El público aplaude mientras el presidente estadounidense Donald Trump pronuncia un discurso durante un mitin de campaña en el F&M Bank Arena de Clarksville, Tennessee, el 10 de octubre de 2026. Trump está haciendo campaña a favor de los candidatos republicanos de cara a las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre. Foto Afp
Los fascismos no fueron “pecados de juventud” del capitalismo, allá lejos y hace tiempo. Están de moda. Contrariamente a la propaganda de Hollywood, ministerio de guerra sicológica disfrazado de entretenimiento, el fascismo nunca fue exclusivamente europeo o japonés, algo “exótico” ajeno a la sociedad estadunidense. El caso emblemático de Henry Ford (arquetipo del american way of life; confeso antisemita) y sus vínculos con Hitler resulta ilustrativo.
Desde Reagan a Trump, las vertientes fascistas y neofascistas han reverdecido. Allí hay lúmpenes y extravagantes. Pintorescos, bufonescos, marginales. Otros, en cambio, ocupan el centro de la escena. Trump y Marco Rubio son la cara pública de un Estado profundo, lo que Eisenhower denominó “el complejo militar-industrial”, hoy convertido en “complejo militar-industrial-tecnológico”.
La categoría de “fascismo” no se reduce a una copia fotográfica color sepia de la toma de Roma en 1922 por las tropas de Mussolini ni al ascenso de los nazis de Hitler en Alemania en 1933. El “fascismo” constituye una categoría política y cultural mucho más flexible y amplia. Se va reciclando de modo diferente ante cada sociedad y cultura. Estados Unidos no es la excepción. Según el filósofo argentino León Rozitchner, hoy Estados Unidos es la prolongación del Tercer Reich alemán.
Por eso la persecución judicial contra el movimiento antifascista se intensifica en Estados Unidos. Y abarca desde movimientos sociales políticos, culturales y callejeros (como los “Antifa” en Estados Unidos), hasta colectivos informáticos (como los Autistici/Inventati [A/I] en Italia) o páginas webs de libre información (como La Haine en España).
Eso explica la asimetría escandalosa entre las condenas judiciales débiles y condescendientes a los asaltantes del Capitolio estadunidense y la rudeza “ejemplificante” contra los críticos del ICE.
Los sujetos que la extrema derecha de Trump y sus asesores identifican como “terrorismo” son en realidad cualquier tipo de disidentes que no acepten la supremacía blanca o la delirante Doctrina Monroe. Trump ve comunistas y “terroristas” (¡comillas, por favor!) debajo de la cama e incluso en la ventana de su vecino. Demasiado sobreactuado. Bizarro, de circo. Expresa un pánico irracional a la disidencia. Detrás del fortachón, hay un anciano débil e impotente, condenado varias veces por delitos de perversión por los propios tribunales estadunidenses.
Karl Popper (y Soros) nos aburrieron con su “sociedad abierta”. George Orwell, escritor que recibió dinero de la contrainteligencia anglosajona, también. Estaban obsesionados con el “totalitarismo”. Trump, heredero del Ku Klux Klan, Henry Ford, McCarthy y Reagan, condensa la pesadilla que quitó el sueño a Popper y Orwell, pero a un nivel superior: le agregó la tecnología. El apolillado y rancio fascismo estadunidense renació 2.0 acompañado de los ideólogos “neorreaccionarios” de la IA (partidarios de una supuesta “ilustración oscura”) y de los programas de vigilancia masiva denunciados por Edward Snowden. Todo mezclado por este licuado de mayonesa y mermelada llamado “economía libertaria”, lo más extremista y vulgar del neoliberalismo. Hasta Milton Friedman pasó de moda.
Estados Unidos se hundió en semejante pesadilla distópica por razones múltiples: la crisis mundial del capitalismo, el desafío geopolítico de los BRICS, la sobreproducción de capitales, el subconsumo popular, el auge del capital ficticio, la crisis demográfica y sanitaria, la emergencia climática… ¡Demasiadas crisis simultáneas!
Trump, presuntamente vinculado a un depravado como Epstein (muy probablemente agente extorsionador de la inteligencia israelí), tiene ribetes de lumpen. Pero si el complejo militar-industrial-tecnológico lo remplazara por un profesor prolijo, “razonable” y educado, esa crisis permanecería inalterada. Lo mismo sucede con las guerras genocidas y neocoloniales, como las del Estado sionista en Asia occidental.
No quiero ser pesimista, pero el imperialismo contemporáneo no posee salidas “amables”. La tercera guerra mundial en su dimensión técnica-militar está a la vuelta de la esquina. No depende de los modales de quienes dirijan Estados Unidos, Israel, la OTAN o Ucrania. Sólo podrá detenerse si se logra una muy difícil y compleja alianza/articulación entre las disidencias internas a esas potencias del imperialismo occidental, los pueblos sometidos del Sur global y los nuevos desafíos que lideran los BRICS. Estos tres vértices no tienen la misma ideología, cultura ni banderas. Por eso es muy difícil lograr dicha articulación.
La tercera guerra mundial ya comenzó, en un territorio previo: el de la comunicación, la ideología y la cultura. Lo que los ideólogos del Pentágono denominan “batalla cultural”, malinterpretando y tergiversando a Antonio Gramsci, en realidad es una guerra sicológica-ideológica. Lograr el desarme moral y alcanzar la persuasión de que toda resistencia es imposible son objetivos político-militares.
Tanto Gramsci como su maestro Lenin advirtieron que los movimientos populares deben resistir en todos los terrenos, sin atarse a un exclusivo método de lucha. Las confrontaciones de nueva generación son híbridas. Pero el final, pienso, creo, espero, permanece abierto. Nada está decidido para siempre. Hay esperanza.
* Investigador del Conicet, profesor de la UBA. Autor de varias decenas de libros de ciencias sociales (traducidos a muchos idiomas). Jurado en Casa de las Américas, Flacso, Clacso, UBA, etcétera. Su último libro es: Nuevas derechas: escuela austríaca y neofascismo (2026)
La categoría de “fascismo” no se reduce a una copia fotográfica color sepia de la toma de Roma en 1922 por las tropas de Mussolini ni al ascenso de los nazis de Hitler en Alemania en 1933. El “fascismo” constituye una categoría política y cultural mucho más flexible y amplia. Se va reciclando de modo diferente ante cada sociedad y cultura. Estados Unidos no es la excepción. Según el filósofo argentino León Rozitchner, hoy Estados Unidos es la prolongación del Tercer Reich alemán.
Por eso la persecución judicial contra el movimiento antifascista se intensifica en Estados Unidos. Y abarca desde movimientos sociales políticos, culturales y callejeros (como los “Antifa” en Estados Unidos), hasta colectivos informáticos (como los Autistici/Inventati [A/I] en Italia) o páginas webs de libre información (como La Haine en España).
Eso explica la asimetría escandalosa entre las condenas judiciales débiles y condescendientes a los asaltantes del Capitolio estadunidense y la rudeza “ejemplificante” contra los críticos del ICE.
Los sujetos que la extrema derecha de Trump y sus asesores identifican como “terrorismo” son en realidad cualquier tipo de disidentes que no acepten la supremacía blanca o la delirante Doctrina Monroe. Trump ve comunistas y “terroristas” (¡comillas, por favor!) debajo de la cama e incluso en la ventana de su vecino. Demasiado sobreactuado. Bizarro, de circo. Expresa un pánico irracional a la disidencia. Detrás del fortachón, hay un anciano débil e impotente, condenado varias veces por delitos de perversión por los propios tribunales estadunidenses.
Karl Popper (y Soros) nos aburrieron con su “sociedad abierta”. George Orwell, escritor que recibió dinero de la contrainteligencia anglosajona, también. Estaban obsesionados con el “totalitarismo”. Trump, heredero del Ku Klux Klan, Henry Ford, McCarthy y Reagan, condensa la pesadilla que quitó el sueño a Popper y Orwell, pero a un nivel superior: le agregó la tecnología. El apolillado y rancio fascismo estadunidense renació 2.0 acompañado de los ideólogos “neorreaccionarios” de la IA (partidarios de una supuesta “ilustración oscura”) y de los programas de vigilancia masiva denunciados por Edward Snowden. Todo mezclado por este licuado de mayonesa y mermelada llamado “economía libertaria”, lo más extremista y vulgar del neoliberalismo. Hasta Milton Friedman pasó de moda.
Estados Unidos se hundió en semejante pesadilla distópica por razones múltiples: la crisis mundial del capitalismo, el desafío geopolítico de los BRICS, la sobreproducción de capitales, el subconsumo popular, el auge del capital ficticio, la crisis demográfica y sanitaria, la emergencia climática… ¡Demasiadas crisis simultáneas!
Trump, presuntamente vinculado a un depravado como Epstein (muy probablemente agente extorsionador de la inteligencia israelí), tiene ribetes de lumpen. Pero si el complejo militar-industrial-tecnológico lo remplazara por un profesor prolijo, “razonable” y educado, esa crisis permanecería inalterada. Lo mismo sucede con las guerras genocidas y neocoloniales, como las del Estado sionista en Asia occidental.
No quiero ser pesimista, pero el imperialismo contemporáneo no posee salidas “amables”. La tercera guerra mundial en su dimensión técnica-militar está a la vuelta de la esquina. No depende de los modales de quienes dirijan Estados Unidos, Israel, la OTAN o Ucrania. Sólo podrá detenerse si se logra una muy difícil y compleja alianza/articulación entre las disidencias internas a esas potencias del imperialismo occidental, los pueblos sometidos del Sur global y los nuevos desafíos que lideran los BRICS. Estos tres vértices no tienen la misma ideología, cultura ni banderas. Por eso es muy difícil lograr dicha articulación.
La tercera guerra mundial ya comenzó, en un territorio previo: el de la comunicación, la ideología y la cultura. Lo que los ideólogos del Pentágono denominan “batalla cultural”, malinterpretando y tergiversando a Antonio Gramsci, en realidad es una guerra sicológica-ideológica. Lograr el desarme moral y alcanzar la persuasión de que toda resistencia es imposible son objetivos político-militares.
Tanto Gramsci como su maestro Lenin advirtieron que los movimientos populares deben resistir en todos los terrenos, sin atarse a un exclusivo método de lucha. Las confrontaciones de nueva generación son híbridas. Pero el final, pienso, creo, espero, permanece abierto. Nada está decidido para siempre. Hay esperanza.
* Investigador del Conicet, profesor de la UBA. Autor de varias decenas de libros de ciencias sociales (traducidos a muchos idiomas). Jurado en Casa de las Américas, Flacso, Clacso, UBA, etcétera. Su último libro es: Nuevas derechas: escuela austríaca y neofascismo (2026)
Campaña de Lula denuncia a Meta por interferencia electoral en Brasil
▲ El presidente y candidato del Partido de los Trabajadores a la relección, durante un acto de campaña en Natal.Foto Afp
Afp
Periódico La Jornada Domingo 11 de octubre de 2026, p. 18
Brasilia. La campaña del presidente de Brasil y candidato del Partido de los Trabajadores a la relección, Luiz Inácio Lula da Silva, denunció ayer una “interferencia” en la contienda electoral, mediante supuestos bloqueos a sus contenidos de Meta, la casa matriz de las plataformas Facebook, WhatsApp e Instagram. En los últimos días, Meta “impidió que el perfil del presidente Lula promocionara publicaciones del feed en Instagram”, mientras que una publicación de su cuenta oficial “sufrió una interrupción en el registro de visualizaciones, lo que afectó su alcance”, aseguró el equipo del mandatario.
Sostuvo que antes de la primera vuelta del pasado domingo, en la que el ultraderechista Flávio Bolsonaro resultó vencedor, la página de Lula da Silva y otros dirigentes de izquierda “desaparecieron repentinamente del buscador de Instagram”.
'“La sucesión de problemas técnicos que la empresa no ha explicado despierta fuertes sospechas de que las acciones de Meta constituyen un intento de interferir en el proceso electoral brasileño en beneficio de la candidatura de Bolsonaro”, acusó el equipo del líder brasileño, que busca un cuarto mandato en la segunda vuelta electoral programada para el próximo 25 de octubre.
Aseveró que las publicaciones del candidato ultraconservador tienen más interacciones pese a tener menos seguidores.
“Acusaciones falsas”
El gigante tecnológico reviró que las acusaciones son simplemente falsas y carecen de fundamento. Atribuyó los episodios a “problemas técnicos. “Muchos de los errores mencionados no afectaron exclusivamente a Brasil ni a cuentas específicas en nuestras plataformas” explicó Meta, al puntualizar que “cumplimos con la normativa electoral y estamos comprometidos con el uso equitativo de nuestras plataformas”.
El Tribunal Superior Electoral (TSE) pidió a la firma estadunidense aclarar, en un plazo de 48 horas, si redujo la difusión de las publicaciones así como explicar las anomalías denunciadas.
Lula hizo de la soberanía una bandera en su campaña, y advirtió sobre supuestos intentos de interferencia en la contienda presidencial por parte del presidente estadunidense Donald Trump.
Tras la primera vuelta, Lula, que usualmente no utiliza celular, puso en marcha una estrategia centrada en las redes sociales.
En tanto, la policía federal brasileña reveló registros bancarios a nombre del senador y candidato presidencial Flávio Bolsonaro asociados a empresas del abogado Willer Tomaz, sospechoso de estar involucrado en un esquema de lavado de dinero relacionado con fraude en el Instituto Nacional de la Seguridad Social de Brasil, reportó el medio Folha de Sao Paulo.
Financian gobiernos de PP y Vox a medios de derecha y ultras en España
Los conservadores pretenden controlar los planos ideológico, cultural y religioso: analista // Javier Negre sirve de ariete por sus nexos con EU
▲ La Comunidad de Madrid, gobernada por la ultraderechista Isabel Díaz Ayuso, ha otorgado al portal Estado de Alarma Tv, fundado por Javier Negre, contratos por 150 mil euros.Foto Europa Press
Armando G. Tejeda Corresponsal
Periódico La Jornada Domingo 11 de octubre de 2026, p. 17
Madrid. Los medios de comunicación de la derecha y extrema derecha, muchos de ellos digitales que propagan odio y bulos, están financiados por gobiernos locales y autonómicos del Partido Popular (PP) y de Vox, así como por agrupaciones ultraconservadoras vinculadas a la Iglesia católica, como Opus Dei, los Legionarios de Cristo o Hazte Oír y, finalmente, por fondos internacionales ocultos en donaciones particulares y acuerdos de colaboración, por ejemplo la estadunidense Atlas Network.
Entre los medios que más fondos reciben destacan EDATv, ToroTv, Esdiario.es, Hispanidad, Libertad Digital, Alerta Nacional y Okdiario, entre otros, que además incumplen sistemáticamente la normativa europea sobre transparencia al no informar con claridad sobre los dueños y financiadoras de estas plataformas.
Veloz crecimiento
Este tipo de medios han venido creciendo en España en tres fases: la primera a partir del año 2000 y hasta 2011, cuando gracias a la irrupción de las nuevos tecnologías y de Internet proliferaron los medios digitales y fue cuando nacieron algunas de las cabeceras más ultras: Libertad Digital, Intereconomía, Veo Tv y La Gaceta.
La segunda ola ocurrió entre 2015 y 2018, a raíz de la crisis política en Cataluña y del movimiento a favor de la independencia, que provocó una enorme conmoción en los sectores más conservadores de España y así nacieron medios como OkDiario y PeriodistaDigital.
La última fase de este tipo de medios de extrema derecha fue entre 2018 y 2019, que coincide con la llegada al poder del socialista Pedro Sánchez. Fue cuando se fundan medios como La Gaceta de la Iberosfera, EDATv (Estado de Alarma) y numerosos portales y canales digitales que enarbolan sin rubor su ideología ultra.
Incumplen la legislación europea
Desde agosto de 2025 entró en vigor una legislación que afecta a todos los medios de comunicación de la Unión Europea (UE): el Reglamento Europeo sobre la Libertad de los Medios de Comunicación (EMFA, por sus siglas en inglés).
Su articulado es claro: los medios de comunicación “deben hacer pública la identidad de sus propietarios y accionistas directos o indirectos”, además “están obligados a informar de forma transparente sobre los ingresos que reciben en concepto de publicidad institucional y de administraciones públicas”, precisamente para fomentar que se establezcan criterios claros y no discriminatorios para la asignación de fondos públicos y subvenciones a los medios informativos.
A pesar de que este reglamento es de obligado cumplimiento, en la realidad, al menos en España, no se acata. Entre otros motivos porque aún no se han establecido los mecanismos de control mediante la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMC) y porque no se ha culminado con la aprobación legislativa, tanto de la Ley de Publicidad del Sector Público y la Ley de Gobernanza Democrática, que es la que en teoría dotaría a la administración pública de un marco legal sancionador.
De ahí que la mayoría de los medios de comunicación, sobre todo los de la extrema derecha, informan de forma parcial de sus modos de financiamiento y de sus verdaderos dueños. Si acaso detallan algunos nombres y cargos de su equipo editorial, pero en ningún caso ofrecen con detalle las empresas o personas que apoyan con recursos económicos su proyecto informativo.
Uno de los casos más llamativos, por su forma de vulnerar el reglamento europeo, es el portal Estado de Alarma Tv (EDATv), un proyecto televisivo iniciado por el periodista español Javier Negre, que se ha convertido en los años recientes en un ariete de la extrema derecha internacional con nexos directos con el gobierno de Donald Trump y la administración del mandatario argentino, Javier Milei.
Ademas, Negre pretende expandirse en América Latina y el primer paso que dio fue la adquisición de La Derecha Diario, del que primero tenía una vinculación de colaboración, después se apropió del 50 por ciento de las acciones hasta finalmente comprársela íntegra a Fernando Cerimedo hace sólo unos meses.
En su registro mercantil figura como dueño de la sociedad editora EDATv Consulting SL, el propio Javier Negre, pero también otros supuestos inversionistas sin que se aclaren los porcentajes ni los montos, como el empresario de extrema derecha y ex alto ejecutivo de Coca Cola, Marcos de Quinto, y la familia Álvarez Mezquiriz, propietarios a su vez de Majal Gestión SL y al consorcio especializado en seguridad, limpieza y asesoría digital Eulen, éste último con numerosos negocios en México.
Además, si se indaga más en sus finanzas, se confirma una tendencia en este tipo de medios de comunicación: una gran parte de sus ingresos económicos proceden de gobiernos de coalición del PP y Vox, en gran parte de la Comunidad de Madrid donde gobierna la ultraderechista Isabel Díaz Ayuso.
Desde 2023 Díaz Ayuso le ha otorgado contratos por publicidad institucional que superan 150 mil euros, según el portal de Transparencia de Madrid.
Opacidad, su lugar común
También hay otros medios con la opacidad como lugar común, como Hispanidad, en donde se combina análisis económico y religioso desde una perspectiva cristiana e hispanista y cuyo fundador, Eulogio López, también tiene numerosos vínculos con la extrema derecha internacional.
En este caso la opacidad es máxima, ya que ni siquiera se informa de más grupos inversores, a pesar de que es conocido que tienen el respaldo de agrupaciones ultracatólicas, como el Opus Dei o los Legionarios de Cristo.
Además de recibir fondos de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), que financia en su totalidad varios medios de comunicación de la derecha más extrema, como el periódico El Debate.
La injerencia de EU
Además está la huella de la estadunidense Atlas Network, que también tiene vínculos con otros medios de comunicación, como Alerta Nacional o La Gaceta de la Iberosfera, que reciben además apoyo económico directo del partido político Vox, que actualmente es la tercera fuerza en votos de España y por lo tanto cuenta con abundantes recursos públicos.
El analista francés y experto en este tipo de fenómenos Jean-Yves Camus explica precisamente en uno de sus textos que “la estrategia conservadora busca controlar simultáneamente los planos ideológico, cultural y religioso. Esa visión integral distingue a los nuevos actores del conservadurismo mediático de los grupos de presión tradicionales de la derecha clásica.
Y las implicaciones para España son directas. La relación entre medios alternativos españoles y redes internacionales de financiación o amplificación refuerza su capacidad para influir en la opinión pública más allá de su audiencia orgánica”.
España, que el próximo 29 de noviembre tendrá elecciones generales, se convertirá en uno de los centros de actividad en Europa de las agrupaciones ultraderechistas internacionales, como ya ocurrió hace cuatro años, cuando no sólo se intensificaron las reuniones a puerta cerrada de foros ultraliberales y neoconservadores, sino también el flujo constante de dinero a medios de comunicación para imponer su relato político.

