Un suboficial técnico del Ejército de EU permanece junto a una piscina reflectante durante un acto conmemorativo por el 25.º aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, el viernes 11 de septiembre de 2026, en Nueva York. Foto AP Foto autor
David Brooks y Jim Cason, corresponsales
11 de septiembre de 2026 14:37
Nueva York y Washington. Seis campanadas marcaron los momentos de la tragedia, y aunque se presentaron los políticos -todos los ex presidentes y ex alcaldes, entre ellos- la conmemoración en la zona cero se expresó en las voces de familiares de las 2 mil 753 víctimas que murieron ese día en Nueva York, quienes dieron lectura a cada nombre, trabajadores y ejecutivos, limpiadores y meseros, visitantes y los bomberos, policías y personal de ambulancia que perdieron la vida al intentar rescatar la de otros.
La lectura de nombres fue realizada alfabéticamente por dúos de familiares que se turnaban ante los dos podios en el parque que es monumento federal al 11-S. Al leer un grupo de nombres, los familiares ofrecían un breve comentario personal.
Las voces de algunos se quebraban, otros ofrecieron frases religiosas, pocos incluyeron frases patrióticas, y otros más se atrevieron a dar un comentario político. Entre estos últimos fue notable un par de lectores que exigieron que el gobierno divulgue más información sobre el papel del gobierno de Arabia Saudita y su embajada en el 11-S, con Terry Strada, viuda de una víctima, denunciando la cooperación del gobierno con ese país mientras familiares responsabilizan al gobierno de ser cómplice en los atentados -“ha sido una traición tras otra”, dijo en referencia al gobierno estadunidense.
Un agente del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) interpreta la melodía 'Taps' al finalizar la conmemoración del 25.º aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en el Monumento Nacional del 11 de Septiembre, en Nueva York, el 11 de septiembre de 2026. Foto AFP
El último lector de nombres, Mike Massaroli, cuyo padre murió en las torres, incluyó un mensaje final para que “no se use este día para fomentar odio” y que “odiar a nuestros hermanos y hermanas musulmanas, odiar a los que no se parecen a ellos” era deshonrar a las víctimas.
Se refería a figuras políticas y derechistas que habían protestando por la presencia del alcalde Zohran Mamdani, un musulmán, en la ceremonia, realizaron pequeñas manifestaciones cerca a la alcaldía al inicio del día, y personajes como el ex alcalde Rudy Giuliani -mandatario de la ciudad el 11-S en 2001- quien declaró su desacuerdo con la presencia del alcalde en el acto.
A los políticos no se les permite ofrecer discursos durante la ceremonia en Nueva York como intento de no “politizar” el evento. Por ello, el presidente Donald Trump decidió no presentarse aquí, aunque ahora niega que esa fuera la razón, y optó encabezar la ceremonia en el Pentágono.
El mandatario fue la estrella de la ceremonia en el Pentágono -donde ese mismo día otro avión comercial se estrelló matando a 125 personas en la sede del poder militar estadunidense, y donde perecieron los 64 pasajeros ese vuelo- y declaró que el 11 de septiembre “nos recuerda el poder terrible del odio” y que los siguientes 25 años “nos muestran el poder aun mayor del espíritu estadunidense de prevalecer y ganar”, y usó este acto para justificar su decisión de lanzar la guerra contra Irán.
Se realizó otra ceremonia, como todos los años, en un campo en Shanksville en Pensilvania, donde se estrelló el cuarto avión secuestrado después de que los pasajeros tomaron acción para evitar que siguiera hacia Washington, donde parece que su objetivo era estrellarse contra el Capitolio. Familiares de las 40 víctimas ofrecieron palabras, un coro de estudiantes interpretó My America.
Mientras se marca el aniversario, entre los olvidados del desastre están los 2 mil a 6 mil inmigrantes indocumentados que trabajaron para limpiar y restaurar la zona cero lo más rápido posible -muchos de los cuales ahora padecen enfermedades respiratorias y cáncer al ser expuestos a los tóxicos de toda esa zona. Hoy día, como reporta National Public Radio, están entre los perseguidos por la agencia antimigrante ICE.
11-S: consecuencias
Ayer se cumplieron 25 años de los atentados terroristas que mataron a 2 mil 997 personas en las Torres Gemelas de Nueva York, el edificio del Pentágono y un campo de Pensilvania. Este episodio es el más recordado y quizá el más significativo para los estadunidenses que lo vivieron de manera presencial o a través de la inabarcable cobertura periodística, y marcó también al resto del mundo al proveer a Washington del pretexto ideal para dar una dimensión sin precedente a sus prácticas de control sobre el resto del planeta.
Es imposible asegurar que sin la matanza del 11 de septiembre de 2001 no se habrían producido las invasiones a Afganistán, Irak y Siria, así como la destrucción de Siria y las operaciones militares en 78 países que han dejado 4.5 millones de muertes indirectas. En efecto, Estados Unidos ha intervenido en otros países y perpetrado masacres durante toda su historia, y siempre encuentra una coartada que satisface a su opinión pública, o cuando menos a sus élites: el “destino manifiesto”, el comunismo, el narcotráfico y la “guerra contra el terrorismo” han sido fachadas consecutivas e igualmente falaces para el violento imperialismo que ha mantenido a esa nación en despliegues bélicos durante casi cada año de su existencia.
Sin embargo, parece difícil que la clase gobernante lograse imponer la restricción de libertades y el Estado policiaco que hoy están vigentes si la sociedad no hubiera estado conmocionada por los atentados. En la actualidad se encuentra normalizado un nivel de vigilancia que pocos ciudadanos estadunidenses habrían creído posible en su país hace un cuarto de siglo. La aprobación apresurada de la Ley Patriota (USA PATRIOT Act) semanas después del 11-S, junto con enmiendas posteriores a la Ley de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera (FISA), dotaron a las agencias federales de herramientas de espionaje prácticamente ilimitadas. Bajo la justificación de la “guerra contra el terrorismo”, se implementaron leyes, programas y políticas que redujeron drásticamente las garantías constitucionales, expandiendo el poder del Estado para espiar, detener y perfilar a individuos sin el debido escrutinio judicial.
La Sección 702 de FISA permite a las agencias de inteligencia estadunidenses interceptar y recolectar masivamente todas las comunicaciones de ciudadanos extranjeros en el exterior sin necesidad de una orden judicial. En la práctica, Washington rastrea rutinariamente e intercepta las comunicaciones de ciudadanos estadunidenses que interactúan con personas en el extranjero, creando gigantescas bases de datos disponibles para el aparato de espionaje. Se alteró la protección de la Cuarta Enmienda (que protegía contra registros e incautaciones irrazonables) al permitir a los agentes federales allanar en secreto una vivienda o lugar de trabajo, registrar propiedades y copiar comunicaciones mientras el ocupante no está. Se ha demostrado que la inmensa mayoría de estas operaciones se utiliza para casos comunes de drogas, no para investigaciones de terrorismo. La FBI puede emitir “cartas de seguridad nacional”, las cuales obligan a empresas de telecomunicaciones, bancos y agencias de crédito a entregar historiales financieros, registros telefónicos e información digital de ciudadanos sin la aprobación previa de un tribunal. Estas cartas incluyen órdenes de mordaza que prohíben legalmente a las empresas notificar a los usuarios que están siendo investigados.
En suma, la incapacidad de Estados Unidos para extraer lecciones de la historia llevó a que los atentados de 2001 no derivaran en una reflexión sobre las consecuencias de financiar movimientos extremistas y sembrar odio en el resto del planeta, sino en un recrudecimiento del intervencionismo en el extranjero y en el fin de la democracia liberal al interior de sus fronteras. En este sentido, se puede plantear que el trumpismo es el punto culminante de la deriva autoritaria iniciada hace 25 años.
CIA desclasifica más de 70 informes sobre Osama bin Laden a 25 años de los atentados del 11-S
Un agente del Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York (NYPD) interpreta la melodía «Taps» al finalizar la conmemoración del 25.º aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en el Monumento Nacional del 11 de Septiembre, en Nueva York, el 11 de septiembre de 2026. Foto Afp Foto autor
Afp y The Independent
11 de septiembre de 2026 13:58
Washington. La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés) desclasificó este viernes más de 70 informes entregados a presidentes sobre Al Qaeda y su líder Osama bin Laden, en el vigésimo quinto aniversario de los atentados del 11 de septiembre.
La decisión ofrece "una transparencia sin precedentes sobre la información de inteligencia más sensible de Estados Unidos de los años previos y el día posterior a uno de los momentos más oscuros de nuestra historia", afirmó la CIA en un comunicado.
"Estos informes trazan la evolución de la comprensión que tuvieron los analistas de la CIA sobre Al Qaeda y los esfuerzos por destacar y advertir sobre los planes de ataque de Osama bin Laden, a pesar de contar con información escasa, vaga e imperfecta", señaló.
Otros documentos parecen detallar cómo los analistas de la CIA llegaron a comprender las operaciones e intenciones de Al Qaeda bajo el mando de Bin Laden, haciendo hincapié en su deseo de llevar " la guerra a Estados Unidos ", a pesar de lo que los analistas calificaron como información de inteligencia limitada o incompleta, al tiempo que advertían a los funcionarios de la Casa Blanca sobre la red terrorista.
Los documentos, con numerosas partes censuradas para proteger los nombres de los informantes, no parecen aportar ninguna revelación nueva e importante sobre los ataques, pero ofrecen una visión más completa de lo que los funcionarios de inteligencia compartían con los presidentes Clinton y George W. Bush en los años previos al 11-S. Los memorandos, que datan de febrero de 1998 hasta el 12 de septiembre de 2001, muestran fragmentos incompletos de información de inteligencia presentados por los analistas con su estilo típicamente distante.
¿Qué dicen algunos de estos documentos?
Un memorando fechado el 10 de septiembre de 1998 informaba de que la "opción preferida de Bin Laden es atacar Estados Unidos en su propio territorio, en Washington" y que "podría estrellar un avión cargado de explosivos contra una ciudad estadunidense".
Otro documento del 6 de agosto de 2001, dirigido a Bush, señala que Bin Laden está "decidido a atacar" Estados Unidos, posiblemente contando con la colaboración de miembros de Al Qaeda residentes en el país. El FBI descubrió actividades "compatibles con preparativos para secuestros u otro tipo de ataques, incluyendo la vigilancia reciente de edificios federales en Nueva York".
Un documento del 28 de agosto de 2001, días antes de los ataques, determinaba que las operaciones de Bin Laden eran "expertas y flexibles", aunque vulnerables a "retrasos e interrupciones a corto plazo".
El documento también señala que Al Qaeda hace hincapié en la “planificación cuidadosa, las estrictas medidas de seguridad y la flexibilidad” en todas sus operaciones: “prácticas operativas sólidas” que le permiten representar una amenaza para Estados Unidos “incluso en un entorno de seguridad reforzada”.
Sin embargo, los analistas también parecieron tener dificultades para elaborar una narrativa coherente basada en la limitada información de inteligencia que poseían sobre las operaciones de Al Qaeda.
Un memorando del 3 de agosto de 1999 sugería que Al Qaeda podría haber estado llevando a cabo "un esfuerzo deliberado para engañarnos" al proponer tantos objetivos diferentes identificados por los analistas.
Afp y The Independent
11 de septiembre de 2026 13:58
Washington. La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés) desclasificó este viernes más de 70 informes entregados a presidentes sobre Al Qaeda y su líder Osama bin Laden, en el vigésimo quinto aniversario de los atentados del 11 de septiembre.
La decisión ofrece "una transparencia sin precedentes sobre la información de inteligencia más sensible de Estados Unidos de los años previos y el día posterior a uno de los momentos más oscuros de nuestra historia", afirmó la CIA en un comunicado.
"Estos informes trazan la evolución de la comprensión que tuvieron los analistas de la CIA sobre Al Qaeda y los esfuerzos por destacar y advertir sobre los planes de ataque de Osama bin Laden, a pesar de contar con información escasa, vaga e imperfecta", señaló.
Otros documentos parecen detallar cómo los analistas de la CIA llegaron a comprender las operaciones e intenciones de Al Qaeda bajo el mando de Bin Laden, haciendo hincapié en su deseo de llevar " la guerra a Estados Unidos ", a pesar de lo que los analistas calificaron como información de inteligencia limitada o incompleta, al tiempo que advertían a los funcionarios de la Casa Blanca sobre la red terrorista.
Los documentos, con numerosas partes censuradas para proteger los nombres de los informantes, no parecen aportar ninguna revelación nueva e importante sobre los ataques, pero ofrecen una visión más completa de lo que los funcionarios de inteligencia compartían con los presidentes Clinton y George W. Bush en los años previos al 11-S. Los memorandos, que datan de febrero de 1998 hasta el 12 de septiembre de 2001, muestran fragmentos incompletos de información de inteligencia presentados por los analistas con su estilo típicamente distante.
¿Qué dicen algunos de estos documentos?
Un memorando fechado el 10 de septiembre de 1998 informaba de que la "opción preferida de Bin Laden es atacar Estados Unidos en su propio territorio, en Washington" y que "podría estrellar un avión cargado de explosivos contra una ciudad estadunidense".
Otro documento del 6 de agosto de 2001, dirigido a Bush, señala que Bin Laden está "decidido a atacar" Estados Unidos, posiblemente contando con la colaboración de miembros de Al Qaeda residentes en el país. El FBI descubrió actividades "compatibles con preparativos para secuestros u otro tipo de ataques, incluyendo la vigilancia reciente de edificios federales en Nueva York".
Un documento del 28 de agosto de 2001, días antes de los ataques, determinaba que las operaciones de Bin Laden eran "expertas y flexibles", aunque vulnerables a "retrasos e interrupciones a corto plazo".
El documento también señala que Al Qaeda hace hincapié en la “planificación cuidadosa, las estrictas medidas de seguridad y la flexibilidad” en todas sus operaciones: “prácticas operativas sólidas” que le permiten representar una amenaza para Estados Unidos “incluso en un entorno de seguridad reforzada”.
Sin embargo, los analistas también parecieron tener dificultades para elaborar una narrativa coherente basada en la limitada información de inteligencia que poseían sobre las operaciones de Al Qaeda.
Un memorando del 3 de agosto de 1999 sugería que Al Qaeda podría haber estado llevando a cabo "un esfuerzo deliberado para engañarnos" al proponer tantos objetivos diferentes identificados por los analistas.