domingo, 20 de septiembre de 2026

Adicción al petróleo.

Foto Afp/archivo   Foto autor
Ruxi Mendieta
20 de septiembre de 2026 00:04
El principal causante del consumo y desperdicio mundial de petróleo, es sin duda, Estados Unidos de América. No obstante su producción diaria de 13.5 (y más) millones de barriles diarios, ese país no está exento de una crisis energética. 
Su intensa búsqueda, por aquí y por allá, para conseguir el crudo al menor o nulo precio (es decir, robado) es incansable. Voraz, como buen representante de la clásica política depredadora estadunidense, tiene a los países de la Unión Europea (UE, y a otros también) sometidos al miedo y la depresión. Así lo ha manifestado Ursula von der Leyen, presidenta de ese grupo belicoso y cómplice de las matanzas que generan las guerras de su otrora amigo y protector Donald Trump. 
Cabría preguntar: ¿quién o quiénes son responsables? La lista de gobiernos inconscientes es larga, y ni se inmutan al preferir el negocio de la guerra en lugar de resolver las discrepancias por medio de la diplomacia o de acuerdos políticos equitativos. 
La incertidumbre ante la amenaza a la paz mundial surge cuando los gobiernos antidiplomáticos y amantes de las economías adictas a los conflictos bélicos apoyan los proyectos claramente violadores de los derechos internacionales. 
Los de la UE desprecian a Rusia, pero necesitan su petróleo. No se han dado cuenta de que el presidente de ese país es inteligente y sagaz; Vladimir Putin (divergencias aparte) ha sido firme en no someterse al irracional plan bélico que protege al presidente de Ucrania. 
Con el petróleo que le está refinando India a Rusia, ambos países están más asegurados ante una crisis mundial energética. No les faltarán combustibles. El presidente Putin continúa calculando menor gasto en gasolinas para sus vehículos y aviones militares, puesto que, prácticamente, Ucrania ya ha perdido la guerra. Y Volodymir Oleksándrovich Zelensky, abogado y comediante, además de payaso fracasado, tendrá que ir buscando su país de destino. Dinero no le faltará; recordemos que los ciudadanos voluntarios que quisieron participar en los combates tenían que comprar su propio fusil y balas. Por esa razón, el también presidente espurio ha acumulado un gran botín por toda la ayuda económica que recibió para mantener la guerra y lograr su sueño de opio: ganarle a Rusia. 
Los países de la UE tendrán un problema serio en unos meses, pues necesitarán mucho más que 10.5 millones de barriles de petróleo diarios. Esta cantidad representa, aproximadamente, 10 por ciento del consumo mundial. Y para su sorpresa, especialmente para los mayores consumidores de petróleo (Alemania, Francia e Italia), Trump no les proporcionará más recursos energéticos, porque según él, la UE es una carga para Estados Unidos. 
El pueblo estadunidense está inconforme con el constante aumento de gasolina, no obstante ser ahora el país con mayores reservas, gracias al robo de petróleo a Venezuela, entre diversos atracos. 
Estados Unidos presume tener una reserva estratégica superior a la de Arabia Saudita y la rusa. La cifra, aunque dudosa, es posible: cuenta con, aproximadamente, 340 a 400 millones de barriles bien escondidos. 
Por supuesto, dicha cantidad de petróleo no está garantizando a la población estadunidense aumento en su calidad de vida, tampoco más fuentes legales de empleos bien remunerados. La protección a la salud e incremento económico para los programas de rehabilitación por adicciones a todo tipo de drogas es un sueño lejano para la población. Y ni pensar en presupuesto destinado a la solidaridad y apoyo monetario para los países que lo necesiten. De tal forma, si estamos pensando que esta riqueza energética servirá como freno para la ambición desmedida de Trump por el petróleo, estaremos pecando de ingenuidad desmesurada. 
El republicano Trump ha declarado en algunas ocasiones que ya no sabe qué hacer con Canadá y México, pero de seguro sí sabe qué hacer con el petróleo de ambos países. Seguirá pensando que el hidrocarburo mexicano le pertenece, sólo porque sí. Tendrá que acostumbrarse a mirar hacia otro lado y a no olvidar que en México seguimos pugnando por nuestra soberanía energética. 
Para Ximena Guzmán Cuevas y José Muñoz Vega, la justicia llegará. 
mimaruxi@gmail.com

La deuda de Francia llegará a un récord de 122% del PIB
Afp
Periódico La Jornada   Domingo 20 de septiembre de 2026, p. 13
París. La deuda pública de Francia alcanzará niveles récord en 2026 y 2027, cuando rozará 122 por ciento del producto interno bruto (PIB), indicó el ministerio de Finanzas, días después de que el gobierno planteara un ajuste fiscal de 62 mil millones de dólares.
A meses de las elecciones presidenciales para elegir sucesor del centroderechista Emmanuel Macron, el tema sobre el gasto público está en el centro del debate.
El país cerró 2025 con un déficit fiscal de 5.1 por ciento, por encima del límite de 3 por ciento fijado por la Unión Europea (UE), y una deuda pública de 115.7 por ciento del PIB.
Sin embargo, una fuente del ministerio de Finanzas adelantó a periodistas que la deuda pública será de 119.3 por ciento del PIB a finales de 2026 y subirá a 121.7 por ciento en 2027, más del doble del 60 por ciento que limita la UE a sus estados miembros.
Estas cifras representan un récord desde 1995, el año en que la agencia oficial de estadística empezó a usar la actual metodología para calcular la deuda pública.
Francia, que lleva dos años bajo supervisión especial de la UE debido a esa deuda elevada, espera reducir su déficit en 2027, cuando se celebran las elecciones presidenciales. Sondeos ubican a la ultraderechista Marine Le Pen como favorita para suceder a Macron, que ya habrá agotado el límite de dos mandatos.

Trump anuncia que creará una fuerza de IA en vez de frenarla
FMI a Europa: hay beneficios y perjuicios en los nuevos modelos de tecnología
Descalifica a quienes piden parar el desarrollo de programas avanzados
▲ Una manifestación en San Francisco, California, contra el uso de inteligencia artificial en ámbitos de seguridad y milicia.Foto Afp
Afp, Reuters, Ap y The Independent
Periódico La Jornada   Domingo 20 de septiembre de 2026, p. 12
Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió ayer a los críticos de la inteligencia artificial (IA) y de los centros de datos que no permitirá la “destrucción” de la industria.
El mandatario rechaza el creciente escepticismo de parte de la sociedad hacia la IA, alimentadas en las semanas recientes por las advertencias sobre los peligros que tiene esta tecnología para la humanidad.
Afirmó que los liberales quieren la “destrucción total de la IA”. “Yo, como mandatario, no me quedaré de brazos cruzados y no permitiré que esto suceda”, escribió en su plataforma Truth Social.
Anunció además que tiene previsto nombrar a un nuevo asesor en materia de inteligencia artificial, conocido como “zar de la IA”, y crear una “fuerza de IA” gubernamental, que tendrá la misión de “buscar a los malos” actores, sin dar detalles.
“Con este fin, estoy creando la fuerza de IA, al igual que hice con la Fuerza Espacial, que fue un éxito rotundo durante mi primer mandato”, escribió.
En tanto, las encuestas muestran que la mayoría de los estadunidenses se oponen a la construcción de centros de datos, debido a su gran consumo de energía. Entre los legisladores también crece el temor por los riesgos que plantea la tecnología de IA para las personas y los bienes.
A principios de este mes, el ex investigador de Anthropic, Jacob Coxon, sostuvo que “las personas que desarrollan la IA creen sinceramente que podría acabar con todos nosotros antes de que termine la década”.
Trump ha restado importancia a las preocupaciones y ha defendido que no es necesaria una regulación más. “No vamos a impedir ni sofocar de ninguna manera el crecimiento de esta increíble industria. Más bien, la apreciaremos, la ayudaremos y la vigilaremos, ¡mientras crece!”, escribió.
Anthropic, uno de los principales desarrolladores de IA, comunicó el viernes que se asoció con la consultora Accenture para evaluar la seguridad de sus modelos de inteligencia artificial con miras a cumplir la promesa del director ejecutivo Dario Amodei de que observadores independientes evalúen los modelos más potentes de la compañía.
Gemini irrumpió en tres empresas
Google confirmó que su modelo Gemini vulneró los sistemas informáticos de tres empresas durante una prueba de ciberseguridad realizada en mayo por la empresa emergente de seguridad Irregular.
El modelo accedió a sistemas corporativos reales después que una conexión a Internet no intencionada le permitiera utilizar credenciales expuestas públicamente y confundir una empresa real con un objetivo ficticio. Google afirmó que Gemini se detuvo al obtener acceso, que no se causó daños a las entidades afectadas y que, desde entonces, han actualizado las medidas de seguridad para las pruebas.
Crecimiento y más desigualdad
La inteligencia artificial podría aumentar la productividad europea en torno a uno por ciento en cinco años, pero corre el riesgo de agravar las desigualdades, sobrecargar las redes eléctricas y aumentar la dependencia de la tecnología extranjera, a menos que los gobiernos profundicen en la integración económica, indicó el Fondo Monetario Internacional (FMI).
En un documento elaborado para una reunión informal de ministros de Finanzas de la Unión Europea, que se realizó en Dublín los días 18 y 19 de septiembre, el organismo indicó que un 60 por ciento de los trabajadores de las economías europeas avanzadas desempeñan profesiones muy expuestas a la IA y que si bien algunos podrían aumentar su productividad gracias a las herramientas, otros se enfrentarían a la pérdida de su puesto de trabajo, a medida que las tareas rutinarias se automaticen.
El informe señala que los centros de datos europeos consumen aproximadamente 3 por ciento de la electricidad del continente y que la demanda aumentará de manera considerable.

EU se bancariza, pero pagar con efectivo tiene su encanto
Es legal ofrecer menor precio si el cliente desembolsa billetes
Pequeños comercios evitan las comisiones por transacción, aseguran
▲ El avance tecnológico en ciudades como Miami es notorio, como los vehículos autónomos, pero la lealtad al dinero en efectivo prevalece.Foto Julio Gutiérrez
Julio Gutiérrez   Enviado
Periódico La Jornada  Domingo 20 de septiembre de 2026, p. 14
Miami. A primer vistazo, Estados Unidos, particularmente Miami, asombra por su gran infraestructura, rascacielos que parecen tocar las nubes, taxis que se conducen solos, y en temas de digitalización económica, ya que todos, hasta el vendedor ambulante de puros cubanos clandestinos o el del puesto de souvenirs a la orilla de la playa aceptan pagos con tarjeta.
Cualquiera que viaja a suelo estadunidense de forma constante afirma que ya no es necesaria una casa de cambio para canjear moneda de su país a dólares “porque todos aceptan tarjeta”.
Aunque pagar con plásticos ya es anticuado, pues domina el modo digital: desde el celular mediante el llamado Tap to pay, que consiste en acercar el teléfono con la billetera electrónica habilitada a la terminal del comercio.
No obstante, al adentrarse a la economía cotidiana de la costa Este, entre cafeterías, restaurantes, supermercados o pequeños comercios, sobreviven letreros que recuerdan que el dinero efectivo no ha desaparecido, y que, en ocasiones, llevar unos billetes puede significar pagar menos.
El Cuba Café, en la calle 11, entre las avenidas Washington y Collins, de Miami Beach, vende, entre otras cosas, sándwiches. En el Menú, el más económico cuesta 9.99 dólares, y el más caro 13.99 dólares. Al comprar el de mayor valor y solicitar el pago con tarjeta, el precio sube a 17 dólares, “porque en cash es más barato para el negocio. Con la tarjeta tengo que agregar la comisión”, respondió la cajera a este periodista.
En esa misma calle se encuentra Mega Pizza, que, “tal como en Nueva York”, cada porción personal de dicho alimento mide 30 centímetros. Ahí el menú es claro: hay un precio para pago con tarjeta y otro para pago en efectivo. Una rebanada de pizza de pollo hawaiana cuesta 7.99 dólares con efectivo y 9.99 con pago electrónico.
Ahí atiende Demir, un joven de turquía, quien explica que “es por los impuestos de la terminal”.
Rumbo a la playa, el cubano José se acerca a los transeúntes de forma sigilosa con una mochila que se aprecia pesada. Él ofrece cigarros “habanos de la mejor calidad. Uno por 10 dólares y 3 por 25 dólares. No te preocupes si no traes efectivo, acepto Apple Pay, cualquier tarjeta, pero sube poquitico el precio, pues tengo que sacar lo del impuesto de la tarjeta, mi hermano”.
¿Entonces, qué pasa?
La paradoja está a la vista de todos: la economía estadunidense está plenamente digitalizada, pero a los pequeños comercios aceptar pagos con tarjeta o medios digitales les cobra una factura que quieren evitar.
Según datos de la Reserva Federal (Fed), en el país vecino, siete de cada 10 pagos se hacen desde las cuentas de crédito o débito.
Y en las grandes cadenas comerciales los precios son los mismos que aparecen en los anaqueles y sólo se les debe agregar el impuesto que corresponde a la venta, que en Florida está compuesto por una tasa estatal y otra que pueden aplicar los condados, por lo que no existe comisión por utilizar una tarjeta o un teléfono con billetera electrónica para pagar.
Lo que los pequeños comerciantes llaman “impuesto de la terminal” o “impuesto de la tarjeta” es en realidad el costo que deben asumir por procesar una operación electrónica, pues detrás de cada pago con cuenta de crédito o débito intervienen bancos, redes de pago y empresas procesadoras que cobran distintas comisiones por llevar a cabo la transacción, de acuerdo con la Fed y la Oficina para la Protección Financiera al Consumidor (CFPB, por sus siglas en inglés).
Cuando un cliente paga en efectivo, el comerciante recibe directamente los billetes y no tiene que cubrir el costo asociado al procesamiento de una operación electrónica, mientras al usar una tarjeta o hacer el pago por medios digitales una parte del dinero de la venta se destina a cubrir las comisiones relacionadas con el uso de la tecnología detrás de esa operación.
La Fed explica que entre estos costos se encuentran las llamadas comisiones de intercambio y otros cargos por el uso de las redes y los procesadores, mientras el CFPB identifica también las tarifas de procesamiento y otros gastos relacionados con las operaciones electrónicas, por lo que para un pequeño comercio cada venta realizada con tarjeta puede representar un costo adicional que no existe de la misma manera cuando el cliente paga en efectivo.
¿Y en México?
El fenómeno de subir el precio al pagar con tarjeta no sólo ocurre en Miami, también se observa en otras ciudades de Estados Unidos, como Nueva York, donde en varias de sus tiendas de “recuerdos”, los precios en efectivo son menores.
En México las cosas no son muy distintas: hay establecimientos que dan más barato si el cliente paga con dinero en efectivo, como puede ser en restaurantes o en misceláneas, y si se paga con tarjeta se cobra una comisión de 4 por ciento.
Las autoridades del sistema financiero mexicano y sus participantes se encuentran en una misión que consiste en digitalizar la economía e incrementar la cantidad de los pagos con tarjetas o medio digitales.
En la actualidad, Mastercard estima que en nuestro país 65 por ciento de los negocios sólo aceptan pagos en efectivo y siete de cada 10 transacciones son con dinero físico.
A diferencia de Estados Unidos, aquí no es opción subir o bajar el importe de un producto o servicio según el tipo de pago,sino que está prohibido cobrar cuota adicional por usar una terminal bancaria so pena de ser sancionados desde el retirarle la terminal hasta la clausura del comercio.
No es ilegal
Tasha atiende la tienda de licores Ocean 9, en la calle 9 del South Beach de Miami, entre avenida Collins y Ocean Doctor y comenta a los clientes: “si se paga en efectivo el precio es el anunciado, si es con tarjeta, sube el precio”.
“Tasha, ¿ no es ilegal en Estados Unidos cambiar el precio?”, se le pregunta. “No, para nada, aquí esto es legal y es normal, nosotros podemos subir los precios por tarjeta, obviamente si es con dólares, con cash, es más barato. Este llaverito de 6 dólares, con tarjeta cuesta 7.49 dólares”, responde, mientras en el local se escucha I’m Still in Love with You, de Sean Paul.
Y en efecto, no es ilegal: en Estados Unidos cada estado establece sus propias reglas, pero en buena parte del país los comercios pueden cobrar un precio diferente cuando el cliente paga con tarjeta, siempre que se lo hagan saber antes de realizar la compra.