viernes, 4 de septiembre de 2026

Estados Unidos está al borde de una crisis fiscal, alertan expertos.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump,llega a una comida por el fin de verano con republicanos en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, el 2 de septiembre de 2026. 
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Reuters
03 de septiembre de 2026 08:59
Washington. Donald Trump regresó a la Casa Blanca con la promesa de poner en orden las finanzas de Estados Unidos, para lo cual anunció recortes drásticos al gobierno federal, el fin de las costosas “guerras interminables” y medidas de estímulo al crecimiento económico para frenar los déficits galopantes.
En cambio, la deuda nacional superó 40 billones de dólares en los primeros 19 meses de su segundo mandato. El gasto federal ha crecido, en lugar de reducirse. La guerra con Irán, que ya dura seis meses, ha entrado en una costosa parálisis. Mientras tanto, el costo del servicio de la deuda estadunidense ha aumentado, ya que los rendimientos de algunos bonos gubernamentales han alcanzado sus niveles más altos en casi dos décadas.
El resultado, según expertos en presupuestos, es una inminente crisis fiscal que probablemente obligará al Congreso y a un futuro presidente a adoptar medidas políticamente impopulares, ya sea subir los impuestos o recortar aún más la red de protección social, lo que podría incluir la seguridad social.
“No hay ningún escenario en el que se pueda analizar el historial del presidente Trump, tanto en este mandato como en el anterior, y declararlo un éxito fiscal”, afirmó Maya MacGuineas, presidenta del Comité para un Presupuesto Federal Responsable, un laboratorio de ideas centrista de Washington.
La deuda rompió el récord histórico antes de elecciones legislativas de noviembre, que determinarán si los republicanos mantienen el control del Congreso durante la segunda mitad del último mandato de Trump.
Mientras, la actividad económica de Estados Unidos mostró un aumento modesto, el empleo creció ligeramente y los precios subieron de forma moderada en semanas recientes, de acuerdo con un reporte publicado por la Reserva Federal, información que los responsables monetarios tendrán en cuenta junto con los datos económicos “duros” para valorar si suben las tasas de interés en su reunión del 15 y 16 de septiembre.
“El panorama general para los próximos meses era positivo, pero el estado de ánimo era dispar entre los distintos sectores, que señalaban una mayor incertidumbre en torno a los efectos del aumento de los precios de la energía, la política y los conflictos internacionales”, dijo la Fed en su más reciente reporte Libro Beige, que recopila datos económicos cualitativos de sus 12 bancos regionales para ofrecer a los responsables de la política monetaria una visión en tiempo real de la situación actual.

Los nuevos aranceles de Trump a Canadá plantean dudas legales
Un trabajador prepara bobinas de acero para su transporte en una planta de ArcelorMittal Dofasco en Hamilton, Ontario, Canadá. El acero canadiense es uno de los productos más castigados por los aranceles impuestos por el presidente estadunidense Donald Trump. 
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Ap
29 de agosto de 2026 19:37
Washington. Al avivar una guerra comercial con Canadá, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recurrió a una ley de hace 96 años tan poco conocida que muchos abogados especializados en comercio ni siquiera sabían que seguía vigente.
Trump invocó hace una semana una ley vigente durante la Gran Depresión, la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, para imponer un gravamen de 50 por ciento a importaciones canadienses por valor de 20 mil millones de dólares. La medida provocó represalias dólar por dólar desde Ottawa y tensó unas relaciones ya tirantes entre ambos vecinos y aliados de larga data.
La autoridad arancelaria presidencial de la Sección 338 nunca se ha utilizado, y mucho menos se ha puesto a prueba en los tribunales. “Esta ley es, literalmente, un lienzo en blanco porque nunca se ha litigado”, afirmó Ryan Majerus, socio de King & Spalding y ex funcionario de comercio de Estados Unidos.
Por eso, no está claro si los aranceles más recientes de Trump a Canadá podrían sobrevivir a una impugnación legal, y algunos abogados sostienen que la ley de la era de la Depresión ha sido superada por normas comerciales más recientes.
Este verano, para sancionar a Canadá por supuestamente discriminar las exportaciones estadunidenses de productos lácteos, automóviles y bebidas alcohólicas, el gobierno de Trump se remontó a la Gran Depresión.
La legislación arancelaria de 1930 se conoce como la Ley Smoot-Hawley, por sus proponentes en el Congreso. Con las economías de Estados Unidos y del mundo en colapso, el Congreso elevó los aranceles sobre cientos de importaciones en un intento de proteger a los agricultores y fabricantes estadunidenses.
“El hombre de los aranceles”
Los aranceles son famosos entre economistas e historiadores por paralizar el comercio mundial y empeorar la Gran Depresión. (Trump, que se autodenomina con orgullo “Tariff Man” (el “hombre de los aranceles”), tiene una visión distinta y argumenta que los gravámenes Smoot-Hawley simplemente llegaron demasiado tarde para rescatar la economía estadunidense.
Además de elevar los aranceles en sí, los legisladores en 1930 dieron al presidente un nuevo poder para imponerlos por su cuenta: la Sección 338 autoriza aranceles presidenciales de hasta 50 por cientosobre importaciones procedentes de países que hayan discriminado a empresas de Estados Unidos.
Antes de Trump, ningún presidente había utilizado realmente esa ley.
Tras la Depresión, EU se centró en negociaciones más que en sanciones
“Hasta el segundo mandato de Trump, pocos abogados especializados en comercio sabían que la Sección 338 seguía vigente o entendían qué hacía”, escribieron a principios de este mes los académicos Peter Harrell y Jennifer Hillman, de la Universidad de Georgetown, en la revista libertaria Reason.
Mencionan registros del Departamento de Estado para mostrar que Estados Unidos consideró usar la Sección 338 en disputas comerciales contra España en 1932 y contra China, que recién había adoptado el comunismo, en 1949, pero nunca lo hizo. Tras la Depresión, la política de Estados Unidos se centró más en usar negociaciones en lugar de sanciones para abrir mercados extranjeros.
Así que la Sección 338 quedó acumulando polvo en los libros de leyes.
Con el paso de los años, Estados Unidos aprobó nuevas leyes comerciales. Algunas de ellas cedieron al presidente poder arancelario, que la Constitución de Estados Unidos otorgó originalmente al Congreso. Pero las nuevas leyes también limitaron la autoridad del presidente a determinadas circunstancias, como las amenazas a la seguridad nacional y las crisis de divisas extranjeras, y exigieron que el gobierno realizara investigaciones y cumpliera otros requisitos de procedimiento de antemano.
Sección 338, aplicada a Canadá, quedó obsoleta
“Hay un argumento muy sólido de que (la Sección 338) quedó obsoleta”, manifestó Sara Albrecht, directora ejecutiva del Liberty Justice Center, un grupo libertario de defensa, que representó a empresas que impugnaron con éxito ante la Corte Suprema los aranceles anteriores de Trump.
Si el Congreso quería que el presidente conservara el poder de la Sección 338, pregunta Albrecht, ¿por qué los legisladores aprobaron la Ley de Expansión Comercial de 1962, que permitió aranceles por seguridad nacional? ¿Y la Ley de Comercio de 1974, que otorga al presidente poder para perseguir prácticas comerciales desleales de otros países?
Los expertos legales ven otras debilidades en los aranceles de la Sección 338.
Harrell y Hillman, por ejemplo, escriben en Reason que la Sección 338 sólo autoriza aranceles que “compensen” el daño que las prácticas comerciales de un país extranjero causan a empresas estadunidenses. Pero al apuntar contra Canadá, señalan, el gobierno de Trump no intentó calcular el monto en dólares del perjuicio derivado de la discriminación contra agricultores, fabricantes de automóviles y comercializadores de bebidas alcohólicas de Estados Unidos. Y Estados Unidos fue tras importaciones canadienses no vinculadas con esos focos de conflicto, incluidos los palos de hockey y el cemento.
Harrell y Hillman también sostienen que la protección canadiense de su mercado lácteo no discrimina específicamente a los agricultores de Estados Unidos; las reglas se aplican también a muchos otros socios comerciales de Canadá.
Trump aceptó el sistema canadiense al negociar el T-MEC
Además, Estados Unidos aceptó el sistema canadiense —en el que Canadá impone aranceles elevados a las importaciones de lácteos que superan una cuota— en un pacto comercial de América del Norte que el propio Trump negoció con Canadá y México durante su primer mandato. Harrell y Hillman escriben que es “incongruente, como mínimo, que Estados Unidos denuncie como discriminatorios los mismos términos que aceptó”.
Pero John Veroneau, ex asesor jurídico general del Representante de Comercio de Estados Unidos, dijo que los aranceles de la Sección 338 son directos: se justifican cuando otro país discrimina las importaciones de Estados Unidos gravándolas más que a las importaciones de otros países.
Y, en una “ironía perversa”, agregó, Canadá hizo precisamente eso cuando respondió a los aranceles que Trump impuso el año pasado a productos canadienses con sus propios aranceles de represalia a importaciones de Estados Unidos. “Los tribunales, con razón, se sentirán obligados ante cualquier impugnación (a decidir): ¿Se cumplen los requisitos legales o no se cumplen, por ridículo que pueda ser el contexto más amplio?”, señaló Veroneau, profesor adjunto en la Facultad de Derecho de la Universidad de Maine.
Aranceles de Trump han perdido batallas en tribunales
Otras herramientas de Trump para imponer su agenda proteccionista ya han naufragado en los tribunales. En febrero, la Corte Suprema desechó su maniobra más audaz: invocar una ley de seguridad nacional de 1977 para imponer el año pasado aranceles de dos dígitos a casi todos los países del planeta.
Cuando el mandatario intentó reemplazar los ingresos perdidos tras la derrota en la Corte Suprema con un nuevo conjunto de aranceles, un tribunal especializado en comercio en Nueva York también los rechazó, aunque se permitió que el gobierno siguiera recaudando los impuestos a la importación mientras el caso avanza por el sistema judicial.
Nadie ha presentado una demanda para impugnar los aranceles de la Sección 338. El Liberty Justice Center ha buscado empresas dispuestas a demandar al gobierno por esos gravámenes.
“No he tenido mucha respuesta de demandantes”, dijo Albrecht. “Cada vez que alguien quiere demandar al gobierno, es una propuesta difícil”.
Los aranceles de la Sección 338 sobre Canadá también son mucho menores —apenas 5 por ciento de las importaciones canadienses— que los aranceles mundiales de Trump de 2025, lo que significa que hay menos empresas que tienen que pagarlos y que pueden alegar haber resultado perjudicadas.
También existe la posibilidad, indicó Albrecht, de que los dos países reanuden las conversaciones que interrumpieron el 21 de agosto y alcancen un consenso para poner fin a un enfrentamiento que ninguno desea. “Tengo la esperanza de que alguien ceda, que lleguen a algún acuerdo y que todo esto desaparezca”, expresó.

Drones chinos bajo presión en EU: aranceles de Trump entran en vigor y China protesta
DJI ha concentrado más de dos tercios del mercado mundial de drones durante los últimos años, según diversos estudios. 
Foto tomada de la página web www.djistoremexico.com Foto autor
Afp
03 de septiembre de 2026 18:10
Washington. Los aranceles de hasta el 100 por ciento impuestos por el gobierno de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump, sobre una amplia gama de drones importados, así como sobre sus componentes, entraron en vigor este jueves.
Trump firmó en agosto una orden que fijaba estas tarifas, después de que la Casa Blanca señalara "la amenaza para la seguridad nacional que suponen las importaciones de drones y sus componentes".La orden también tiene como objetivo reforzar las cadenas de suministro nacionales.
Los drones con un peso de despegue superior a 25 kilogramos, así como aquellos con capacidades de imagen térmica y estaciones de acoplamiento, afrontan un arancel del 100 por ciento.
Los más pequeños están sujetos a un impuesto del 25 por ciento.
Algunos componentes de estas aeronaves no tripuladas que "no son particularmente sensibles" también estarán sujetos a aranceles, pero estos solo entrarán en vigor el 9 de febrero del próximo año.
China expresó su oposición a los gravámenes previstos poco después de que Trump los anunciara. Pekín instó a Washington a retirarlos.
Un portavoz del Ministerio de Comercio chino afirmó que las tasas "interrumpirán la cadena de suministro mundial de drones y socavarán aún más un entorno de mercado justo y competitivo".
La empresa china DJI, fundada en 2006, ha acaparado más de dos tercios del mercado mundial de drones en los últimos años, según varios estudios.
Desde 2022, sin embargo, DJI figura en una lista estadounidense de empresas chinas vinculadas a las fuerzas armadas del país y está sujeta a restricciones en el acceso a tecnología estadounidense.
DJI ha combatido su inclusión en ese listado.
En una nota oficial de diciembre de 2025, el gobierno estadounidense establecía la necesidad de fabricar drones y sus componentes en Estados Unidos.

Aumentará Brasil explotación de tierras raras
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Ap
Periódico La Jornada   Viernes 4 de septiembre de 2026, p. 18
El Senado de Brasil aprobó intensificar la explotación de sus reservas de tierras raras (sólo superadas por las de China), ampliar los poderes del Ejecutivo sobre estos recursos y ofrecer créditos e incentivos fiscales al sector privado para el desarrollo de esta industria. El proyecto de ley, que espera el visto bueno del presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, enfrenta el rechazo de organizaciones ambientalistas.