Carlos Fernández-Vega
En estos tiempos aciagos, impacta positivamente la noticia que llega de Pekín: la economía de China reportó un crecimiento de 18.3 por ciento interanual en el primer trimestre de 2021, producto de la fuerte demanda nacional y extranjera que impulsó la recuperación desde una base baja registrada en el inicio de 2020, de acuerdo con el Buró Nacional de Estadísticas de la nación asiática, el cual celebra que hemos tenido un buen comienzo de año.
Con tal crecimiento, que jala a otras economías, el producto interno bruto (PIB) del gigante asiático suma 3.8 billones de dólares en el primer trimestre. No es ocioso recordar que China fue el único país a escala global que no reportó números rojos en 2020 (de hecho, fueron positivos en 2 por ciento), si bien desaceleró su ritmo de crecimiento. Sin embargo, con base en el resultado trimestral de 2021 el Dragón se mantendrá como el motor económico de buena parte del planeta.
En el primer trimestre de 2020 la economía china mordió el polvo, al registrar una caída cercana a 7 por ciento. Sin embargo, a partir del segundo trimestre de ese mismo año el crecimiento del PIB ha sido sostenido y todo apunta a que en 2021 recuperará el ya tradicional ritmo de avance ininterrumpido.
Como se ha comentado en este espacio, a raíz de las profundas transformaciones que China puso en práctica a partir de finales de los años 70 del siglo pasado, su economía se convirtió en la de mayor crecimiento en el mundo (con tasas anuales de 10 por ciento, en promedio) y de ser una nación empobrecida se convirtió en una potencia económica, financiera, científica, tecnológica, y militar que la ha emparejado (algunos analistas consideran que la palabra correcta es superado) a Estados Unidos.
De hecho, como aquí se publicó, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, la OCDE y otras instituciones divulgaron un informe ( Programa de Comparación Internacional: Paridad de Poder Adquisitivo –PPA– y tamaño de las economías mundiales, con información al cierre de 2017) en el que se destaca que China es ya la primera potencia económica del planeta, si bien, comparativamente, la distancia con Estados Unidos aún es pequeña.
Tal informe señala que al cierre de 2017 el producto interno bruto de China se ubicó en 19 billones 617 mil millones de dólares, medidos en paridad de poder adquisitivo, mientras en el mismo periodo el PIB estadunidense sumó 19 billones 519 mil millones, diferencia favorable a la nación asiática de medio punto porcentual. Ambas economías representaron un tercio de la global. También revela que la tercera potencia económica mundial es India (con poco más de 8 billones de dólares), que por sí sola representa 7 por ciento del producto interno bruto global, cuando se mide por paridad de poder adquisitivo. En orden de relevancia le siguen la economía japonesa (más de 5 billones de dólares, cerca de 4 por ciento del PIB mundial), la alemana (4.4 billones, igual a 3.7 por ciento) y la rusa (alrededor de 4 billones, representativos de 3.2 por ciento).
De entonces a la fecha, el crecimiento de la economía china no se detuvo, salvo en el primer trimestre de 2020. No hay que dejar a un lado que a lo largo de las últimas cuatro décadas el gigante asiático mantiene un avance inigualado por la comunidad de naciones.
Las rebanadas del pastel
En la Secretaría del Trabajo no pueden ocultar al gigantesco elefante llamado conflicto de intereses. Rebasó toda proporción y a las denuncias cotidianas se suman las de representantes de trabajadores telefonistas y universitarios disidentes, por “la pasividad de Luisa María Alcalde para llevar a la práctica la reforma laboral de 2019, así como la injerencia de su padre, Arturo Alcalde Justiniani, quien lleva una labor de asesoría de muchos años con diferentes gremios y difícilmente buscará cambios al modelo sindical de México. La omisión, demostrada ante las demandas y problemáticas, no es algo fortuito, sino producto de una relación estrecha entre las diferentes direcciones sindicales arcaicas y desfasadas con el padre y representante de facto de la secretaria del Trabajo, Arturo Alcalde Justiniani”, conocido como el titiritero ( La Jornada, Jared Laureles). ¿Y en Palacio Nacional no lo han registrado?
cfvmexico_sa@hotmail.com
La campaña #PazPorEllas
Graeme C. Clark*
Ningún país en el mundo ha logrado la igualdad de género, y la pandemia del Covid-19 ha sido un duro recordatorio del enorme trabajo que queda por hacer para construir un mundo en esas condiciones.
Desde el brote de este virus, las mujeres han estado en la primera línea de respuesta y recuperación ante la pandemia, pero también se han enfrentado a terribles impactos: niveles alarmantes de violencia doméstica y de género, mayores responsabilidades de cuidado no reconocidas e inseguridad económica.
Sin embargo, de los desafíos surge la oportunidad de generar un cambio significativo, y Canadá se compromete a trabajar con socios de todo el mundo para hacer realidad ese cambio.
La resolución 1325, que es la base de la agenda de Mujeres, Paz y Seguridad adoptada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas hace poco más de 20 años, nos pide que las reconozcamos como poderosos agentes de cambio y que garanticemos que se les incluya en las decisiones clave que afectan sus vidas. Ese es su derecho. También necesitamos su participación.
Cada vez hay más pruebas que demuestran que la paz es más probable, y es más probable que sea sostenible cuando se toman en serio las voces y experiencias de las mujeres y se respetan sus derechos. Cuando ellas participan en la construcción de la paz, por ejemplo, la probabilidad de que la violencia se termine aumenta 24 por ciento.
En tiempos de crisis y conflictos, las mujeres y los jóvenes desempeñan un papel fundamental en la construcción de comunidades pacíficas, a pesar de los enormes riesgos que a menudo enfrentan al hacer este trabajo.
Una y otra vez, las mujeres y los jóvenes son quienes lideran manifestaciones, construyen movimientos y campañas, piden negociaciones de paz inclusivas y gobiernos representativos. A pesar de sus importantes contribuciones para prevenir, poner fin y reconstruir después de crisis y conflictos, ellas siguen estando en gran medida excluidas de los procesos de paz, su trabajo sigue sin recibir fondos suficientes, sus experiencias siguen siendo poco reconocidas y siguen siendo blanco de la violencia.
Por eso el gobierno de Canadá lanzó una campaña de un año, #PazPorEllas, para aumentar el reconocimiento, el acceso, el apoyo y la protección de las mujeres constructoras de paz en todo el mundo. La campaña #PazPorEllas es relevante para todos nosotros. En Canadá, en México y en otros lugares.
Me complace que Canadá y México valoren la importancia de la Agenda de Mujeres Paz y Seguridad para la seguridad y la paz regional y global. El 11 de febrero de este año se anunció que México será un beneficiario del Fondo de la Iniciativa Elsie para mujeres uniformadas en las operaciones de paz. La Sedena, la Semar y la SSPC llevarán a cabo una evaluación de las barreras que enfrentan las mujeres uniformadas en las operaciones de paz de la ONU. Como el primer país de América que recibirá fondos, esto es claramente un testimonio del liderazgo de México para el avance de dicha agenda, junto con otros logros como su nominación para ser miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU en el periodo 2020-2021, el lanzamiento reciente de su primer Plan Nacional de Acción de Mujeres, Paz y Seguridad y la implementación del programa Mujeres Constructoras de Paz.
Canadá está feliz de trabajar junto con su amigo, socio y aliado para dar grandes pasos en América y en el mundo a fin de enfrentar los desafíos de implementar la agenda de Mujeres, Paz y Seguridad, incluyendo aquellos que enfrentan las mujeres constructoras de paz. Y para ello, como embajador de Canadá en México, me comprometo a hacer todo lo posible en el año venidero para incluir, proteger, reconocer y apoyar a las mujeres constructoras de paz no sólo elevando el perfil de estas mujeres, sino también conectando a las constructoras de paz canadienses y mexicanas para que compartan sus experiencias y prioridades.
Los tiempos de crisis a menudo constituyen profundos puntos de inflexión. ¿Queremos continuar con el statu quo o es hora de cambiar? Canadá afirma que eshora de respaldar el potencial de construcción de la paz que poseen las mujeres constructoras de paz. Es hora de cambiar.
Paz por ellas. Ya es hora.
* Embajador de Canadá en México