Niñas y niños en el campamento de Shati para refugiados palestinos, al norte de la ciudad de Gaza, en medio del actual acuerdo de alto el fuego en la guerra entre Israel y Hamas, el 11 de febrero de 2025. Foto Afp Foto autor
Afp
11 de febrero de 2025 13:24
Washington. El rey Abdalá II de Jordania se mostró este martes dispuesto a acoger a 2.000 niños gravemente enfermos de Gaza durante una reunión en Washington con Donald Trump, quien quiere que el reino hachemita y Egipto acojan a la mayoría de los habitantes del territorio palestino.
Durante una visita a la Casa Blanca, Abdalá añadió que Egipto presentará un plan sobre cómo los países de la región podrían "trabajar" con Trump, a pesar de que las naciones árabes y los palestinos han rechazado de plano la propuesta del magnate.
"Creo que una de las cosas que podemos hacer de inmediato es llevar a 2.000 niños, niños con cáncer que están en un estado muy grave, eso es posible", anunció Abdalá.
Trump lo calificó de "gesto hermoso" y dijo que no estaba al tanto de ello antes de la llegada del monarca jordano y de su hijo, el príncipe Husein, a la Casa Blanca.
El presidente republicano pareció dar marcha atrás en su sugerencia de que podría retener la ayuda a Jordania y Egipto si se niegan a acoger a más de dos millones de palestinos de Gaza.
"Creo que haremos algo", comentó. "No tengo que amenazar con eso, creo que estamos por encima de eso", añadió el magnate.
Trump sorprendió al mundo anunciando la semana pasada una propuesta para que Estados Unidos tome "el control" de Gaza con el fin de reconstruir el territorio devastado por la guerra.
Se trata según él de reubicar a los palestinos en otros lugares, sin un plan para que regresen, y convertir el territorio en "una Riviera de Oriente Medio".
Los periodistas preguntaron a Abdalá si apoya el plan, pero él se limitó a contestar que Egipto está elaborando una respuesta y que los países árabes la debatirán en Riad.
"El tema es, ¿cómo hacemos que esto funcione de una manera que sea buena para todos?", se preguntó.
"Hacerse los duros"
Entretanto el alto el fuego en Gaza parece cada vez más frágil, después de que Trump advirtiera el lunes que se abrirán las puertas del "infierno" si Hamas no libera a todos los rehenes de aquí al sábado al mediodía.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu advirtió el martes que Israel reanudaría "combates intensos" en Gaza si Hamas incumple el plazo.
Trump dice dudar de que el grupo islamista palestino lo haga.
"Personalmente no creo que vayan a cumplir con la fecha límite" porque "creo que quieren hacerse los duros, pero veremos si son duros", comentó.
Minimizó sin embargo que esto ponga en riesgo la instauración de una paz duradera entre Israel y Hamas.
"No va a tardar mucho cuando conoces a los matones", añadió.
El rey jordano y el príncipe heredero se reunieron antes con el asesor de seguridad nacional de Trump, Mike Waltz.
El rey Abdalá es un aliado clave de Estados Unidos, pero la semana pasada rechazó "cualquier intento" de que Washington tome el control de los territorios palestinos y desplace a sus habitantes.
El presidente egipcio Abdel Fatah al Sisi, quien se espera que viaje a Washington esta semana, abogó el martes por reconstruir Gaza "sin desplazar a los palestinos".
Los analistas ven un problema existencial, especialmente para Jordania.
La mitad de la población del reino hachemita, que es de 11 millones, es de origen palestino, y desde la creación de Israel en 1948, muchos palestinos se han refugiado allí.
En 1970, en lo que se conoció como "septiembre negro", estallaron enfrentamientos entre el ejército jordano y grupos palestinos liderados por la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) que acabaron siendo expulsados.
Pero Jordania también es muy consciente de la presión económica que Trump podría ejercer.
Cada año el país recibe alrededor de 750 millones de dólares en asistencia económica de Washington y otros 350 millones de dólares en ayuda militar.
Afp
11 de febrero de 2025 13:24
Washington. El rey Abdalá II de Jordania se mostró este martes dispuesto a acoger a 2.000 niños gravemente enfermos de Gaza durante una reunión en Washington con Donald Trump, quien quiere que el reino hachemita y Egipto acojan a la mayoría de los habitantes del territorio palestino.
Durante una visita a la Casa Blanca, Abdalá añadió que Egipto presentará un plan sobre cómo los países de la región podrían "trabajar" con Trump, a pesar de que las naciones árabes y los palestinos han rechazado de plano la propuesta del magnate.
"Creo que una de las cosas que podemos hacer de inmediato es llevar a 2.000 niños, niños con cáncer que están en un estado muy grave, eso es posible", anunció Abdalá.
Trump lo calificó de "gesto hermoso" y dijo que no estaba al tanto de ello antes de la llegada del monarca jordano y de su hijo, el príncipe Husein, a la Casa Blanca.
El presidente republicano pareció dar marcha atrás en su sugerencia de que podría retener la ayuda a Jordania y Egipto si se niegan a acoger a más de dos millones de palestinos de Gaza.
"Creo que haremos algo", comentó. "No tengo que amenazar con eso, creo que estamos por encima de eso", añadió el magnate.
Trump sorprendió al mundo anunciando la semana pasada una propuesta para que Estados Unidos tome "el control" de Gaza con el fin de reconstruir el territorio devastado por la guerra.
Se trata según él de reubicar a los palestinos en otros lugares, sin un plan para que regresen, y convertir el territorio en "una Riviera de Oriente Medio".
Los periodistas preguntaron a Abdalá si apoya el plan, pero él se limitó a contestar que Egipto está elaborando una respuesta y que los países árabes la debatirán en Riad.
"El tema es, ¿cómo hacemos que esto funcione de una manera que sea buena para todos?", se preguntó.
"Hacerse los duros"
Entretanto el alto el fuego en Gaza parece cada vez más frágil, después de que Trump advirtiera el lunes que se abrirán las puertas del "infierno" si Hamas no libera a todos los rehenes de aquí al sábado al mediodía.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu advirtió el martes que Israel reanudaría "combates intensos" en Gaza si Hamas incumple el plazo.
Trump dice dudar de que el grupo islamista palestino lo haga.
"Personalmente no creo que vayan a cumplir con la fecha límite" porque "creo que quieren hacerse los duros, pero veremos si son duros", comentó.
Minimizó sin embargo que esto ponga en riesgo la instauración de una paz duradera entre Israel y Hamas.
"No va a tardar mucho cuando conoces a los matones", añadió.
El rey jordano y el príncipe heredero se reunieron antes con el asesor de seguridad nacional de Trump, Mike Waltz.
El rey Abdalá es un aliado clave de Estados Unidos, pero la semana pasada rechazó "cualquier intento" de que Washington tome el control de los territorios palestinos y desplace a sus habitantes.
El presidente egipcio Abdel Fatah al Sisi, quien se espera que viaje a Washington esta semana, abogó el martes por reconstruir Gaza "sin desplazar a los palestinos".
Los analistas ven un problema existencial, especialmente para Jordania.
La mitad de la población del reino hachemita, que es de 11 millones, es de origen palestino, y desde la creación de Israel en 1948, muchos palestinos se han refugiado allí.
En 1970, en lo que se conoció como "septiembre negro", estallaron enfrentamientos entre el ejército jordano y grupos palestinos liderados por la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) que acabaron siendo expulsados.
Pero Jordania también es muy consciente de la presión económica que Trump podría ejercer.
Cada año el país recibe alrededor de 750 millones de dólares en asistencia económica de Washington y otros 350 millones de dólares en ayuda militar.
Trump: bombas en el pie
El presidente Donald Trump firmó una nueva orden ejecutiva con la cual simplifica los aranceles a las importaciones de acero y aluminio en 25 por ciento sin excepciones ni exenciones para todos los países de origen, con lo cual elimina las dispensas y las cuotas libres de tarifas a sus principales proveedores, entre los que se cuentan (en orden de importancia decreciente) Canadá, México y Brasil. El magnate avisó que también exigirá que ambos metales ingresen fundidos y vertidos a fin de frenar las importaciones de acero chino con proceso mínimo, así como la posibilidad de imponer aranceles adicionales a automóviles, productos farmacéuticos y semiconductores. En particular, señaló que no va a permitir la continuidad del déficit comercial con México ni de las plantas automotrices instaladas aquí.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, acudió a la conferencia de prensa matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para demostrar, con datos duros, que la medida del republicano no sólo atenta contra el sentido común, sino que representa un balazo en el pie. Por principio de cuentas, es un despropósito iniciar una guerra arancelaria de acero y aluminio con México cuando éste compra a Estados Unidos 6 mil 897 millones de dólares más de lo que le vende en esos materiales. Este superávit es de larga data, y se ha incrementado en años recientes hasta hacer de México el destino de 52 por ciento de los productos siderúrgicos estadunidenses.
Además, dado que una elevada proporción de las importaciones y exportaciones representa en realidad movimientos transfronterizos en la elaboración de un mismo bien, los aranceles terminarían aplicándose varias veces a una mercancía hasta incrementar su costo de producción a niveles absurdos. Lejos de ser el golpe a México que Trump vende a sus simpatizantes xenófobos y chovinistas, este crecimiento exponencial de los precios afectaría a las empresas y a los hogares estadunidenses por el elemental motivo de que la frontera es un límite político y cultural, pero en lo económico América del Norte funciona como un solo territorio a lo largo del cual se asignan diversas funciones, cada una de ellas inseparable de las demás. En este sentido, cabe afirmar que, más que balazos, Trump está tirando bombas a los pies de la economía estadunidense.
El caso de las armadoras de vehículos resulta ilustrativo. En 2019, el salario promedio en el sector automotriz dentro de Estados Unidos era siete veces mayor al vigente en México, y en el segmento de autopartes esa brecha se elevaba 800 por ciento. Aunque de esa fecha a la actualidad se ha dado un crecimiento sostenido de los sueldos pagados en México, es evidente que el costo de trasladar plantas con valor de miles de millones de dólares al norte del río Bravo y absorber la diferencia salarial descarrilaría la rentabilidad de la industria automotriz estadunidense en momentos en que ya se encuentra acorralada por sus competidores.
En suma, el magnate y su entorno no atinan a entender o no se atreven a confesar que México no es un competidor comercial de Estados Unidos, sino su principal proveedor de mano de obra cualificada y un eslabón imprescindible en la creación de valor para su cadena productiva. Si desea cumplir sus promesas de devolver la grandeza a su país, disminuir el costo de la vida y potenciar la creación de empleos, Trump deberá reconocer tarde o temprano que ello sólo es posible al colaborar con México, no dinamitando la relación económica. Por su parte, el gobierno federal hace bien en mantener una firme serenidad ante amagos que vienen y van de acuerdo con los estados de ánimo y las necesidades coyunturales del magnate.
México SA
Carlos Fernández-Vega
▲ El titular de la Secretaría de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, presenta las cifras del intercambio comercial de acero.Foto Presidencia
Si bien desenvainó la espada para agredir parejo a la comunidad de naciones y así, según él, mantener activo el ya destartalado destino manifiesto, resulta que en el caso concreto de México el enloquecido Donald Trump decidió imponer aranceles al acero y aluminio con todo y que Estados Unidos mantiene superávit en este renglón, es decir, su país los vende en un volumen y con una factura mucho mayor que en sentido contrario, amén de que el supuesto incremento de mil 678 por ciento en los envíos mexicanos (algo que se sacó de la manga) de tales productos es simple y llanamente una mentira.
Eso sí, lo que el magnate que despacha en la Oficina Oval logró en cuestión de minutos fue el rechazo absoluto a la guerra comercial que, en su afán imperial, intenta imponer en contra de la comunidad de naciones, porque sus decisiones no sólo afectan a sus socios más cercanos (México y Canadá), sino los países latinoamericanos, asiáticos y europeos, a quienes, en tan sólo tres semanas, ya los tiene hasta la madre por sus abusos, amenazas y desplantes.
Con paciencia digna de Job, la presidenta Sheinbaum reitera aquello de coordinación sí, subordinación no, y en la mañanera de ayer dijo que si bien Trump tiene su estilo, ella y su gobierno siempre defienden los intereses de México. Cierto es, dijo, que tenemos que establecer la mejor relación posible con el vecino del norte, pero buscando convencer al presidente de Estados Unidos y a todo su gabinete de que el Tratado Comercial (T-MEC) que tenemos ha generado una integración económica que beneficia a las tres naciones que, de común acuerdo, lo integran, y ese es un argumento muy importante.
El problema es que no se trata del balance comercial, si un país exporta o importa más o menos, sino del caprichoso y chantajista comportamiento del magnate que terminó siendo presidente estadunidense. Trump trata de imponer su voluntad pasándose por el arco del triunfo si sus decisiones son o no legales, si violan el derecho internacional o si agrede a terceras naciones. A él lo que le gusta es enseñar músculo, enviar un mensaje de fuerza para que el mundo se pliegue, aún más, a sus imperiales caprichos. ¿Hasta cuándo? Dependerá de la reacción de la comunidad de naciones, siempre con aquella frase en mente: el valiente lo es hasta que el cobarde quiere, y hasta ahora ella ha sido bastante blandengue.
En vía de mientras, la presidenta Sheinbaum instruyó al secretario de Economía que detallara cuál es el balance real en el comercio exterior de acero y aluminio entre nuestro país y Estados Unidos. De entrada, Marcelo Ebrard subrayó que es falso que la exportación de acero y aluminio mexicanos se incrementó mil 678 por ciento, que es la proporción que utilizó Trump en su orden ejecutiva para imponer aranceles de 25 por ciento, concretamente para el caso mexicano.
¿Dónde estamos en las exportaciones de México a Estados Unidos en 2024?; pues casi en el mismo lugar del promedio de 2025-2017; no hay tal mil 678 por ciento. Nosotros importamos más (acero y aluminio) de Estados Unidos; con México, ¿cómo le va a Estados Unidos? Pues nos vende más, nos vende casi 6 mil 897 millones de dólares más de lo que nosotros exportamos; por tanto, su balanza comercial le es favorable”. Pero incluye a nuestro país en el arancel de 25 por ciento. Otra cosa es cómo le va a Estados Unidos, si gana o pierde con cada país en materia de acero y aluminio.
Puso tres ejemplos concretos: Estados Unidos mantiene un déficit por 315 millones de dólares con Australia (pero el primer ministro australiano, Anthony Albanese, rápidamente anunció que Trump accedió a considerar una exención para ese país); Canadá le vende mucho más acero a Estados Unidos del que éste importa de la nación de la hoja de arce; China: Estados Unidos importa directamente de este país asiático casi 14 mil millones de dólares, y ese es su déficit.
Entonces, dijo Ebrard, “sería un caso inusual, porque se estaría imponiendo un arancel a un país al que tú, Estados Unidos, le vendes más; el presidente Trump a veces dice ‘sentido común’. Bueno, le tomamos la palabra, No balazo en el pie, no destruir lo que hemos construido los últimos 40 años”.
Las rebanadas del pastel
Es práctica común del Fondo Monetario Internacional meter las narices y las manos en todos los países y en todos los temas, sin que nadie lo convoque (condiciona, amenaza, chantajea), pero ahora que debe pronunciarse por las barbaridades arancelarias de Trump, serenamente asegura que es demasiado pronto para evaluar su repercusión en la economía mundial. ¡Cara dura!
X: @cafevega cfvmexico_sa@hotmail.com
