domingo, 1 de noviembre de 2026

“Es un país fracasado”: Trump promete que la situación en Cuba cambiará antes del término de su mandato.

El presidente Donald Trump durante un mitin en el Ocean Center, en Daytona Beach, Florida, el 30 de octubre de 2026. 
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De la redacción
31 de octubre de 2026 13:04
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que la situación en Cuba cambiará durante los dos años y medio que le restan de mandato y declaró que hay “cero por ciento” de posibilidades de que la familia Castro siga al frente de Cuba cuando termine su mandato, durante una entrevista con el periodista Benny Johnson.
Trump comparó la situación de Cuba con la estrategia de Washington en la región, en particular con Venezuela, y señaló que su gobierno abordará ambos casos de manera sucesiva. “Vamos a terminar con uno y luego tal vez le echemos un vistazo al otro”, comentó.
"El gobierno comunista no durará mucho más. Miren, es un país fracasado. Vamos a traer de vuelta a la gente muy pronto. Miren lo que hicimos con Venezuela. Va a salir muy bien”, declaró.
Asimismo, señaló que Washington sigue de cerca los acontecimientos en el país caribeño y que podría centrar su atención en Cuba una vez que se resuelva la situación en torno a Irán.
“Vamos a acabar con (Irán) y luego pasaremos al otro. (el secretario de Estado,) Marco Rubio lo está analizando muy de cerca. Sus padres son cubanos. Eso funcionará definitivamente en dos años”.
El 29 de enero, Trump firmó un decreto que autoriza aranceles a las importaciones de los países que suministran petróleo a Cuba, lo que afectó la llegada de combustible a la isla.
Según denuncia La Habana, esto ha generado una grave escasez de combustible que, además de traducirse en prolongados apagones, impacta sectores vitales de la economía, el transporte, la producción de alimentos, la salud y la educación.

Marco Rubio niega que EU haya ayudado a Flávio Bolsonaro a huir de Brasil
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, interviene en una rueda de prensa durante la cumbre de ministros de Asuntos Exteriores del G20 en Atlanta, Georgia, el 31 de octubre de 2026. Afp
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Afp
31 de octubre de 2026 11:35
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó el sábado que Washington no intervino directamente en la huida de Flávio Bolsonaro de Brasil tras su derrota electoral del domingo pasado.
"Ya disponía de un visado, y el presidente tomó la decisión de permitirle entrar en el país", explicó Rubio en una rueda de prensa celebrada en Atlanta, donde acogió a los ministros de Asuntos Exteriores del G-20 para una reunión de dos días.
"El gobierno de Estados Unidos no participó directamente" en la salida de Bolsonaro de su país, agregó.
Ayer, el gobierno de Brasil convocó a la encargada de negocios de Argentina en Brasilia, María Emilia Cortés, para explicar la presunta ayuda de la administración del presidente Javier Milei en la fuga a Estados Unidos del ex candidato ultraderechista Flávio Bolsonaro a través de territorio argentino, informaron ayer fuentes gubernamentales locales, mientras Buenos Aires lo negó.

Lula triunfa contra pronóstico y Flávio Bolsonaro emprende la huida
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, habla durante una conferencia de prensa en la COP30 de la ONU sobre el Cambio Climático en Belém, estado de Pará, Brasil, el 19 de noviembre de 2025. Foto Afp   Foto autor
Marcos Roitman Rosenmann
01 de noviembre de 2026 00:07
“Lo que ocurrió hoy no es algo normal. Fue inaceptable”. Ya sabemos la razón de la incredulidad de Flávio Bolsonaro tras perder las elecciones, miedo a ser condenado por blanqueo de capitales, corrupción y evasión de capitales. En 48 horas, pasó de no reconocer el triunfo de Lula, presentarse como líder de la oposición, para plantarse en Miami, huyendo de la justicia. Por su parte, Donald Trump, que llegó a decir que “le parecía otra elección amañada”, ¡oh casualidad! brinda alojamiento a Flávio y su familia, donde reside Eduardo, su hermano menor, artífice de la huida.
Lo sucedido deja al partido del candidato, el liberal, al descubierto. No dan crédito y su jefe de campaña Rogério Marinho declara: “Ayer hablamos de que debía asumir los 60 millones de votos y representar a la oposición”. Con el padre preso y toda la familia en el punto de mira de la justicia, lograr la presidencia era blindar su persona. No es el único caso. Donald Trump o Benjamin Netanyahu han seguido el mismo camino, la diferencia es obvia.
Pero, lo dicho no debe nublar el análisis de fondo. La familia Bolsonaro cae en desgracia, no la derecha. Ésta posee mayoría parlamentaria y experiencia en urdir tramas desestabilizadoras. La destitución de la presidenta Dilma Rousseff en 2016 demuestra hasta dónde es capaz de llegar. Hoy, controla el Poder Legislativo más el tribunal de Cuentas. A lo que debemos sumar un sector de jueces y militares de alto rango. La suma de estos factores hace posible la destitución de Lula en el corto y medio plazos. Y en esa estrategia veríamos a Estados Unidos involucrado decididamente. De esa manera completaría el “Escudo de las Américas”, la sumisión de Brasil a la DEA en su “guerra antidrogas” y el enfriamiento en las relaciones bilaterales con China.
La derecha mundial no lo esperaba. Ni la derrota ni la huida. Hoy igualan a Flávio con María Corina Machado, sólo prepara su regreso. Son muchos quienes están en shock. Para no hacer taxonomía, diremos, la derecha brasileña y mundial, con sus tecnoligarcas, redes sociales y predicadores evangelistas. Pero, si la derecha es hábil, es el momento de romper amarras con la familia Bolsonaro.
No quiero ser aguafiestas. Pero en la otra orilla, el PT tuvo claro que enfrentar la candidatura de Flávio Bolsonaro iba a requerir un esfuerzo titánico. La tendencia a votar por el hijo de Bolsonaro era manifiesta. Debía articular una candidatura sin fisuras. El líder octogenario, entendió que en su partido, sin un relevo generacional, al menos por el momento, debía dar la cara. Cambiar de fórmula no era una opción. Su vicepresidente, Geraldo Alckmin, ex gobernador de Sao Paulo, militante del Partido Socialista, a quien derrotase Lula en las presidenciales de 2006, llevaría a la derrota. La trayectoria de Alckmin presenta claroscuros. Militó en MDB (Movimiento Democrático Brasiñeño), creado por la dictadura en 1966. Posteriormente, cofundó el PMDB, (Partido del Movimiento Democrático Brasileño), más tarde se unió al PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña), acabando en las filas del Partido Socialista. A su pesar, Lula tomó la responsabilidad. Era la única opción para que los movimientos sociales, el MST (Movimiento de los trabajadores rurales sin tierra), feministas, sindicatos de clase y una parte importante de la juventud apoyaran su candidatura en segunda vuelta. Todos se movilizaron pidiendo el voto para Lula y fue un éxito. La memoria de una involución política, sobrevenida bajo el gobierno de Jair Bolsonaro, entró en liza.
Y en la derecha, salvo para el Partido Liberal, el senador Flávio Bolsonaro no era la mejor de las bazas. No hubo acuerdos con otros partidos de la derecha. Ni siquiera ofreciendo la vicepresidencia en su fórmula electoral. El elegido, Alfredo Gaspar, es un hombre de paja. Así, una parte de la derecha y cargos del anterior gobierno de Jair Bolsonaro acaban pidiendo el voto por Lula. Tras la huida de Flávio, la familia Bolsonaro entra en barrena.
En las filas de la izquierda, la euforia tras el triunfo de Lula es injustificada. La recuperación del electorado, más de 4 millones de votos, es circunstancial. El viejo líder y su carisma suma. En otras palabras, 64 millones 256 mil 232 personas no decidieron frenar el fascismo y poner en su sitio a la derecha. Sin duda, hubo un voto de izquierdas, militante, movilizador de redes, pero no es suficiente para explicar el vuelco. Apostar todo al antifascismo y el miedo a una involución política es reduccionista. La izquierda brasileña sigue teniendo un problema: carece de un proyecto ilusionante, capaz de cuestionar las estructuras de dominación y explotación del capitalismo. Su abandono explica en parte la desafección.
En esta coyuntura, la derecha brasileña sabrá esperar su oportunidad, una vez se haya desprendido del lastre de los Bolsonaro. Así, contra pronóstico, tras ser derrotado en las elecciones Flávio Bolsonaro huye a Estados Unidos. La derecha no gobernará en Brasil y Lula formará gobierno. Mientras en América Latina sus aliados reconocen los resultados, desnudan a Bolsonaro y su cobardía. Le faltó tiempo para abandonar el país con ayuda de Milei y Novoa y recibir el visado de su amigo Trump. La realidad mágica de América Latina supera la ficción.

"Contigo aprendí a hacer política": Lula recuerda a Cuauhtémoc Cárdenas
Luiz Inácio Lula da Silva y Cuauhtémoc Cárdenas mantuvieron una amistad que comenzó durante una conferencia en Houston, Texas, en 1979. 
Foto La Jornada / Archivo Foto autor
Blanche Petrich
31 de octubre de 2026 19:04
Era 1979. En una universidad de Houston, Texas, el joven dirigente sindical brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que empezaba a despuntar en la política y a promover internacionalmente los cimientos del PT (entonces en ciernes), hablaba ante un auditorio lleno. Pero la intérprete no hablaba bien portugués ni Lula inglés. La conferencia estaba a punto de naufragar cuando entre el público se levantó un hombre alto, moreno. “Yo traduzco”, ofreció. “Era ni más ni menos que el compañero Cuauhtémoc Cárdenas”, recordó Lula.
De ese encuentro, hace más de 40 años, nació una fuerte amistad entre los dos políticos. En mayo de 2024, con motivo del 90 aniversario del ingeniero Cárdenas Solórzano, la UNAM organizó un festejo homenaje en el que se transmitió un videomensaje del presidente Lula, en el que compartió esa pequeña historia que marcaría una fuerte relación que duraría toda la vida.
Solidaridad y respeto
“Me siento muy orgulloso de haberte elegido compañero, Cárdenas, porque contigo aprendí a hacer política, aprendí de solidaridad, aprendí de respeto”, mencionó el veterano dirigente brasileño visiblemente emocionado.
Según Lula, su gran amigo mexicano debía durar todavía 10 años más, pues el líder brasileño, que en ese momento tenía 78 años, esperaba que Cuauhtémoc Cárdenas viviera hasta los 102 años para devolverle el gesto y enviarle también una felicitación de cumpleaños número 90. “Porque tú sabes –le recordó–que yo quiero vivir hasta los 120”.
El breve videomensaje es un homenaje a la amistad: “No podemos elegir a nuestros hermanos, somos simplemente hijos de padre y madre. Pero a un amigo lo elegimos nosotros. Y yo he tenido la alegría de vivir por muchos años esta relación de amistad con el ingeniero. Pocas veces conoció a un hombre tan coherente, tan serio, tan decente y honesto con los compromisos de la democracia y la calidad de vida de la humanidad”.
En esa ocasión también recordó con pena el robo del triunfo electoral de Cárdenas para la presidencia de 1988. “Quien sabe si la historia de México hubiera podido ser mucho mejor”. Y también recordó que Cárdenas fue uno de los muy pocos políticos del mundo que salió de su país para viajar a Brasil y visitarlo en la prisión de Curitiba, Paraná, donde estuvo encarcelado entre 2018 y 2019.