viernes, 9 de octubre de 2026

Ucranios resisten escalada de bombardeos rusos en un solo día; las negociaciones están congeladas.

En la localidad de Pryluky, región de Chernihiv, perdieron la vida otros 22 habitantes, con un saldo de 54 heridos en otro bombardeo ruso. Foto Afp   Foto autor
Juan Pablo Duch, corresponsal
08 de octubre de 2026 12:53
Moscú. Los civiles siguen siendo víctimas de bombardeos rusos contra ciudades en Ucrania: al menos 33 personas murieron y 18 resultaron heridas este jueves al caer una UMP D-30SN, bomba planeadora guiada de alta precisión, en una calle de la ciudad de Kramatorsk, región de Donietsk, en medio de dos autobuses de transporte público y la víspera, en la localidad de Pryluky, región de Chernihiv, perdieron la vida otros 22 habitantes, con un saldo de 54 heridos, al desplomarse un edificio de viviendas destruido por proyectiles.
Un misil segó la vida de tres personas al impactar en una tienda de la ciudad de Kiev e instalaciones del sector energético sufrieron daños, afectando incluso el funcionamiento del Metro de la capital ucrania, durante el bombardeo masivo de la madrugada de este jueves, mientras los drones de Ucrania dejaron en llamas dos refinerías en el interior de Rusia, una en Baskortostán y otra en Omsk, así como atacaron un centro de datos del consorcio Yandex, equivalente ruso de Google, en la región de Riazán, dejando fuera de servicio su plataforma en la nube.
Es éste, sin mencionar los infructuosos intentos de incursión rusos y los contraataques ucranios en diferentes partes de la extensa línea de combates, un apretado parte de guerra de un solo día de octubre, un mes en que Moscú y Kiev se mostraban hasta hace poco favorables a reanudar sus negociaciones con la mediación de Estados Unidos. Incluso se llegó a mencionar Abu Dhabi, la capital de Emiratos Árabes Unidos, como posible sede.
"Callejón sin salida", admite Marco Rubio
Pero el secretario estadunidense de Estado, Marco Rubio, reconoció ­–en una entrevista al periódico griego Kathimerini durante su estancia en Atenas el miércoles anterior– que la guerra entre Rusia y Ucrania entró en “un callejón sin salida estratégico” y que, al negarse las partes a facilitar un arreglo político, sólo queda la opción de “escalada del conflicto”, por lo cual “no están dadas las condiciones para reanudar las negociaciones trilaterales”.
Rusia y Ucrania se echaron la culpa de que esta iniciativa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no pueda llevarse a cabo.
El viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguei Ryabkov, declaró a las agencias noticiosas rusas que “a día de hoy no existe ningún plan actualizado para mantener contactos en este formato (Rusia y Ucrania con la mediación de Estados Unidos)”. Agregó: “¿Qué va a pasar? No depende de nosotros”, afirmando que Ucrania es la que no quiere negociar (bajo las condiciones rusas).
A su vez, el presidente de Ucrania, Volodymir Zelensky responsabilizó a Rusia de bloquear el diálogo. Expresó en redes su desacuerdo con Rubio así: “Si quieren que (el presidente de Rusia, Vladimir) Putin se siente a negociar, cierren su economía, sancionen su armamento, no lo alimenten con su ventas, abran para Ucrania el (sistema de Internet satelital) Starlink para que pueda utilizarlo en territorio ruso, como hacen cuando les interesa y lo hicieron para Israel en sus ataques contra Irán, y verán que él pide iniciar conversaciones porque no quiere perder todo. ¿Cuál callejón sin salida? Lo que hay es una falta de deseo”.

Rusia mata a 30 personas durante bombardeo contra autobuses al este de Ucrania
Autobús impactado por bombas rusas en Kramatorsk, en la provincia de Donetsk, Ucrania, el 8 de otubre de 2026. Foto Afp   Foto autor
Ap
08 de octubre de 2026 12:24
Kiev. Una bomba rusa explotó junto a autobuses llenos de pasajeros en el este de Ucrania, con saldo de 30 muertos como parte de una ola de ataques que también agravó los cortes de electricidad en la capital, informaron las autoridades este jueves.
El bombardeo matutino se produjo junto a una parada de autobús en la castigada ciudad de Kramatorsk, en la provincia ucrania de Donetsk, lo que llevó a suspender el transporte público en la zona.
“No hay duda de que Rusia está atacando cínicamente a la población civil”, declaró Oleksandr Honcharenko, jefe de la administración militar de la ciudad. Añadió que las labores de rescate se vieron obstaculizadas por ataques rusos posteriores con pequeños drones.
Rusia y Ucrania están enfrascadas en un duelo aérea a larga distancia mientras sus ejércitos permanecen prácticamente estancados en la línea del frente, más de cuatro años y medio después de la invasión lanzada por Moscú. Rusia ha intensificado su ofensiva en las últimas semanas, presionando a Ucrania mientras se prepara para el invierno y golpeando la infraestructura que mantiene a flote su economía. Entre los objetivos recientes figuran sistemas energéticos, industrias clave, ferrocarriles, oficinas de correos, centros comerciales, redes de telecomunicaciones, gasolineras y exportaciones de grano.
El asalto del jueves se produjo un día después de un ataque con misiles ruso que mató a 22 personas, entre ellas cinco niños, en la localidad de Pryluky, en el norte de Ucrania. Los rescatistas buscaban entre los escombros de un edificio residencial. Al menos 54 personas resultaron heridas. Varios sobrevivientes del ataque tuvieron que dormir en departamentos gravemente dañados al no encontrar otro lugar donde pasar la noche.

Estudiantes y sindicatos de Francia harán gran movilización el martes
Insuficiente, la respuesta del gobierno, señalan // Sigue la represión policial
▲ En la Plaza de la Bastilla de París cientos de alumnos hicieron frente a las fuerzas de seguridad que intentaron disolver su protesta por mejores condiciones de aprendizaje.Foto Afp
Afp, Ap y Reuters
Periódico La Jornada   Viernes 9 de octubre de 2026, p. 21
París. Organizaciones estudiantiles y sindicatos llamaron ayer a una gran manifestación el 13 de octubre, al considerar insuficientes las respuestas del gobierno francés a sus reclamos de medidas concretas para mejorar las condiciones de aprendizaje en los liceos, en una jornada en la que las fuerzas de seguridad reprimieron con gases lacrimógenos a jóvenes en París.
Al menos 71 mil 500 personas, de acuerdo con las autoridades, recorrieron de nuevo las calles de la capital francesa y otras ciudades para denunciar la falta de remplazo de profesores ausentes y horarios sobrecargados, así como aulas deterioradas e incapaces de soportar el aumento de las temperaturas.
Tras reunirse con organizaciones estudiantiles, el ministro de Educación Nacional, Édouard Geffray, anunció que se movilizará de aquí al martes a 3 mil profesores sustitutos para cubrir las ausencias en medio millar de instituciones educativas en una situación crítica.
Exigen partida millonaria para educación
Pero este es sólo uno de los reclamos. Desde finales de septiembre, los estudiantes de liceo, en su mayoría de entre 15 y 18 años, demandan también mejoras en el último ciclo de secundaria y la suspensión o cambios en Parcoursup, un sistema de acceso a estudios superiores que consideran poco transparente.
“Mientras no haya 10 mil millones (de euros) sobre la mesa, seguiremos movilizándonos”, afirmó horas antes Sabrine Kharbach, vocera de la Union Étudiante, que llamó a sumarse “masivamente” a la siguiente movilización. El pasado martes, entre 266 mil y 450 mil personas salieron a las calles durante la jornada.
En la Plaza de la Bastilla de París, decenas de jóvenes treparon al famoso monumento situado en el centro, algunos ondeando la bandera francesa y cantando el himno nacional, antes de que la policía empezara a desalojar la zona con cargas y gases lacrimógenos.
Sentado con las piernas colgando sobre la parte superior de una parada de autobús, un estudiante portaba en sus manos un cartel que decía: “Motivo de ausencia: demasiado ocupados luchando por nuestro futuro”.
Otros manifestantes llevaban letreros con los nombres de sus escuelas; algunos sostenían pancartas que decían: “Más dinero para la represión que para nuestra educación” y “¿Quién nos protege de la policía?”
Estudiantes atrincherados en una secundaria parisina levantaron nuevas barricadas en las instalaciones, que fueron recuperadas por los uniformados con gas lacrimógeno. El liceo Helene Boucher ha sido un foco de enfrentamientos y es una de las cientos de escuelas afectadas por las protestas.
La policía antidisturbios se situó en calles adyacentes mientras los estudiantes se congregaban en el centro. Muchos de los jóvenes llevaban mascarillas quirúrgicas o sudaderas con capucha, aparentemente por temor a ser reconocidos.
Los efectivos franceses han realizado más de 6 mil 600 detenciones desde finales de septiembre, cuando los estudiantes, la mayoría menores de 18 años, comenzaron a movilizarse para exigir acciones de gobierno, indicó el ministerio del Interior. La secretaría de Educación, por otra parte, adelantó que 375 escuelas estaban cerradas total o parcialmente.
Las protestas llegan en un contexto tenso para el gobierno francés, que busca aprobar en el Parlamento unos presupuestos para 2027 con un fuerte ajuste fiscal de 60 mil millones de dólares con el fin de limitar el elevado déficit y una deuda pública récord.

La historia como marea
"En Brasil quedará un gobierno del PT cercado y a la defensiva, y en el peor, veremos la demolición del régimen democrático por parte de un bolsonarismo triunfante y ciertamente cargado de rencores". 
Foto Ap / archivo   Foto autor
Pedro Miguel
09 de octubre de 2026 00:01
Hace apenas un par de años, el 1 de octubre de 2024, se dieron cita en la toma de posesión de Claudia Sheinbaum siete exponentes latinoamericanos de gobiernos progresistas o de centroizquierda: los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil; Gustavo Petro, de Colombia; Gabriel Boric, de Chile; Luis Arce, de Bolivia; Bernardo Arévalo, de Guatemala; Xiomara Castro, de Honduras, y el primer ministro de Belice, Johnny Briceño, además de Luis Abinader, de República Dominicana, y Roosevelt Skerrit, de Dominica, ambos nominalmente socialdemócratas. Hoy en día, el progresismo ha sido remplazado por feroces gobiernos autoritarios en Colombia, Chile, Bolivia y Honduras que, junto con Belice, Guatemala y República Dominicana, se han sumado al Escudo de las Américas, instrumento hemisférico de control neocolonial de Washington.
Mientras, Lula se encuentra en una situación más que complicada de cara a la segunda vuelta electoral que habrá de realizarse el próximo 25 de octubre en Brasil, en las que los pronósticos no le resultan favorables (https://rb.gy/nchpj4). Pero, incluso si el actual mandatario consiguiera reelegirse, encabezaría un gobierno atado de manos, rehén de un Poder Legislativo dominado por el Partido Liberal de los Bolsonaro y formaciones conservadoras menores, en tanto que el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula ha quedado reducido a una pequeña minoría (https://shorturl.at/ f4QzB). 
Ese congreso no sólo sería usado como ariete contra la Presidencia, sino también contra el Poder Judicial, y colocaría al viejo dirigente sindical ante un permanente jaque, con la espada de Damocles de una destitución senatorial como la que sufrió Dilma Rousseff en 2016. El bolsonarismo no tiene ninguna razón para impulsar una medida semejante, pero la derecha no requiere de razones; de hecho, tampoco las tenía para encarcelar durante dos años al propio Lula. 
Así, de las cinco mayores economías de América Latina, tres se encuentran ya controladas por la ultraderecha (Argentina, Colombia y Chile), en tanto que, en el mejor de los casos, en Brasil quedará un gobierno del PT cercado y a la defensiva, y en el peor, veremos la demolición del régimen democrático por parte de un bolsonarismo triunfante y ciertamente cargado de rencores. A eso hay que agregarle la probabilidad de que en España fracase la arriesgada maniobra de Pedro Sánchez de convocar a elecciones anticipadas y que el 30 de noviembre el país europeo más vinculado a América Latina amanezca con una coalición fascista triunfante. 
Teniendo al norte la sangrienta y atrabiliaria administración Trump, el escenario continental –del subcontinente geográfico y del continente idiomático– no puede ser más adverso para México porque, para empezar, no es tarea fácil promover los pilares constitucionales de la política exterior de nuestro país: el trumpismo pretende construir un mundo en el que no tengan lugar la autodeterminación ni los principios de no intervención, solución pacífica de las controversias, igualdad jurídica de los estados, cooperación internacional y respeto y promoción de los derechos humanos, y ha hecho cuanto ha podido por dinamitar la paz y la seguridad internacionales. 
Toda la ultraderecha continental está afiliada a esta tarea de destrucción de la civilidad y es, en sus diversas denominaciones y nacionalidades, criatura, beneficiaria y promotora de la barbarie trumpiana. Hasta aquí, todo pinta mal y daría la impresión de que México tendrá que librar una batalla por la civilización en solitario y con los vientos en contra: unos vientos que buscan desestabilizar y descarrilar a la Cuarta Transformación valiéndose de sus agentes locales: la oposición política, los medios desinformativos –casi todos los privados–, las redes y los vínculos con la delincuencia organizada local, cuyos hilos y dinámicas tienen su consola de control en Washington. 
Pero ocho días después de la segunda vuelta en Brasil tendrán lugar las elecciones legislativas en Estados Unidos, y aunque allí la Presidencia no estará en juego, Trump corre el riesgo creciente de salir muy mal librado y de quedar con un cargo tan vulnerable y a la defensiva que podría verse obligado a moderar o incluso abandonar su obscena agresividad contra casi todo el planeta. Y más allá de las instituciones, en el país vecino del norte se multiplican los signos de hartazgo político, económico y social; la combinación de crisis económica, desventaja legislativa e ira ciudadana bien pueden forzar al corrupto magnate a sobrellevar una segunda mitad de periodo meramente testimonial, si no es que antes se ve sujeto a un impeachment. 
Y en ese caso, la parálisis del trumpismo, que ha sido la columna vertebral del ascenso de la ultraderecha en América Latina, tendrá consecuencias regionales inversas a las que provocó su auge. La historia se parece a la marea y hoy toca remontar esta pleamar de inmundicia tan desalentadora, y no se trata precisamente de una tarea pasiva. Entender y actuar son los verbos fundamentales del momento. 
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Gas natural: dependencia y transición
El miércoles pasado causó inquietud el anuncio del titular del Centro Nacional de Control del Gas Natural, Cuitláhuac García, sobre una notificación de Estados Unidos a nuestro país sobre una reducción de 20 por ciento en el suministro de este combustible, y que México sólo tiene capacidad de reserva para tres días. La sensación de crisis aumentó porque “una situación de fuerza mayor” en un gasoducto ubicado en Texas ya había causado la disminución en el flujo del hidrocarburo, la cual se subsanó el mismo miércoles. Aunque ayer el funcionario descartó un riesgo de desabasto, el episodio volvió a poner sobre la mesa el problema de la elevada dependencia del gas natural estadunidense, ya que 75 por ciento de lo que se consume en México es importado desde la nación vecina.
Cabe destacar que el sector privado coincide en el diagnóstico de que no hay peligro inminente de desabasto. Alfredo Bejos Inclán, presidente de la Asociación Mexicana de Gas Natural, señaló que la reducción ocurrida hace unos días fue programada y no tuvo mayores repercusiones, pero también consideró urgente aumentar la capacidad de almacenamiento del combustible a fin de contar con una reserva estratégica frente a contingencias como la crisis de 2021, cuando las heladas paralizaron la distribución de gas.
Es obvio que Bejos Inclán habla en nombre de los intereses de sus representados, pero no se puede ignorar la vulnerabilidad de nuestro país en materia energética, sobre todo al considerar que las plantas operadas con gas natural generan más de 60 por ciento de la electricidad a escala nacional. En este sentido, ampliar el almacenamiento es una urgencia, pero la solución definitiva pasa por ampliar la generación eléctrica a partir de fuentes renovables, en particular la fotovoltaica y la eólica, por ser las de mayor potencial de expansión y para las que se dispone de tecnologías más maduras. Pese a las grandes posibilidades de aprovechamiento de la luz solar y la fuerza del viento, estas técnicas apenas aportan 13.4 por ciento de la generación total en México.
En el contexto de la 11 Semana de la Energía realizada por la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía, la directora regional de práctica e infraestructura del Banco Mundial, Marcela Silva, resaltó que los países de la región requieren triplicar la inversión anual en energía limpia para pasar de 70 mil millones de dólares en 2025 a más de 200 mil millones en 2035. El monto parece enorme, pero vale la pena destacar que el año pasado China invirtió alrededor de 800 mil millones de dólares en el sector de las energías limpias y tecnologías verdes. Si bien está claro que ni México ni los demás países latinocaribeños disponen de las capacidades del gigante asiático para imprimir semejante ritmo a su transición energética, es imprescindible otorgar a este proceso la máxima prioridad y destinarle todos los recursos posibles.
El riesgo de no hacerlo es energético, geopolítico e incluso existencial. El agotamiento de las reservas de hidrocarburos eventualmente convertirá a México en un importador neto no sólo de gas natural, sino también de petróleo, un cambio que alterará la balanza de pagos, el flujo de divisas, y aumentará la exposición a las fluctuaciones de los precios internacionales. Además, la concentración de esta dependencia en Estados Unidos dejará al país a merced de los caprichos del inquilino de la Casa Blanca, quien puede usar la llave del gas como un instrumento de chantaje en cualquier diferendo con sus homólogos mexicanos. Por último, estos problemas palidecen frente al riesgo de una catástrofe climática provocada por la quema incesante de combustibles fósiles, perspectiva que obliga a tomar en serio la transición energética y tratarla como asunto prioritario y de supervivencia.