lunes, 7 de septiembre de 2026

Enviados de EU llegan a Ucrania; piden tratar concesiones con Rusia

▲ Kushner y Witkoff flanquean a Zelensky durante la conferencia de prensa conjunta en la que los estadunidenses dijeron que mantuvieron “importantes” conversaciones con el mandatario ucranio.
Foto Afp
Juan Pablo Duch   Corresponsal
Periódico La Jornada  Lunes 7 de septiembre de 2026, p. 21
Moscú. Tras pasar la noche en Polonia una vez superadas las dos horas de vuelo en su Boeing C-32A procedente de Moscú, los emisarios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, llegaron ayer a Kiev, donde fueron recibidos en la estación de trenes de la capital ucrania por Kyrylo Budanov, jefe de la Oficina de la Presidencia, y otros miembros del equipo del mandatario Volodymir Zelensky.
Se trata de la primera visita a la capital de Ucrania de estos negociadores, que llegaron a establecer un canal de comunicación fluido con Yuri Ushakov y Kiril Dimitriev, integrantes del entorno del presidente de Rusia, Vladimir Putin.
Antes de darles la bienvenida con abrazos y otras muestras de afecto en la plaza de la catedral de Santa Sofía, patrimonio de la humanidad de acuerdo, Zelensky afirmó que “lamentablemente, los rusos –con sus ataques– impidieron que nuestros huéspedes pudieran aterrizar, venir en avión, a pesar de que lo preparamos todo, nuestros aeropuertos funcionan con normalidad”.
Llama la atención el motivo esgrimido por Zelensky, toda vez que el sábado el propio Putin anunció haber ordenado no atacar Kiev desde las media noche del 6 de septiembre y hasta el lunes, para garantizar la seguridad de la estancia de los enviados de Trump en Ucrania.
Como fuere, Witkoff y Kushner llegaron a Kiev en tren desde Polonia y después de una breve visita a la catedral comenzaron las conversaciones con Zelensky, quien insistió en que el tema más espinoso que contrapone a Kiev con Moscú es la “cuestión territorial”, la cual en su opinión sólo puede resolverse en un encuentro trilateral de los presidentes de Ucrania y Rusia, con la mediación del inquilino de la Casa Blanca.
“Creo que en Moscú (donde, junto con Kushner, se reunió el sábado con el presidente Vladimir Putin) logramos un gran avance –resumió Witkoff en rueda de prensa al término de las conversaciones–. Escuchamos nuevas ideas. También que el presidente Zelensky habló de un encuentro trilateral, que, como esperamos, será anunciado próximamente. Hubo muchas ideas interesantes que discutimos en Moscú y en Kiev.”
Para Witkoff, “ambos países tienen que hacer concesiones y superar sus discrepancias; creemos que nosotros tenemos todo lo necesario para alcanzar esa meta”.
Kushner añadió que “es muy importante retornar al formato trilateral que ya usamos hace seis meses. Hablamos con las dos partes y nos parece que muy pronto podremos lograr progresos en este asunto”.
Zelensky, por su parte, señaló: “hubo algunas nuevas ideas, hablamos de ellas. Dennos la posibilidad de analizarlas a fondo, de entender qué aspectos pueden convertirse en pasos y si éstos nos pueden acercar a la paz. Y sólo después vamos hablar de esto con la sociedad”.
Priva el escepticismo
El hecho de no hacerse del dominio público ni una sola “idea nueva”, sostienen analistas, apunta a que este fin de semana no se produjo ningún avance para reanudar las negociaciones directas entre Rusia y Ucrania.
Se infiere, agregan, que los negociadores estadunidenses comunicaron al mandatario ucranio y su equipo que el Kremlin no aceptó las propuestas elaboradas conjuntamente por Ucrania, Estados Unidos y Europa (Alemania, Gran Bretaña y Francia, en realidad), pero –como era previsible– dejó abierta la puerta al ofrecer que las iba a estudiar.
De acuerdo con lo que en semanas recientes se filtró desde Kiev, esa propuesta tiene como ejes el alto el fuego inmediato y general donde estén las tropas de cada uno; replegar efectivos y armamento a una misma distancia para crear una zona desmilitarizada y establecer un estatus especial para el área del Donbás (Donietsk, mejor dicho) que Ucrania mantiene bajo su control y que Rusia reclama como suya, administrada por un tercer país (Estados Unidos, por supuesto).
Así lo hizo saber el presidente Vladimir Putin a Witkoff y Kushner, está dispuesto a firmar sólo un arreglo político bajo sus condiciones porque cree poder derrotar a Ucrania y si no lo hace seguirá combatiendo hasta alcanzar todas las metas de su “operación especial militar”.
Formalmente, tanto Rusia como Ucrania dicen estar en favor de negociar, pero defienden posiciones de hecho excluyentes. En ese contexto, a las conversaciones de Zelensky con los emisarios estadunidenses se sumaron este domingo representantes de los países europeos con rango de consejeros de seguridad nacional, ocasión que aprovecharon para discutir las necesidades inmediatas de Ucrania en materia de armamento ante su escasez de recursos antiaéreos, así como las garantías de seguridad para el periodo de posguerra y las posibilidades futuras de rehabilitar el devastado país.

American curios
Día del Trabajo
David Brooks
▲ Unos 12 mil trabajadores de la cafetería emblemática de Estados Unidos han pedido afiliarse a un sindicato independiente luego de una amenaza de boicot por mejoras laborales. La imagen, en Burbank, California, durante la huelga de 2024.Foto AFp
Cada primer lunes de septiembre es oficialmente el Día del Trabajo para supuestamente festejar a los trabajadores estadunidenses. Sin embargo, este año enfrentan despidos masivos, menos derechos y un costo de la vida cada vez más alto, mientras padecen un nivel de desigualdad económica más amplio que nunca en un siglo, todo mientras sus patrones gozan de más riqueza que nunca.
Este lunes hay poco que festejar para un trabajador; el día más bien se vuelve un feriado oficial sin memoria (el 1º de mayo en que se celebra el Día de los Trabajadores a escala mundial no se marca oficialmente en este país, a pesar de que la fecha nació en Chicago, en la lucha por la jornada laboral de ocho horas en 1886).
Resultado de cuatro décadas de neoliberalismo y ahora con el asalto por los ricos, el sindicalismo estadunidense está en su punto mas débil, algo que continúa con una Casa Blanca que, a pesar de su retórica populista de derecha, tiene el proyecto de entregar el país a lo que los opositores llaman una oligarquía.
Once por ciento de la fuerza laboral pertenece a un sindicato en este país, según cifras oficiales del Departamento de Trabajo –en la década de los 50 del siglo pasado, más de un tercio estaba sindicalizada–, y sólo 6 por ciento de los trabajadores del sector privado pertenecen a un gremio.
El salario real promedio de los trabajadores estadunidenses tiene el mismo poder de adquisición que hace 40 años. El salario mínimo real en 2025 es casi el mismo que el de 1956, calcula el Economic Policy Institute.
A la vez, la concentración de riqueza ha llegado a niveles sin precedente en un siglo. El 1 por ciento más rico tiene más riqueza que 93 por ciento de los de abajo, y un solo hombre, Elon Musk, tiene mas riqueza que 50 por ciento de abajo de los hogares estadunidenses. Diez por ciento de los hogares más ricos del país controlan más de dos tercios de la riqueza total de la nación, según datos de la Reserva Federal.
“Nunca antes en la historia estadunidense tan poca gente ha controlado tanta riqueza y tanto poder. Nunca antes hemos tenido una clase gobernante con tanta avaricia y tan irresponsable”, repite el senador independiente Bernie Sanders. Vale recordar la frase celebre del multimillonario honesto Warren Buffett en 2006: “por supuesto hay una guerra de clases, pero mi clase, la clase rica, está librando la guerra y estamos ganando”.
Sin embargo, sorprende que después de décadas de neoliberalismo que identifica a los sindicatos como enemigos y algo anticuado, una nueva encuesta de Gallup revela que 71 por ciento de estadunidenses los aprueban, el nivel más alto en 60 años. Un 43 por ciento de trabajadores no sindicalizados –56 millones– dicen que votarían por sindicalizarse en sus empresas si les fuera ofrecida la oportunidad.
Y hay nuevas luchas: más de 12 mil empleados de Starbucks han votado a favor de sumarse al sindicato independiente Starbucks Workers United en más de 700 ubicaciones, y el mes pasado anunciaron un boicot contra la empresa hasta que acepte negociar el contrato colectivo (la central obrera AFL-CIO y el sindicato de maestros de Chicago votó a favor del boicot con más aliados todos los días).
El sindicato automotriz UAW, bajo liderazgo progresista, está resucitando la memoria del 1º de mayo para intentar construir una alianza nacional con la finalidad de defender los derechos laborales y nutrir esfuerzos de solidaridad gremial.
La presidenta del sindicato nacional de sobrecargos, Sara Nelson, redactó en el 250 aniversario de Estados Unidos: “es hora de escribir una nueva historia para la democracia, tanto en el lugar de trabajo como en la plaza pública. Los patrones han controlado demasiado de los primeros los 250 años del país. Necesitamos luchar para ganar los siguientes 250 para la clase trabajadora para devolver la nación a su dueño legítimo: el pueblo” (https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/08/23/opinion/como-ganar-los-proximos-250-anos-para-los-trabajadores).
Tal vez los ecos de las grandes luchas laborales que ayudaron a democratizar este país a lo largo de su historia se escuchan otra vez en las calles, oficinas, fábricas y campos.
Pete Seeger. Which side are you on. https://www.youtube.com/watch?v=bsNVzwuJeVk

Estampas de una guerra perdida
Nuevos reportes periodísticos dieron cuenta este fin de semana de las deplorables y desesperantes condiciones que los 5 mil marinos a bordo del portaviones Abraham Lincoln han venido padeciendo durante el despliegue de ese buque y de su grupo de ataque en las proximidades del golfo Pérsico: militares asignados a esa embarcación declararon a un corresponsal de MS Now en Tailandia –donde hicieron escala después de 286 días de permanecer en alta mar– que el actual fue “el peor despliegue que jamás habían experimentado” y compartieron sus temores de que maniobras como ésa –prolongadas y sin escalas– se vuelvan habituales debido a la situación creada por la agresión estadunidense contra Irán.
Informes previos ya hablaban de una crisis de intentos de suicidio entre los marinos a bordo de ese portaviones, de comida escasa y descompuesta, de falta de agua y de productos de higiene personal y de descomposturas permanentes de los sanitarios a bordo. Condiciones semejantes habían sido reportadas en marzo por la tripulación del USS Gerald R. Ford, el portaviones más grande del mundo, tras nueve meses de permanecer en el mar Rojo; esa embarcación sufrió además un incendio que dejó 200 marineros lesionados y a más de 600 sin litera para descansar.
Estas realidades a bordo de los barcos de guerra más poderosos del mundo son difícilmente compatibles con el discurso triunfalista de la Casa Blanca, que pregona la derrota de Irán, la victoria de Estados Unidos y un dominio militar regional más que dudoso. No sorprende, en consecuencia, que el secretario de Defensa Pete Hegseth haya impuesto una política de total opacidad, gestionado el despido de editores y colaboradores del periódico especializado en temas militares Stars and Stripes y establecido restricciones adicionales a la información disponible en la red interna del Pentágono.
Según una investigación de The New York Times, las tribulaciones de los marinos se deben principalmente a la crisis logística causada por la destrucción de una base militar estadunidense en Bahréin que servía como principal punto de aprovisionamiento logístico de la Quinta Flota y que fue atacada por Irán con misiles y drones en respuesta a los primeros bombardeos en su contra lanzados por Washington y por Tel Aviv. Desde entonces, los barcos de Estados Unidos desplegados en la región dependen de la base militar de la isla de Diego García, mucho más alejada del teatro de operaciones, lo que causa un cuello de botella en las líneas de suministro. Por lo demás, y a pesar de las aseveraciones de Trump, múltiples medios internacionales señalan que la Marina estadunidense no está en posibilidad de desplazar libremente sus unidades por el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz y que éstas se ven forzadas a operar en mar abierto, a fin de evitar los ataques misilísticos y las maniobras en enjambre de las lanchas rápidas iraníes, armadas con cohetes, torpedos y misiles antiaéreos y antibuque.
En suma, siete meses después de iniciada la agresión estadunidense-israelí contra la República Islámica, la que solía ser la armada más poderosa del planeta no ha sido capaz de anotarse una victoria en la guerra marítima asimétrica que le ha impuesto Irán con recursos bélicos infinitamente menores, y no hay perspectivas de que lo logre. Y ese solo hecho, aunado a la imposibilidad de derrotar a Irán después de una “furia épica” que le ha costado a los contribuyentes de la superpotencia decenas de miles de millones de dólares, bien puede ser calificado de derrota.

Admite EU que no habría acuerdo nuclear ni nuevo régimen en Irán
Si hay más ataques, la respuesta será intensa: Teherán
Despliegue del Abraham Lincoln, el peor jamás experimentado: marines
▲ Mientras los navíos siguen varados en Ormuz ante el intercambio de declaraciones sobre quién tiene el control de la zona, Donald Trump juega con su imagen sobre un mapa de la zona. Su sobrina, la escritora, sicóloga y empresaria Mary L. Trump, dijo en X: “Donald se descompensa en tiempo real, sólo mira la locura que ha publicado en redes sociales. Al negarse a invocar la 25 Enmienda, los republicanos demuestran una vez más que están dispuestos a ignorar la Constitución para protegerlo a nuestro costo”.Foto Captura de Truth Social y foto de Ap
Afp, Reuters, Ap, Xinhua, Europa Press y The Independent
Periódico La Jornada  Lunes 7 de septiembre de 2026, p. 20
Teherán. El secretario de Energía estadunidense, Chris Wright, admitió que “puede que no haya un acuerdo nuclear” con la república islámica todavía, uno de los objetivos declarados por el presidente Donald Trump al comenzar la guerra con Israel contra Irán, mientras el presidente del Parlamento iraní y jefe negociador, Mohammad Baqer Qalibaf, advirtió que cualquier nueva agresión de Washington recibirá una respuesta más rápida, intensa y dolorosa.
“Puede que no haya un acuerdo nuclear” entre Estados Unidos e Irán, admitió Wright en entrevista con ABC News, y señaló que “un acuerdo podría esperar a la próxima administración en Irán. Simplemente no lo sabemos”.
Otra de las metas de Trump en este conflicto bélico era lograr un cambio de régimen.
A la par, Qalibaf indicó que la era de las “respuestas proporcionales” terminó y aseveró que cualquier nueva agresión estadunidense recibirá una represalia iraní “más rápida, más fuerte y más dolorosa”, tras aseverar que “debe entender antes de que sea demasiado tarde que las normas del juego han cambiado.
“Estamos librando una guerra integral contra nuestros enemigos”, dijo tras destacar que los recientes ataques contra bases estadunidenses en países de la región “fueron sólo el comienzo”, luego de las declaraciones la semana pasada de Trump de que la ofensiva de Washington contra Teherán sólo es un “conflicto militar y pan comido”, no una guerra.
Ormuz, totalmente cerrado
Al mismo tiempo, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad iraní, Mohsen Rezaei, dijo a la televisión estatal Irib que el estrecho de Ormuz está completamente cerrado y lo que dice Trump sobre que permanece abierto no es más que “una gran mentira”, informó el medio libanés Al Mayadeen.
Las fuerzas de Estados Unidos negaron la afirmación de Irán de que atacó una embarcación militar no tripulada en el estrecho, y calificó el dicho como una “mentira total”.
A su vez, los marineros del portaviones Abraham Lincoln describieron su despliegue de casi nueve meses, durante el cual apoyaron la guerra contra Irán, como el peor que jamás hayan experimentado, reportó la corresponsal de MS NOW en el Pentágono, Priya Sridhar, quien los entrevistó durante la escala que hicieron en Tailandia luego de 286 días continuos en el mar.
“Muchos me dijeron que fue el peor despliegue que jamás habían experimentado”, declaró Sridhar, y añadió que “muchos me expresaron que, en realidad, desearían no haber hecho escala en ningún puerto”, ya que querían volver directamente a casa.
En agosto, medios como The Washington Post, CNN, NBC News y Univisión informaron que al menos seis marineros intentaron saltar por la borda del buque, y según el senador Richard Blumentha, el Congreso recibió numerosos informes sobre “escasez de suministros básicos, contaminación del agua y deterioro de salud mental” en la embarcación, de lo que se viralizaron videos y fotos en redes sociales.