domingo, 13 de septiembre de 2026

BRICS: multilateralismo pragmático.

En el primer día de la cumbre anual de líderes del BRICS en Nueva Delhi, el bloque aprobó por unanimidad una declaración conjunta en la que expresa su “profunda preocupación” por la guerra en Oriente Medio e insta a la máxima moderación, abogando por un “enfoque multilateral” que respete los puntos de vista nacionales. La declaración también reiteró el compromiso de los países miembros con una resolución pacífica de las disputas internacionales “por medio del diálogo, la consulta y la diplomacia”, además de condenar los ataques deliberados que Estados Unidos perpetra en Irán contra “infraestructuras civiles e instalaciones nucleares pacíficas bajo plena salvaguarda del Organismo Internacional de la Energía Atómica”.
Una fotografía donde Vladimir Putin, Narendra Modi y Xi Jinping se toman las manos entre risas resume el espíritu de este encuentro del grupo fundado por Brasil, Rusia, India China y Sudáfrica, y que hoy cuenta entre sus miembros plenos a Egipto, Etiopía, Indonesia, Irán y Emiratos Árabes Unidos. Lo más importante de esta imagen y de la cumbre no es que los dirigentes estén de acuerdo en todo, sino que se muestran conscientes de la necesidad de poner sus intereses comunes por encima de sus muchas y profundas diferencias.
Es significativo, por ejemplo, que Nueva Delhi –autoproclamada aliada incondicional y eterna del sionismo– condene sin ambages los ataques ilegales de Tel Aviv y Washington en Irán, las continuas violaciones del alto el fuego y de la soberanía e integridad territorial del Líbano, y exija la retirada de los ocupantes israelíes de Siria. Tampoco puede minimizarse la disposición de Modi a aparecer en actitud más que cordial junto a Xi pese a las tensiones históricas entre India y China, con escaramuzas en su disputada frontera en fecha tan cercana como 2021.
La reunión del presidente iraní Masoud Pezeshkian con el príncipe heredero de Abu Dhabi, Jaled bin Mohamed bin Zayed, es otra señal de los delicados equilibrios y la hábil diplomacia en el seno de los BRICS. Debe recordarse que Irán y las petromonarquías se encuentran en momentos de máxima tensión debido al papel de las segundas como centro de operaciones de Washington y facilitadoras de la guerra contra la nación persa.
Estas aparentes contradicciones permiten una lectura más productiva: ya sean aliados sólidos de Estados Unidos (India, Egipto, Emiratos Árabes Unidos), sus principales adversarios (China, Irán, Rusia) o practicantes de la no alineación (Brasil, Indonesia, Sudá-frica), estos países entienden que la mejor manera de preservar su soberanía y hacerse un lugar en el concierto internacional es reforzar el multilateralismo y rechazar las ansias de dominación de Washington.
Cuando esta perspectiva es compartida por un bloque que contiene a la mitad de los habitantes del planeta y genera 40 por ciento del PIB global, es evidente que no se trata de un grupo de países díscolos, sino de un auténtico contrapeso a un Occidente ya fracturado por el empeño puesto por el presidente Donald Trump en enajenar a los más fieles aliados de la superpotencia. Cabe esperar que el fortalecimiento del multilateralismo redunde en oportunidades para la resolución pacífica de conflictos y el fin de la nociva hegemonía estadunidense.

El ocaso de Estados Unidos
Joseph E. Stiglitz *
▲ El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, fue orador en la reciente Convención Nacional Republicana.Foto Afp
Nueva York., El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha anunciado un “Día D económico”, por el que Estados Unidos amenaza con aumentar la presión sobre Irán mediante la imposición de sanciones a los países que sigan comerciando con los iraníes, pero en vez de obligarlos a sumarse a sus intentos de aislar a la república islámica, la administración Trump, con su acumulación de errores, está acelerando la transición hacia un orden mundial posestadunidense.
Es comprensible que los «aliados» de Estados Unidos no quieran sumarse a la costosa y mal planeada guerra electiva del presidente Donald Trump. Nadie los consultó antes de lanzarla y, obviamente, no quieren involucrarse ahora que Estados Unidos no consiguió derribar el régimen iraní ni tiene un plan B. Además, ¿qué motivos tendrían para acudir en ayuda de un gobierno que se pasa humillando a amigos y socios, amenaza con apoderarse de sus territorios (Groenlandia y Canadá) y les impone aranceles punitivos?
Hay dos modos de ejercer influencia sobre otros: la persuasión y la intimidación. Pero en el caso de Trump, no funciona ni lo uno ni lo otro. Es acertada la apreciación de Aaron David Miller (Fundación Carnegie para la Paz Internacional) cuando señala que “Día D”, en este caso, significa “día de la desesperación” ( https://t.ly/darJJ ).
La persuasión requiere credibilidad. El resto del mundo debe creer que el gobierno tiene objetivos alcanzables y medios para lograrlos. Pero Trump tiene fama –y bien ganada– de mentiroso, así que nadie le cree una palabra. En junio de 2025, dijo que había “eliminado total y completamente” ( https://t.ly/8mxS_ ) la capacidad nuclear de Irán, y en marzo declaró que Estados Unidos había “eliminado literalmente” ( https://t.ly/FyPXi ) a las fuerzas armadas iraníes. Una guerra que se suponía que iba a durar cuatro semanas (tal vez un poco más) ya entró en su séptimo mes. Y todo el mundo (desde los iraníes hasta los canadienses) sabe que cualquier acuerdo que firme Trump será tan sólido como la gelatina.
Se suponía que Bessent era el miembro más creíble del gabinete, pero ahora dilapidó su credibilidad con sus recientes intentos fallidos de influir en los mercados de bonos y divisas. Es casi seguro que su motivo verdadero fue mostrarle a su jefe que está «haciendo algo». Pero, ¿qué sentido tiene hacerle un favor a Trump si al día siguiente se te puede echar en contra como hizo con casi todos sus secuaces anteriores?
Descartada pues la persuasión, la alternativa de Trump es la que prefiere de cualquier modo: intimidación y bravuconadas, pero aquí hay un problema: ni él ni Bessent parecen darse cuenta de que Estados Unidos ya no tiene el poder que antes tuvo sobre el resto del mundo. Trump tampoco comprende cómo están cambiando la naturaleza de la guerra moderna y el papel de Estados Unidos en la economía global. Se quedó en el pasado y no se da cuenta de que la participación de Estados Unidos en el PIB mundial (en términos de paridad de poder adquisitivo) se redujo a la mitad desde el final de la Segunda Guerra Mundial (de más o menos 30 por ciento a poco menos de 15 por ciento en 2025).
Y sobre todo, Estados Unidos perdió el control de herramientas estratégicas clave. Los chips avanzados que se usan en la mayoría de las tecnologías de vanguardia se fabrican en Taiwán; China domina la producción y el procesamiento de imanes y tierras raras. En estos casos, hasta Trump entiende que Estados Unidos ya no juega con las mejores cartas. Puede tratar de cortar los ingresos petroleros de la república islámica atacando a los compradores, pero China adquiere 90 por ciento del petróleo que exporta Irán y conserva el as de triunfo de las tierras raras ( https://t.ly/IZlIM ).
Las respuestas a las agresiones de Trump son reflejo de este contexto económico cada vez más desfavorable.
Viendo cómo a Estados Unidos bajo Trump el poder se le escapa de las manos, el primer ministro canadiense, Mark Carney, decidió que ya era suficiente. Se niega a ceder la soberanía económica de su país al «rey loco» estadunidense: un hombre que ni siquiera puede ganarle a Irán.
Es probable que el resto del mundo esté aprendiendo la misma lección. Nadie tiene por qué tolerar los maltratos de Trump. Nadie tiene por qué capitular ni seguir dependiendo de Estados Unidos.
Un panorama económico mundial cambiante ofrece oportunidades de diversificación en abundancia. Cuanto antes comprendan Bessent y Trump la debilidad de su posición, mejor será para Estados Unidos y para el mundo.
Si China y otros países se resisten a las últimas exigencias de Trump (como parece probable), no se derrumbarán ni sufrirán la clase de costos que Estados Unidos espera infligirles.
La guerra mundial económica anunciada por Bessent terminaría en un atasco muy parecido al del estrecho de Ormuz. Una vez más, Estados Unidos pagará un alto precio, y los costos que imponga a otros dañarán todavía más su reputación y poder blando.
Estados Unidos era en otros tiempos un modelo digno de imitar, defensor de la democracia, de las oportunidades económicas y de otros valores atractivos para muchos países. Ahora es un ejemplo de lo que no hay que hacer: un cuento con moraleja sobre la desigualdad extrema, la erosión de la democracia, la corrupción y la división social. El resto del mundo debe devolver a la cooperación y al Estado de derecho el valor que les corresponde en las escalas nacional e internacional.
Un mundo que se libere del liderazgo estadunidense (al menos por ahora) promete más estabilidad, seguridad y prosperidad para todos.
* Premio Nobel de Economía, ex economista principal del Banco Mundial y ex presidente del consejo de asesores económicos de la presidencia de Estados Unidos, es profesor distinguido en la Universidad de Columbia y autor de The Road to Freedom: Economics and the Good Society (W. W. Norton & Company, Allen Lane, 2024).
Copyright: Project Syndicate, 2026.
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Hutíes me pidieron no intervenir en el conflicto yemenita: Trump
Arabia Saudita solicita a EU ayuda para combatir a la milicia
Sugiere el republicano que Irán está detrás del ataque a oleoducto de Riad, que traslada 5% del abasto mundial
▲ Rebeldes hutíes se alistaron ayer en Saná para proseguir su campaña militar por el control total de Yemen.Foto Ap
Afp, Ap, Reuters y Sputnik
Periódico La Jornada   Domingo 13 de septiembre de 2026, p. 16
Dublín. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró ayer que los rebeldes hutíes, aliados de Irán que tomaron el control del estrecho de Bab al Mandeb, una importante ruta marítima que conecta Europa y Asia, pidieron a Washington que no intervenga en el conflicto yemenita. Antes, el príncipe heredero saudita, Mohamed bin Salmán –principal aliado de Washington en la región– había solicitado al republicano ayuda militar para combatir a la milicia chiíta, informaron a Reuters dos fuentes cercanas al asunto. El jefe de la Casa Blanca decidió no intervenir en ese conflicto “por el momento”.
Trump adelantó que considera que “todo va a salir maravillosamente”, pese a la intensificación de las hostilidades en la región, donde la víspera fue cerrado el importante oleoducto Este-Oeste, de mil 200 kilómetros, que atraviesa la Península Arábiga y que había permitido a Riad eludir el colapso del tráfico marítimo en Ormuz. La línea ha transportado entre 4 y 5 millones de barriles al día en los meses recientes, lo que supone entre 4 y 5 por ciento del suministro mundial de crudo.
Arabia Saudita, el principal exportador de crudo mundial, quedó atrapada entre dos frentes: por un lado el estrecho de Bab al Mandeb controlado por los hutíes rebeldes de Yemen, por el otro el estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán.
“Hemos tenido discusiones. Los hutíes nos llamaron y no quieren luchar contra nosotros”, declaró Trump a periodistas desde Irlanda.
En tanto, durante una reunión con el primer ministro irlandés, Micheál Martin, el magnate aseguró que conversó con el príncipe heredero y gobernante de facto de Arabia Saudita, a quien calificó de “amigo”.
Según las fuentes, durante una llamada telefónica Washington comunicó a Bin Salmán que no intervendrá directamente en el conflicto, por el momento, pero supuestamente prestaría ayuda en materia de inteligencia, añadieron los funcionarios.
Sobre si pensaba que Irán estaba detrás del ataque que cerró el oleoducto, el republicano declaró: “creo que sí. Probablemente sí”.
Si bien ese bombardeo no fue reivindicado, Irak confirmó que los proyectiles salieron de su territorio y reiteró que el incidente será investigado.
En el terreno, combatientes hutíes se adjudicaron el ataque contra una base en el sur de Arabia Saudita con drones y misiles. La ofensiva, cuya fecha se desconoce, tuvo como objetivo “depósitos de armas, así como centros de mando y control desde donde se dirige la agresión contra nuestra nación y pueblo, en la base militar de Sharurah”, detalló un portavoz del grupo.
Antes, las fuerzas gubernamentales yemenitas, que gozan del respaldo saudita, atacaron a combatientes en la estratégica ciudad portuaria de Mocha, informó la agencia oficial Saba. La milicia chiíta contabilizó 129 ataques aéreos sauditas en las pasadas 48 horas, lo que las fuerzas gubernamentales yemenitas calificaron de un “duro golpe a los rebeldes”.
Los hutíes afirmaron que controlan todos los accesos al estrecho de Bab al Mandeb, pero han permitido el paso de 73 barcos por la vía marítima en dos días; en tanto, el Comando Central de Estados Unidos reportó que 100 buques mercantes fueron desviados como parte del “bloqueo del muro de acero contra Irán”.
En este contexto, Washington estableció horarios de defensa aérea para petroleros en el estrecho de Ormuz, a fin de gestionar los costos elevados de defensa que estas operaciones tienen: cada hora de vuelo de un avión militar estadunidenses cuesta entre 25 mil y 75 mil dólares.
Nuevo acuerdo para la navegación en Ormuz
Al cierre de la edición, Irán y Omán acordaron los detalles de nuevas rutas para la entrada y salida del estrecho de Ormuz, que comunicarán a los países del golfo Pérsico en una reunión regional, que se llevará a cabo el lunes en Mascate, informaron funcionarios de Teherán.
Bajo el entendimiento, la ruta de entrada al Pérsico “se encuentra enteramente dentro de las aguas territoriales de Irán” y una parte de la ruta de salida también está “dentro de su territorio”, señaló la fuente.
“El acuerdo de ninguna manera supone que el estrecho de Ormuz será abierto”, afirmó una fuente y agregó que Teherán tiene siete condiciones para reaperturla y las transmitió a Estados Unidos.