Foto INAH / Archivo Foto autor
Jorge Durand
01 de noviembre de 2026 00:03
Hace tres décadas, en la gran exposición de arte mexicano-olmeca, en Washington, llegó una de las grandes cabezas colosales, la de San Lorenzo, que pesaba 13 toneladas y todo el mundo quedó impresionado, pero principalmente los negros. Resulta que ya en tiempos remotos, en el preclásico, había negros en el continente. Pues resulta que no.
Los arqueólogos mexicanos se cerraron en banda, no iba a ser que ahora los vecinos afroamericanos se apoderaran de nuestros símbolos ancestrales. Más aún, los arqueólogos americanos corroboraban esta posición. La ciencia afirmaba que el hombre americano había llegado por el estrecho de Bering, hace 13 mil años y por ahí se diseminó por toda América.
En ese tiempo operaban dos paradigmas, que fueron manejados por mafias académicas y que se constituyeron en verdaderos vetos. El primero fue el paradigma de Clovis y el segundo, que todavía persiste, la teoría difusionista.
Por décadas, el paradigma de Clovis fue la versión oficial, aceptaba y bendecida por la ciencia arqueológica, de que el yacimiento más antiguo de las Américas, era uno de Nuevo México, el llamado Clovis, famoso por sus puntas de lanza lanceoladas, que luego se encontraron en muchos otros yacimientos y que corroboraban la teoría.
Todo intento por rebatir esta posición fue censurado acremente y todas las investigaciones que se hicieron posteriormente fueron desechadas sistemáticamente por falta de pruebas fehacientes. Es más, el veto operaba de manera sistemática en cualquier solicitud de financiamiento, para realizar una investigación en ese sentido.
Pues resulta que, en el otro lado del hemisferio, en Puerto Mont, extremo sur de Chile, en 1996, se descubrió un sitio arqueológico con restos de varios gonfotéridos, especie de elefante prehistórico asociado a lascas, boleadoras, madera quemada y tallada, restos de piel, de una posible carpa y claros indicios arquitectónicos de un asentamiento humano.
Las pruebas de carbono 14 databan, de entre 14 mil y 14 mil 500 años. Resulta que, a 9 mil kilómetros del poblado de Clovis, había un grupo humano que había llegado mil 500 años antes.
No hubo modo; todas las pruebas confirman que el sitio de Monte Verde, en el extremo sur de Chile, es el más antiguo de América y se descubrió en una investigación local independiente de arqueólogos chilenos, quienes tumbaron el gran paradigma y veto establecido por una mafia de arqueólogos norteamericanos.
El descubrimiento no sólo puso en cuestión al paradigma de Clovis, también al paradigma de la difusión, desde el punto de ingreso de Bering, que no deja de ser verdad, pero abre otras posibilidades, no sólo por su antigüedad, sino por su localización.
Toda la cronología se está resquebrajando. Otro descubrimiento en Nuevo México afirma que las huellas humanas fósiles de White Sands datan de 21 mil a 23 mil años de antigüedad.
Si persiste como teoría única la del estrecho de Bering, cuánto habrían demorado esos primeros hombres americanos en llegar a Puerto Mont. Pero también, se abre la posibilidad de que hubiera otras vías de ingreso diferentes, no sólo en aquellos tiempos tan remotos, de poblamiento temprano de hace 14 mil años, también en épocas más recientes.
Y aquí entra la otra teoría vetada, la del difusionismo. Y esto nos lleva otra vez a los olmecas, que hace más de 3 mil años esculpieron cabezas colosales de personajes importantes, con clarísimos rasgos raciales negroides. Pero no hay evidencia de rastros de ADN africano en los estudios realizados con restos antiguos; tampoco hay artefactos de origen africano que pudieran demostrar ese origen.
Según el profesor alemán Alexander von Wuthenau, toda América fue un crisol de razas, desde el periodo preclásico y a los miles de pruebas arqueológicas se remite. Hay múltiples piezas arqueológicas, identificadas como de otras razas, sean éstas negras, blancas, semitas o chinescas, de hombres lampiños y barbados.
Curiosamente, al excavar una de esas cabezas olmecas, los trabajadores del lugar le pusieron a ella el nombre de Tiburcio, porque decían que se parecía al lugareño Tiburcio Santos. Finalmente, se encontró al personaje, de piel oscura, nariz chata, ojos rasgados, labios grandes. Lo que la ciencia tardó décadas en comprobar, lo resolvió la gente, los de la raza cósmica. La teoría difusionista, no se sostiene en este caso.
Pero no sucede lo mismo en el lado del Pacífico, allí se ha demostrado que indígenas zenú de la costa caribeña de Colombia tuvieron contacto e intercambio genético con los polinesios para el año 1200 después de Cristo, unos 300 años antes de la llegada de Colón. Y se ha demostrado no sólo contacto genético, sino cultural, entre Isla de Pascua y la costa de Perú. Lo que da la razón al viejo explorador y difusionista noruego, Thor Heyerdahl, quien comandó las famosas expediciones transoceánicas del Kon-Tiki y el Ra I y II el siglo pasado.
Jorge Durand
01 de noviembre de 2026 00:03
Hace tres décadas, en la gran exposición de arte mexicano-olmeca, en Washington, llegó una de las grandes cabezas colosales, la de San Lorenzo, que pesaba 13 toneladas y todo el mundo quedó impresionado, pero principalmente los negros. Resulta que ya en tiempos remotos, en el preclásico, había negros en el continente. Pues resulta que no.
Los arqueólogos mexicanos se cerraron en banda, no iba a ser que ahora los vecinos afroamericanos se apoderaran de nuestros símbolos ancestrales. Más aún, los arqueólogos americanos corroboraban esta posición. La ciencia afirmaba que el hombre americano había llegado por el estrecho de Bering, hace 13 mil años y por ahí se diseminó por toda América.
En ese tiempo operaban dos paradigmas, que fueron manejados por mafias académicas y que se constituyeron en verdaderos vetos. El primero fue el paradigma de Clovis y el segundo, que todavía persiste, la teoría difusionista.
Por décadas, el paradigma de Clovis fue la versión oficial, aceptaba y bendecida por la ciencia arqueológica, de que el yacimiento más antiguo de las Américas, era uno de Nuevo México, el llamado Clovis, famoso por sus puntas de lanza lanceoladas, que luego se encontraron en muchos otros yacimientos y que corroboraban la teoría.
Todo intento por rebatir esta posición fue censurado acremente y todas las investigaciones que se hicieron posteriormente fueron desechadas sistemáticamente por falta de pruebas fehacientes. Es más, el veto operaba de manera sistemática en cualquier solicitud de financiamiento, para realizar una investigación en ese sentido.
Pues resulta que, en el otro lado del hemisferio, en Puerto Mont, extremo sur de Chile, en 1996, se descubrió un sitio arqueológico con restos de varios gonfotéridos, especie de elefante prehistórico asociado a lascas, boleadoras, madera quemada y tallada, restos de piel, de una posible carpa y claros indicios arquitectónicos de un asentamiento humano.
Las pruebas de carbono 14 databan, de entre 14 mil y 14 mil 500 años. Resulta que, a 9 mil kilómetros del poblado de Clovis, había un grupo humano que había llegado mil 500 años antes.
No hubo modo; todas las pruebas confirman que el sitio de Monte Verde, en el extremo sur de Chile, es el más antiguo de América y se descubrió en una investigación local independiente de arqueólogos chilenos, quienes tumbaron el gran paradigma y veto establecido por una mafia de arqueólogos norteamericanos.
El descubrimiento no sólo puso en cuestión al paradigma de Clovis, también al paradigma de la difusión, desde el punto de ingreso de Bering, que no deja de ser verdad, pero abre otras posibilidades, no sólo por su antigüedad, sino por su localización.
Toda la cronología se está resquebrajando. Otro descubrimiento en Nuevo México afirma que las huellas humanas fósiles de White Sands datan de 21 mil a 23 mil años de antigüedad.
Si persiste como teoría única la del estrecho de Bering, cuánto habrían demorado esos primeros hombres americanos en llegar a Puerto Mont. Pero también, se abre la posibilidad de que hubiera otras vías de ingreso diferentes, no sólo en aquellos tiempos tan remotos, de poblamiento temprano de hace 14 mil años, también en épocas más recientes.
Y aquí entra la otra teoría vetada, la del difusionismo. Y esto nos lleva otra vez a los olmecas, que hace más de 3 mil años esculpieron cabezas colosales de personajes importantes, con clarísimos rasgos raciales negroides. Pero no hay evidencia de rastros de ADN africano en los estudios realizados con restos antiguos; tampoco hay artefactos de origen africano que pudieran demostrar ese origen.
Según el profesor alemán Alexander von Wuthenau, toda América fue un crisol de razas, desde el periodo preclásico y a los miles de pruebas arqueológicas se remite. Hay múltiples piezas arqueológicas, identificadas como de otras razas, sean éstas negras, blancas, semitas o chinescas, de hombres lampiños y barbados.
Curiosamente, al excavar una de esas cabezas olmecas, los trabajadores del lugar le pusieron a ella el nombre de Tiburcio, porque decían que se parecía al lugareño Tiburcio Santos. Finalmente, se encontró al personaje, de piel oscura, nariz chata, ojos rasgados, labios grandes. Lo que la ciencia tardó décadas en comprobar, lo resolvió la gente, los de la raza cósmica. La teoría difusionista, no se sostiene en este caso.
Pero no sucede lo mismo en el lado del Pacífico, allí se ha demostrado que indígenas zenú de la costa caribeña de Colombia tuvieron contacto e intercambio genético con los polinesios para el año 1200 después de Cristo, unos 300 años antes de la llegada de Colón. Y se ha demostrado no sólo contacto genético, sino cultural, entre Isla de Pascua y la costa de Perú. Lo que da la razón al viejo explorador y difusionista noruego, Thor Heyerdahl, quien comandó las famosas expediciones transoceánicas del Kon-Tiki y el Ra I y II el siglo pasado.
El gatopardo chihuahuense
Willivaldo Delgadillo*
01 de noviembre de 2026 00:05
Desde 1986, cuando el PAN decidió legitimar el gobierno de Fernando Baeza, pese al fraude electoral perpetrado en su contra, la alternancia política en Chihuahua ha estado marcada por el principio de la concertacesión. Una fotografía de 2024 en que los ex gobernadores Francisco Barrio, Fernando Baeza y Patricio Martínez aparecen risueños al lado de Xóchitl Gálvez ilustra claramente la facilidad con que las élites se ponen de acuerdo en esta región del país. Cada nuevo gobierno promete enterrar al anterior, desterrar sus vicios y limpiar las instituciones. Pero apenas se disipa el humo de los discursos, reaparecen los mismos personajes, los intereses compartidos y una familiaridad entre adversarios que solamente sorprende a quienes todavía toman en serio las fronteras entre las siglas partidistas.
En El gatopardo, de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, uno de los personajes profiere una de las frases más citadas de la literatura política: “si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie. ¿Me explico?”. En la cuna de las concertacesiones, el gatopardismo parece haber adquirido una variante particular: basta con cambiar de partido, de cargo o de enemigo para que el viejo orden encuentre una nueva oportunidad de sobrevivir.
Las trayectorias de César Duarte, Javier Corral, María Eugenia Campos, César Jáuregui y Cruz Pérez Cuéllar permiten reconstruir una historia de rupturas, alianzas y acomodos que atraviesa al PRI, al PAN y a Morena. No todos han incurrido en los mismos actos, ni sus diferencias pueden reducirse a una complicidad generalizada. Pero sus historias revelan hasta qué punto las redes políticas sobreviven a las alternancias que prometían desmantelarlas. La llamada nómina secreta del gobierno de César Duarte constituye uno de los episodios más reveladores de esa continuidad. Las investigaciones realizadas durante la administración de Javier Corral documentaron un mecanismo de distribución irregular de recursos públicos que involucró a personajes de distintas filiaciones políticas. La actual gobernadora de Chihuahua, su ex fiscal general César Jáuregui, y el alcalde con licencia de Ciudad Juárez fueron señalados por el dedo flamígero del ex gobernador Corral, pero luego todo se difuminó tras una cortina de humo, al igual que las múltiples denuncias contra Cruz Pérez Cuéllar que duermen el sueño de los justos en la fiscalía anticorrupción marujista.
Corral pretendió hacer del combate a la corrupción duartista el eje de su gobierno. La operación Justicia para Chihuahua permitió investigar una extensa red de desvíos y produjo uno de los enfrentamientos políticos más intensos en la historia del estado. Sin embargo, las investigaciones fueron cuestionadas por su instrumentalización electoral y por las diferencias en el tratamiento de personajes vinculados con el mismo entramado de poder. En palabras del abogado Jaime García Chávez, el ahora senador por Morena traicionó al movimiento ciudadano que lo llevó a la gubernatura.
La paradoja se hizo más evidente cuando María Eugenia Campos, antigua compañera de partido y adversaria de Corral, llegó al poder. Desde entonces, el combate a la corrupción quedó atrapado en una guerra de expedientes y acusaciones cruzadas. Corral, por su parte, abandonó el PAN y encontró fuero en Morena, donde hoy comparte espacio con Cruz Pérez Cuéllar, uno de los políticos a quienes él mismo ha señalado por sus vínculos con el duartismo.
La contradicción no es menor. Corral sostiene que una eventual gubernatura de Pérez Cuéllar representaría la continuidad del sistema que combatió. El alcalde juarense, antiguo dirigente estatal del PAN, se presenta mientras tanto como representante de la transformación política que Morena dice enarbolar, y desdeña al ex gobernador con el mote de “merolico cobarde”. En esta disputa, las fronteras entre el viejo régimen y el nuevo se vuelven tan borrosas que resulta difícil determinar dónde termina uno y comienza el otro.
El reciente caso de César Jáuregui introduce una nueva fractura en este escenario. Durante años fue uno de los colaboradores más cercanos de la actual gobernadora. Aunque la investigación judicial deberá determinar sus responsabilidades, uno no puede evitar preguntarse cómo puede un funcionario que concentró durante años una parte tan importante del poder estatal convertirse de pronto en un extraño para el gobierno al que perteneció.
La figura de César Duarte continúa proyectando su sombra sobre este elenco de distinguidos chihuahuenses. El “duartepardismo” constituye un sistema de relaciones que atraviesa partidos, instituciones y generaciones de politicastros. Su vigencia no depende de su presencia en el gobierno, sino de la supervivencia de las prácticas que hicieron posible todo un entramado de impunidad. La política chihuahuense parece haber convertido los antagonismos en una forma de negociación permanente. Los antiguos aliados se denuncian, los adversarios se reconcilian y los expedientes judiciales aparecen inevitablemente teñidos de sospecha debido a la coyuntura electoral.
Mientras tanto, Chihuahua continúa enfrentando problemas que no se resuelven mediante cambios de filiación partidaria: la violencia y la desaparición de personas, el deterioro del medio ambiente, la precariedad laboral, la crisis del agua y el abandono de numerosas comunidades. Ésa es quizá la consecuencia más grave del gatopardismo en el estado: convertir la política en una interminable disputa por la conservación del poder mientras las transformaciones que necesita la sociedad permanecen aplazadas.
En la novela de Lampedusa, el príncipe de Salina comprende que el mundo al que pertenece está desapareciendo. En Chihuahua, por el contrario, las élites parecen haber descubierto el secreto de la eterna juventud, porque, como suele expresarlo la sabiduría campirana “todos se tapan con la misma cobija”.
*Profesor de la Universidad de Texas. Novelista, ensayista y traductor. Su libro más reciente es Fabular Juárez: marcos de guerra, memoria y los foros por venir. Premio Chihuahua 1995
Haití anuncia fecha de elecciones en medio de la escalada de violencia entre pandillas y soldados
El gobierno de Haití anunció nuevas fechas electorales mientras las pandillas continúan combatiendo a policías y soldados haitianos. Foto Afp Foto autor
Ap
29 de octubre de 2026 11:51
Puerto Rico. El gobierno de Haití anunció nuevas fechas electorales mientras las pandillas continúan combatiendo a policías y soldados haitianos, quienes ahora cuentan con el respaldo de más de 2 mil efectivos de El Salvador.
El Consejo Electoral Provisional informó tarde el miércoles que la primera vuelta de las elecciones generales se celebrará el 18 de julio próximo y la segunda vuelta el 4 de octubre. Haití no ha celebrado elecciones en más de una década y está gobernado por un primer ministro no electo. La presidencia está vacante desde que el presidente Jovenel Moïse fue asesinado en 2021.
El consejo indicó que espera publicar la lista final de candidatos, incluidos quienes se postulan a la presidencia o al Senado, a mediados de enero, y que el 20 de mayo marcará el fin del registro de votantes. Entre los aspirantes presidenciales figuran los expresidentes Michel Martelly, Claude Joseph y Jocelerme Privert, junto con un expresidente de la Cámara de Diputados Gary Bodeau, y el fiscal Jean Ernest Muscadin.
Martelly y Bodeau han sido sancionados por Estados Unidos tras acusaciones de corrupción, mientras que Muscadin ha sido acusado de ejecuciones sumarias de presuntos delincuentes.
Entre quienes buscan convertirse en alcalde de Puerto Príncipe está Samuel Joisil, líder de la brigada civil de Canape-Vert, cuyos miembros incluyen bandas de justicieros conocidos por repeler a pandillas que buscan apoderarse de su comunidad.
La primera vuelta de las elecciones estaba programada inicialmente para el 13 de diciembre, pero se retrasó por la violencia de las pandillas en la región central de Haití y en Puerto Príncipe.
Cuatro técnicos de aviación de El Salvador que trabajaban con una fuerza de supresión de pandillas respaldada por la ONU desaparecieron el 18 de octubre en la capital.
Rumbo al abrazo de diciembre
Raúl Romero
31 de octubre de 2026 00:05
El malestar social por la guerra de Felipe Calderón comenzó a manifestarse con mayor intensidad en 2009. El asesinato de miles de personas, los feminicidios, las desapariciones forzadas y otros horrores provocaron que en distintos puntos del país la gente se organizara y empezara a protestar. La muerte de 49 bebés en el incendio de la Guardería ABC en Sonora, en julio de 2009, marcaría un punto clave en el hartazgo. En 2010, en algunas universidades de la Ciudad de México, la Coordinadora Metropolitana contra la Militarización y la Violencia empezó un trabajo de organización estudiantil contra la guerra, mientras que los caricaturistas encabezados por Eduardo del Río, Rius, lanzaron la campaña “No más sangre” en enero de 2011. En marzo de 2011, el asesinato de siete personas en el estado de Morelos, entre ellos el hijo de Javier Sicilia, provocó que miles de personas salieran a las calles bajo la consigna de Paz con Justicia y Dignidad. Una insurrección desde el dolor se levantaba por todo México.
El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) caminó en mayo de 2011 de Cuernavaca a la Ciudad de México, encontrando la solidaridad de múltiples sectores sociales: organizaciones campesinas, empresariales, barriales, religiosas, sindicatos, estudiantes, pueblos indígenas y personas de todo tipo, que salieron a gritar “¡alto a la guerra!” En Chiapas, el EZLN movilizó a miles de bases de apoyo. Durante la movilización zapatista, “el día 7 de mayo de 2011, una columna de vehículos salió de madrugada de la zona zapatista Tzotz Choj, transportando hombres y mujeres bases de apoyo del EZLN que participarían, junto con las otras zonas, en la movilización de apoyo al MPJD que encabeza Javier Sicilia. Siendo las 0600, uno de los carros volcó y en el accidente perdió la vida el compañero Roberto Santis Aguilar. Siendo muy joven, Roberto se hizo zapatista y escogió Dionisio como nombre de lucha”, contó el Sup Marcos a don Luis Villoro. Ni durante la movilización del 8 de mayo en la Ciudad de México, ni en el tiempo que existió el MPJD, hubo una sola palabra de consuelo o solidaridad con la familia de Dionisio.
La jornada de movilización del 7 y 8 de mayo se extendió por distintas partes de México y del mundo. Como siguiente paso, el MPJD se propuso ir hasta el “epicentro del dolor”, a Ciudad Juárez, Chihuahua. Con decenas de camiones, automóviles, prensa independiente y de paga, el MPJD inició su recorrido en junio de 2011, haciendo paradas en distintos estados del país. Miles de familias salieron a narrar su dolor. México empezó a dimensionar su tragedia, a nombrar la guerra y a los responsables.
En aquellos días, el EZLN, que ya antes había abrazado a otras familias buscadoras de México y América Latina, como a Concepción García del Corral o a Hebe de Bonafini, comunicó una propuesta al Movimiento por la Paz por medio de Javier Sicilia. El EZLN pensaba que las familias afectadas por la guerra en México necesitaban un espacio para compartir su dolor, alejadas de los intereses políticos, del ruido mediático. Los zapatistas ofrecían su territorio para ese encuentro, el caracol de Oventic, para hospedar a todas las familias que quisieran encontrarse. Ofrecían hospedaje, un espacio seguro, alimentación y, además, su abrazo sincero. Los zapatistas eran claros: ellos no participarían en las reuniones, sólo ofrecían su hospitalidad y su abrazo.
El encuentro no llegó a concretarse: Emilio Álvarez Icaza, experto en lucrar con el dolor, se opuso, y Javier Sicilia siguió las instrucciones de quien era uno de sus principales asesores. En su agenda, ambos privilegiaban el encuentro con Felipe Calderón, la política de arriba, la misma que ha llevado a Álvarez Icaza a crear el partido Somos Mx, y como en el pasado, a lucrar nuevamente con las familias buscadoras.
Como es su costumbre, los zapatistas siguieron abriendo su territorio y dando su solidaridad a familias afectadas por la guerra. En 2014, frente a la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, los zapatistas se movilizaron nuevamente. En 2021 volvieron a insistir: convocaron a una Campaña Nacional por la Verdad y la Justicia cuando en el país se realizaba una consulta sobre juicio a expresidentes. En ese contexto, los zapatistas intentaron reunirse con familias buscadoras, pero nuevamente, personajes siniestros evitaron el abrazo.
El abrazo colectivo entre zapatistas y buscadoras lleva gestándose desde hace 20 años, y tendrá lugar este invierno. Mejor aún, quienes intentaron evitar el abrazo en el pasado y quienes lo intentan ahora, se ven reducidos frente a la inmensa red de solidaridad que prepara los encuentros en distintos puntos del país. Como decía una canción del sureste rebelde: “esto ya comenzó, y nadie lo va a parar”.
*Sociólogo X: @RaulRomero_mx
Desfile de Día de Muertos reúne a 1.6 millones de personas en la CDMX
Foto Germán Canseco Foto autor
la redacción
31 de octubre de 2026 19:18
Ciudad de México. Entre catrinas, flores de cempasúchil y vibrantes colores, la edición de este año del Desfile de Día de Muertos reunió, de acuerdo con cifras del gobierno capitalino, a un millón 600 mil personas.
Los asistentes iniciaron su recorrido de este sábado de la avenida Paseo de la Reforma, desde la Glorieta de la Diana Cazadora hasta el Zócalo capitalino, acompañados de calaveras danzantes, carros alegóricos, músicos y comparsas que llenaron el espacio de color y tradición.
A lo largo de 5 kilómetros, los contingentes fueron rodeados por los capitalinos, quienes armados con sombrillas, banquitos plegables y lentes de sol, hicieron frente al clima mientras disfrutaban del paso del desfile que combinado con los sonidos de tambores y trompetas hizo inevitable para algunos la necesidad de unirse al baile.