El propósito es evacuar a mil 500 personas que sobreviven entre ruinas
▲ El Kremlin lanzó ataques con drones en áreas residenciales e infraestructura civil de la ciudad de Járkov.Foto Ap
Juan Pablo Duch Corresponsal
Periódico La Jornada Sábado 24 de octubre de 2026, p. 18
Moscú. Rusia y Ucrania, a petición de la esposa del presidente de Estados Unidos, Melania Trump, acordaron este viernes una tregua a partir del 29 de octubre únicamente en la ciudad de Oreshki, ubicada en el margen izquierdo del río Dniéper, en la región de Jersón, cuyos habitantes –ahora mil 500 personas de las 24 mil que tenía antes de que entraran las tropas rusas en 2022– apenas sobreviven a una auténtica catástrofe humanitaria entre ruinas, sin alimentos ni agua potable, ni la posibilidad de huir de los bombardeos cotidianos.
La noticia se dio a conocer en Washington por medio de un comunicado de la oficina de Melania que puede leerse en la página web de la Casa Blanca, y minutos después, tanto Rusia como Ucrania confirmaron que van a declarar un cese de hostilidades para que pueda salir de Oreshki quien lo desee.
Rusia, por boca del jefe del Estado Mayor del ejército, el general Valeri Guerasimov, aseguró que dejará de disparar en ese sitio “a las 4 de la mañana del 27 de octubre”, dos días antes de la fecha que fue anunciada por el gobierno estadunidense.
El comunicado establece: “Ambas naciones acordaron detener temporalmente toda acción militar en Oreshki para permitir la entrada de ayuda humanitaria y preparar la evacuación de la población civil mediante un corredor seguro”.
Ciudad minada
De acuerdo con el documento, la esposa del presidente Donald Trump “inició conversaciones con ambos países y, en calidad de intermediaria exclusiva, consiguió que las partes se pusieran de acuerdo sobre los objetivos, procedimientos técnicos, el calendario y las condiciones y términos” de esta misión humanitaria.
Melania Trump asienta en el texto que “resultaba evidente que, sin mi intervención, habría sido imposible hacer llegar ayuda humanitaria o evacuar a las personas mayores”.
Moscú y Kiev, añade, “designaron rápidamente equipos civiles, no militares, para coordinar la compleja logística que se requiere” y abrir un corredor seguro entre las minas que sembraron los rusos alrededor de la ciudad, con el propósito de que “quienes deseen ser evacuados reciban apoyo coordinado y transporte al destino que elijan; supongo que unos querrán ir a Ucrania y otros a Rusia”, considera Melania Trump.
Cuando los drones se convirtieron en la única vía para hacer llegar comestibles, agua potable y medicamentos a los habitantes de Oreshki, Ucrania acusó a Rusia de derribar esos artefactos no tripulados, a pesar de haber comunicado que era ayuda humanitaria.
Moscú, por su parte, responsabilizó a Kiev de bombardear la única carretera que podía usarse para recibir todo tipo de suministros y efectuar el relevo de las tropas.
En ese contexto, empezó a gestarse la situación crítica de las personas que aún permanecen en Oreshki, la mayoría de edad avanzada, y cerca de 40 niños, conforme al testimonio de voluntarios ucranios que pudieron visitar la ciudad a finales de septiembre. Se cree que, junto con los habitantes de las aldeas cercanas, estarían en condiciones similares unos 6 mil adultos y 200 niños.
El 16 de octubre, el Vaticano informó que mediante una conversación telefónica, el papa León XIV pidió al titular del Krem-lin, Vladimir Putin, declarar un “alto el fuego humanitario” en Oresh-ki, solicitud que repitió tres días después al mandatario ucranio, Volodymir Zelensky.
Ambos hicieron caso omiso de la petición del pontífice. Este miércoles cambiaron de opinión para satisfacción de Donald Trump, que ante la prensa no escatimó elogios a la labor de su esposa.
Apuntes postsoviéticos
Escasas expectativas
Juan Pablo Duch
Ante la insistencia del inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, urgido de sumar votos para evitar la pérdida del Congreso el próximo 3 de noviembre, Rusia y Ucrania aceptaron, en principio, reanudar la búsqueda de un arreglo político a mediados del mes siguiente. Aunque negociar es mejor que no hacerlo, la eventual reunión tripartita, con la mediación de Estados Unidos, genera escasas expectativas, por no decir nulas, de que pueda traducirse en un avance que ponga fin al derramamiento de sangre entre estos dos pueblos eslavos.
De llevarse a cabo, será un encuentro de carácter técnico, donde representantes sin facultades para tomar decisiones intentarán demostrar a mediadores estadunidenses quién está ganando la guerra; se argumenta para los rusos al negarse a declarar una tregua y para los ucranios, al demandar un alto el fuego.
Lo cierto es que, basándose en los análisis de fuentes abiertas de inteligencia (imágenes satelitales, fotografías de geolocalización, testimonios directos, intercepción de comunicaciones, etcétera), ni Rusia está ganando ni Ucrania perdiendo. Y durante el invierno rusos y ucranios seguirán poniendo a prueba la capacidad de resistencia del enemigo, intercambiando golpes con misiles y drones en la retaguardia del otro.
Tampoco se espera mucho de una posible cumbre en la reunión de la APEC en la ciudad china de Shenzhen (18-19 de noviembre). Empezó con la iniciativa del presidente ucranio, Volodymir Zelensky, de reunirse con sus homólogos ruso, Vladimir Putin, y estadunidense, Donald Trump; luego Putin le propuso a Trump excluir a Zelensky e invitar al líder chino, Xi Jinping, en una suerte de nueva Conferencia de Yalta, o sea, para repartirse el mundo en zonas de influencia; Trump lo rechazó y propuso centrarse en hablar de desarme nuclear para maniatar a su gran rival, China, que no está de acuerdo en tener el arsenal más reducido. En fin, si coinciden “en el mismo lugar y al mismo tiempo”, habrá una bonita foto de los tres mandatarios.
Se dice que Trump sueña con cerrar el año con un acuerdo entre Rusia y Ucrania durante la cumbre del G-20 que se va a celebrar en Florida en diciembre próximo, pero presionar más a Kiev o, por el contrario, entregarle más armamento va a depender de la renovada composición del Congreso.
Innombrables
Gustavo Gordillo / III
Tres depredadores impulsan una quiebra civilizatoria mundial. Estados Unidos, con Trump a la cabeza; Putin, como socio menor pero letal, y China, que espera que Rusia se acabe en Europa y viceversa, y que Estados Unidos se hunda por sí mismo.
Cada vez que un grupo de individuos hace justicia por propia mano nos acercamos más y más al precipicio.
Cada vez que un líder autoritario sucumbe ante la idea de que sólo la fuerza domina, oteamos la catástrofe.
Inexorablemente, estos dos procesos caminan de la mano. No hay manera de definirlos con una frase. Lo que sí debemos es desenredarlos. Empecemos por las movilizaciones.
Bangladés. El nuevo ciclo de movilizaciones sociales empezó en Bangladesh en 2024 luego de que la Corte Suprema restableciera un sistema de cuotas que reservaba 30 por ciento de los empleos públicos para los descendientes de los combatientes de la guerra de independencia. El Movimiento Estudiantil contra la Discriminación exigió una reforma para que la contratación fuera principalmente meritocrática. El uso desmedido de la policía y el asesinato de un estudiante encendió una insurrección popular que culminó en la renuncia de la Sheik Hasina después de décadas ejerciendo el poder.
Nepal. El 4 de septiembre de 2025 el gobierno bloqueó 26 redes sociales porque no cumplían una nueva ley de regulación. Eso provocó grandes protestas el 8 de septiembre, con decenas de miles de manifestantes, en su mayoría jóvenes, en Katmandú. El enojo venía de más atrás: años de estancamiento económico y corrupción arraigada. También molestaba que los hijos de los políticos presumieran su riqueza en Internet. En dos días de violencia murieron al menos 73 personas, y fueron incendiados el Parlamento y oficinas del gobierno. Eso provocó la caída del gobierno de Khadga Prasad Sharma Oli.
En Indonesia en 2025 y 2026 y en Filipinas en 2025, las movilizaciones juveniles se desataron para protestar contra diversas formas de corrupción del gobierno.
Madagascar y Marruecos. Madagascar es el caso más dramático. En septiembre de 2025, los estudiantes salieron a protestar por servicios públicos deficientes, corrupción y crisis económica. El ejército tomó el control después de que el Parlamento votara la destitución del presidente Andry Rajoelina, quien huyó del país. Los jóvenes provocaron el cambio, pero quedaron fuera de la transición. En Marruecos el movimiento se llamó “GenZ 212” (212 es el código telefónico del país). Los manifestantes criticaban el enorme gasto en obras para la Copa Africana y el Mundial mientras la salud y la educación seguían en crisis. El movimiento perdió fuerza cuando el presupuesto de 2026 incluyó un aumento de 16 por ciento en salud y educación.
Ya analizamos las movilizaciones de Las Cucarachas en India, y de las y los preparatorianos en Francia. Mientras escribo se desenvuelven movilizaciones en España, Italia y Albania. Y persisten los valientes jóvenes serbios.
Dadas las intentonas de golpes de calle promovidos por los partidarios de la extrema derecha en Brasil y los amagos de trampas electorales dirigidas por el patán con financiamiento de los plutócratas tecnológicos, tendremos movilizaciones intensas en Brasil y en Estados Unidos.
En todos los casos existe ira de los jóvenes aguijoneada por eventos casuales, pero con un trasfondo de pérdida de fe en su futuro y desprecio a las instituciones, en especial a las que deberían impartir justicia. Por eso justicia por mano propia.
En tanto, las élites políticas y económicas, cada vez más desconectadas de la nueva sociedad, a la que no entienden ni saben cómo tratarla, reparten, eso sí, descontones discursivos, golpes reales y balazos asesinos. También justicia por propia mano, al margen de la ley.
Antiguamente había un ritual público y solemne organizado por el Tribunal de la Inquisición, en el cual los condenados abjuraban de sus pecados. Stalin y Mao lo usaron también. Por justicia poética, las movilizaciones deben forzar a depredadores y a élites. Auto de fe antiautoritario.
Netanyahu cierra Cisjordania tras la muerte de dos soldados israelíes
Anuncian “búsquedas selectivas, exhaustivas y precisas” para dar con los atacantes
▲ Desde que se decretó el alto el fuego hace un año han asesinado a por lo menos mil 450 personas en Gaza. En la imagen, la destrucción causada en Nuseirat por un ataque aéreo.Foto Afp
Ap, Afp y Europa Press
Periódico La Jornada Sábado 24 de octubre de 2026, p. 17
Jerusalén. El primer ministro y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, ordenó ayer operaciones de gran envergadura, incluida la evacuación de habitantes palestinos de Hebrón y el cierre total de Cisjordania reocupada, en respuesta al ataque que mató a dos soldados israelíes y dejó a cinco más heridos, en Hebrón, a cuatro días de las elecciones legislativas. Hamas y la Yihad Islámica llamaron a incrementar los ataques ante los “crímenes” israelíes contra los palestinos.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) indicaron que dos hombres armados con un fusil M16 y una pistola llegaron por la mañana a una posición militar israelí, lo que desencadenó un intercambio de disparos durante 20 minutos, antes de que los atacantes fueran abatidos. El ejército comunicó que sus fuerzas impidieron que los hombres avanzaran hacia civiles.
Se prevé que el operativo, que comenzó ayer con “búsquedas precisas, selectivas y exhaustivas” en la zona de Hebrón, donde vivían los supuestos atacantes –quienes, según fuentes israelíes, pertenecían a una célula vinculada a Hamas–, se extienda por varios días; los residentes únicamente podrán salir por tres puntos designados y después de pasar por “interrogatorios y controles de seguridad”.
Los más de 850 mil habitantes de Hebrón y sus alrededores se encontraban ayer completamente aislados del resto de Cisjordania reocupada, sin poder llegar al trabajo ni a los olivares, o acceder a un hospital en caso necesario, reportó Al Jazeera. El riesgo de salir a la calle es demasiado alto y, si ocurre algún incidente, no tienen a quién recurrir para pedir ayuda, añadió el medio catarí.
En tanto, el ministro israelí de Finanzas, el ultraderechista Bezael Smotrich, ordenó demoler una “amplia hilera de construcciones árabes ilegales adyacentes al lugar del ataque” para “establecer disuasión y cobrar el precio” por el ataque, que no fue reivindicado por ninguna organización.
El secretario General de la Organización de Naciones Unidas, António Guterres, manifestó su preocupación debido a que las medidas israelíes “restringen gravemente la libertad de movimiento de los palestinos, así como su acceso a los servicios básicos y a sus medios de subsistencia”, manifestó su vocero, Stéphane Dujarric.
El movimiento de resistencia islámica calificó el incidente de “operación heroica”, pero sin atribuirse la autoría, y llamó a los palestinos de Cisjordania reocupada a la movilización total.
“Nuestra resistencia continuará y se incrementará en fuerzas y ferocidad hasta que la ocupación sea expulsada de nuestra tierra y nuestros lugares sagrados (…) Nuestro pueblo, firme y decidido, no se rendirá ni cederá. Continuará por el camino de la resistencia y el rechazo a la ocupación, la injusticia y la agresión”, declaró Hamas.
El movimiento libanés Hezbollah, apoyado por Irán, describió el ataque como una “respuesta natural y legítima a los crímenes que el enemigo sionista comete contra el pueblo palestino”.
En varios puntos de la franja de Gaza, al menos tres palestinos fueron asesinados y varios más resultaron heridos en ataques de Tel Aviv, pese al acuerdo de alto el fuego alcanzado en octubre de 2025, mediado por Estados Unidos.
El ejercito israelí llevó a cabo demoliciones en el barrio de Tel al Zatar y en Al Tufá, en Gaza.

