viernes, 28 de octubre de 2022

La triple lucha de las normalistas rurales.

Tanalís Padilla*
El 16 de octubre, elementos de la policía estatal de Tlaxcala montaron operativos de agresión contra las estudiantes de la normal rural Benito Juárez de Panotla. Empezaron por rodear la escuela y sobrevolarla con un helicóptero, acciones que las alumnas interpretaron como un intento de aterrorizarlas. Como para darles la razón, dos compañeras que filmaban las acciones policiales fueron detenidas, trasladadas y después abandonadas en las afueras de la ciudad de Tlaxcala.
Las alumnas, que llevaban aproximadamente un mes demandando respuesta a su pliego petitorio, no se dejaron intimidar. Decididas a seguir resistiendo, reforzaron sus filas con estudiantes de la hermana normal rural de Ayotzinapa, cuyos alumnos llegaron a solidarizarse con ellas. Unos días después, cuando las normalistas de Panotla encaminaban a sus compañeros de regreso a Ayotzinapa, fueron seguidos y luego atacados con gases lacrimógenos por policías del estado. Tres estudiantes de Ayotzinapa fueron detenidos y una alumna de Panotla fue herida durante los enfrentamientos. Esta alumna, Beatriz Rojas, moriría poco después.
Las estudiantes de Panotla no son las únicas normalistas rurales en rebeldía. Desde hace un mes, las alumnas de la normal rural Carmen Serdán de Teteles, Puebla, están en plantón en la Plaza Santo Domingo en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Se desplazaron allí a la espera de un encuentro resolutorio con las autoridades educativas; a la espera de que el Presidente que dice que los pobres son primero actúe para defender las escuelas que dan formación profesional a los pobres; a la espera de que el Presidente que dice no ser represor ponga alto a la embestida que siguen viviendo las normales rurales.
Las normalistas de Teteles han denunciado medidas que, temen, representan la privatización de su escuela. Éstas incluyen que se empiecen a cobrar cuotas de inscripción y que la escuela sea sometida a un proceso de certificación que alteraría su estructura como normal rural. Como las alumnas de Panotla, las de Teteles también se han jugado la vida en la lucha. En mayo del año pasado dos de sus compañeras, Mónica Paola e Iris Yaretzy, murieron en una manifestación en la carretera Amozoc-Perote.
Las luchas de Panotla y Teteles ahora se entrecruzan. Ambos movimientos piden la destitución del personal directivo y transparencia en el manejo de fondos. En ambas escuelas las alumnas reportan que se les ha cancelado su ración de comida; en Teteles además se le cortó el gas al plantel. Ambas tienen suspendidas sus observaciones y prácticas profesionales con lo que corren el riesgo de perder el semestre.
Si las normales rurales han representado una oportunidad invaluable para los alumnos, lo son doblemente cruciales para las alumnas. Además de darles acceso a una carrera profesional y la independencia que un trabajo como maestras les otorga, la vida misma dentro de las normales rurales les da oportunidad de encontrar y ejercer su voz. Y es una voz, pronto aprenden, que tiene fuerza al ejercerse en colectivo.
Mientras las normales rurales empezaron siendo coeducativas, esta modalidad se eliminó a principios de la década de 1940, al tiempo que se derogó la educación socialista. No es coincidencia que haya sucedido simultáneamente. Dentro de la SEP fueron los comunistas quienes más abogaban por términos igualitarios para la mujer. Sin embargo, aun separadas por género, los normalistas rurales siguieron luchando conjuntamente dentro de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM).
Desde su fundación en 1935, la FECSM ha defendido a las normales rurales y es gracias a sus incesantes movilizaciones que las normales rurales siguen existiendo. En las escuelas sus comités estudiantiles se dedican a concientizar a cada generación, a hacer memoria, a emprender tácticas de resistencia, a dar voz a las de abajo. Como otros movimientos sociales, históricamente los líderes más visibles han sido masculinos, pero el trabajo de hormiga ha sido femenino y este trabajo no sólo es el que sostiene a las movilizaciones, sino el que conlleva a un proceso de empoderamiento difícil de revertir. Armar un orden del día para sus juntas, opinar ante sus compañeras, hacer boteo en casetas, pronunciar declaraciones en mítines, desplazarse de raite a otras escuelas, y acampar en el zócalo para que sus demandas sean escuchadas, infunde a las normalistas rurales de un valor moral y una experiencia práctica.
En este proceso de concientización el gobierno también ayuda. Al negarles lo que les es un derecho; al apostarle al desgaste; al mostrarles que sólo en acción de rebeldía son escuchadas, y al desplegar contra ellas su fuerza bruta, viven en carne propia lo que han aprendido en sus círculos de estudio: que sus escuelas siempre han sido asediadas, que si no las defienden serán desaparecidas, que el modelo asistencial y colectivo choca con el neoliberalismo.
Desde que se proponen ser maestras, las normalistas rurales empiezan un camino de triple lucha: luchar por acceso a una carrera profesional; luchar por defender las instituciones que les brindan esta carrera, y luchar para que, como estudiantes, educadoras y ciudadanas, tengan la misma voz que los hombres. Ante la triple opresión, el camino de lucha les enseña a ser triplemente revolucionarias,.
 ­*Profesora-investigadora del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Autora del libro Unintended Lessons of Revolution, una historia de las normales rurales.
México SA
Economía se fortalece // Avanza a mayor ritmo // Divisas, saldo positivo
Carlos Fernández-Vega
▲ Pese a pandemia y guerra en Ucrania, el Indicador Global de la Actividad Económica, referencial del producto interno bruto mensual, registró un crecimiento de uno por ciento en agosto con respecto a julio pasado, su mejor avance desde abril. Esas cifras se reflejan en las calles, en las plazas y en general en las transacciones comerciales.Foto Jesús Villaseca
Buenas noticias económicas, que al parecer no caen bien en todas partes, porque la apuesta de la supuesta oposición –una pandilla de gritones y odiadores profesionales– es que todo reviente y que ello dé pie (por inercia, según estima idílicamente) a que los tecnócratas retornen entre loas y por la puerta grande a salvar al país, es decir, el mismo que con toda saña hundieron a lo largo de casi cuatro décadas al hilo.
De entrada, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que el Indicador Global de la Actividad Económica (Igae), un referencial del producto interno bruto (PIB) mensual, registró un crecimiento de uno por ciento en agosto con respecto a julio pasado, su mejor avance desde abril, y un alza de 4.7 por ciento anual con cifras ajustadas. El crecimiento de la actividad productiva del país en el octavo mes del año, impulsado por el consumo y el sector agro, sorprendió a los agentes económicos, al superar la proyección del consenso del mercado y del indicador preliminar que preveía un nulo crecimiento, pero estuvo dentro del rango de estimación de una contracción de 1.1 por ciento y un crecimiento de 1.2 por ciento en el mes de referencia ( La Jornada, Clara Zepeda).
De acuerdo con el reporte del Igae, la fortaleza de la actividad productiva de México durante agosto se concentró en el sector primario, con un avance de 3.6 por ciento mensual y los servicios con un alza de 1.2 por ciento, mientras la industria no mostró cambios (cero por ciento). En cuanto a su medición anual, dicho indicador aceleró la tasa de crecimiento de 2.2 a 4.7 por ciento de julio a agosto, su mejor avance interanual desde julio de 2021. Con el resultado de agosto, el citado indicador prolongó una tendencia ascendente que inició en octubre de 2021 y prácticamente alcanzó su nivel prepandemia (enero 2020), al acumular un crecimiento anual para el periodo enero-agosto 2022 de 2 por ciento anual. No obstante, aún está 0.5 por ciento por debajo del máximo histórico de agosto de 2018 (ídem).
Se trata de excelentes resultados benéficos para todos que sin duda mejoran las perspectivas económicas nacionales en plena crisis por la guerra en Ucrania y los coletazos que aún da la pandemia. Sin embargo, resultan un verdadero veneno para la horda opositora que no ata ni desata, pero qué bien jode, siempre apostando a favor del derrumbe.
Paralelamente, La Jornada (Braulio Carbajal) informa que las principales fuentes de captación de divisas para el país, que a su vez son un motor fundamental en el desempeño de la economía mexicana, como remesas, inversión extranjera directa, turismo y exportaciones agropecuarias no sólo se han recuperado y regresado a los niveles de la prepandemia, sino que han alcanzado marcas históricas, revelan datos oficiales.
De acuerdo con información del Banco de México, la principal fuente de ingresos de divisas del país son las remesas, con un saldo de 37 mil 933 millones de dólares entre enero y agosto de 2022, la cifra más elevada para un mismo periodo desde que hay registro; además, resulta 57 por ciento superior a los 24 mil 138 millones de dólares del mismo lapso de 2019, es decir, antes de la aparición de virus. En segundo lugar, aunque lejos de las remesas, se encuentran los ingresos por exportación de petróleo, que en los primeros ocho meses del año suman 27 mil 737 millones de dólares, un monto 146 por ciento superior a los 11 mil 234 millones de dólares registrados en igual lapso de 2019 (ídem).
La información de La Jornada, con base en los indicadores del Banco de México, detalla que pese al importante crecimiento que registran, la captación de divisas por exportación petrolera no ha alcanzado niveles récord, pues entre 2011 y 2014 se colocaron por encima de 30 mil millones de dólares. Con todo, en lo que va de la presente administración por tal concepto a las arcas nacionales han ingresado cerca de 84 mil millones de dólares, al cierre de agosto pasado.
También hay que considerar la inversión extranjera directa (27 mil 512 millones de dólares al cierre del primer semestre de 2022), el turismo (cerca de 19 mil millones de billetes verdes) y las exportaciones agropecuarias (alrededor de 15 mil millones hasta agosto pasado).
Las rebanadas del pastel
Último estirón: tras dos décadas de alterar el ritmo biológico natural, el próximo domingo llega a su fin el cambio de horario. Con todo, y por última ocasión, ese día hay que atrasar una hora el reloj.
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