Emir Olivares y Alonso Urrutia
04 de febrero de 2025 13:16
Ciudad de México. La pausa arancelaria de un mes da tiempo a México para dialogar y convencer a la administración de Donald Trump que la relación comercial fortalece a América del Norte frente a otras regiones del mundo, asevero la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
En un encuentro con empresarios en Palacio Nacional, la mandataria pidió a la iniciativa privada a acelerar el Plan México.
Aprovechó el acto para agradecer al sector empresarial el apoyo que le brindaron a lo largo del fin de semana, luego que el magnate impusiera aranceles de 25 por ciento a exportaciones mexicanas, pues la comunicación de respaldo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), junto a las de otros sectores, le dieron fortaleza durante la llamada que sostuvo ayer con su homólogo estadunidense, donde acordaron la pausa en las tarifas por un mes.
“¿Qué ganamos ahora? Pues ese mes y, por supuesto, el diálogo que era finalmente lo que nosotros estábamos buscando, convencer al gobierno de Estados Unidos, al Presidente, que lo mejor siempre es dialogar con su socio comercial.
“¿De qué tenemos que convencer? Primero, que somos la región con mayor potencial de todo el mundo. Que no es que un país subsidie a otro, sino que somos socios, que eso nos da una fortaleza enorme frente a otras regiones del mundo”.
Añadió que también se obtuvo el analizar qué es lo que se planteará exactamente y el seguir fortaleciendo la economía nacional.
Celebró que pese a la decisión que había anunciado el presidente estadunidense, el peso se colocó poco arriba de 21 pesos por dólar. “Estaba en comunicación con el secretario de Hacienda (Rogelio Ramírez de la O): ‘¿Hasta dónde crees que pueda llegar? (le preguntaba). Ya no les voy a decir porque no es el caso, pero la verdad es que nos sentimos muy contentos cuando abrieron los mercados asiáticos de la fortaleza de la economía mexicana. La verdad somos un país muy fuerte, con una economía muy fuerte y en parte por la cercanía y el tratado, pero también por lo que somos nosotros”.
Por ello, convocó a la iniciativa privada a continuar trabajando juntos y seguir fortaleciendo el Plan México.
“Habrá cosas en las que no estemos de acuerdo, y tampoco pasa nada, para eso es la democracia, pero vamos a poner hacia delante y más en un momento tan importante donde nos necesita México. Todas y todos los y mexicanos en lo que estamos de acuerdo y en la construcción de este gran país en el desarrollo de este gran país del que estamos todas y todos orgullosas y orgullosos de pertenecer. Así que hoy lo que les quiero decir es: ¡Que viva México!”.
Previamente, el titular de la Secretaría de Economía (SE), Marcelo Ebrard Casaubón, explicó lo sucedido ayer durante la llamada entre Sheinbaum y el magnate.
“¿Qué pasó ayer? Porque para eso es la reunión, para informarles en primer lugar. Bueno, miren, a mí no me gustan mucho la adulación. Nunca he sido un adulador. Pero lo que vimos ayer es una mujer de Estado, y lo que ella logró merece nuestro mayor reconocimiento, porque se veía muy difícil”.
Y es que, enfatizó, la expectativa era un 90 por ciento a que sí se amanecía este martes con las tarifas decretadas por el mandatario estadunidense y sólo 10 por ciento que se lograría abrir una negociación
“Y lo logro la doctora Sheinbaum. Estamos en buenas manos. Y tenemos que apoyarla irrestrictamente más que nunca en este momento. En el mes que viene y en los próximos años, porque tenemos que redefinir nuestra relación económica con Estados Unidos. Ya no es lo que era”.
En las negociaciones comerciales con Washington, planteó el secretario, se sabrá encontrar el camino, pues México es el mejor socio que tiene Estados Unidos.
En los diálogos, agregó, se hará ver a la contraparte por qué la economía de México es importante para la de Estados Unidos. “El volumen, el tamaño, la intensidad, la integración y las posibilidades de futuro para Estados Unidos y para México. Éste es el punto uno, es primer paso”.
Por ello, exhortó al sector empresarial a acompañar al gobierno mexicano a estas negociaciones:
“Los invitamos, ya no necesariamente en el modelo antiguo, o anterior del cuarto de junto, pero vamos a tener que trabajar sector por sector, muy a detallado, en lo que queremos proponer. Porque lo que ganó nuestro presidenta ayer es la posibilidad de que México proponga sin aranceles en acción. Gran cosa. Vamos a poder proponer y persuadir, convencer.
“Y bueno, eso es lo que se ganó ayer. Entonces, vamos a trabajar con ustedes para ese propósito. Sector por sector, y lo haremos a partir de ya. De hecho, hay un diálogo muy cercano, pero ahora mismo tenemos prisa. Tenemos un mes y cada día que pasa cuenta. Así que vamos a meterle con todo”.
Ebrard transmitió a los representantes de la iniciativa privada un mensaje de la presidenta Sheinbaum: “Me pidió que les invitara para acelerar el avance de lo que tiene que ver con el Plan México. Y el Plan México parte de un punto. La resolución, la decisión, de acelerar muchas medidas que ustedes ya conocen, para aumentar nuestro contenido nacional, de que nuestra plataforma productiva crezca rápidamente, de aumentar la inversión”.
La instrucción de la mandataria, dijo el funcionario, fue que en primer ligar se empiece por recuperar el orgullo de lo “Hecho en México”, a lo que calificó como el basamento, el orgullo nacional y el reconocimiento de las capacidades de los mexicanos.
El presidente del CCE, Francisco Cervantes, ratificó la disposición del empresariado de asumir la tarea de apoyar a México en los espacios de diálogo, negociación y cooperación que se abran en materia comercial con Estados Unidos y Canadá.
“Cuenta usted en estos momentos y siempre con el decidido apoyo del sector empresarial mexicano”, expresó el dirigente.
Agregó que el sector empresarial se ha preparado para la revisión comercial de América del Norte y también alrededor del T-MEC, a revisarse en 2026.
Pues por un lado, dijo, los empresarios mexicanos mantienen "un clima armonioso" de intercambio con sus contrapartes de Estados Unidos y Canadá; y por el otro están preparados para trabajar en la consolidación del Plan México.
Quinto centenario de la otra reforma religiosa del siglo XVI
Carlos Martínez García / III y última
Su opción religiosa, contraria a la simbiosis Iglesia oficial-Estado, convirtió a los anabautistas en disidentes políticos. Así sucedió, por ejemplo, inicialmente en Zúrich, Suiza, a partir de enero de 1525 y después en otros territorios católicos o de las distintas ramas de la Reforma clásica.
Aunque los anabautistas ya padecían persecuciones y hasta penas de muerte, el panorama se tornó más sombrío para ellos a partir del 4 de enero de 1528, cuando Carlos V decretó la pena máxima en su contra y elevó la misma a ley imperial el 23 de abril de 1529. Con anterioridad al decreto del monarca y todavía después los anabautistas lograron refugiarse en Estrasburgo donde, si bien no podían tener reuniones públicas sí las llevaban a cabo en privado, de esto tenían conocimiento las autoridades civiles y religiosas, pero decidieron no intervenir para terminar con ellas.
Los reformadores Wolgang Capito y Martín Bucero no estaban de acuerdo con varias posturas de distintos grupos anabautistas que se refugiaron en Estrasburgo; sin embargo respetaron que permanecieran en la ciudad. En 1533 entre las autoridades crecía la inquietud por declarar una fe oficial y obligatoria en el territorio. El 3 de marzo de 1534 recayó sobre los anabautistas la pena de proscripción. La orden decretaba el destierro contra los extranjeros de esa fe, mientras a los ciudadanos que tuvieran la misma creencia se les extendió un plazo de 14 días para salir. Si abjuraban de sus creencias podrían permanecer en Estrasburgo.
Leupold Scharnschlager, originario del Tirol, Austria, se presentó ante el concejo y el 16 de junio de 1534 expuso, a nombre de un grupo de anabautistas, un escrito en el que justificaba las creencias de los amenazados con expulsión: Llamamiento a la tolerancia dirigido al concejo municipal de Estrasburgo. Para empezar el contraste era muy claro: un trabajador (aunque con recursos por el producto de la venta de sus propiedades en Hopfgarten) se enfrentaba a consumados teólogos. Esta desigualdad no era una excepción, desde el rompimiento en Zúrich de los primeros anabautistas con Ulrico Zuinglio, en enero de 1525, quedó constancia de que el de los rebautizadores era un movimiento popular y que en su seno se congregaban personas sencillas que con Biblia en mano se atrevían a desafiar a los doctores en teología.
Leupold inició su alegato con la idea de que era contradictorio querer juzgar las cuestiones de la fe a través del poder de la espada temporal. Argumentó ante los concejales que, si eran cristianos, como ellos sostenían, e iban a tomar una decisión sobre temas de la fe, entonces tendrían que poner en práctica el modelo pastoral establecido por el apóstol Pedro: Ruego a los ancianos que están entre ustedes que apacienten la grey de Cristo que está entre ellos, y que cuiden de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no como teniendo señorío sobre la herencia (1 Pedro 5:1). Leupold les hizo una recomendación: “Los exhorto ante Dios, por su conciencia –en la medida en que deseen y esperen salvarse– que sepan comportarse de conformidad con ese deseo de guardarse de la tiranía”. Confundir un papel con otro, o juntar los dos en un mismo cargo (autoridad política/autoridad eclesiástica), les recordaba el jabonero tirolés, trastocaba indebidamente la enseñanza del Nuevo Testamento.
La postura anabautista, sobre sólo bautizar discípulos comprometidos, necesariamente hizo de los disidentes enemigos del orden eclesiástico y político dominante en un territorio determinado, ya fuese católico o protestante. Así pasó por todas partes en las que los poderes religiosos y civiles estaban imbricados, unión que no dejaba espacio para expresión de creencias distintas a la oficial, y protegida por el poder de las armas. En el caso que estamos tratando, el de Estrasburgo, cuando los anabautistas no quisieron sujetarse a la disposición del concejo de la ciudad, en el sentido de que todos los infantes debían ser bautizados y prefirieron el destierro. Una convicción teológica los convirtió en disidentes políticos.
El arma de los anabautistas, puntualizó Scharnschlager, era la persuasión, no la fuerza de la violencia. Incluso afirmó que la cuestión no era qué parte tenía la mayoría ciudadana de su lado, y con ello establece lo que en lenguaje moderno de derechos humanos hoy llamamos derechos de las minorías: Aun cuando yo y los míos fuéramos 100 mil en la ciudad, sería mejor para nosotros, ante Dios, que nos alejáramos o que nos dejáramos expulsar antes de expulsarlos a ustedes con violencia y provocar así grave escándalo contra el amor de Dios (aunque so pretexto del mismo). Si tienen cristianos ojos del espíritu comprenderán lo que digo.
Leupold Scharnschlager exhortó a las autoridades para que meditaran sobre las palabras expuestas por mí y los míos, tómenlas en cuenta y [concédannos] su misericordia, a los que hemos huido de la intolerancia del papado para refugiarnos entre ustedes, permítannos que saboreemos en la honra el pan ganado con nuestras manos. Déjennos vivir y habitar entre ustedes, en su ciudad, libres en la fe y sin violencias ni presiones sobre nuestra conciencia, en asuntos del alma.
Las autoridades prohibieron la permanencia de los anabautistas en Estrasburgo. Ellos se dispersaron por Europa y defendieron la libertad de conciencia.