La ley federal prohíbe el despliegue de fuerzas federales armadas en lugares de votación a menos que sea “necesario para repeler a enemigos armados de Estados Unidos”. Si algún componente de las fuerzas armadas llegara a involucrarse, probablemente será la Guardia Nacional bajo control estatal. Foto: Afp / Archivo Foto autor
Ap
31 de agosto de 2026 13:30
Washington. El oficial de mayor rango de las fuerzas armadas de Estados Unidos afirma que no hay planes para enviar tropas a los centros de votación durante las elecciones legislativas de medio mandato de noviembre, al abordar las preocupaciones entre los demócratas de que el gobierno del presidente, Donald Trump podría usar a los militares para interferir en la votación.
El general, Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, hizo la declaración en una carta dirigida a la senadora demócrata de Michigan, Elissa Slotkin, quien recientemente pidió a Caine y al secretario de Guerra, Pete Hegseth, que confirmaran que no enviarán tropas a las urnas.
“La Fuerza Conjunta no tiene planes de enviar personal militar federal ni miembros federalizados de la Guardia Nacional a los centros de votación durante las elecciones de 2026”, señaló Caine en la carta a Slotkin, obtenida este lunes por The Associated Press.
“Del mismo modo, la Fuerza Conjunta no tiene planes de usar a ese personal para incautar boletas, máquinas de votación u otro material relacionado con las elecciones”.
“No he recibido ni preveo recibir ninguna orden ilegal relacionada con el papel de la Fuerza Conjunta en las próximas elecciones legislativas de medio mandato de noviembre de 2026”, escribió Caine, quien asesora a Hegseth y a Trump en asuntos militares.
La ansiedad entre los demócratas de que el gobierno de Trump podría intentar entrometerse en las elecciones intermedias ha aumentado, en particular luego que el presidente desplegara agentes federales en estados gobernados por demócratas pese a las objeciones de líderes locales.
Slotkin dijo a la Ap a principios de agosto que Trump ha estado sentando las bases para afirmar que las elecciones fueron robadas. Señaló que Trump contempló usar a los militares para incautar máquinas de votación tras su derrota en 2020 y ha desplegado a la Guardia Nacional en ciudades contra los deseos de líderes demócratas. También desplegó a marines en servicio activo en Los Ángeles durante su ofensiva contra la inmigración en 2025.
La ley federal prohíbe el despliegue de fuerzas federales armadas en lugares de votación a menos que sea “necesario para repeler a enemigos armados de Estados Unidos”. Si algún componente de las fuerzas armadas llegara a involucrarse, probablemente será la Guardia Nacional bajo control estatal.
La jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, negó en una entrevista con Vanity Fair el año pasado que Trump fuera a usar a los militares para suprimir el voto en las elecciones de mitad de mandato.
Sonja Thrasher, secretaria de prensa de Slotkin, indicó que Hegseth no ha respondido a la carta en que se le pide confirmar que no se desplegarán tropas en los centros de votación en noviembre. Slotkin había solicitado una respuesta a más tardar el jueves pasado.
El Pentágono no respondió a un correo electrónico de la Ap en que se preguntaba por el estado de la respuesta de Hegseth a Slotkin. El Pentágono había dicho previamente que responderá directamente a la senadora.
Slotkin preguntó a Hegseth durante una audiencia del Congreso en abril si obedecerá órdenes de incautar boletas. Hegseth calificó la pregunta como una “hipótesis trampa”, pero afirmó: “nunca me han ordenado hacer nada ilegal, y no lo haré”.
En 2020, el general, Mark Milley, entonces presidente del Estado Mayor Conjunto, respondió a una carta similar de Slotkin, que en ese momento era congresista.
“Creo profundamente en el principio de unas fuerzas armadas de Estados Unidos apolíticas”, escribió Milley. “En caso de una disputa sobre algún aspecto de las elecciones, por ley los tribunales de Estados Unidos y el Congreso de Estados Unidos están obligados a resolver cualquier controversia, no las fuerzas armadas de Estados Unidos”.
Luego de zarpar de Cancún, México, el velero entró el domingo a la bahía de La Habana y atracó en el Terminal de Cruceros, un mes después de su primer viaje a la isla caribeña.
Captura de pantalla httpsFoto: facebook.com/openarmsfund
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Sputnik
31 de agosto de 2026 14:09
La Habana. El velero Astral, de la organización no gubernamental Open Arms, regresó a la capital cubana con más de 6 toneladas de ayuda humanitaria, que son descargadas este lunes en el puerto de La Habana para su posterior distribución en hospitales de la ciudad.
"Cruzamos el Mediterráneo, el Atlántico y el Caribe con una misión. Podríamos haberla terminado y volver a casa, pero entramos en los hospitales y vimos la realidad de un personal sanitario que cada día intenta hacer su trabajo (salvar vidas) con mucho menos de lo necesario. Y cuando lo has visto y sabes que puedes hacer algo, debes hacerlo. Por eso volvemos. Hemos conseguido más de 6 toneladas de ayuda", indicó la ONG en su página oficial en Facebook (red social prohibida en Rusia por ser extremista).
La organización también señaló que el regreso fue posible "gracias a la solidaridad de mucha gente" interesada en contribuir a solucionar los problemas por los que atraviesa Cuba.
Luego de zarpar de Cancún, México, el velero entró el domingo a la bahía de La Habana y atracó en el Terminal de Cruceros, un mes después de su primer viaje a la isla caribeña.
Esta segunda misión a la isla de Open Arms trae un donativo de material médico, leche en polvo, casi tres toneladas de equipos y suministros para hemodiálisis, además de artículos de primera necesidad.
De acuerdo con las autoridades cubanas, con estas ayudas se beneficiarán el Instituto de Nefrología Dr. Abelardo Buch López y el Hospital Pediátrico Universitario Juan Manuel Márquez, ambos de la capital.
Sputnik
31 de agosto de 2026 14:09
La Habana. El velero Astral, de la organización no gubernamental Open Arms, regresó a la capital cubana con más de 6 toneladas de ayuda humanitaria, que son descargadas este lunes en el puerto de La Habana para su posterior distribución en hospitales de la ciudad.
"Cruzamos el Mediterráneo, el Atlántico y el Caribe con una misión. Podríamos haberla terminado y volver a casa, pero entramos en los hospitales y vimos la realidad de un personal sanitario que cada día intenta hacer su trabajo (salvar vidas) con mucho menos de lo necesario. Y cuando lo has visto y sabes que puedes hacer algo, debes hacerlo. Por eso volvemos. Hemos conseguido más de 6 toneladas de ayuda", indicó la ONG en su página oficial en Facebook (red social prohibida en Rusia por ser extremista).
La organización también señaló que el regreso fue posible "gracias a la solidaridad de mucha gente" interesada en contribuir a solucionar los problemas por los que atraviesa Cuba.
Luego de zarpar de Cancún, México, el velero entró el domingo a la bahía de La Habana y atracó en el Terminal de Cruceros, un mes después de su primer viaje a la isla caribeña.
Esta segunda misión a la isla de Open Arms trae un donativo de material médico, leche en polvo, casi tres toneladas de equipos y suministros para hemodiálisis, además de artículos de primera necesidad.
De acuerdo con las autoridades cubanas, con estas ayudas se beneficiarán el Instituto de Nefrología Dr. Abelardo Buch López y el Hospital Pediátrico Universitario Juan Manuel Márquez, ambos de la capital.
Riada en Nepal y China: van 939 muertos; rescatistas continúan búsqueda de desaparecidos
Foto Europa Press Foto autor
Afp y AP
31 de agosto de 2026 08:20
Katmandú, Nepal.- La devastadora riada ocurrida el miércoles en Nepal, cerca de la frontera con China, dejó al menos 939 muertos, indicó este lunes la autoridad nepalí encargada de la gestión de emergencias, que revisó a la baja el balance de desaparecidos, situándolo en 3 mil 925.
Por su parte, los medios estatales chinos confirmaron la muerte de 16 personas en la región autónoma de Tíbet y 546 desaparecidos tras la catástrofe, lo que eleva el balance total a 955 muertos y 4 mil 471 desaparecidos, mientras el número de muertos seguía aumentando y familias desesperadas buscaban a sus seres queridos.
Rescatistas intentan encontrar el lunes a trabajadores atrapados en túneles de centrales hidroeléctricas después de que las catastróficas inundaciones en Nepal y China.
Las muertes combinadas en Nepal y China superaron las 900, y una asociación del sector privado que representa a las compañías eléctricas indicó que al menos 900 trabajadores no habían sido localizados de 12 proyectos hidroeléctricos en los distritos de Rasuwa y Nuwakot de Nepal.
Mohan Kumar Dangi, presidente de la Asociación de Productores Independientes de Energía de Nepal, informó que hay una estimación de al menos 500 de los 900 trabajadores desaparecidos atrapados en los túneles, aunque las autoridades han ofrecido previamente estimaciones variables del número de atrapados y dijeron que varios equipos extranjeros estaban ayudando a los rescatistas locales.
Al menos un experto aseguró que los túneles ofrecían suficiente espacio para que la gente se refugiara y que algunos trabajadores podrían tener acceso a oxígeno. Pero otros advirtieron que las posibilidades de encontrar sobrevivientes estaban disminuyendo.
Dangi indicó que algunos trabajadores habían logrado hacer contacto y pedir ayuda cuando el desastre ocurrió el miércoles pasado, y que otros lograron huir e informar a las autoridades y a familiares sobre sus colegas en los túneles. Sin embargo, añadió que crecen los temores de que algunos pudieran haberse asfixiado.
“Estamos trabajando en la búsqueda y el rescate de las personas varadas en colinas, asentamientos y zonas ribereñas”, señaló el general de brigada Raja Ram Basnet, portavoz del ejército de Nepal.
La agencia de desastres de Nepal informó el lunes que allí se habían contabilizado 903 muertes, con 4 mil 247 personas desaparecidas, entre ellas 592 extranjeros. Hasta el domingo, las autoridades chinas reportaron 16 muertes y 546 desaparecidos, y los medios estatales chinos dijeron que 261 de los desaparecidos eran extranjeros, incluidos más de un centenar de nepaleses.
Trabajadores que retiraban barro de una central eléctrica devastada por las inundaciones en Dhading, Nepal, dijeron a The Associated Press que la estación es un nodo clave para suministrar energía a más de 20 mil personas en la región. Expresaron esperanzas de que no se reconstruya cerca del río.
Rescates se centran en personas atrapadas en gigantescos túneles
Los esfuerzos de rescate se centran en personas atrapadas en los gigantescos túneles construidos para controlar el flujo de agua y producir energía hidroeléctrica.
“Los túneles se construyen para acceder a la infraestructura hidroeléctrica y para desviar el agua —un paso esencial para generar energía. Estos túneles son lo suficientemente grandes como para que pasen camiones”, señaló Jakob Steiner, un geocientífico de la Universidad de Graz en Austria que actualmente tiene su base en Daca, Bangladesh. “Hay suficiente espacio para que la gente se refugie y, por lo que entendemos, han logrado llevar oxígeno a algunos de los que están atrapados y ahora están tratando de rescatarlos. Sin embargo, es una carrera contra el tiempo, porque la gente necesita comida y agua”.
En el Proyecto Hidroeléctrico Upper Trishuli-1, en el distrito de Rasuwa, al menos 576 personas estaban desaparecidas, indicó Dangi, agregando que alrededor de 300 de ellas estaban atrapadas dentro del túnel. Los rescatistas han estado tratando de encontrar sobrevivientes durante días, trabajando bajo la lluvia.
En el Proyecto Hidroeléctrico Trishuli-3, cuadrillas estaban trabajando para descender unos 15 metros (50 pies) dentro del túnel en un esfuerzo por llegar a los obreros dentro, según Basnet, el portavoz del ejército.
En el lado chino, los esfuerzos de rescate y recuperación incluyeron la reconstrucción de la carretera que conduce al puerto de Gyirong en la frontera entre China y Nepal.
Camiones transportaban rocas gigantes mientras los trabajadores intentaban repavimentar una parte de la carretera, mostró el lunes la televisora estatal CCTV, junto a aguas que se han vuelto más poderosas por las lluvias de los últimos dos días. La carretera está ahora bajo unos 2 a 3 metros (entre 6,6 y 9,8 pies) de agua, lo que dificulta la capacidad de los rescatistas para llegar a la frontera. El esfuerzo de repavimentación estaba a poco más de un kilómetro (0,62 millas) de la frontera, dijo CCTV.
Aunque algunos equipos de rescate han logrado llegar a la frontera, eso representó solo una parte de la fuerza.
La cobertura de los medios estatales chinos se ha centrado en gran medida en la respuesta oficial, destacando el despliegue de bomberos, el Ejército Popular de Liberación, así como las instrucciones de los principales líderes. Se sabe poco sobre las víctimas del lado chino.
Dos días después del desastre, Maraval Nagappan viajó a Nepal para buscar a su hijo, quien estaba entre los desaparecidos. Visitó centros de rescate y morgues y llegó hasta 40 kilómetros (25 millas) de donde estaba su hijo, pero no encontró rastro de él.
Su hijo, Sathya Narayan, había estado liderando a un grupo de 49 devotos indios que regresaban del monte Kailash —un sitio sagrado en el suroeste del Tíbet. El grupo ha estado desaparecido desde que las aguas arrasaron un complejo de inmigración chino donde esperaban cruzar hacia Nepal.
Nagappan, quien es dueño de la empresa de viajes con sede en Chennai que organizó su peregrinación, apuntó que el grupo completaría los trámites de inmigración y saldría hacia Nepal en unas dos horas. En lugar de hacer el cruce, quedaron atrapados en la inundación, señaló Nagappan.
La peregrinación había comenzado el 14 de agosto. “No he sabido nada de mi hijo desde entonces. No sé si está vivo o muerto”, dijo a AP, pero señaló que no había renunciado a tener noticias de su hijo.
Imágenes de vigilancia mostraron agua irrumpiendo en el complejo de inmigración en la frontera mientras la gente se apresuraba a escapar. Nagappan relató que algunos de los que huían eran miembros del grupo de su hijo y fueron identificados por la ropa que llevaban puesta.
Las inundaciones comenzaron después del colapso de un glaciar en lo alto de la región del Himalaya. Científicos que estudiaron imágenes satelitales explicaron que el lecho rocoso bajo un glaciar en lo alto se había derrumbado, arrastrando consigo parte del glaciar. El desprendimiento de rocas fue tan extremo que se registró como un evento sísmico de magnitud 5,2.
Luego, las rocas y el agua derretida hicieron crecer los ríos en los valles de abajo, provocando un torrente que arrastró edificios, puentes y tierra río abajo en el Tíbet y Nepal.
EU se apoderó de 140 millones de barriles de crudo desde el secuestro de Nicolás Maduro
En medio de su guerra comercial contra Canadá, Donald Trump publicó en sus redes sociales un video generado por inteligencia artificial en el que un ejército de gansos (barnacla canadiense) convertidos en “patos Donald”, con un tupé como el del republicano, patrullan armados las orillas del lago Ontario y disparan al aire para celebrar el nombre que él le dio: “lago América”. Google Maps cambió el título para sus usuarios en Estados Unidos, en cumplimiento del decreto presidencial. El Departamento de Estado corrigió su sitio web y se disculpó por haber usado el nombre “anterior”.
Foto Captura del video publicado en Truth Social Foto autor
Ángel González, Especial para La Jornada
31 de agosto de 2026 07:09
Caracas. A casi ocho meses de la agresión militar estadunidense contra Venezuela que produjo un centenar de muertos y el secuestro y traslado a una prisión de Nueva York del presidente Nicolás Maduro, el incremento del flujo de petróleo venezolano hacia las refinerías de la costa del Golfo de México da cuenta del resultado geopolítico de la intervención y la nueva relación establecida entre Washington y Caracas.
Un recuento de los anuncios hechos por la Casa Blanca y las declaraciones triunfalistas del propio presidente, Donald Trump, confirman que Estados Unidos ha logrado capturar y controlar un volumen acumulado que supera los 143 millones de barriles de crudo, abriendo el camino hacia la apropiación estratégica de hasta 65 mil millones de barriles a largo plazo.
La cuenta comenzó el 6 de enero, pocos días después de la agresión, con lo que fue presentado por el mandatario estadunidense como un envío directo de un lote de 30 a 50 millones de barriles almacenados en supertanqueros varados por las sanciones que su gobierno mantenía sobre el país agredido.
Al finalizar agosto ya se habla del “acuerdo petrolero más grande de la historia” y del aumento de las reservas estratégicas mediante un “regalo de Venezuela al pueblo estadunidense”, según el mismo Trump en su red Truth social este domingo.
Al recapitular los anuncios hechos desde aquel primer botín registrado en enero, es posible reconocer el incremento sostenido del suministro de crudo venezolano hacia Estados Unidos. Durante los dos primeros meses del año, operativos de interdicción reportados por el Comando Sur y la Guardia Costera ejecutaron la confiscación de al menos siete buques cisterna en aguas internacionales, arrebatando de forma directa entre 5.5 y 7 millones de barriles bajo el argumento judicial de violar el esquema de sanciones.
Dichos cargamentos fueron desviados de inmediato y descargados en muelles de la costa del Golfo de México. Trump declaró entonces directamente al ser consultado sobre el destino de ese petróleo: “Nos lo quedaremos”.
Sin embargo, la cifra de mayor envergadura no proviene de los abordajes navales, sino del posterior drenaje comercial continuo. Al amparo de licencias extendidas a toda prisa por la Oficina de Control de Activos Extranjeros a trasnacionales estadunidenses como Chevron y otras compañías de menos tamaño, el envío regular de crudo pesado pasó de un promedio inicial de 300 mil barriles diarios a superar los 743 mil por día a finales de agosto, según la Administración de Información Energética (EIA).
Esta inyección sostenida –crucial para abastecer las plantas refinadoras estadunidenses desarrolladas específicamente para crudos pesados– ha colocado a Venezuela como el segundo proveedor de petróleo para Estados Unidos, detrás de Canadá, y permite sumar alrededor de 86 millones de barriles desembarcados en lo que va del año, calculados a partir de un promedio de 410 mil barriles por día, según un reporte de la EIA.
Tenemos entonces que Estados Unidos habría ingresado hasta ahora al menos 143 millones de barriles de crudo venezolano. Si tomamos como referencia el precio promedio de 65 dólares ofrecido por Delcy Rodríguez en su discurso del sábado 29 de agosto en el cual defendió y justificó el “histórico acuerdo” de la víspera, estamos hablando de unos 9 mil 295 millones de dólares.
Reformas a la medida
Para hacer posible este flujo de recursos, el gobierno de Rodríguez ha debido reformular la arquitectura legal del esquema energético venezolano. Las modificaciones a la Ley Orgánica de Hidrocarburos –promovidas con inusitada celeridad en la Asamblea Nacional bajo la directriz del nuevo marco binacional– eliminaron las restricciones históricas que otorgaban al Estado, a través de PDVSA, el control mayoritario y la reserva operativa de las empresas mixtas.
La reforma no sólo reduce las alícuotas de regalías y tributos a niveles mínimos para los inversionistas extranjeros, sino que concede a las firmas estadunidenses el libre arbitrio en la comercialización del crudo y el acceso directo a la divisa generada, relegando al país al rol de mero cobrador de renta diferida.
El punto culminante de esta reconversión ocurrió a finales de agosto, cuando funcionarios en Washington confirmaron la firma de un pacto que compromete la entrega y explotación de hasta 65 mil millones de barriles pertenecientes a las reservas probadas venezolanas, certificadas en 303 mil millones de barriles.
Bajo el ropaje de una inversión privada prometida de 100 mil millones de dólares, el acuerdo concede formalmente el control técnico y comercial de más de un quinto de las reservas del país a un puñado de corporaciones estadunidenses.
Esto permite a Trump jactarse y prometer “llenar las reservas estratégicas” de Estados Unidos con petróleo venezolano, como escribió en sus redes este domingo, anunciando además que “el proceso de llenado hasta el tope comenzará muy pronto”.