Alma E. Muñoz, enviada
14 de febrero de 2025 20:03
“Frente a Estados Unidos frente al exterior, lo mejor es la fuerza que tenemos, que son nuestros paisanos y nuestras paisanas, que son héroes y heroínas de la patria”, afirmó la mandataria en su gira por Veracruz. Foto Presidencia.
Emiliano Zapata, Ver. “México no está en venta, la patria no se vende, la soberanía no se negocia; aquí estamos los mexicanos y las mexicanas para defender nuestra patria”, aseguró la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo al hacer referencia a los amagos de Estados Unidos .
Dijo: “frente a Estados Unidos, frente al exterior, lo mejor es la fuerza que tenemos; que sepan nuestros paisanos y nuestras paisanas, que son héroes y heroínas de la patria”, afirmó.
Hoy que es 14 de febrero, “que es día del amor y la amistad decimos: amor al pueblo; amor a la naturaleza; amor a la familia; amor entre los mexicanos y amor a la patria”.
En el inicio de su gira de tres días por esta entidad, donde revisará proyectos de infraestructura, subrayó que “estamos viviendo un momento muy especial; yo me siento muy fortalecida porque hay mucha cercanía entre el gobierno y el pueblo y eso nunca se va a romper. Nunca va a haber divorcio entre el pueblo y gobierno".
“Por eso, frente a Estados Unidos frente al exterior, lo mejor es la fuerza que tenemos, que son nuestros paisanos y nuestras paisanas, que son héroes y heroínas de la patria”, afirmó.
Insistió que “si los mexicanos no estuvieran en Estados Unidos trabajando, Estados Unidos no sería lo que es, porque los mexicanos y mexicanas generan el 10 por ciento de su Producto Interno Bruto”.
Ante la posición de la mandataria, los asistentes corearon “México, México, México”.
Y que sepan todos, agregó la titular del Ejecutivo federal, “nosotros siempre los vamos a proteger, a ayudar (a nuestros paisanos); que sepan que si regresan a México, siempre serán bien recibidos, con los brazos abiertos.
Tenemos, recordó, “10 centros de atención para apoyarles, para darles empleo, para acompañarlos a que lleguen con sus familias; (tenemos) abogados en los Estados Unidos, todo lo que necesiten nuestros hermanos y hermanas que viven en los Estados Unidos. ¡Aquí está su presidenta y aquí está el pueblo de México para apoyarlo siempre!”, recalcó.
Hoy que es 14 de febrero, “que es día del amor y la amistad decimos: amor al pueblo; amor a la naturaleza; amor a la familia; amor entre los mexicanos y amor a la patria”.
En el inicio de su gira de tres días por esta entidad, donde revisará proyectos de infraestructura, subrayó que “estamos viviendo un momento muy especial; yo me siento muy fortalecida porque hay mucha cercanía entre el gobierno y el pueblo y eso nunca se va a romper. Nunca va a haber divorcio entre el pueblo y gobierno".
“Por eso, frente a Estados Unidos frente al exterior, lo mejor es la fuerza que tenemos, que son nuestros paisanos y nuestras paisanas, que son héroes y heroínas de la patria”, afirmó.
Insistió que “si los mexicanos no estuvieran en Estados Unidos trabajando, Estados Unidos no sería lo que es, porque los mexicanos y mexicanas generan el 10 por ciento de su Producto Interno Bruto”.
Ante la posición de la mandataria, los asistentes corearon “México, México, México”.
Y que sepan todos, agregó la titular del Ejecutivo federal, “nosotros siempre los vamos a proteger, a ayudar (a nuestros paisanos); que sepan que si regresan a México, siempre serán bien recibidos, con los brazos abiertos.
Tenemos, recordó, “10 centros de atención para apoyarles, para darles empleo, para acompañarlos a que lleguen con sus familias; (tenemos) abogados en los Estados Unidos, todo lo que necesiten nuestros hermanos y hermanas que viven en los Estados Unidos. ¡Aquí está su presidenta y aquí está el pueblo de México para apoyarlo siempre!”, recalcó.
Ratifica Sheinbaum su rechazo a definir a cárteles como terroristas
La medida hará cómplices del narco a las armeras, afirma
EU, el más perjudicado por los aranceles al acero y el aluminio, advierte
Alonso Urrutia y Arturo Sánchez
Periódico La Jornada Sábado 15 de febrero de 2025, p. 3
Si Estados Unidos confirma la calificación de terroristas a las organizaciones del crimen organizado mexicanas, se analizaría la posibilidad de ampliar las demandas que México tiene contra fabricantes y distribuidores de armas que ingresan ilegalmente a territorio nacional, anunció la presidenta Claudia Sheinbaum. Esta definición que pretende el gobierno estadunidense convertiría a estos negocios en cómplices del narcotráfico, aseguró.
Por otro lado, indicó que envió una carta a Trump para informarle sobre la balanza comercial bilateral en acero y aluminio. Mencionó que Estados Unidos tiene un superávit frente a México, por lo que le es inconveniente la imposición de aranceles.
Próximamente se realizará la primera reunión entre el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el secretario de Comercio estadunidense, Howard Lutnick, para dialogar sobre las relaciones comerciales.
Respecto a los cárteles mexicanos, explicó que aún falta que el Senado estadunidense confirme la calificación que pretende la administración de Trump. Pero, sobre la base de que el propio Departamento de Justicia ha reconocido oficialmente que 74 por ciento de las armas que ilegalmente entran a nuestro país son para el uso de los grupos delictivos, ya analizan si esto los colocaría como cómplices.
Es el fortalecimiento de nuestras normas frente a cualquier intromisión o cualquier venta de armas de un extranjero en nuestro país. Nosotros no vamos a aceptar nunca la intromisión, el injerencismo y siempre vamos a defender nuestra soberanía, precisó en su conferencia.
También se refirió al incremento en sobrevuelos con fines de inteligencia que ha realizado el ejército estadunidense, subrayando que en todos los casos ha sido en su territorio o en el espacio aéreo internacional. Destacó que de las expresiones del Pentágono sobresale que las autoridades de Estados Unidos reconocen que comparten la información con el gobierno de México.
Son parte de actividades que se realizan desde hace tiempo y memorandos que se firman cuando hay reuniones del secretario de la Defensa Nacional o el secretario de Marina con sus contrapartes o con algunas otras instituciones del gobierno de Estados Unidos. Si hay información que tienen relativa a nuestro país, que se comparta, para poder trabajar en México. Todo dentro del marco de la Constitución y nuestras leyes.
Falsa, acusación a Escandón
Por otro lado, a pregunta expresa sobre la denuncia del ex gobernador de Chiapas Willy Ochoa respecto al presunto vínculo con el crimen organizado del también ex gobernador Rutilio Escandón, la mandataria respondió de forma muy escueta: “es falso (…) en todo caso, si tiene pruebas que las presente”.
La Presidenta descartó que las tensiones comerciales con Estados Unidos en esa coyuntura deriven en un aumento en la relación económica con China. Por disposiciones legales e interés del país, México siempre privilegia sus intercambios con aquellos gobiernos con los que tiene un tratado comercial.
Consideró que el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ha sido muy beneficioso para los tres países, lo que les ha permitido competir en mejores condiciones con otras regiones.
Finalmente, en torno al anuncio de la empresa Nissan sobre la posibilidad de relocalizar sus plantas automotrices si se imponen aranceles a las exportaciones mexicanas de automóviles, señaló que Nissan tiene una de sus fábricas más grandes en Aguascalientes. El principal mercado de esa empresa es el del país, por lo que con una decisión como éstas imagínense: perderían el mercado nacional.
Trump y el neobonapartismo
Maciek Wisniewski
A partir del análisis de Marx del régimen de Louis Bonaparte −sobrino de Napoleón I, el presidente de Francia (1848-1852) y luego el emperador Napoleón III (1852-1870)−, que inspiró en el 18 de brumario de Louis Bonaparte (1851) la famosa idea de que la historia siempre ocurre dos veces: la primera vez como tragedia, la segunda vez como farsa, el bonapartismo pasó a caracterizar en la teoría marxista −y más allá de ella−, una situación de polarización social entre las clases antagónicas que, al neutralizarse, permitían el surgimiento de una tercera fuerza, liderada por una figura carismática, en cierto modo externa y capaz de concentrar el poder apelando directamente al pueblo, por encima de los modos tradicionales de representación. Entendido como una forma híbrida −que combinaba el elitismo y el plebeyismo, el autoritarismo y la democracia plebiscitaria, sociedad jerárquica y unión nacional por encima de las clases−, el bonapartismo fue retomado luego por diversos teóricos (Thalheimer, Bauer, Trotsky, Gramsci) para analizar los fenómenos políticos que no se dejaban encasillar fácilmente.
Para Marx, el ascenso de Louis Bonaparte marcó la última forma del dominio burgués y también la decadencia de esa clase, la única forma de gobierno posible en un momento en que la burguesía ya había perdido, y la clase obrera aún no había adquirido la facultad de gobernar la nación. En este sentido, el bonapartismo era una tendencia política de ninguna manera exclusiva de Francia. Varios países de Europa tenían regímenes bonapartistas al igual que −como bien apunta Domenico Losurdo− Estados Unidos bajo presidentes tan diferentes como William McKinley (1897-1901), Theodore Roosevelt (1901-1909), Woodrow Wilson (1913-1921) o Franklin Delano Roosevelt (1933-1945) ( Democracy or Bonapartism, Verso, 2024, p. 167-174). El ejemplo de EU constituía en particular, según Losurdo, una especie de bonapartismo blando ya que la sucesión allí era históricamente suave, desarrollándose sobre una plataforma unificada en la que los candidatos competían por el cargo del líder supremo de la nación e intérprete del espíritu estadunidense (p. 294).
En este sentido, si una de las características del bonapartismo es la exteriorización del conflicto, esta técnica, según Losurdo, alcanzó el zenit en EU gracias al culto del americanismo que hizo posible considerar las ideologías no deseadas y sus seguidores como ajenos al alma y al espíritu estadunidense y expulsarlos. Este rito de expulsión era aún más fácil dada la presencia masiva de inmigrantes, a menudo en condiciones pobres, propensos, sobre todo en tiempos de crisis, a adherirse a movimientos de protesta e identificables así como externos, al igual que lo eran todos aquellos que se adherían a ideologías y movimientos considerados ajenos.
Es precisamente este marco del bonapartismo −como ya desde hace años argumentaba por ejemplo Dylan Riley (t.ly/eNDpy)−, que mejor explica la anatomía política de Trump y bajo cuyas coordenadas, inscribiéndose en toda la mencionada tradición estadunidense de éste, que surgió y obraba desde el principio el neobonapartismo trumpista con su estigmatización de los migrantes y el afán de presentarse como el verdadero representante, defensor e intérprete del americanismo, que vela por su integridad y está dispuesto a expulsar a todos los que lo amenazan, desde los migrantes hasta los −imaginarios− marxistas y comunistas.
Con varios matices y ajustando un poco el modelo teórico −incorporando diversas contradicciones y su (neo)patrimonialismo en el marco del cual el hoy presidente de EU trata al Estado como fuente de beneficios para él y su familia (t.ly/CQOhf)−, Trump, bien subraya Riley, más que cualquier otro gobernante contemporáneo, se asemeja a Louis Bonaparte (con un twist posmoderno), surgiendo de condiciones parecidas de polarización y evocando su control sobre el atomizado campesinado francés –el saco de patatas, como escribía famosamente Marx−, el ejemplo más temprano del carisma sin organización de masas, algo que hoy Trump ejerce igual −también tras haber logrado en 2024 formar una coalición multirracial de votantes sin precedentes en la historia reciente del Partido Republicano−, sobre una sociedad lumpenizada y fragmentada de la era de las redes sociales.
El hecho de que el mismo Trump se haya inscrito directamente en la tradición del bonapartismo blando estadunidense, sin mencionar el término, pero comparándose e invocando en diversas ocasiones a McKinley −uno de sus máximos exponentes y codificadores−, y prometiendo, igual que McKinley, “construir la prosperidad americana sobre los aranceles fuertes” (de allí sus conflictos comerciales con México, Canadá y China), y sobre la, en caso de Trump, al menos retóricamente, expansión territorial en marco del viejo Destino Manifiesto y una suerte de Doctrina Monroe 2.0, parece confirmar adicionalmente este análisis.
Lo mismo se refiere a sus promesas de regresar a la Edad Dorada ( Gilded Age) que presidió McKinley −como una panacea al declive estadunidense de hoy−, la época de enorme riqueza, aunque para unos pocos, como bien notaba, acuñando este término, Mark Twain, en la que su modelo bonapartista y el Estado estadunidense han sido puestos al servicio de los grandes financistas, industrialistas y variopintos barones ladrones ( robber barons). Así con su neobonapartismo, Trump está presidiendo también −observable ya desde hace tiempo−, giro hacia una suerte de capitalismo político (t.ly/aT_wk) en el que los beneficios para los capitalistas se deben menos a la productividad y más a sus conexiones e intervenciones directas en la política, una evolución de la que el mejor ejemplo es Elon Musk.
