jueves, 27 de octubre de 2022

Calderón: esclarecimiento necesario.

Esta semana ha vuelto a ponerse atención a las acusaciones de que Felipe Calderón Hinojosa es responsable por tráfico de armas de Estados Unidos hacia México y por la entrega de ellas a grupos del crimen organizado. Antier, el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, afirmó que Calderón no sólo bañó de sangre al país y lo militarizó, sino que él y su administración terminaron convertidos en traficantes de armas en el contexto del operativo Rápido y furioso, por lo que hay una investigación internacional contra el ex mandatario.
Consultado acerca de dichas indagatorias, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo ayer que desconoce si está vigente el proceso o si las instancias estadunidenses de procuración de justicia le dieron carpetazo por ser un asunto no conveniente para Washington, pero reiteró que esa operación existió y el gobierno del michoacano estuvo al tanto de ella. Como rememoró el Presidente, Rápido y furioso fue un operativo efectuado entre 2009 y 2011, consistente en permitir el ingreso clandestino de armas a México con la supuesta finalidad de rastrearlas y así obtener información sobre las actividades de los cárteles de la droga. Si semejante plan es en sí mismo irresponsable y violatorio de la soberanía nacional, la corrupción imperante en el calderonismo lo volvió catastrófico, pues los delincuentes fueron advertidos y tomaron las previsiones necesarias para usar las armas sin ninguna afectación a sus negocios.
Pese a los daños letales que las armas de dicho programa infligieron en México –se usaron, por ejemplo, en la masacre de Villas de Salvárcar, donde fueron asesinados 16 jóvenes de secundaria y preparatoria, revictimizados por Calderón al vincularlos sin ningún fundamento con grupos delictivos–, el trasiego sólo fue detenido cuando estalló el escándalo por el asesinato de dos agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés). Con el tiempo, se sabría que Rápido y furioso formaba parte de un programa más amplio de trasiego controlado de armas denominado Gunrunner, el cual arrancó desde el inicio mismo del calderonismo con el operativo Receptor abierto, que continuó incluso después de que se revelara la total inoperancia del proyecto, y surtió a los cárteles de pistolas, rifles de asalto (AK-47, AR-15), granadas y fusiles Barret capaces de perforar gruesos blindajes.
La amplitud, la duración y la letalidad de estos operativos obliga a pensar que la administración calderonista estaba plenamente al tanto y los impulsó como parte de su cada día más inverosímil guerra contra el narco.
Por otra parte, ayer mismo los fiscales de Nueva York que siguen el caso contra quien fue secretario de Seguridad Pública bajo el calderonato, Genaro García Luna, anunciaron la entrega de nuevas pruebas en torno al papel de éste y dos de sus subordinados (Luis Cárdenas Palomino y Ramón Pequeño García) como facilitadores del narcotráfico, con lo que se refuerza la percepción de que el verdadero propósito de la guerra fue golpear a algunos grupos delictivos para favorecer al más poderoso de ellos.
A estas alturas, los múltiples indicios de vínculos del propio Calderón con sectores de la delincuencia organizada y con corrupción a gran escala ameritan una investigación seria y concienzuda en un proceso judicial que lleve al pleno esclarecimiento, sea para sancionar o para exonerar a quien ocupó la titularidad del Ejecutivo federal entre 2006 y 2012.

México SA
Moody’s y su bola de cristal // Mala leche+ análisis trucho // Prian=devaluación de 160 mil%
Carlos Fernández-Vega
▲ Con pocos fundamentos, Moody’s Analytics aseguró que las políticas monetaria restrictivas de la Fed y del Banco de México ocasionarán que el peso se deprecié a 24 unidades por dólar entre la recta final de 2022 o a lo largo de 2023 (o, tal vez, en 2024).Foto La Jornada
A los videntes de Moody’s Analytics (perteneciente a una trasnacional disfrazada de gurú del mundo financiero) les urgen varias cosas: primera, cambiar de bola de cristal, que ya reporta un severísimo daño estructural; segunda, dejar de lado su mala leche y sus visiones catastrofistas (a modo, desde luego); y, tercera, abstenerse de publicar informes que sólo confirman su rotunda falta de ética. Eso y más, pero entre lo más reciente sobresale su advertencia (focos rojos encendidos) de que el peso mexicano se devaluaría, aunque, según ellos, sucedería en cualquier momento de, al menos, los tres próximos años. Como dice la canción, si no es ahora, será mañana, pasado mañana o después.
La Jornada (Clara Zepeda) lo reseñó así: “como consecuencia de la política monetaria restrictiva de la Reserva Federal y del Banco de México, el peso mexicano podría depreciarse a 24 unidades por dólar entre la recta final de 2022 o a lo largo de 2023 (o, tal vez, en 2024), estimó Moody’s Analytics. El brazo de ‘análisis económico’ de la calificadora Moody’s prevé que la moneda nacional podría enfrentar una depreciación frente a la divisa estadunidense de 20 por ciento en los próximos meses. La firma sostuvo que el peso mexicano presentará una ‘corrección significativa en los próximos meses’, y podría suceder entre finales de 2022 y a lo largo de 2023, pero podría incluso retrasarse hasta 2024 dependiendo de la velocidad del ciclo de apretamiento monetario”.
Generosos, los integrantes de Moody’s conceden a las hordas especulativas, nacionales y foráneas, un enorme plazo para que, con fundamento o sin él, le peguen con todo a la divisa nacional, amén de que, sin sonrojarse, difunden ampliamente todo tipo de desgracias y cataclismos financieros de escritorio (que publican profesionales de la comunicación), con base en su onanismo político-analítico, siempre orientado a defender sus propios intereses sin importar a quién se lleve entre las patas. Desde luego, los neoliberales los toman como la Biblia del acontecer económico-financiero.
Eso es lo que se publicó, pero en la mañanera de ayer –capítulo ¿Quién es quién en las mentiras?– se contextualizó el panfleto publicado: “el pasado 20 de octubre, Moody’s Analytics publicó el análisis La depreciación que se viene, utilizado por varios medios de comunicación y comentaristas en redes sociales para generar una percepción de inestabilidad financiera en el país, asegurando una inminente depreciación del peso. Las notas informativas que se publicaron se limitaban a citar el primer párrafo del autor, Alfredo Coutiño, director para América Latina de la calificadora, en el que explica que en el supuesto de que se repitan las condiciones monetarias y financieras de las dos crisis globales 2009 y 2020 el peso mexicano sufriría una depreciación significativa. Sin embargo, la mayoría de las notas omitieron desarrollar las tres fases con las que transitó el peso, tanto en 2009 como en 2020 y que Coutiño plantea para que la historia se repita. El análisis de Moody’s también expone que, según su modelo, ya finalizó en marzo un periodo de retiro de liquidez y, a pesar de eso, el peso se ha mantenido relativamente estable, incluso durante el presente ciclo de alza de tasas”. Con este ejemplo, vemos cómo se fabrica una noticia falsa.
El presidente López Obrador abordó el tema: ¿devaluaciones?, las de Echeverría y López Portillo, más las del régimen neoliberal: 160 mil por ciento del 31 de diciembre de 1976 al 30 de noviembre de 2018. No hay que olvidar que el tipo de cambio actual, supuestamente de 20 pesos por dólar, en realidad es de 20 mil pesos por dólar (recuerden que la pareja infernal Salinas-Aspe borró tres ceros a la cotización)
Entonces, los analistas de Moody’s y sus jilgueros cómodamente olvidan que fueron los prianistas quienes llevaron el tipo de cambio de 12.50 a 20 mil pesos por dólar y en ese periodo no se recuerda informe alguno de la calificadora advirtiendo que ya viene el coco. Tal vez, porque el coco mismo era el gobierno y su grupo compacto, siempre notificado a tiempo por sus socios en el gabinete (como Zedillo y su efímero secretario de Hacienda, Jaime Serra Puche, y sólo es un ejemplo, porque todos los inquilinos de Los Pinos hicieron lo mismo) que venía el ramalazo devaluatorio para que compraran dólares antes de la devaluación.
Las rebanadas del pastel
Eso sí, según los tecnócratas de aquellos ayeres nunca hubo devaluación, sino deslizamiento y flotación del tipo de cambio de sólo 160 mil por ciento.
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