En imagen de archivo, migrantes cubanos detenidos el 14 de octubre en Campeche. Foto toma de la cuenta de Twitter @INAMI_mx
Campeche, Cam. Elementos de la Policía Estatal aseguraron a por lo menos 82 indocumentados cubanos que viajaban en dos autobuses, uno de los cuales intentó evadir un retén policiaco instalado en el periférico “Pablo García” de esta capital, por lo que fue perseguido y detenido unos kilómetros más adelante. También fueron asegurados cinco presuntos “polleros” o traficantes de personas.
Otro autobús donde también viajaban indocumentados, logró cruzar ese filtro de revisión y continuó su viaje aunque fueron detenidos en Champotón, donde aseguraron a 42 cubanos.
Los presuntos “polleros” quedaron a disposición del personal del Ministerio Público de la Federación, adscrito a la delegación de la Fiscalía General de la República (FGR), para ser investigados por “transporte de indocumentados”.
El primer aseguramiento ocurrió cerca de las 00:30 horas de este sábado, cuando personal de la Policía Estatal (PE) y de la Guardia Nacional (GN) implementaron filtro de revisión vehicular en el periférico Pablo García y Montilla, a la altura del fraccionamiento residencial “El Doral”.
Le marcaron el alto al operador de un autobús de la empresa “CaribeñosTravel”, con número económico 70219 y matrícula 136-RN-2 del Servicio Público Federal (SPF). El operador no hizo caso y aceleró. Los oficiales se coordinaron con los agentes apostados en el retén policíaco del kilómetro 14 de la carretera federal Campeche – Mérida, del poblado de San Francisco Kobén.
Al momento en que les cerraron el paso, dos hombres y una mujer, bajaron del autobús y se internaron en el monte; fueron perseguidos y asegurados por los elementos de la PE.
En el autobús había 40 indocumentados, la mayoría de ellos de origen cubano, quienes fueron trasladados a las instalaciones de la Secretaría de Protección y Seguridad Ciudadana (SPSC) para su certificación médica.
Quedaron a disposición del personal del Instituto Nacional de Migración (INM) que inició el procedimiento migratorio correspondiente para la entrega de la “tarjeta humanitaria” y puedan continuar con su viaje por el país.
En Champotón, los policías estatales retuvieron al segundo autobús de turismo color blanco de la empresa “Caribeños Travel”, con placas de circulación 68R133T del Servicio Público Federal, con el número económico 617, que trasportaba a unos 42 cubanos.
Alrededor de las 2:50 hrs de este sábado, los elementos policiacos instalados altura de Boca del Rio en Champotón, le marcaron el alto al autobús y al solicitar los documentos oficiales a los viajeros no pudieron acreditar su legal estancia en el país por lo que fueron asegurados.
Venezolanos resisten con zozobra en albergue al norte de la capital
▲ El albergue Cafemin, en la colonia Vallejo de la CDMX, está saturado debido a la llegada de cientos de migrantes que no cesan en su intento por entrar a Estados Unidos.Foto Víctor Camacho
Jared Laureles
Periódico La Jornada Domingo 23 de octubre de 2022, p. 8
Con una cajita de cenizas de su tío que era como un padre, dos mujeres jóvenes arribaron a uno de los albergues en la Ciudad de México con tristeza. Emprendieron la travesía juntos, pero él falleció de un infarto y ahora decidieron permanecer en el refugio, pues por el momento no hay esperanza de continuar.
Es doloroso. Se acercó un señor y me dijo si podíamos recibir a las dos chicas, que habían quedado varadas en Oaxaca y sólo estaban esperando los restos de su familiar, cuenta Magdalena Silva Rentería, religiosa que gestiona el albergue Casa de Acogida y Formación para Mujeres y Familias Migrantes (Cafemin).
Muchos de los migrantes que expulsó Estados Unidos llegan a este lugar no sólo hambrientos, cansados y en busca de techo, sino prácticamente en estado de shock, debido a las penurias que han pasado en ese viaje incierto hacia la frontera norte del país.
Para Sergio –nombre ficticio para proteger su verdadera identidad–, permanecer en México es la oportunidad más cercana que tengo para empezar de nuevo. Deportado del vecino país del norte tras el anuncio de la nueva medida migratoria, asegura que no intentará cruzar de nuevo la frontera, pero tampoco es opción regresar a Venezuela.
Si vuelvo a entrar a Estados Unidos, con los datos que ya me tomaron me pueden arrestar de tres a cinco años y tengo una hija y familia que cuidar, dice el hombre de 37 años durante un recorrido de La Jornada por las instalaciones de Cafemin, que alberga ya a más de 500 migrantes.
En este recinto se mueven con libertad y pueden dormir sin temor a ser detenidos o molestados, aunque sus rostros reflejan enojo, confusión, frustración y tristeza.
Con la rabia contenida y los ojos llorosos, Sergio cuenta cómo fue maltratado y las humillaciones que tuvo que pasar al ser expulsado, luego de que Washington aplicó el nuevo criterio de asilo.
Nos montaron a un autobús y nos llevaron a una cárcel, porque eso es lo que era (la estación migratoria). Nos tenían arrestados a unas 50 o 60 personas con candado en una puerta como si estuviéramos presos; nos tiraban al piso, narra.
Después fueron llevados en un avión a California, hacia un refugio donde sufrieron condiciones similares: Nos encerraron en un cuarto, comiendo unos panecillos con frijoles todo el día, y cuando pedíamos agua, nos daban un termo y nos pasaban una manguera para llenarlo.
En ese lugar permaneció cuatro días, siempre esposado de brazos, manos y cintura, dice. Luego fueron entregados a autoridades migratorias mexicanas, quienes lo despojaron de sus pertenencias.
Francelis partió de Venezuela y recorrió junto con su familia más de 4 mil kilómetros en busca de un mejor futuro. Parece tranquila mientras se maquilla, pero cuenta que en su país dejó a sus dos hijos. Mis pequeños me dicen que cuando llegue allá (Estados Unidos) los mande a buscar, pero mientras esperará en el albergue a que se calme la situación para ver si podemos seguir avanzando.
