lunes, 26 de octubre de 2026

Lula da Silva derrota a Bolsonaro; “Brasil no es patio trasero de nadie.”

Se impone con ventaja de 4.43 millones de votos
El ultraderechista no acepta resultados: “voy a pedir la anulación de las elecciones”
▲ En la ciudad de Porto Alegre y muchas otras de Brasil, seguidores de Lula salieron a festejar la relección, luego de que en la primera vuelta de hace tres semanas se quedaron con las ganas.Foto Ap
Ap, Afp, Reuters y Europa Press
Periódico La Jornada  Lunes 26 de octubre de 2026, p. 24
Sao Paulo., En un final de fotografía, el presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva se impuso por 4.43 millones de votos al senador ultaderechista Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta electoral en Brasil, en un resultado histórico al ser la primera vez que un candidato que queda por detrás en la primera vuelta se proclama vencedor siguiente ronda.
Bolsonaro, quien junto con Lula pidió que se ampliara dos horas el horario de votación, dijo: “es imposible reconocer el resultado; voy a pedir la anulación de estas elecciones”, y arremetió contra la extensión del cierre en los centros de votación, situación que según el bolsonarismo benefició a su contrincante.
Lula obtuvo 51.79 por ciento, 64 millones 256 mil 232 de votos, por 59 millones 826 mil 41 y 48.21 por ciento de Bolsonaro, una diferencia de 4 millones 430 mil 191 votos, con la totalidad de urnas escrutadas, anunció el Tribunal Superior Electoral, después de unas elecciones turbulentas y marcadas por el aplazamiento de última hora del cierre de las urnas debido a problemas en el transporte público.
Folha de Sao Paulo reportó 124 millones 82 mil 273 de votos válidos, 2.12 por ciento nulos y 1.12 en blanco. Fueron convocados a sufragar 158.7 millones de electores. La abstención fue de 21.08 por ciento, poco más de 33 millones.
Lula, quien asumirá su cuarto mandato el 5 de enero de 2027, tiene 80 años y es uno de los jefes de Estado de mayor edad en el mundo.
Ap relató que a medida que se hacía evidente que la noche se inclinaba a favor de Lula, los partidarios de Bolsonaro pagaron la cuenta y abandonaron un bar en Sao Paulo, sacudiendo la cabeza, mientras resonaban los gritos de “¡Olé, olé, olé, olá Lula!”, y los seguidores del mandatario en funciones gritaban y daban saltos de alegría.
Los autos tocaron sus bocinas y una mujer vestida de rojo gritó: “¡Perdieron! ¡Lloren más fuerte!” a cuatro hombres de verde y amarillo que bebían cerveza. Un estallido ensordecedor resonó en la calle cuando se confirmó el resultado. Los festejos se extendieron a más ciudades.
También fue un revés para la injerencia
Al celebrar con su seguidores en Sao Paulo, Lula señaló que fue “una elección que tuvimos que vencer pese a la injerencia que venía de afuera a través de plataformas digitales y vamos a tener que regularlas. Enseñaremos más matemáticas, más ingeniería, porque no quiero depender de la inteligencia artificial china o estadunidense. Quiero crear una brasileña. Tenemos que aprovechar el potencial energético de un país que quizá sea el que tiene mayor capacidad de energía renovable para traer aquí los centros de datos necesarios y almacenar también nuestros datos para Brasil”.
Proclamó: “este país no acepta ser el patio trasero de nadie”; destacó que se registró “el menor número de abstenciones en la historia de Brasil” y agradeció a la juventud “que salió a las calles para defender la democracia”.
Fustigó a Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair, convicto por golpista. “Ésta ha sido una derrota para el negacionismo y las mentiras. Debo confesar que, cada vez que participaba en un debate, sentía vergüenza (…) Jamás imaginé que una persona pudiera mentir tanto, tan descaradamente”.
Se comprometió a respetar a todos los brasileños, sin importar su género o religión, y anticipó que en su nuevo mandato “vamos a cambiar la manera de gobernar este país, vamos a hacer que el pueblo participe más de nuestras decisiones”.
Antes de conocerse los resultados, Lula denunció obstáculos en bastiones de su Partido de los Trabajadores. Más aún, un juez de Bahía, el bolsonarista Pablo Souza, ordenó el arresto del secretario de Movilidad de Salvador, al impedir la salida de al menos 75 autobuses.
Bolsonaro, aliado de Donald Trump, quien buscaba devolver el apellido de su familia al poder, dijo ante sus partidarios: “es imposible reconocer el resultado de estas elecciones, pediremos que sean anuladas”, al agregar que nunca se sabrá cuántos sufragios tenían las urnas que estaban cerradas cuando se tomó la decisión de extender el horario de votación.
Destacó que quien dio la orden de ampliarlo fue el magistrado del Supremo Tribunal Federal, Cristiano Zanin, nombrado por Lula. “Esto nunca había ocurrido en la historia de Brasil”.
En su cuarto mandato, Lula tendrá por delante un escenario difícil, con un país dividido, un Congreso dominado por la derecha, cuentas públicas en rojo y enfrentará a un Trump muy hostil.
Como en su mandato actual, no tendrá mayorías en el Congreso.
Las legislativas de este mes reforzaron a la derecha y dejaron al Partido Liberal de Bolsonaro como la primera fuerza, con 121 de los 513 diputados y 28 de los 81 senadores, por lo que para aprobar sus propuestas Lula dependerá fuertemente del llamado Centrão, un bloque de partidos de centroderecha que da su apoyo a cambio de cargos y recursos y que suele inclinarse hacia el gobierno en turno.

Lula: triunfo reconfortante
La victoria de Luis Inácio Lula da Silva en la segunda vuelta de la elección presidencial celebrada ayer en Brasil es un gran motivo de alivio para ese país, en la medida en que despeja la amenaza de un retorno del bolsonarismo autoritario, corrupto y entreguista que se cernía sobre el gigante sudamericano. Lo es también para el continente, cuyos países han venido cayendo en los abismos de gobiernos ultraderechistas, antipopulares e incondicionales de Donald Trump. Y lo es, en especial, para México, que se ha ido quedando solo en Latinoamérica tras la llegada al poder de Javier Milei en Argentina, de Daniel Noboa en Ecuador, de José Antonio Kast en Chile, de Keiko Fujimori en Perú, de Nasry Asfura en Honduras y de Abelardo de la Espriella en Colombia, exponentes todos ellos de una reacción oligárquica alineada con el trumpismo.
En unos comicios menos inciertos como el de ayer, una victoria por un margen de tres puntos y medio –que fue la ventaja de Lula sobre su rival, Flávio Bolsonaro– podría parecer pequeña. Pero si se toma en cuenta que el presidente venía de perder la primera vuelta y que prácticamente todas las encuestas indicaban un empate técnico, ese margen es indicativo de la sorprendente capacidad de movilización del Partido de los Trabajadores (PT) y de la sorprendente recuperación de su máximo dirigente, uno de los más curtidos estadistas de la escena política mundial.
Con todo, este nuevo periodo de Lula en el Palacio de Planalto será mucho más difícil que el anterior, pues en la primera vuelta del pasado 4 de octubre, los partidos de derecha y de ultraderecha –con el Liberal de los Bolsonaro a la cabeza– obtuvo un apabullante triunfo en los comicios legislativos, por lo que el veterano dirigente del PT tendrá un margen de gobierno por demás estrecho y acotado y deberá mantener complicadas negociaciones para lograr cosas tan básicas como la aprobación de los presupuestos, e incluso para evitar golpes de Estado legislativos como el que defenestró a su correligionaria Dilma Rousseff hace poco más de una década.
De cualquier forma, se ha evitado la tragedia política, económica, social y hasta ambiental que habría significado la vuelta al poder de los Bolsonaro, los cuales –ambos, el ex presidente Jair y el candidato derrotado ayer, su hijo Flávio– representan el golpismo antidemocrático y la represión, el neoliberalismo más salvaje y depredador, el desprecio a las clases populares, el extractivismo sin límites y la adhesión al sionismo genocida.
Por lo demás, la jornada electoral de ayer en Brasil tiene evidentes repercusiones en Latinoamérica, por cuanto significa que las dos mayores economías de la región seguirán orientadas por proyectos progresistas y que la doctrina Monroe retomada por Trump no las tiene todas consigo. En el ámbito internacional, la victoria de Lula aporta un factor de certidumbre al multilateralismo y particularmente, al grupo BRICS, el cual no ha dejado de crecer y de consolidarse como alternativa del llamado sur global a los empeños estadunidenses por reconstruir su declinante hegemonía mundial.
Por otra parte, los resultados de la elección muestran los límites de esas prácticas de manipulación de la opinión pública puestas al servicio de la reacción por los dueños de las redes sociales más importantes y cuya suciedad se ha dejado entrever con la reciente detención en Bolivia de Fernando Cerimedo, presunto feminicida, destacado operador de granjas de bots y mercenario digital a sueldo de las facciones reaccionarias que se han hecho con el poder político en tiempos recientes.
Cabe esperar, finalmente, que la relección del viejo obrero metalúrgico brasileño sea un punto de inflexión en el avance mundial y continental de la ultraderecha. Sólo falta que lo confirmen así las elecciones que tendrán lugar dentro de ocho días en Estados Unidos.

México SA
Lula, triunfo histórico // Gana 51.75 contra 48.25 // Se le apesta a Trump
Carlos Fernández-Vega
▲ El presidente Luiz Inácio Lula da Silva (centro) tras ganar ayer un cuarto mandato en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, por encima del ultraderechista Flávio Bolsonaro, favorito del mandatario Donald Trump.Foto Ap
La segunda vuelta electoral en Brasil registró una mayor participación ciudadana que en la primera, pero como en ésta fue notoria la descarada intervención de Donald Trump y sus halcones (con Marco rubio a la cabeza, sin dejar de lado a los magnates de la tecnología, como Mark Zuckerberg), más sus incondicionales en el Poder Judicial, la Iglesia evangélica y los empresarios ultraderechistas (especialmente los del transporte) que operaron a favor del junior fascista Flávio Bolsonaro.
Trump impuso –ilegalmente– a sus títeres en toda América del Sur (como Javier Milei, José Antonio Kast, Rodrigo Paz, Daniel Noboa y Abelardo de la Espriella), utilizando para ello todas las maniobras sucias que acostumbre. Pero Brasil era la gran ficha, la principal, la joya de la corona, que faltaba en su tablero. Y Lula le estorbaba en grado sumo, por lo que ordenó acabar con él sin importar los medios utilizables (por cierto, toda apunta a que en las próximas elecciones intermedias (3 de noviembre) en Estados Unidos el gran perdedor será Donald Trump, el que mete la mano en todas partes, viola la soberanía de quien se le pegue la gana y agrede sin más a la comunidad de naciones. Es una oportunidad histórica para dar una patada en el culo a este ser asqueroso y a toda su pandilla).
De cualquier suerte, al Hitler de la Casa Blanca se le apestó la intentona, pues el “estorbo” –en realidad un gran líder político brasileño, latinoamericano y mundial– dio vuelta a los resultados negativos de la primera ronda electoral y los convirtió en positivos en la segunda para lograr la relección, de tal suerte que surge como el ganador de los comicios presidenciales luego de una gran campaña para revertir el original resultado negativo, lo que también es una marca por convertirse en el primer candidato en la historia democrática de Brasil que de perder en la primer vuelta resulta ganador en la segunda.
Con el triunfo de Lula, Brasil evitó caer en el fascismo que representa el títere Flávio Bolsonaro y fortaleza la política social que en beneficio de los brasileños impulsa, aunque con todo y triunfo electoral sin duda será difícil gobernar con las cada día más fuertes presiones estadunidenses y, a su servicio, la ultraderecha brasileña que controla el Poder Legislativo, buena parte del Judicial y en permanente campaña en contra del candidato ganador y a favor de los intereses del imperialismo.
Por cierto, entre las guarradas de Flávio y su pandilla, orillaron a que el magistrado del Supremo Tribunal Federal de Brasil, Cristiano Zanin, ordenara ayer que se ampliara dos horas el horario de votación de la segunda vuelta de las elecciones, atendiendo una solicitud de la campaña de Lula. “Considerando la gravedad de los hechos denunciados, de los cuales el Tribunal Supremo tuvo conocimiento y dada la evidente urgencia de la medida, ordeno una prórroga de dos horas (hasta las 19 horas, tiempo de Brasilia) del plazo para la recepción de votos en todos los centros de votación de Brasil”. Y esa decisión se dio tras el boicot de los empresarios del transporte que descaradamente violaron la ley electoral, con el fin de inmovilizar a millones de votantes, la mayoría de ellos favorables a Lula.
Ya con el cien por ciento de los votos contabilizados, el resultado de ayer fue el siguiente: para Lula, 51.75 por ciento de los sufragios y para el fascista Bolsonaro, 48.25 por ciento; es decir, una diferencia de 3.5 puntos porcentuales equivalentes a entre 3 y 3 millones y medio de votos de diferencia, aproximadamente, de tal forma que el ex líder sindical y actual presidente de Brasil está listo para iniciar su cuarto periodo constitucional consecutivo, reiterando que su país “no es el patio trasero de nadie”.
Flávio Bolsonaro fue derrotado –con todo lo que está atrás, por ser él sólo la cara visible– y junto a él las ambiciones ultraderechistas estadunidenses de convertir a Brasil en otra de sus mercancías latinoamericanas (como lo ha hecho con el resto de las naciones sudamericanas y una que otra centroamericana) que maneja a su capricho y conveniencia. Entonces, felicidades a Lula y a su vigorosa campaña electoral, pero sobre todo a los brasileños y su deseo de permanecer soberanos.
Las rebanadas del pastel
Decía que no, que de ninguna manera, pero no soportó la realidad y ayer Guadalupe Taddei anunció su renuncia como consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral, que oficialmente presentará hoy ante la Cámara de Diputados. Los buitres Lorenzo Córdoba y Luis Carlos Ugalde –con todo lo que representan– afilan las garras en su intento por recuperar el botín. Si los dejan pasar, claro está.
Twitter: @cafevega   cfvmexico_sa@hotmail.com

Líderes de América lo felicitan
De La Redacción
Periódico La JornadaLunes    26 de octubre de 2026, p. 24
Mandatarios, ex presidentes y políticos de América y Francia saludaron por separado el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva, quien obtuvo su cuarto mandato presidencial.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, señaló que “esta victoria histórica garantiza la continuidad del camino de paz, soberanía y justicia social” de Brasil.
Se sumaron a la cascada de parabienes el primer ministro de Canadá, Mark Carney; los presidentes de Guatemala, Benardo Arévalo; de Uruguay, Yamandú Orsi, incluso los gobernantes ultraderechistas de Chile, José Antonio Kast; la peruana Keiko Fujimori; el ecuatoriano Daniel Noboa; de Panamá, José Raúl Mulino; el paraguayo Santiago Peña, y de República Dominicana, Luis Abidaner. La cancillería de Venezuela publicó una declaración celebrando el resultado.
Hasta el cierre de esta edición los gobiernos de Estados Unidos y de sus aliados en el hemisferio, Argentina, El Salvador, Colombia y Honduras no se habían expresado.
El senador socialista democrático estadunidense Bernie Sanders destacó en la red social X que “Lula ha defendido a los trabajadores brasileños y la democracia”, y el diputado progresista Jesus Chuy Garcia afirmó en la misma red social: “Lula derrotó al movimiento autoritario respaldado por Trump a pesar de sus tácticas de supresión de votantes”.
Los ex presidentes de Colombia, Gustavo Petro; Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, de Chile, Gabriel Boric, y de Bolivia, Evo Morales, también manifestaron por separado su beneplácito.
Además, se congratularon la periodista Pilar del Río –viuda de José Saramago–; la ex candidata a la presidencia de Ecuador, Luisa González, y el aspirante de La Francia Insumisa a la presidencia, el ultraizquierdista Jean-Luc Mélenchon.

Sheinbaum expresa su beneplácito
De la Redacción   Periódico La Jornada
Lunes 26 de octubre de 2026, p. 24
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, celebró el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva. “Viva la democracia, ganó el pueblo de Brasil. ¡Felicidades presidente Lula!”, escribió en redes sociales.