viernes, 14 de febrero de 2025

Mucho odio en poco tiempo.

Fernando Buen Abad Domínguez
Donald Trump intoxicó al mundo con torrentes nuevos de odio propio y ajeno, destilado por él y sus esbirros e inyectado con las aberraciones que él piensa y hace. Intoxicó, en tiempo récord, al planeta con amenazas, sanciones e injurias de todo pelaje. Ensució los imaginarios con su palabrerío soez de mafioso inmobiliario, ignorante y petulante. Cada una de sus ideas hiede nazifascismo. ¿Es un plan de guerra cognitiva? ¿Será esto obra de sus asesores de imagen? Es odio disfrazado de revolución cultural que se vuelve nazifascista y culpa a los pobres y a los inmigrantes de las crisis sociales y económicas, provocadas por el propio neoliberalismo, mientras refuerza las estructuras de privilegio de las élites. Artimaña para distorsionar el conflicto de clases y presentarlo como odio horizontal entre sectores de la clase trabajadora. Ese odio de Trump, abigarrado y multifacético, con retóricas de identidad narcisista, proyecta amenazas y jerarquías simbólicas venenosas para perpetuar la hegemonía capitalista.
Tal odio que supura Trump proviene de una mentalidad que se autoerotiza con arrogancias mercantiles, fanatismo e individualismo fermentados entre mercaderes de estilo confrontacional y provocador. Trump disfruta su lenguaje de odio siempre ofensivo, racista, misógino o xenófobo, especialmente contra los inmigrantes a quienes estigmatiza con apodos despectivos y acusaciones de violadores y criminales. Es un odio rentable para imponer restricciones a ciudadanos de múltiples países y separar a familias en las fronteras sometiéndolas a condiciones inhumanas, como las de los centros de detención. Odio rentable hasta para retirarse del Acuerdo de París y contra la ciencia climática. Odio incluso contra las instituciones democráticas burguesas.
Odio y narcisismo empecinado en atribuirse éxitos inexistentes, mientras rinde pleitesía a sus amigos supremacistas blancos que odian, como él, al multiculturalismo. Odio atesorado por sus mafias de clase, infestadas con el nacionalismo empresarial del América primero. Es odio con estilo personal de magnate caprichoso en franca ruptura con los principios de la democracia burguesa, odio macerado a lo largo de su carrera empresarial y su retórica exagerada hinchada con desprecio.
Además, odio hacia ciertas organizaciones internacionales y países con los que sostiene dependencias económicas clave. Odio a Naciones Unidas, a la Organización Mundial de la Salud. Odio a China, acusándola de prácticas comerciales desleales y de ser responsable de la propagación del covid-19. Odio incluso contra Meryl Streep, a quien insultó calificándola de sobrevalorada tras sus críticas en los Globos de Oro. Se trata, pues de un odiador serial que mezcla sus perversiones personales, sus manías empresariales mafiosas y conveniencias polarizadoras para sumar seguidores a quienes engaña con palabrerío de justiciero defensor de los intereses del sistema, siempre y cuando le deje ganancias. Un análisis semiótico del odio de clase que expresa Trump hacia los sectores populares debe explorar también las fuentes ideológicas que alimentan cierta semántica del poder y sus retóricas deleznables en el marco de un desprecio social realmente inaceptable. Aunque no se lo puede (o se lo quiere) condenar judicialmente, su palabrerío permite analizarlo desde una perspectiva ética para sancionarlo moralmente.
Desde una óptica semiótica crítica, es evidente que el odio que Trump segrega es incluso altamente tóxico para su propio clan mercenario porque busca afirmarse como baluarte de admiración burguesa y poder represivo capaz de eclipsar el ego de sus compinches y eso es ciertamente peligroso para ellos y para sus pueblos. Hay que ver el espectáculo macabro entre los egos de mafias en Chicago entrados los albores del siglo XX. Porque es odio de clase que sale de una dictadura ideológica inventada para perpetuar las jerarquías económicas individualistas más aberrantes. Es la moral del amo erigida como fanatismo de méritos personales para despreciar a quienes no encajan en el ideal capitalista, odio contra las clases trabajadoras, contra los inmigrantes y los sectores empobrecidos. Fábrica de sentido para odiar al otro y reforzar una identidad de plutócratas con desprecio hacia los pueblos, especialmente si desarrollan pensamiento crítico y organización transformadora. Es odio de clase que Trump exuda, como si fuese un triunfo moral, para exacerbar un retroceso civilizatorio abrumador parido por la extrema derecha.
Esa práctica de infestar con odio a las sociedades, bajo el disfraz de una revolución cultural, tiene consecuencias inimaginablemente peligrosas, en especial cuando ese odio responde a intereses de la industria militar, las mafias bancarias y las jaurías mediáticas, represores todos que se ocultan tras un discurso de libertad o democracia. Ese odio burgués disfrazado de revolución cultural no es otra cosa que la explotación económica que maquilla las contradicciones del capitalismo. Es odio destilado desde las élites que impregnan a los pueblos valores de casta criminal como ejemplo edificante del individualismo extremo, del culto al consumismo y la competencia feroz. Odio institucionalizado para justificar medidas autoritarias, para la deshumanización y la pérdida de solidaridad. Para desorganizarnos y desmoralizarnos, para destruir los lazos de solidaridad.
Hay que desentrañar, semióticamente el modo en que Trump inyecta odio como herramienta para dividir, alienar y desviar las luchas populares, y cómo, en contraposición, se puede construir una praxis revolucionaria basada en la solidaridad, la conciencia de clase y la emancipación colectiva. Ese odio de Trump no es un fenómeno espontáneo ni aislado, es expresión de la lucha de clases. Odio disfrazado de revolución cultural para mantener el control social, en una guerra contra toda transformación que surge de la organización revolucionaria de las bases. Guerra ideológica para combatir los programas políticos populares contra la burguesía. Para nosotros es crucial una semiótica crítica del odio burgués, pero que sea capaz de recuperar el espíritu emancipador de las revoluciones basadas en la lucha real de los pueblos por la justicia social, la solidaridad y la superación de las contradicciones del sistema capitalista. Porque neutralizar y combatir el odio de Trump no puede provenir de la imitación, sino desde una praxis que dignifique la vida y combata las raíces estructurales económicas e ideológicas de la desigualdad. No podemos quedarnos cruzados de brazos. Está muy claro.

Formaliza EU aranceles recíprocos
▲ El primer ministro indio, Narendra Modi, se reunió en Washington con el presidente Donald Trump.Foto Afp
Afp, Reuters y Ap   Periódico La Jornada
Viernes 14 de febrero de 2025, p. 17
Washington. El presidente estadunidense Donald Trump presentó el jueves su plan para imponer aranceles recíprocos, para igualarlos a los impuestos que otros países cobran por importaciones, abriendo un nuevo frente que deja al mundo al borde de una guerra comercial.
Durante la firma del documento en el que instruye a su equipo imponer las tarifas a aliados y rivales de Estados Unidos también declaró que los aranceles a los automóviles vendrán pronto.
Si nos imponen un arancel o un impuesto, nosotros les imponemos exactamente el mismo nivel de arancel o impuesto, así de sencillo, afirmó en la Oficina Oval de la Casa Blanca. Reconoció que los precios podrían subir como consecuencia de los aranceles recíprocos, pero dijo que acabarían bajando en un tiempo.
El mandatario republicano ha insistido en que sus nuevos aranceles nivelarían el campo de juego entre los fabricantes estadunidenses y los competidores extranjeros, pero analistas advierten que utiliza la medidas arancelarias como medio de presión y que pueden desencadenar la inflación, ya que los aranceles los pagan los importadores y suelen repercutir en el bolsillo del consumidor final.
Trump no dio una fecha para imponer las tarifas. En las últimas semanas ya anunció aranceles adicionales de 10 por ciento sobre los productos chinos y de 25 por ciento sobre el aluminio y el acero. Los gravámenes sobre estos dos metales afectan a numerosos países en América Latina, pero sobre todo a Brasil, México y Argentina. También amenazó con poner una tarifa adicional de 25 por ciento para las mercancías procedentes de México y Canadá, si no combaten el ingreso de migrantes y de fentanilo a Estados Unidos.
El nominado de Trump a la secretaría de Comercio, Howard Lutnick, indicó que Estados Unidos comenzará a aplicar aranceles personalizados, país por país a partir del 2 de abril. Un funcionario de la Casa Blanca dijo que el gobierno estudiaría primero los países con los mayores superávits comerciales y las tasas arancelarias más altas.
La proclamación de Trump identifica, además, al impuesto al valor agregado (IVA) como una barrera comercial que debe incluirse en cualquier cálculo de aranceles recíprocos. Las tasas de aranceles de otros países, los subsidios a las industrias, las regulaciones y la posible devaluación de monedas estarían entre los factores que la administración Trump utilizaría para evaluar los aranceles, dijo un alto funcionario de la Casa Blanca que insistió en el anonimato para adelantar los detalles en una llamada con periodistas.
El funcionario indicó que se espera que los ingresos por aranceles ayuden a equilibrar el déficit presupuestario proyectado de 1.9 billones de dólares.
Aliados, los peores
Entre los países objetivo figuran China, Japón y Corea del Sur, además de la Unión Europea. Trump dijo que en materia comercial los países aliados suelen ser peores que nuestros enemigos y destacó que la Unión Europea es brutal.
Además, se refirió a la India y apuntó que tiene más aranceles que casi cualquier otro país, pues aplica 25 por ciento a los automóviles estadunidenses. Ello momentos antes de reunirse con el primer ministro indio Narendra Modi en la Casa Blanca este jueves. Asimismo, señaló que el comercio con los países que integran el BRICS podría tener aranceles de al menos cien por ciento.

Acumula Milei atropellos a los derechos civiles de los argentinos
Cancelan gala por la memoria y tolerancia // Avanza persecución a Fernández de Kirchner // Cometen despojo contra indígenas
Stella Calloni  Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 14 de febrero de 2025, p. 23
Buenos Aires., El gobierno ordenó la suspensión violenta de un concierto masivo en el Museo de la Memoria, además de que impulsó la maniobra para proscribir a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, líder nacional del Partido Justicialista (peronista), para que no se presente en las elecciones legislativas de este año y 2027, después de una escandalosa sesión de diputados, mientras, en contraste, los allanamientos violentos en las comunidades mapuches-tehuelches de la Patagonia, acusados sin pruebas de los incendios en Río Negro, Chubut y otras provincias, demuestran la ausencia de la autoridad nacional.
La oficialista La Libertad Avanza (LLA), con la complicidad de Propuesta Republicana (PRO) de su socio Mauricio Macri y los llamados bloques aliados, que el vulgo llama bloques comprados, dieron media sanción al proyecto Ficha limpia, que busca inhabilitar a Fernández de Kirchner, a pesar de irregularidades varias, pero falta el trámite en el Senado.
En tanto, el fiscal ante la Cámara Federal de Casación, Mario Villar, presentó apresuradamente un recurso extraordinario para que la Corte Suprema de Justicia revise la condena a la ex vicepresidenta Fernández Kirchner en la causa Vialidad, fabricada durante el gobierno de Macri (2015-2019), sin vestigio alguno, y reclama una condena de 12 años de prisión cuando ya le impusieron seis años en un juicio oral escandaloso.
La persecución contra Fernández de Kirchner tiene mano externa, como la de Paul Singer, de los Fondos buitres, miembro del cabildeo judío de Estados Unidos, que a su vez trabaja con su par del lobby cubano-estadunidense, al que pertenece el secretario de Estado de la potencia del norte, Marco Rubio.
Incendios y venta de predios
Por otra parte, los incendios provocados, de los que los pobladores responsabilizan a externos, arrasaron con miles de hectáreas de bosques nativos de imponente belleza, más de cien viviendas y afectaron a miles de habitantes,y se recordó que Milei regaló al presidente de Ucrania, Volodymir Zelensky, dos helicópteros útiles en incendios forestales.
En esta situación, el gobierno de Milei registró –después de despedir a unos 120 funcionarios de la LLA– la importante renuncia de Ana Lamas, subsecretaria de Ambiente, mientras transcurre la crisis por los incendios en la Patagonia, donde ya se han vendido millones de hectáreas a compañías extranjeras, para lo cual quieren exterminar a los pueblos originarios Mapuche y Tehuelche que ahí habitan.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich llegó tardíamente al lugar, y antier comenzó la verdadera cacería y allanamientos en las comunidades mapuche, destruyendo todo incluso las radios comunales insistiendo en sacarlos de sus tierras ancestrales. Bullrich los declaró terroristas, cuando estaba en el mismo cargo durante la administración de Macri.
El abogado Gregorio Dalbón presentó una denuncia penal contra Milei, Bullrich y el ministro de Economía, Luis Caputo, por los incendios en la Patagonia acusándolos de incumplimiento de los deberes de funcionarios públicos, abuso de autoridad, infracción a la ley de manejo del fuego, por el desmantelamiento de las áreas ambientales y de los organismos destinados a combatir los devastadores incendios.
En el tema de derechos humanos, los defensores civiles presentaron una denuncia contra la censura tras la suspensión de un espectáculo gratuito que se realizaría en las instalaciones de la ex Esma, que fuera el principal centro clandestino de detención de la dictadura, debido a que el secretario de Derechos Humanos, Alberto Baños, consiguió una medida cautelar contra la reunión masiva en el sito.
Al menos 20 mil jóvenes acudieron el miércoles con tranquilidad al acto de memoria y justicia, amenizado por cortesía del cantante rapero Milo, y se encontraron con un operativo de seguridad desmedido.
Supongo que juntar a 20 mil personas en un espacio de memoria no le gusta al gobierno, declaró Milo, quien recibió el apoyo de las reconocidas cantantes María Becerra y Laly Espósito, mientras Charly García, contó su experiencia en la dictadura militar (1976-1983), cuando el rock irrumpió desafiando a los militares y se incorporó a lo que fue la lucha increíble para rescatar la memoria, la verdad y la justicia. Milei se burló en redes sociales de los artistas. Nota completa en @lajornadaonline https://bit.ly/4hYYdXi.