Carlos Fernández-Vega
No puede ser distinto, porque son obscenamente cínicos. Resulta que a los priístas –siempre creativos, desde luego– se les ocurrió la brillante idea (justo en tiempos electorales, por mera casualidad) de proponer la reducción de la tasa al impuesto al valor agregado (IVA) de 16 a 10 por ciento, para que los negocios salgan adelante, las familias puedan comprar con mayor facilidad los productos básicos y México crezca. Algo así como la Roqueseñal, pero en sentido contrario. Se trata del mismo partido que impuso el IVA a partir del 1º de enero de 1980 (gravamen que sustituyó al impuesto sobre ingresos mercantiles), en el gobierno de José López Portillo, cuya tasa, a lo largo de los años y de la mano del PAN y otras menudencias, la subió sustancialmente (tanto como 60 por ciento), sin importar lo que ahora dice que le preocupa, es decir, la defensa de los intereses populares.
Esa es la brillante idea que el tricolor promociona en redes sociales y pregona que el bolsillo de los mexicanos es lo más importante; por eso en el Partido Revolucionario Institucional proponemos disminuir (la tasa) el IVA de 16 a 10 por ciento. Eso significa que habrá productos más baratos para todos, lo que ayudará a que a las familias les alcance para más, a recuperar nuestra economía y a generar más empleos. Si quieres que esto se haga realidad vota PRI. Y la otrora aplanadora se quedó fresca como lechuga.
De pena ajena, porque, tras décadas de destrozar el bolsillo de los mexicanos, disminuir sostenidamente el consumo de los hogares, encarecer los productos (con los de consumo básico en primer lugar) y masacrar el poder adquisitivo de los trabajadores, en el tricolor sueñan que con la nueva campaña propagandística en redes obtendrá algunas tortillas duras disfrazadas de votos en las elecciones del próximo 6 de junio. Y la propuesta tricolor invita a reactivar la memoria, pues justo por estas fechas, pero de 1995, la mayoría priísta en el Congreso aprobó subir de 10 a 15 por ciento la tasa del IVA, es decir, 50 por ciento de un plumazo, en medio de una crisis feroz que destrozó a las familias, porque ello formaba parte de la estrategia de ajuste macroeconómico de Ernesto Zedillo, a la sazón inquilino de Los Pinos, quien por un lado exprimió a los mexicanos y por el otro rescató a los barones (recuerden el Fobaproa).
En el recuento, la aplicación del IVA inició el 1º de enero de 1980, y la ley original (publicada en diciembre de 1978) establecía una tasa general de 10 por ciento, sin gravar alimentos. Pero la tecnocracia se instaló en Los Pinos, y Miguel de la Madrid subió 50 por ciento la tasa general (de 10 a 15 por ciento), aplicó una de 6 por ciento a medicinas de patente y alimentos no considerados en la canasta popular, y otra de 20 por ciento a los artículos de lujo. A partir de 1991, transcurrida la mitad de su administración, Carlos Salinas de Gortari redujo a 10 por ciento la tasa general del IVA desgravó alimentos y medicinas y suprimió la tasa aplicable a los artículos de lujo. Sin embargo, en abril de 1995 Ernesto Zedillo de nuevo provisionalmente aumentó la tasa a 15 por ciento (recuérdese la Roqueseñal).
A partir del 1º de enero de 2010 Felipe Calderón la elevó a 16 por ciento, aumento que calificó de provisional (temporalidad que acumula 11 años) y allí se quedó, aunque en ambos casos (y no por su gusto) se evitó aplicar el gravamen a medicinas y alimentos. Para ello contó con el apoyo priísta, siempre y cuando (esa fue la moneda de cambio) el PAN asumiera el costo político de la decisión. Vicente Fox intentó aplicar IVA a medicinas y alimentos (un reformón, decía), con la promesa de que a los mexicanos más desamparados ese dinero fiscal se les regresaría copeteado. Pero fue tan cretina la propuesta que hasta sus más cercanos la desecharon. Y Peña Nieto pretendió lo mismo, aunque, tras un sondeo, finalmente se abstuvo. Pero hoy el tricolor se dice muy preocupado por el bolsillo de los mexicanos. Qué cara más dura.
Las rebanadas del pastel
No hay vuelta de hoja: el regreso a clases presenciales sólo se dará cuando estudiantes y maestros sean vacunados, y el retorno sea 100 por ciento seguro. En esto no caben experimentos y menos chantajes políticos.
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Valor de farmacéuticas, inmune a incertidumbre por sus vacunas
Casos de coágulos y polémicas por su eficiencia no han afectado el valor de las firmas
▲ Comirnaty, la vacuna desarrollada por Pfizer, causa efectos secundarios y se ha mencionado que requiere una tercera dosis para que sea efectiva. Todo esto no ha evitado que ese laboratorio alcanzara un valor de 235 mil millones de dólares.Foto Afp
Braulio Carbajal
Periódico La Jornada Lunes 19 de abril de 2021, p. 18
Las gigantes farmacéuticas son inmunes a la incertidumbre que ha provocado la eficacia de algunas de sus vacunas contra Covid-19, pues según datos de mercado, su valor bursátil continúa en aumento. Desde el inicio de la pandemia a la fecha, estas empresas acumulan una ganancia de 152 mil millones de dólares, es decir, poco más de 3 billones de pesos.
Para poner en contexto, este beneficio es tres veces lo que el gobierno mexicano gasta anualmente en el pago de pensiones, que de acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público es de un billón de pesos.
La suma también es más de cuatro veces superior a los 660 mil millones de pesos presupuestados para el sector salud este año, y es casi la mitad de los ingresos totales que se estima tendrá el país este año, que serán 6.2 billones de pesos.
A inicios de 2020 el valor de mercado de Johnson & Johnson, Pfizer, AstraZeneca, Moderna, Novavax, BionTech y CanSino, siete de las farmacéuticas más grandes del mundo, ascendía a 686 mil 908 millones de dólares, mientras que al cierre del viernes pasado se ubicó en 838 mil 961 millones de dólares.
En las semanas recientes ha crecido la incertidumbre en torno a las vacunas contra Covid-19, pues algunas de las desarrolladas por dichas farmacéuticas han enfrentado problemas de aprobación en ciertos países, dado que los gobiernos han detectado anomalías e inclusive efectos secundarios en los pacientes que las reciben.
Lo anterior no ha detenido el impulso del valor bursátil de las empresas, pues apenas el 10 de enero pasado, según un seguimiento de este diario, la ganancia acumulada de las farmacéuticas era de 90 mil millones de dólares, mientras ahora es de 152 mil millones.
Es decir, en menos de tres meses, en medio de un ambiente de cuestionamientos, su valor se ha disparado 70 por ciento, equivalente a poco más de 60 mil millones de dólares.
Johnson & Johnson, la empresa más grande del sector, registra un valor bursátil de 426 mil 477 millones de dólares, 10 por ciento más respecto de los 384 mil 272 millones de dólares que registraba hasta antes del inicio de la pandemia.
El valor de esta farmacéutica abrió 2021 en un nivel de alrededor de 422 mil millones de dólares, mismo que siguió en aumento pese a que recientemente los reguladores federales de salud de Estados Unidos recomendaron una pausa en el uso de la vacuna por detectar casos de coágulos de sangre en mujeres de entre 18 y 48 años.
Pfizer, la segunda firma más grande tenía un valor de 217 mil millones de dólares antes del brote de la pandemia, que alcanzó un pico a finales del año pasado de 235 mil millones, el cual bajó 206 mil millones en enero de 2021, esto luego de que la farmacéutica decidió vender parte de sus acciones para materializar las ganancias.
En cuanto a la vacuna desarrollada por esta empresa, se ha revelado que causa algunos efectos secundarios e inclusive que se necesita una tercera dosis para que sea efectiva, lo cual no ha afectado su valor, pues incluso ha aumentado un poco hasta volver a alcanzar el nivel que tenía hace un año.
Un caso parecido es el de AstraZeneca, la tercera del mercado, que antes de la pandemia valía 66 mil millones de dólares, mismo nivel que mantiene hasta la fecha pese a que su vacuna ha sido una de las más controversiales al ser suspendida su aplicación por potencias de la Unión Europea y Estados Unidos tras darse muertes sospechosas en pacientes que recibieron la dosis.
Respecto a las demás, Moderna acumula una alza en su valor bursátil de 60 mil 700 millones de dólares, BionTech 27 mil 600 millones, Novavax 8 mil 600 millones y CanSino 6 mil 900 millones de dólares.
