeley, ex embajador en Panama, quien también fue subjefe de la embajada de Estados Unidos en México, al New York Times. No necesita tener una forma de medir. Cometes un error si piensas que él está ahí sentado con una hoja de cálculo. No lo está. Está sentado ahí revisando titulares (de prensa).
Pero, la pregunta es ¿qué quiere Trump? Amenaza con aranceles a sus socios más cercanos, pero cuando México y Canadá aceptan tomar medidas modestas, Trump suspende los aranceles y declara victoria. Es una batalla de percepción más que de sustancia, si se examina lo que ocurrió en esta pugna tricontinental. Trump dice que obtuvo el compromiso de enviar 10 mil militares mexicanas a la frontera, y 10 mil elementos llamados personal de primera línea a la frontera sur de Canadá. ¿Alguien cree realmente que 10 mil soldados más detendrán el flujo de fentanilo hacia Estados Unidos?
Todo indica que el video, la fotografía, el anuncio dramático es la táctica. En televisión y fotografía la instrucción de directores y productores suele ser: muestra, no cuentes; es decir, no digas que algo va a pasar, muestra lo que está pasando; la imagen es más importante que algún contenido explicativo. Todo lo que hizo Trump en sus primeros días de gobierno quedó grabado en videos y fotografías distribuidas por la Casa Blanca y sus aliados.
Redadas de migrantes, deportaciones en aviones militares, soldados llegando a la frontera, el cierre de puertas de agencias federales que quiere clausurar. La política como espectáculo. Por eso, en una de las primeras redadas de inmigrantes, la recién estrenada secretaria de Seguridad Interna, Noem Kristi, se vistió de camuflaje militar, con chaleco antibalas, junto con agentes de la agencia de control migratorio, ICE, y de la DEA en un operativo en el Bronx en Nueva York, pero asegurando que, para la foto, estaba maquillada. En Chicago, las autoridades invitaron a una personalidad de televisión, el llamado Dr. Phil, para participar en redadas ahí. El show era más importante que los operativos (sólo capturaron a dos inmigrantes en Nueva York y poco más en Chicago).
Hasta los participantes sospechan que son sólo actores en un espectáculo. Los soldados enviados a la frontera hace una semana ya se preguntan: ¿qué estamos haciendo aquí? ¿Nos enviaron sólo para poner alambre de púas en la televisión? A la vez, los legisladores parecen saber que hay muy pocas posibilidades de que el Congreso apruebe los 80 mil millones de dólares necesarios para deportar a un millón de inmigrantes indocumentados, el número prometido por Trump.
Muchas de las maniobras de la Casa Blanca –cierre de agencias federales, anular el derecho al asilo y proceso debido para inmigrantes, la revocación de ciudadanía por nacimiento garantizada por la Constitución– serán impugnadas en los tribunales. Pero si llegan hasta una Suprema Corte controlada por conservadores, nadie sabe si Trump logrará su deseo de rehacer al gobierno.
El objetivo más importante parece ser aumentar el poder de la presidencia y, en particular, de este presidente. En los últimos 30 años, la tan celebrada división de poderes en Estados Unidos entre la presidencia, el Congreso y los tribunales se ha debilitado sustancialmente y ahora la intención clara es proceder a crear un sistema más presidencialista ¿o tal vez la jugada es ya nunca ceder el poder? Por cierto, un legislador trumpista ya ha presentado un proyecto de ley para permitir al mandatario un tercer mandato.
¿Pero es poder para un solo individuo, o por un proyecto, o para un grupo de personas? El senador Bernie Sanders, entre otras figuras reconocidas, alertan que, con Trump, Estados Unidos se está convirtiendo en una oligarquía. Otros perciben sólo un deterioro político, y otros más que es una nueva fase de expansionismo estadunidense (señalan Groenlandia, el canal de Panamá y ahora Gaza) bajo un populista de derecha. Y la pregunta sobre qué quiere, también conlleva la pregunta sobre cómo responder. Por ahora, esa respuesta –más allá de denuncias, intentos para frenar algunas de las medidas y órdenes del presidente en los tribunales y en la legislatura, y algunas protestas esporádicas– aún está por verse.
Ha puesto a todos a la defensiva
Trump, a pesar de que no goza del apoyo mayoritario del pueblo y, de hecho, es el primer presidente en tener menos de 50 por ciento de aprobación al iniciar su periodo (tiene 47 por ciento), según Gallup, ha logrado poner a casi todos a la defensiva y hasta atemorizados, y para él, eso es un triunfo.
La era de oro que promete, literalmente, es para otros el fin de la democracia estadunidense. Paul Krugman, el economista Premio Nobel y crítico liberal de Trump, escribe que cuando las democracias mueren, el gran empresariado e individuos ricos frecuentemente juegan un papel crucial en su fallecimiento. Ofrecen al autócrata con apoyo financiero; su control de o influencia en los medios de noticias aseguran que reciba cobertura favorable mientras sus opositores son atacados. Afirma que lo hacen porque están esperando ser recompensados con políticas que beneficien sus intereses, pero por no estudiar la historia, no se dan cuenta que eventualmente queda claro que ellos no son dueños del dictador que han ayudado a instalar; él es dueño de ellos.
EU será dueño de Gaza; la franja ya no es lugar para los palestinos, afirma Trump
No descarta enviar tropas al enclave //Netanyahu sonríe y elogia las ideas frescas del jefe de la Casa Blanca
▲ El presidente estadunidense, Donald Trump, recibió ayer en la Casa Blanca al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.Foto Afp
▲ A La Haya, dice un cartel con la imagen del gobernante israelí, ayer en una movilización en repudio a su presencia en Washington.Foto Afp
Ap, Afp, Reuters y Xinhua
Periódico La Jornada Miércoles 5 de febrero de 2025, p. 24
Washington. Al reiterar que los 1.8 millones de palestinos de la franja de Gaza deben ser desterrados, el presidente estadunidense, Donald Trump, proclamó ayer: nos adueñaremos del enclave costero, y añadió: no creo que la gente deba volver a Gaza... A todas las personas con las que he hablado les encanta la idea de que Estados Unidos posea ese terreno.
No descartó desplegar tropas en el territorio de Palestina, dijo que imagina convertir ese territorio en la Costa Azul de Medio Oriente, y pronosticó que aportará una gran estabilidad a la región.
Al presentar lo que la agencia Ap calificó de propuesta descarada, en conferencia de prensa con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el magnate advirtió que “Estados Unidos se hará cargo de la franja de Gaza.
Nos adueñaremos (del enclave) y seremos responsables de desmantelar todas las peligrosas bombas sin detonar y otras armas que hay en el lugar, nivelaremos el terreno y vamos a deshacernos de los edificios destruidos, a crear desarrollo económico que proporcione una cantidad ilimitada de empleos y viviendas para la gente de la zona, haremos un trabajo real, algo diferente.
Más temprano señaló que los palestinos no tenían otra opción que abandonar el enclave debido a la devastación causada tras 15 meses de feroces bombardeos lanzados por Israel que mataron a más de 47 mil 700 palestinos e hirieron a más de cien mil.
Insistió en que Jordania y Egipto deben acoger a los palestinos que habitan en Gaza, propuesta que ambos países han rechazado.
En la conferencia de prensa, tras un encuentro en la Casa Blanca con el premier israelí, a pregunta de quién viviría en Gaza, Trump respondió que la franja podría convertirse en un hogar para la gente del mundo.
También le inquirieron si está dispuesto a enviar tropas estadunidenses para llenar el vacío de seguridad en Gaza, y no lo descartó. Si es necesario, lo haremos. Vamos a hacernos cargo de esa paz, vamos a desarrollarla, a crear miles y miles de puestos de trabajo. Y será algo de lo que todo Medio Oriente podrá estar muy orgulloso. Si Estados Unidos, con su estabilidad y su fuerza, se apropia de ello, diría que seremos grandes guardianes de algo que es muy fuerte, poderoso y bueno para la zona, no sólo para Israel, expuso.
Veo una posición de propiedad a largo plazo, y veo que aportará una gran estabilidad quizá a todo Medio Oriente, declaró Trump a los periodistas en la Sala Este de la Casa Blanca.
No fue una decisión tomada a la ligera. A todas las personas con las que he hablado les encanta la idea de que Estados Unidos posea ese terreno y lo desarrolle... será magnífico.
Trump, ex promotor inmobiliario, indicó que ha estudiado el asunto de cerca, durante muchos meses, y reiteró su propuesta de que los gazatíes se trasladen a un nuevo lugar proporcionado por una o más naciones de Medio Oriente.
Quiero decir que están ahí porque no tienen alternativa. ¿Qué es lo que tienen? Ahora mismo es un montón de escombros, dijo el magnate momentos antes de recibir a Netanyahu.
El republicano planteó la cuestión como un asunto humanitario, al alegar que era imposible creer que alguien quisiera permanecer en el territorio desgarrado por la guerra.
¿Por qué querrían volver? El lugar ha sido un infierno, sostuvo Trump, al ignorar a un periodista que gritó: porque es su hogar.
Un buen pedazo de tierra fresca
En lugar de Gaza, sugirió que se proporcionara a los palestinos un buen pedazo de tierra fresca y hermosa para vivir.
Pero en repetidas ocasiones, Trump dejó claro que no veía un mundo en el cual los palestinos volvieran a Gaza.
No creo que la gente deba volver ahí. Creo que Gaza ha sido muy des afortunada para ellos, y remató: Gaza no es lugar para vivir.
Netanyahu sonreía mientras el jefe de la Casa Blanca hablaba y añadió que Trump estaba pensando fuera de la caja, con ideas frescas y estaba mostrando voluntad de traspasar el pensamiento convencional.
El líder israelí, quien enfrenta un juicio por corrupción en su país, acusado de que intercambió favores con magnates de los medios y asociados adinerados, viajó a Washington para abordar con Trump la siguiente fase del alto el fuego en Gaza, el presunto programa nuclear de Irán y el acuerdo de normalización entre Israel y Arabia Saudita.
Es el primer viaje de Netanyahu fuera de Israel desde que la Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto en noviembre para él, su ex ministro de Defensa y el jefe militar de Hamas por crímenes de lesa humanidad durante la guerra en Gaza.
En tanto, Abu Zuhri, alto mando del grupo islamita Hamas, advirtió que la iniciativa de Trump para desterrar a los gazatíes es una receta para crear caos y tensión en Medio Oriente. Nuestra gente en Gaza no va a permitir que estos planes ocurran, y exclamó: Lo que se requiere es el fin de la ocupación y de la agresión a nuestra gente, no expulsarlos de su tierra.
El genocidio anunciado
El presidente Donald Trump ofreció una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en la que fue más explícito que nunca en torno a sus planes de llevar adelante una limpieza étnica completa de la franja de Gaza. Para el magnate, la solución a décadas y décadas de muerte perpetrada por Israel es confinar a los 2 millones 400 mil gazatíes en pedazos de tierra repartidos entre Egipto y Jordania, convertir su territorio ancestral en propiedad de Estados Unidos y convertirla en la Riviera de Medio Oriente, un desarrollo económico que proporcionará un número ilimitado de empleos y viviendas para la gente de la zona. Dado que en su plan los palestinos estarán a cientos de kilómetros de distancia, por gente de la zona pareció referirse a los colonos sionistas que desde 1948 pugnan por la desaparición de Palestina.
Preguntado por un periodista acerca de si llevará a cabo un desplazamiento forzoso, repitió la mentira de que a los palestinos les encantaría irse, un bulo desmentido por los miles de personas que retornaron a los solares donde estuvieron sus hogares antes de ser arrasados por las bombas y los tanques israelíes tan pronto se acordó un alto al fuego. No omitió una exhibición de insensibilidad al decir que Gaza es un gran montón de escombros en este momento e interpelar a su interlocutor con un ¿has visto las fotos?, como si tal devastación hubiese sido causada por un terremoto y no por el hombre que tenía a su lado.
Netanyahu correspondió al espaldarazo al genocidio que encabeza reiterando que Trump es el mejor amigo que Israel ha tenido en la Casa Blanca y agradeciéndole la entrega de bombas de 900 kilogramos bloqueada por el ex presidente Joe Biden en uno de sus escasos actos de contención de la barbarie israelí. Estos artefactos dejan cráteres de más de 12 metros de diámetro, pueden matar o herir a personas ubicadas a más de 300 metros de distancia, y son consideradas las principales responsables de la masacre de mujeres, niños y ancianos en el territorio palestino densamente poblado.
En este sentido, cabe recordar que su compromiso con el sionismo es uno de los pocos ámbitos en los que los amagos del magnate no constituyen simples alardes propagandísticos ni estrategias de presión, sino que se traducen en hechos incluso más nocivos que las palabras. En su primera administración, Trump usó todo su poder para destruir cualquier perspectiva de paz basada en el derecho internacional, el diálogo y la justicia al mover la embajada de Washington de Tel Aviv a Jerusalén, auspiciar el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Israel y países musulmanes gobernados por autocracias, cerrar la sede de la Organización para la Liberación de Palestina en la capital estadunidense, así como apoyando el robo de tierras palestinas en Cisjordania.
En su primera batería de medidas al volver a la Casa Blanca, revocó sanciones a colonos terroristas y organizaciones sionistas en la Cisjordania ocupada, y ahora ha descorrido cualquier disimulo que pudiera quedar en lo que siempre ha sido la intención de Israel: el fin del pueblo palestino como entidad cultural y política, acompañado con el exterminio físico de quienes se resisten a abandonar su identidad y sus territorios.
De manera escalofriante, los preparativos para la limpieza étnica no se encuentran en documentos confidenciales o en conspiraciones sigilosas, sino que se anuncian al mundo en conferencias de prensa como si se tratase de la inauguración de un puente o la develación de un monumento. Nunca un crimen de Estado se había publicitado tan abiertamente, por lo que la comunidad internacional no podrá alegar ignorancia si en pleno siglo XXI se perpetran y transmiten en tiempo real atrocidades que la humanidad creía confinadas a la centuria anterior.


