Carlos Fernández-Vega
▲ Protesta contra las amenazas de Trump de retomar el Canal de Panamá.Foto Afp
En unos cuantos días (11, desde que asumió la Presidencia de Estados Unidos), Donald Trump ha logrado lo que muy pocos en la historia, pues prácticamente todos los gobiernos del mundo se han manifestado en contra de sus enloquecidas políticas, comenzando con la amenaza de cobrar aranceles a todos y por todo. El magnate ha firmado un sinnúmero de órdenes ejecutivas mediante las cuales declara emergencia nacional en su frontera sur, detenciones masivas de inmigrantes, violación de los derechos humanos, designar a los cárteles de la droga como organizaciones terroristas (con fines de intervenir en terceras naciones), retomar el Canal de Panamá, comprar Groenlandia, utilizar la ilegal base naval de Guantánamo para encarcelar a migrantes, renombrar el Golfo de México, negar el cambio climático, ir en contra de la diversidad de género (sólo reconoceré dos sexos: masculino y femenino), negar el acceso al aborto, abandonar la Organización Mundial de la Salud, obligar a los países de la Unión Europea a incrementar sustancialmente sus presupuestos militares y, en fin, una sarta de estupideces más.
También ha provocado que algunos estadunidenses que por él votaron se arrepientan de haberlo hecho (por ejemplo, integrantes del movimiento LGBT+, que se sienten agredidos por el magnate, además de los inmigrantes a quienes trata como delincuentes), y de ello da cuenta que en los pocos días que lleva en la Oficina Oval su índice a aceptación ya cayó en alrededor de 7 puntos porcentuales, y empeorando.
Ayer volvió a abrir la boca: “Donald Trump dijo que los aranceles de 25 por ciento sobre los productos (importados) de Canadá y México entrarán en vigor el sábado, pero aún considera si incluir el petróleo de esos países como parte de sus gravámenes sobre las importaciones. ‘Podríamos hacerlo o no’; ‘anunciaremos los aranceles por varias razones. La primera es la gente que ha llegado a nuestro país de manera tan horrible y en grandes cantidades. La segunda es el fentanilo y todo lo demás que ha llegado al país. Y la tercera son los subsidios masivos que estamos dando a Canadá y México en forma de déficit; aplicaré el arancel de 25 por ciento a Canadá y, por separado, 25 por ciento a México. Realmente tendremos que hacerlo, porque tenemos déficits muy grandes con esos países. Esos aranceles pueden o no aumentar con el tiempo’”.
Obvio es que quienes pagarán esos aranceles no serán los consumidores de los países castigados, sino los estadunidenses, amén de que entre los más afectados se contarán empresarios e industriales (muchos de ellos inyectaron grandes sumas de dinero a la campaña presidencial de Trump), quienes de la noche a la mañana verán cómo artificialmente se encarecen sus productos, se desploman sus ventas y, por ende, caen sus ganancias.
Para Trump, siempre con mentalidad imperial, el plan es sencillo: para salvar a Estados Unidos de los errores y excesos internos cometidos a lo largo de los años, pretende pasar la factura a terceros y llevarse entre las patas al resto de las naciones, las cuales, desde luego, no pensarán dos veces en responderle con la misma moneda, con lo que se desatará una guerra comercial que sólo provocará caída en el consumo e inflación.
Por lo que toca a su amenaza de arancelar las importaciones de petróleo, Estados Unidos es un consumidor voraz, el mayor del planeta, que importa alrededor de la mitad de sus necesidades en esta materia. Canadá es uno de sus principales abastecedores y México paulatinamente ha reducido sus envíos, pero hay otras naciones que le venden este producto, incluida su odiada Venezuela. Y si lleva a la práctica su amenaza de arancelar el petróleo y sus derivados, los consumidores estadunidenses (sobre todo los que votaron por él) no estarán precisamente felices.
Pero, siempre en el contexto de Pedro y el Lobo, Trump dice que si ese par de países se portan bien y ofrecen un precio adecuado por el crudo, entonces México y Canadá podrían librar el arancel de 25 por ciento, aunque duda que ello suceda, porque dice que ellos, abriendo su abanico, nunca han sido buenos con nosotros; nos han tratado de manera muy injusta y podremos compensar eso muy rápidamente, porque no necesitamos los productos que ellos tienen. ¿No? Entonces, ¿de dónde sale el déficit que alega y que tanto escozor le provoca?
Las rebanadas del pastel
Ni la burla perdona: a partir del próximo primero de febrero, el impresentable Ricardo Anaya, otrora pollito en fuga acusado de corrupción, será el coordinador de la bancada panista en el Senado de la República. Vergüenza debería darle, pero carece de ella.
Twitter: @cafevega cfvmexico_sa@hotmail.com
Coparmex: mensaje de unidad
La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) consideró un avance significativo las leyes secundarias del sector energético presentadas el miércoles pasado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. El organismo cupular reconoció que sus objeciones a la reforma constitucional en la materia fueron atendidas en la propuesta de leyes secundarias, cuya redacción permitirá un mejor equilibrio entre la inversión pública y la privada.
Entre otros aspectos, aplaudió el aumento de la capacidad de generación distribuida a 0.7 megavatios, el cual facilitará a más empresas invertir en energías limpias y reducir costos energéticos; el nuevo esquema de autoconsumo con proyectos de hasta 20 megavatios, la posibilidad de colaborar con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la creación de la Comisión Nacional de Energía, calificada de oportunidad para mejorar la regulación del sector.
En este sentido, la petición de que el nuevo marco regulatorio brinde certeza jurídica, además de establecer reglas claras y mecanismos para la participación del sector privado, parece un formulismo que los dueños del capital estiman imprescindible en sus comunicaciones con los gobiernos más que un reclamo o advertencia, pues resulta evidente que las cláusulas mencionadas satisfacen todo lo solicitado: mecanismos fijados de antemano, claridad y certeza.
Con su posicionamiento, la Coparmex confirma la disposición de las más relevantes personas de negocios del país para trabajar con la presidenta Sheinbaum y, de manera más amplia, con la Cuarta Transformación. Tal voluntad es ciertamente encomiable: si bien el partido en el poder nunca tuvo una ruptura con el empresariado, durante años algunas facciones del mismo se empeñaron en sabotear los esfuerzos de rescate del patrimonio nacional y en defender un marco legal inocultablemente orientado al enriquecimiento de unos cuantos a expensas del erario. La nueva actitud cobra una mayor dimensión por tener lugar en momentos en que la unidad nacional es decisiva a fin de afrontar con éxito los embates antimexicanos de Donald Trump, y sin duda la historia registrará la altura de miras de autoridades y empresarios.
Asimismo, debe señalarse que el beneplácito patronal con las leyes secundarias de la reforma energética no se produce en un vacío político, sino que refleja la existencia de un proyecto de nación que toma en cuenta a la iniciativa privada y le ofrece un papel en todos los sectores de actividad, incluido el energético, en un marco de defensa incoercible de la soberanía nacional y de la rectoría del Estado sobre los recursos naturales y los ámbitos estratégicos para el desarrollo. Tal apertura sólo puede sorprender a quienes han vivido con unas gruesas anteojeras ideológicas los últimos siete años, ya que la mandataria y su antecesor siempre remarcaron que éste es el camino a seguir.
Trump ha expulsado a 541.4 connacionales al día
Néstor Jiménez
Periódico La Jornada Viernes 31 de enero de 2025, p. 5
De acuerdo con las cifras reportadas por el gobierno federal, las deportaciones de mexicanos en el arranque del nuevo gobierno de Donald Trump se encuentran por arriba del promedio de los últimos cinco años, pero debajo de los índices registrados en 2023 y 2020.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó ayer que de las 6 mil 244 personas que han devuelto las autoridades estadunidenses a territorio nacional en los primeros nueve días del gobierno del republicano, 4 mil 873 son mexicanas, lo que representa un promedio de 541.4 al día, mientras de 2020 a 2024 fueron 489.9 en los meses de enero.
En tanto, en el primer mes de 2023 se reportó una media de 622.3 devoluciones de mexicanos por día, cuendo en 2020 fueron 591.6.
Los registros de los casos durante el inicio de la nueva gestión de Trump superan los de 2021, cuando hubo 454.4 por día; de 2022, con 339.7, y los del año pasado, 441.8 deportaciones en promedio al día en el primer mes del año.
En la estadística de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación se observa que cada año hay un repunte de deportaciones en los meses de marzo y abril, tendencia que se ha repetido en el último lustro.
El reporte de las autoridades migratorias no ha sido actualizado desde noviembre pasado. Hasta el último corte se contabilizaban 190 mil 491 devoluciones de connacionales que se encontraban en Estados Unidos de manera indocumentada en 2024.
A la par, en 2023 fueron 214 mil 838 las repatriaciones, en 2022 se registraron 258 mil, en 2021 hubo 160 mil 689, con una reducción durante la parte más intensa de la pandemia de covid-19, y en 2020 expulsaron a 184 mil 402 mexicanos desde el país vecino.
