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Clara Zepeda
15 de septiembre de 2026 08:43
A 18 años de la quiebra de Lehman Brothers, el costo de financiamiento de Estados Unidos roza los niveles más altos desde antes de que se desatará una de las peores crisis económicas mundiales de la historia.
El cuarto mayor banco de Estados Unidos se declaró en bancarrota a las siete de la mañana del 15 de septiembre de 2008. Fue un hecho trascendental que desencadenaría en “la peor crisis desde la Gran Depresión de 1929”.
Ahora, a poco menos de dos décadas de dicho evento, el repunte del precio del petróleo por la guerra en Irán, ha provocado que la inflación de la economía más grande del mundo, actualmente en 3.4 por ciento anual, modere su descenso a la meta de 2 puntos porcentuales, por lo que ese cóctel, aunado al desequilibrio fiscal, está removiendo los cimientos de la deuda estadunidense, la cual rebasó la cifra histórica de 40 billones de dólares en agosto de 2026, impulsada por déficits presupuestarios continuos y mayores costos de financiamiento.
La rentabilidad del bono del Tesoro de Estados Unidos cotiza en el umbral de 5 por ciento, a punto de marcar su nivel más alto en 19 años.
Es decir, los inversionistas exigen cada vez más intereses al Tesoro para comprar su deuda. Asimismo, los mensajes apocalípticos que apuntan a que la inteligencia artificial (IA) podría acabar con la humanidad en un corto periodo, ha abierto la discusión de una burbuja en el sector.
Carlos Ponce, socio fundador y director general de SNX, precisó que la tasa del bono a 10 años, referente clave para préstamos hipotecarios, automotrices y tarjetas de crédito –cercano a 5 por ciento–, afecta de manera inmediata el valor de las acciones, haciéndolas disminuir a través de metodologías de descuento de flujo de efectivo, pues la estimación de éstos a futuro tiene un menor valor presente cuando se descuentan a una mayor tasa de interés.
Asimismo, una intervención (compra de bonos) del secretario del Tesoro, sirvió de poco.
El mercado atendió los datos de precios al consumidor (inflación) que se publican el viernes (3.4 por ciento anual en agosto). La decisión sobre las tasas de interés de la Reserva Federal (Fed), el miércoles, tiene una probabilidad de una alza de tasa en 0.25 puntos porcentuales de 70 por ciento.
Al transcurrir los años, las economías se recuperaron del descalabro de Lehman, pero llegó una pandemia y ahora una guerra en Medio Oriente.
Así, aunque la inflación de agosto se mantuvo estable, la de septiembre seguramente subirá con el alza del petróleo de las últimas semanas. “Todo apunta a días volátiles”, prevé Ponce.
Arabia Saudita suspende carga de petróleo en puerto vital tras cierre de oleoducto Este - Oeste; era alternativa a Ormuz
Buque comercial anclado frente a la costa de Yemen, en Bab el-Mandeb —el estrecho que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y el océano Índico—, el 12 de septiembre de 2026.
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Reuters
15 de septiembre de 2026 09:16
Londres. Las operaciones de carga de petróleo en el puerto saudita de Yanbu, en el mar Rojo, se suspendieron días después de que el mayor exportador mundial de crudo cerró su oleoducto Este-Oeste debido a un ataque de los hutíes de Yemen, dijeron este martes fuentes del sector marítimo.
Saudi Aramco, que ha incrementado el uso de la terminal de Yanbu desde que comenzó la guerra entre Estados Unidos e Irán el 28 de febrero, no quiso hacer comentarios.
Arabia Saudita y Egipto exigen libre navegación
Arabia Saudita y Egipto exigieron hoy que se garantice la libertad de navegación en el mar Rojo después de que Riad prometiera una respuesta firme a los ataques de los rebeldes de Yemen, que controlan una de las entradas a esta estratégica ruta.
Tras años de tregua en la guerra civil en Yemen, los rebeldes hutíes aliados de Irán reanudaron en julio los combates contra las fuerzas del gobierno apoyadas por Arabia Saudita.
En una ofensiva relámpago lograron tomar el control de todo el territorio yemenita en el mar Rojo y del estrecho de Bab el Mandeb, lo que puso en jaque a Arabia Saudita que dependía de este paso que conecta el océano Índico y el mar Mediterráneo.
Para Arabia Saudita esta vía es vital desde que Irán impuso un bloqueo en el estrecho de Ormuz desde el inicio de la guerra contra Estados Unidos en febrero.
Con sus infraestructuras petroleras bajo ataque de los hutíes, el príncipe heredero saudita, Mohamed bin Salmán, dirigente de facto del reino, viajó a El Cairo para reunirse con el presidente egipcio, Abdel Fatah al Sisi, y buscar apoyos diplomáticos.
Los dos dirigentes "enfatizaron en la importancia de garantizar la libertad y la seguridad de la navegación marítima" a través de los estrechos de Ormuz y Bab el Mandeb, informó la presidencia egipcia.
Durante la reunión, Al Sisi reafirmó el apoyo de Egipto a las medidas adoptadas por Riad "para proteger su seguridad y estabilidad", en un momento en que este cerco puede impactar económicamente a su país, que depende en gran medida de los ingresos del Canal de Suez para obtener divisas.
Qatar advirtió este martes que el cierre del estrecho de Bab el Mandeb puede tener consecuencias "catastrófica".
Al menos 100 mil desplazados en Yemen
Los rebeldes hutíes han infligido en los últimos días importantes reveses a las fuerzas gubernamentales yemeníes y también golpearon territorio de Arabia Saudita.
En Yemen, los combates de las últimas semanas dejaron cientos de muertos y cerca de 100 mil desplazados, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).
Arabia Saudita prometió este martes responder con "firmeza" a los últimos ataques de los hutíes y la Defensa Civil saudita emitió por la mañana varias alertas de riesgo de ataque, una de ellas para la ciudad santa de La Meca, pero sobre todo para los alrededores de Yedá, a orillas del mar Rojo, y de Taif. Posteriormente, las autoridades levantaron la advertencia.
Un ataque de los hutíes en el oeste de Yemen el lunes mató a ocho soldados de las fuerzas gubernamentales, según dos fuentes militares.
La reanudación de la guerra civil en Yemen, un conflicto que empezó en 2014, impactó en los precios de los derivados del petróleo, que ya cotizaban en niveles muy altos desde el inicio de la guerra en Medio Oriente.
El diésel estadunidense registró este martes un nuevo récord de 6.27 dólares por galón y el barril de Brent, el crudo de referencia en Europa, se acercó a los 110 dólares.
A petición de Francia, el Consejo de Seguridad de la ONU abordará este martes a las 19:00 GMT la situación en el estrecho de Bab el Mandeb, informaron a la Afp fuentes diplomáticas, que aseguran que Yemen y Arabia Saudita intervendrán en la reunión.
"Nuevo equilibrio de poder"
Arabia Saudita solicitó el aplazamiento de una reunión con Irán, que debía reunir el lunes en Omán a los países del Golfo.
"Irán no interviene en los asuntos yemeníes", aseguró el portavoz de la diplomacia iraní, Esmail Baqai.
Los hutíes son "actores totalmente independientes que toman sus decisiones en función de sus propios intereses", afirmó.
Esta reunión debía tratar sobre el futuro del estrecho de Ormuz, otro punto de paso clave para el comercio mundial de hidrocarburos, que Irán mantiene bloqueado desde hace meses en su guerra con Estados Unidos.
Los buques que intentan atravesar el estrecho de Ormuz sin la autorización de Teherán son blanco de ataques.
Los últimos acontecimientos en Yemen "han establecido un nuevo equilibrio de poder en la región, e incluso, a nivel internacional", destaca el analista político Maziar Khosravi.
"Me parece que Irán (acudía) a esta reunión en una posición de fuerza" frente a una Arabia Saudita debilitada, explicó a la Afp.
Guerra EU-Irán: costo alcanza 38 mil millones de dólares hasta agosto de 2026
La estimación se basa principalmente en la reposición de municiones y equipos perdidos en combate. Foto Afp Foto autor
Ap y Afp
15 de septiembre de 2026 17:31
Washington. La guerra con Irán le ha costado a Estados Unidos alrededor de 38 mil millones de dólares hasta el 1 de agosto, informó este martes la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), un organismo no partidista.
"Hasta el 1 de agosto de 2026, el conflicto armado con Irán le ha costado al Departamento de Defensa aproximadamente 38 mil millones de dólares", señaló la CBO (por sus siglas en inglés) en un informe.
Añadió que, dependiendo de la intensidad de las hostilidades, los costos mensuales podrían situarse entre 2 mil y 3 mil millones de dólares o más si la guerra continúa.
La CBO indicó que se prevé que la guerra contribuya a la inflación hasta el primer trimestre de 2027, lo que haría que el alza de precios fuera aproximadamente 0.5 puntos porcentuales más alta de lo que habían estimado previamente. Esto se debe en gran medida a la reducción de los envíos de petróleo y gas natural a través del estrecho de Ormuz y a las interrupciones del transporte marítimo a través del mar Rojo.
La estimación, elaborada en respuesta a una solicitud de información del principal demócrata del Comité de Presupuesto de la Cámara de Representantes, el representante Brendan Boyle, coincide en gran medida con un cálculo previo del secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien situó los costos en 37 mil 500 millones de dólares, según su testimonio ante el Senado.
La CBO señaló que las estimaciones provienen en gran medida de la reposición de municiones y equipos perdidos en combate, y no incluyen costos relacionados con personal militar estadunidense muerto o herido en el conflicto, ni la atención médica a largo plazo para veteranos ni las compensaciones por discapacidad.
Boyle afirmó que, además del costo humano de la guerra, “este informe no partidista de la CBO deja claro que la guerra también les ha costado a los contribuyentes estadunidenses decenas de miles de millones de dólares y sigue aumentando, al tiempo que continúa elevando los costos”.
“Donald Trump y los republicanos han pasado años diciéndoles a los estadunidenses que no podemos permitirnos ayudar a las familias aquí en casa”, dijo Boyle en un comunicado, “pero, al parecer, pueden encontrar decenas de miles de millones de dólares, y potencialmente mucho más, para una guerra temeraria que está haciendo que los estadunidenses paguen el precio”.
El Departamento de Defensa declinó responder a la solicitud de información de la CBO para su informe, lo que supuso una ruptura con las normas habituales. La oficina presupuestaria señaló que utilizó bases de datos del gobierno e informes públicos y, como resultado, sus estimaciones “están sujetas a una considerable incertidumbre”.
Las conclusiones surgen mientras los votantes observan la guerra y los altos precios de cara a las elecciones de mitad de mandato, que determinarán el control del Congreso, donde los republicanos ahora tienen la mayoría en la Cámara de Representantes y el Senado. La guerra, que comenzó el 28 de febrero, está ahora en su séptimo mes, sin señales de un final rápido para el conflicto.
En junio, la Casa Blanca presentó una solicitud de 87 mil 600 millones de dólares en fondos suplementarios, en gran medida para el esfuerzo bélico, pero el Congreso no la ha aprobado. La CBO indicó que la parte de esa solicitud que parece estar directamente relacionada con el conflicto, la cual asciende a 42 mil 300 millones de dólares, es alrededor de un 10 por ciento mayor que la estimación de la CBO sobre los costos del Departamento de Guerra.
Durante una audiencia frente al Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, justificó que el aumento de los rendimientos se debe a “cuestiones globales”, el 15 de septiembre de 2026.
Foto Afp Foto autor
De la redacción
15 de septiembre de 2026 13:07
El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años alcanzó su mayor nivel en casi dos décadas, por encima de 5 por ciento, lo que implica nuevas presiones no sólo para el mercado sino para las mismas finanzas públicas de Estados Unidos.
De acuerdo con agencias, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años –que se usa como referencia para otros mercados y deudas soberanas– aumentó hasta 5.04 por ciento, el nivel más alto desde 2007, y luego moderó su ascenso.
Durante una audiencia frente al Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, realizada esta mañana, Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, justificó que el aumento de los rendimientos se debe a “cuestiones globales”.
Además, señaló la necesidad de abordar el déficit público del país, como otro factor que influía en el cupón que piden los inversionistas. De acuerdo con informes del Tesoro publicados a inicios de septiembre, el déficit presupuestario en Estados Unidos alcanzó 1.97 billones de dólares.
El alza en los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años se da al tiempo que los mercados prevén una mayor inflación, dada la nueva escalada en el precio del petróleo. El crudo Brent subió 2 por ciento y cotizó por encima de los 108 dólares por barril.
La espiral al alza en el precio del crudo viene desde los ataques de Israel y Estados Unidos a Irán, pero se atizó con el cierre de Petroline, un oleoducto de Arabia Saudita que es vital para el suministro con un estrecho de Ormuz bloqueado.
Los ataques contra Medio Oriente, acompañados o respaldados por Estados Unidos, se están volviendo un balazo en el pie para las finanzas públicas de la potencia norteamericana, pues al no haber control sobre la inflación, desatada por el efecto dominó que tiene el encarecimiento del petróleo, el banco central podría subir más las tasas de interés.
Actualmente, la referencia de fondos federales en Estados Unidos está entre 3.5 y 3.75 por ciento, y hoy arranca la reunión de la Reserva Federal (Fed por su siglas en inglés), con este contexto a cuestas.
Según datos de CME Group, los inversores estiman ahora en 93 por ciento la probabilidad de que la Fed suba las tasas un cuarto de punto porcentual para contener la inflación, frente a 59 por ciento de hace una semana; lo que implicaría el primer aumento desde julio de 2023.
Analistas e inversores han apuntado a varios factores detrás del alza de los rendimientos en los bonos del Tesoro a 10 años, entre ellos el aumento de los precios del petróleo y la preocupación por la trayectoria fiscal de Estados Unidos.
Los rendimientos de los bonos estadunidenses han aumentado a pesar de las recientes operaciones de recompra de deuda a largo plazo realizadas por el Tesoro. Durante su audiencia, Bessent describió estas acciones como una forma de inyectar liquidez y contrarrestar —o al menos frenar— el alza de los rendimientos.
De acuerdo con una encuesta realizada por Bank of America, y consignada por Bloomberg, aproximadamente un tercio de los gestores de fondos consultados señaló que una subida desordenada de los rendimientos constituye un riesgo extremo para el mercado, por delante de una burbuja de inteligencia artificial o un nuevo choque inflacionarios.
De la redacción
15 de septiembre de 2026 13:07
El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años alcanzó su mayor nivel en casi dos décadas, por encima de 5 por ciento, lo que implica nuevas presiones no sólo para el mercado sino para las mismas finanzas públicas de Estados Unidos.
De acuerdo con agencias, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años –que se usa como referencia para otros mercados y deudas soberanas– aumentó hasta 5.04 por ciento, el nivel más alto desde 2007, y luego moderó su ascenso.
Durante una audiencia frente al Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, realizada esta mañana, Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, justificó que el aumento de los rendimientos se debe a “cuestiones globales”.
Además, señaló la necesidad de abordar el déficit público del país, como otro factor que influía en el cupón que piden los inversionistas. De acuerdo con informes del Tesoro publicados a inicios de septiembre, el déficit presupuestario en Estados Unidos alcanzó 1.97 billones de dólares.
El alza en los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años se da al tiempo que los mercados prevén una mayor inflación, dada la nueva escalada en el precio del petróleo. El crudo Brent subió 2 por ciento y cotizó por encima de los 108 dólares por barril.
La espiral al alza en el precio del crudo viene desde los ataques de Israel y Estados Unidos a Irán, pero se atizó con el cierre de Petroline, un oleoducto de Arabia Saudita que es vital para el suministro con un estrecho de Ormuz bloqueado.
Los ataques contra Medio Oriente, acompañados o respaldados por Estados Unidos, se están volviendo un balazo en el pie para las finanzas públicas de la potencia norteamericana, pues al no haber control sobre la inflación, desatada por el efecto dominó que tiene el encarecimiento del petróleo, el banco central podría subir más las tasas de interés.
Actualmente, la referencia de fondos federales en Estados Unidos está entre 3.5 y 3.75 por ciento, y hoy arranca la reunión de la Reserva Federal (Fed por su siglas en inglés), con este contexto a cuestas.
Según datos de CME Group, los inversores estiman ahora en 93 por ciento la probabilidad de que la Fed suba las tasas un cuarto de punto porcentual para contener la inflación, frente a 59 por ciento de hace una semana; lo que implicaría el primer aumento desde julio de 2023.
Analistas e inversores han apuntado a varios factores detrás del alza de los rendimientos en los bonos del Tesoro a 10 años, entre ellos el aumento de los precios del petróleo y la preocupación por la trayectoria fiscal de Estados Unidos.
Los rendimientos de los bonos estadunidenses han aumentado a pesar de las recientes operaciones de recompra de deuda a largo plazo realizadas por el Tesoro. Durante su audiencia, Bessent describió estas acciones como una forma de inyectar liquidez y contrarrestar —o al menos frenar— el alza de los rendimientos.
De acuerdo con una encuesta realizada por Bank of America, y consignada por Bloomberg, aproximadamente un tercio de los gestores de fondos consultados señaló que una subida desordenada de los rendimientos constituye un riesgo extremo para el mercado, por delante de una burbuja de inteligencia artificial o un nuevo choque inflacionarios.