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Felipe Ávila*
13 de septiembre de 2026 00:03
El 16 de septiembre de 1810 estalló la revolución social de la cual nacería México como un país independiente, libre y soberano. El 27 de septiembre de 1821 se consumó la independencia, después de una guerra de 11 años que fue una gran revolución popular para liberarse del dominio español. Fue una masiva revolución popular en la que decenas de miles de hombres y mujeres, indígenas, mulatos, mestizos, criollos, comerciantes, arrieros, rancheros, mineros, curas y profesionistas engrosaron las filas insurgentes, siguiendo el llamado de Miguel Hidalgo, y conformaron un ejército popular que, en unos cuantos meses, hirió de muerte al régimen colonial y desmanteló un sistema social opresivo y excluyente.
La lucha encabezada por Hidalgo y continuada por Morelos fue un movimiento libertario y justiciero, no sólo por la independencia y la libertad, sino también para acabar con la esclavitud y los tributos, con una sociedad dividida en castas en la que unos cuantos privilegiados concentraban el poder y la riqueza, mientras la enorme mayoría de la sociedad vivía en condiciones de pobreza y marginación. Fue una revolución para acabar con el hambre y la injusticia, que luchó por un gobierno y unas leyes que promovieran una sociedad más justa, libre e igualitaria.
El contenido social y libertario de la lucha insurgente se expresó desde los primeros decretos de Hidalgo de octubre de 1810 aboliendo la esclavitud y los tributos, así como la concentración de la tierra en pocas manos. Se proclamó que todos pudieran disfrutar de su trabajo y se acabara con la opresión; se luchó contra la explotación de las haciendas y por terminar con la esclavitud en el campo y en las minas. Ese movimiento popular mostró también su rechazo al sistema de justicia imperante en favor de los poderosos.
La primera fase de este proceso concluyó con la captura y la muerte de Hidalgo, Allende, Aldama y otros dirigentes. Pero la fuerza y la legitimidad de la revolución insurgente no terminaron con su muerte. La lucha de Hidalgo fue retomada por José María Morelos, quien gracias a su genio político y militar, extendió la revolución a los territorios del sur y convocó al Congreso de Anáhuac, donde presentó los Sentimientos de la Nación, documento fundamental que plasma la esencia del movimiento libertador. Morelos estableció en ese texto las bases de lo que debería ser la nueva Nación mexicana, a partir de la soberanía popular; la constitución de un gobierno liberal, así como el establecimiento de leyes que abatieran la pobreza y la desigualdad. El artículo 12 de ese texto fundacional no tiene desperdicio: “Que como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales, que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, alejando la ignorancia, la rapiña y el hurto”. Lo mismo que el artículo 15: “Que la esclavitud se proscriba para siempre, y lo mismo la distinción de castas, quedando todos iguales y sólo distinguirá a un americano de otro, el vicio y la virtud.”
La lucha insurgente tuvo una importante participación de las mujeres. Josefa Ortiz, Leona Vicario, Mariana Rodríguez, Carmen Camacho, Gertrudis Bocanegra y muchas más encarnaron los anhelos de justicia y libertad que animaban al pueblo y fueron fundamentales para el triunfo de la causa. Estas mujeres se encargaron de múltiples tareas: convencer a soldados realistas de pasarse con los insurgentes; pagar con su dinero y joyas la fabricación de rifles, cañones y balas; suministrar papel y tinta para los periódicos; enviar alimentos y ropa o ayudar a las familias de los insurgentes muertos o encarcelados. Algunas de estas valientes mujeres fueron capturadas, sentenciadas y condenadas al encierro; varias de ellas perdieron la vida.
La segunda etapa terminó con el fusilamiento de Morelos. En esa fase, el movimiento alcanzó la madurez ideológica y política para formular el proyecto de una Nación libre, independiente y soberana, con una sociedad más igualitaria y un gobierno al servicio del pueblo. Esos principios no pudieron ser derrotados.
La tercera etapa insurgente fue de resistencia. Derrotados los ejércitos de Hidalgo y Morelos, y muertos sus principales dirigentes, la causa libertaria se mantuvo como guerra de guerrillas. Esta resistencia estuvo encabezada por Vicente Guerrero en el sur. Ante la imposibilidad de vencer esa resistencia, y después de 11 años de guerra civil, se presentó una coyuntura favorable para ponerle fin mediante la alianza entre el jefe realista, Agustín de Iturbide, y el jefe insurgente, Vicente Guerrero, quienes decidieron consumar la independencia por medio de un pacto político que se plasmó en el Plan de Iguala, con el que se identificaron prácticamente todos los grupos sociales y todas las regiones.
Con el Plan de Iguala, firmado por la mayor parte de las autoridades civiles y militares novohispanas, y la entrada del Ejército Trigarante a la ciudad de México, se consumó la independencia y surgió la Nación mexicana libre y soberana, con nuevas instituciones y leyes que concretaron las principales demandas del movimiento insurgente: la abolición de la esclavitud y los tributos, la soberanía popular, la libertad y la igualdad de todos ante la ley, demandas que quedaron plasmadas en la Constitución Política de 1824, en la que se estableció que México sería una República federal. Así concluyó nuestra independencia, la primera revolución popular de la que nació nuestra Patria.
*Director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México
Felipe Ávila*
13 de septiembre de 2026 00:03
El 16 de septiembre de 1810 estalló la revolución social de la cual nacería México como un país independiente, libre y soberano. El 27 de septiembre de 1821 se consumó la independencia, después de una guerra de 11 años que fue una gran revolución popular para liberarse del dominio español. Fue una masiva revolución popular en la que decenas de miles de hombres y mujeres, indígenas, mulatos, mestizos, criollos, comerciantes, arrieros, rancheros, mineros, curas y profesionistas engrosaron las filas insurgentes, siguiendo el llamado de Miguel Hidalgo, y conformaron un ejército popular que, en unos cuantos meses, hirió de muerte al régimen colonial y desmanteló un sistema social opresivo y excluyente.
La lucha encabezada por Hidalgo y continuada por Morelos fue un movimiento libertario y justiciero, no sólo por la independencia y la libertad, sino también para acabar con la esclavitud y los tributos, con una sociedad dividida en castas en la que unos cuantos privilegiados concentraban el poder y la riqueza, mientras la enorme mayoría de la sociedad vivía en condiciones de pobreza y marginación. Fue una revolución para acabar con el hambre y la injusticia, que luchó por un gobierno y unas leyes que promovieran una sociedad más justa, libre e igualitaria.
El contenido social y libertario de la lucha insurgente se expresó desde los primeros decretos de Hidalgo de octubre de 1810 aboliendo la esclavitud y los tributos, así como la concentración de la tierra en pocas manos. Se proclamó que todos pudieran disfrutar de su trabajo y se acabara con la opresión; se luchó contra la explotación de las haciendas y por terminar con la esclavitud en el campo y en las minas. Ese movimiento popular mostró también su rechazo al sistema de justicia imperante en favor de los poderosos.
La primera fase de este proceso concluyó con la captura y la muerte de Hidalgo, Allende, Aldama y otros dirigentes. Pero la fuerza y la legitimidad de la revolución insurgente no terminaron con su muerte. La lucha de Hidalgo fue retomada por José María Morelos, quien gracias a su genio político y militar, extendió la revolución a los territorios del sur y convocó al Congreso de Anáhuac, donde presentó los Sentimientos de la Nación, documento fundamental que plasma la esencia del movimiento libertador. Morelos estableció en ese texto las bases de lo que debería ser la nueva Nación mexicana, a partir de la soberanía popular; la constitución de un gobierno liberal, así como el establecimiento de leyes que abatieran la pobreza y la desigualdad. El artículo 12 de ese texto fundacional no tiene desperdicio: “Que como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales, que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, alejando la ignorancia, la rapiña y el hurto”. Lo mismo que el artículo 15: “Que la esclavitud se proscriba para siempre, y lo mismo la distinción de castas, quedando todos iguales y sólo distinguirá a un americano de otro, el vicio y la virtud.”
La lucha insurgente tuvo una importante participación de las mujeres. Josefa Ortiz, Leona Vicario, Mariana Rodríguez, Carmen Camacho, Gertrudis Bocanegra y muchas más encarnaron los anhelos de justicia y libertad que animaban al pueblo y fueron fundamentales para el triunfo de la causa. Estas mujeres se encargaron de múltiples tareas: convencer a soldados realistas de pasarse con los insurgentes; pagar con su dinero y joyas la fabricación de rifles, cañones y balas; suministrar papel y tinta para los periódicos; enviar alimentos y ropa o ayudar a las familias de los insurgentes muertos o encarcelados. Algunas de estas valientes mujeres fueron capturadas, sentenciadas y condenadas al encierro; varias de ellas perdieron la vida.
La segunda etapa terminó con el fusilamiento de Morelos. En esa fase, el movimiento alcanzó la madurez ideológica y política para formular el proyecto de una Nación libre, independiente y soberana, con una sociedad más igualitaria y un gobierno al servicio del pueblo. Esos principios no pudieron ser derrotados.
La tercera etapa insurgente fue de resistencia. Derrotados los ejércitos de Hidalgo y Morelos, y muertos sus principales dirigentes, la causa libertaria se mantuvo como guerra de guerrillas. Esta resistencia estuvo encabezada por Vicente Guerrero en el sur. Ante la imposibilidad de vencer esa resistencia, y después de 11 años de guerra civil, se presentó una coyuntura favorable para ponerle fin mediante la alianza entre el jefe realista, Agustín de Iturbide, y el jefe insurgente, Vicente Guerrero, quienes decidieron consumar la independencia por medio de un pacto político que se plasmó en el Plan de Iguala, con el que se identificaron prácticamente todos los grupos sociales y todas las regiones.
Con el Plan de Iguala, firmado por la mayor parte de las autoridades civiles y militares novohispanas, y la entrada del Ejército Trigarante a la ciudad de México, se consumó la independencia y surgió la Nación mexicana libre y soberana, con nuevas instituciones y leyes que concretaron las principales demandas del movimiento insurgente: la abolición de la esclavitud y los tributos, la soberanía popular, la libertad y la igualdad de todos ante la ley, demandas que quedaron plasmadas en la Constitución Política de 1824, en la que se estableció que México sería una República federal. Así concluyó nuestra independencia, la primera revolución popular de la que nació nuestra Patria.
*Director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México
Pemex produce más combustibles y disminuye las importaciones
Contribuye la refinería Dos Bocas
En lo que va del año, caen 6.3 y 15.31 por ciento las compras al exterior de gasolinas y diésel
Alejandro Alegría
Periódico La Jornada Domingo 13 de septiembre de 2026, p. 13
El significativo aumento de la producción de gasolinas y diésel por parte de Petróleos Mexicanos (Pemex) durante julio derivó en una reducción de las importaciones de combustibles, exhiben datos de la empresa pública.
En resumen, Pemex elaboró 418 mil barriles diarios de gasolina en julio, 20.75 por ciento más que en junio. De diésel fueron 289 mil toneles diarios, un incremento mensual de 15.1 por ciento.
Con estos avances, la importación fue de 353 mil barriles diarios de gasolina, que representa 6.1 por ciento menos que el mes previo, y de diésel, Pemex compró en el exterior 90 mil unidades diarias, que representan una baja de 24.95 por ciento respecto a junio.
La Secretaría de Energía (Sener) estima la demanda de combustible en el país en un millón 300 mil toneles diarios. Históricamente, Pemex ha cubierto menos de la mitad de lo que demanda el consumidor.
No obstante, los datos de julio, impulsados por la participación de la refinería Dos Bocas, muestran que –entre producción e importación– Pemex participó en el mercado con un millón 150 mil barriles diarios. De ellos, la producción de la empresa pública alcanzó 61.5 por ciento. Si se contrasta la producción de la petrolera frente a la demanda total estimada proyectada por la Sener, Pemex alcanza un 54.4 por ciento.
Estas cifras muestran el avance de las autoridades federales para mitigar la dependencia de hidrocarburos del exterior, para lo cual ha sido necesario consolidar el Sistema Nacional de Refinación, de acuerdo con el Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
La elaboración de ambos combustibles es la más alta desde febrero pasado, cuando sumó 714 mil barriles diarios de diésel y gasolinas. El techo de 700 mil barriles diarios de ambos energéticos dejó de ser constante en agosto de 2014, poco después de la aprobación de la reforma energética impulsada por Enrique Peña Nieto.
Mayor refinación
A detalle, la empresa pública informó que la refinación de gasolinas en julio también mostró un incremento de 15.61 por ciento en comparación con el promedio de 361 mil barriles diarios del mismo mes de 2025.
En el acumulado de enero a julio, el promedio de refinación de gasolina de Pemex fue de 383 mil barriles diarios, un aumento de 13.07 por ciento en comparación con los 338 mil barriles de igual intervalo del año pasado.
En cuanto al diésel, la producción de 289 mil toneles diarios en julio aumentó 18.46 por ciento anual, frente a los 244 mil barriles de igual mes de 2025.
En el acumulado de los primeros siete meses de 2026, Pemex elaboró 273 mil barriles diarios de diésel, un incremento de 37.63 por ciento en comparación con los 198 mil registrados en el mismo periodo de 2025.
Pemex importó 353 mil barriles diarios de gasolina, un aumento de 1.63 por ciento en comparación con julio de 2025 cuyo registro es de 348 mil toneles por día.
De enero a julio, el promedio de compras en el exterior de gasolina fue de 317 mil barriles diarios, una reducción de 6.36 por ciento en comparación con los 339 mil de igual lapso de 2025.
En diésel, la importación fue de 90 mil barriles diarios en julio o 17.07 por ciento menos en comparación con el mismo mes del año pasado, cuando el promedio fue de 77 mil toneles.
En el acumulado de los primeros siete meses del año, el promedio de importaciones de diésel fue de 76 mil barriles diarios, lo que representa una contracción de 15.31 por ciento anual.
Confían las farmacéuticas en que el gobierno liquide deuda de 13 mil mdp
▲ Las negociaciones para saldar facturas de 2024 y anteriores están en curso, aseguran los interesados.Foto Cristina Rodríguez
Alejandro Alegría
Periódico La Jornada Domingo 13 de septiembre de 2026, p. 13
El gobierno mexicano aún mantiene deudas con la industria farmacéutica por un monto entre 12 mil y 13 mil millones de pesos, principalmente correspondientes a las compras de medicamentos de 2025 y 2026. No obstante, el sector mantiene confianza en que los adeudos se liquiden en el corto plazo, señaló Rafael Gual, director general de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma).
En entrevista con La Jornada, Gual explicó que se han llevado a cabo numerosas mesas de conciliación con la industria para revisar las facturas pendientes y se ha logrado avanzar en los pagos de 2025 y 2026.
Respecto a los adeudos de 2024 y anteriores, Gual reconoció que persisten, pero se espera que sean revisados y liquidados.
El director general de Canifarma reconoció que el nivel de adeudos se está reduciendo paulatinamente, aunque no a la velocidad deseada. Apuntó que la promesa del gobierno es incluir los pagos de 2025 y 2026 en este año y después revisar los adeudos de 2024 y anteriores.
Gual señaló que, si bien las compañías con mayor apalancamiento en el gobierno están resintiendo la falta de pagos, no hay un riesgo generalizado para el sector, y aseguró que la confianza en el gobierno persiste y que las empresas farmacéuticas continúan participando en las licitaciones para la compra de medicamentos.
La expectativa de las farmacéuticas es que los pagos se regularicen en los próximos meses.
Lo anterior permitirá a las compañías mantener su flujo de efectivo y seguir brindando los servicios necesarios a la población.
Gual subrayó la excelente participación de la industria en las dos primeras licitaciones públicas, lo que refleja un compromiso “intacto”.
Competencia internacional
En cuanto a la naturaleza de las licitaciones, Gual confirmó que Hacienda les hizo saber que no se cerraron las puertas a compañías internacionales (tinyurl.com/3wb652ej), pese a que la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) pidió priorizar a las empresas mexicanas en la compra de medicamentos para 2027-2028 (tinyurl.com/345zscwd).
Gual consideró relevante definir el margen de ventaja para las empresas mexicanas y exigir a las extranjeras los mismos altos estándares de calidad, que son un factor clave en la competencia de precios en el mercado local.
Productores de chocolate sufren volatilidad del precio del cacao
▲ En el Soconusco, en el sur de Chiapas, prevalece el cultivo artesanal de cacao y consiguen calidad de exportación.Foto Óscar León
Alejandro Alegría
Periódico La Jornada Domingo 13 de septiembre de 2026, p. 14
La industria del chocolate en México enfrenta un panorama complejo y marcado por el aumento en los costos de logística, el encarecimiento de combustibles y la volatilidad en el precio del cacao.
A pesar de este contexto desafiante, el sector mantiene proyecciones de crecimiento, tanto en valor como en volumen, aseguró Paolo Quadrini Borja, director general de la Asociación Nacional de Fabricantes de Chocolates, Dulces y Similares (Aschoco).
En entrevista con La Jornada, el empresario apuntó que las ventas de chocolate en el país se estiman en 55 mil millones de pesos, lo que representa un aumento de 11 por ciento en valor. “El volumen no ha tenido un incremento significativo; lo que crece es el valor de las ventas, impulsado por el alza en los costos de insumos, como el cacao, azúcar, leche y por los efectos de la logística y los combustibles”, abundó.
La volatilidad del cacao ha sido uno de los retos más importantes para la industria. “Hemos tenido fluctuaciones históricas, pasando de 4 mil a 12 mil dólares por tonelada y estabilizándose en 6 mil dólares, recientemente”, expuso Quadrini.
Esta inestabilidad está ligada a fenómenos climáticos, al impacto del fenómeno de El Niño y a la concentración de 70 por ciento de la producción mundial de cacao en África. “Es pronto para saber el impacto real, pero entendemos que esta volatilidad podría prolongarse”, subrayó.
El conflicto bélico en el estrecho de Ormuz y otros eventos geopolíticos han acentuado los desafíos logísticos, lo cual a su vez ha impactado en esta industria.
“Los incrementos en combustibles y en costos de transporte internacional han afectado principalmente a las empresas trasnacionales que deben mover mercancías entre distintos continentes.”
México produce cerca de 27 mil toneladas de cacao al año, pero es deficitario en 35 mil toneladas, que se importan principalmente de Ecuador, Perú, Colombia y Costa de Marfil, lo que vuelve crítica la estabilidad de las cadenas de suministro.
El cultivo local
Además, la producción local enfrenta retos estructurales. Las plantaciones en Tabasco y Chiapas, que representan 97 por ciento del cacao nacional, están afectadas por el envejecimiento de los árboles, la recuperación de la moniliasis que acabó con plantíos hace 25 años y la falta de lluvias.
“Tenemos árboles viejos con menor producción y nuevas áreas en proceso de regeneración; expandir la superficie cultivada implica un reto adicional”, indicó.
A ello se suma la necesidad de financiamiento, tecnificación y programas que impulsen la participación de jóvenes en el campo, ya que más de 55 por ciento de los productores supera los 55 años de edad.
El sector está mayoritariamente compuesto por mipymes: 97 por ciento de los 560 establecimientos registrados en el país corresponden a micro, pequeñas y medianas empresas, concentradas en Oaxaca, Ciudad de México y estado de México. La manufactura del chocolate emplea a 17 mil personas, de las cuales 56 por ciento son mujeres.
Las expectativas hacia el cierre del año son optimistas. La temporada de octubre a febrero concentra hasta 10 por ciento de las ventas anuales debido a festividades como Halloween, Día de Muertos y el festejo de San Valentín. “Esperamos un cierre sólido, que consolide los números estimados y permita que el consumo de chocolate siga creciendo en valor y volumen”, dijo Quadrini.
Aschoco prevé que el valor del mercado alcance 80 mil millones de pesos hacia 2031, con un crecimiento en volumen que pasará de 101 mil a 111 mil toneladas, aunque con una desaceleración natural tras los picos recientes.

