Unidad de atención a desastres, sin titular // De la Espriella improvisa acciones
▲ Imagen de Pereira luego del potente sismo que estremeció ayer por la mañana esa nación, el cual también se sintió en países vecinos como Ecuador y Venezuela. Cientos de personas y equipos de emergencia salieron a mover escombros en busca de víctimas luego de que en al menos en tres urbes colapsaran viviendas, oficinas e inmuebles públicos.Foto Afp
Jairo Gómez Especial para La Jornada
Periódico La Jornada Martes 11 de agosto de 2026, p. 18
Bogotá. Un terremoto de magnitud 7.4 sacudió a Colombia este lunes con saldo de al menos 132 fallecidos, 188 desaparecidos, 570 heridos y 86 edificios colapsados, la mayoría de oficinas y hospitales, la destrucción de miles de viviendas, planteles educativos, importante infraestructura vial y siete aeropuertos fuera de servicio.
Es el sismo más potente que se haya registrado en este país en lo que va del siglo.
No obstante, los datos son dispersos sobre el número de fenecidos: el presidente Abelardo de la Espriella informó a las 12:30 horas que eran 111; sin embargo, la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales) aseguró a las 17:30 que eran 132.
La discrepancia entre las cifras oficiales –del gobierno– y Asocapitales explica la improvisación al momento de asumir el control de la crisis, que sin duda es consecuencia de que el nuevo mandatario ultraderechista y su equipo se negaron a efectuar contactos para efectuar la transición con la administración anterior del progresista Gustavo Petro. La Unidad de Gestión de Riesgo y Desastre no tiene quien la encabece.
Del departamento del Chocó, epicentro del terremoto, donde estuvo la tarde de ayer, De la Espriella se trasladó a Cali, en el departamento Valle del Cauca, para coordinar el proceso de recuperación de la ciudad que fue el escenario de su toma posesión el viernes pasado y que albergó a una veintena de mandatarios de 10 países y delegados internacionales.
En esta ciudad el presidente colombiano confirmó que son 188 desaparecidos sólo en Cali, donde, de acuerdo con el alcalde, Álvaro Alejandro Eder Garcés, 40 edificios colapsaron, entre ellos tres hospitales y más de 4 mil viviendas quedaron severamente dañadas.
De la Espriella anunció subsidios de vivienda para quienes perdieron sus hogares y la adopción de un plan de choque para que los recursos lleguen oportunamente a las víctimas del terremoto.
Críticas al presidente por su actitud
Más temprano, el mandatario informó que había dado la “orden perentoria como jefe de Estado y jefe de gobierno de que lo primero es el rescate de las personas que se encuentran bajo los escombros. Esa es la prioridad, rescatar a las personas que todavía están bajos los escombros”.
Antes de dirigirse al país en rueda de prensa, el presidente saludó muy contento, sonrió y aventó besos a sus seguidores, lo que fue muy criticado.
“Le encomiendo nuestro país al señor Jesucristo”, exclamó, tras anunciar su viaje al departamento del Chocó, epicentro del violento movimiento telúrico en San José del Palmar, donde, al parecer, la mayoría de las humildes viviendas del casco urbano quedaron inhabitables.
Otro equipo, delegado por De la Espriella, como el vicepresidente José Restrepo y demás integrantes del gabinete ministerial, se desplazaron a los departamentos del litoral Pacífico y el Eje Cafetero, afectados por el sismo.
Los organismos de socorro prevén que el número de muertos podría superar mil, en la medida en que se remuevan los escombros.
Con el paso de las horas la magnitud del desastre crece y en regiones aledañas a Pereira, una de las ciudades más afectadas –hubo 60 muertos–, no hay energía, escasea el agua y la conexión vía teléfonos móviles e Internet es precaria.
El epicentro fue el municipio de San José del Palmar, del marginado departamento del Chocó, muy cerca de los departamentos de Risaralda y Valle del Cauca, cuyas capitales Pereira y Cali, respectivamente, fueron impactadas fuertemente por el violento sismo que se originó a una profundidad aproximada de 90 kilómetros, según estimaciones del Servicio Geológico Colombiano.
De la Espriella asumió directamente las tareas de la Unidad de Gestión de Riesgos y Desastres, instaló el Puesto de Mando Unificado, el principal en Bogotá, la capital del país, y declaró el estado de emergencia nacional, para comenzar, vía decretos presidenciales, a tomar los correctivos y apoyos a los afectados por el terremoto.
No obstante, declarar la emergencia nacional por el desastre, aún no se conocen las medidas a adoptar para superar la crisis, varios sectores desde el Congreso –senadores y representantes– que son afines al gobierno propusieron que se declare el estado de emergencia económica, social y ecológica previsto por la Constitución Política; esta excepcionalidad da facultades al presidente para promulgar decretos para hacer más expedita la reconstrucción de las zonas afectadas.
El movimiento telúrico impacta la mitad del país
Según el Servicio Geológico, que hizo un repaso de los territorios colombianos afectados por el sismo, reveló que recisbió más de 14 mil reportes desde más de 600 municipios; es decir, casi la mitad de los que tiene Colombia, que suman mil 160 aproximadamente en 32 departamentos.
Se calcula que el impacto del sismo, por estos reportes, se sintió en más de medio país, desde Venezuela a Ecuador hasta el suroccidente. La extensión de Colombia es de un millón 141 mil 748 kilómetros cuadrados.
Sobre la intensidad del terremoto y su capacidad destructora, el mismo reporte de la dependencia concluye que fue de magnitud 7.4 y se sintió los departamentos del litoral Pacífico (Valle del Cauca, Chocó y Cauca), así como en el Eje Cafetero (Risaralda, Caldas y Quindío).
Cali (Valle del Cauca), con una población cercana a 2 millones de habitantes; Manizales (capital de Caldas), 600 mil, al igual que Pereira (Risaralda), que registran el mayor número de fallecidos y daños materiales considerables como el colapso de edificios, viviendas y la cúpula de la catedral de Manizales.
Los alcaldes de ésta junto con los de Cali y Pereira, las más impactadas por el terremoto, decidieron declarar el toque de queda –restricción absoluta de movilidad y actividad en los espacios y vías públicas– para evitar desmanes y saqueos a comercios.
Varias vías de acceso a la zona desde el sur y el norte quedaron bloqueadas por derrumbes en las carreteras provocados, lo que pone en entredicho el ingreso y la asistencia humanitaria que se moviliza desde otras ciudades del país, como Bogotá.
La ayuda internacional no se hizo esperar, ya que países latinoamericanos como México y Brasil anunciaron apoyo humanitario y envío de equipos de rescate para superar la crisis; en el mismo sentido lo hicieron los gobiernos de Estados Unidos y Europa por conducto de la presidenta de la Comunidad Europea.
A 72 horas de inaugurar su gobierno, el terremoto puso a prueba el liderazgo de De la Espriella, que tuvo que viajar de Barranquilla, lugar de su despacho, a Bogotá para enfrentar la devastadora crisis que sólo conocerá la magnitud de la tragedia con el correr de los días.
México dará todo el apoyo que se requiera, asegura Sheinbaum
▲ En medio de las ruinas y de una temperatura mayor a 30 grados, rescatistas y residentes de la ciudad de Pereira laboran para sacar sobrevivientes. n Foto ApFoto Ap
Néstor Jiménez , Alonso Urrutia, Iván Evair Saldaña y Blanche Petrich
Periódico La Jornada Martes 11 de agosto de 2026, p. 20
Tras el sismo de intensidad 7.4 en Colombia, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ofreció “todo el apoyo que requiera, si es necesario, el pueblo de Colombia” y subrayó: “ahí vamos a estar”.
Por la mañana, desde el comienzo de su conferencia de prensa en Palacio Nacional, señaló que se acababan de enterar del “grave sismo” en ese país sudamericano, y aunque reconoció que en ese momento todavía no contaban con mucha información, adelantó que su gobierno estaría atento de lo que les informara la embajada mexicana en ese país, así como su representación en México.
La Secretaría de Relaciones Exteriores informó que no tenía reportes de mexicanos afectados por el terremoto. En redes sociales; la dependencia a cargo de Roberto Velasco también detalló que estableció contacto con la cancillería de Colombia para reiterar la disposición del gobierno de México de brindar todo el apoyo que sea necesario.
Por la noche, fuentes diplomáticas confirmaron a este diario que hasta ese momento no existía registro de mexicanos, ya fueran turistas o residentes, perjudicados.
No obstante, señalaron que unos 200 connacionales se acercaron al consulado mexicano para solicitar información y apoyo con el fin de agilizar su regreso a México.
En redes sociales, las representaciones diplomáticas llamaron a los compatriotas en Colombia a mantenerse informados por canales oficiales y seguir las indicaciones de las autoridades locales. La embajada de México en esa nación puso a disposición el teléfono +57 313 878-6028 para brindar asistencia a quienes lo requieran.
Colombia: doble tragedia
Colombia sufrió ayer el terremoto de mayor magnitud en una década, con un saldo de al menos 132 muertos, 570 heridos, 86 edificios colapsados, miles de viviendas dañadas y decenas de centros de salud y educativos afectados. El sismo ocurrió a las 7:34 horas, tuvo su epicentro en el departamento del Chocó, en la costa del Pacífico, y causó graves daños en la región oriental y suroriental del país.
Tan pronto se conoció la noticia, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo expresó que el pueblo de Colombia cuenta con todo el apoyo que requiera por parte de México. Poco después, la Secretaría de Relaciones Exteriores ratificó la solidaridad y el ofrecimiento de ayuda. Estas manifestaciones confirman la política mexicana de Estado de solidarizarse con todas las naciones que padecen tragedias naturales o de otra índole y de extender su mano sin importar el signo ideológico de quienes las gobiernan.
Lamentablemente, el país caribeño encara esta catástrofe apenas tres días después de que llegó al poder un grupo cuyo proyecto consiste en el enriquecimiento personal y faccioso, la restauración de la oligarquía que ha saqueado al país por dos siglos y la sumisión absoluta a Washington. Desde el momento de su toma de posesión el pasado viernes, el presidente Abelardo de la Espriella anunció la derogación del impuesto al patrimonio, que sólo se cobra a quienes poseen activos líquidos por el equivalente a más de 20 millones de pesos mexicanos; es decir, a una ínfima minoría de personas acaudaladas. También repitió su intención de eliminar ministerios y entidades gubernamentales a fin de reducir el aparato estatal en 40 por ciento. Por su parte, el ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, avisó que la administración contempla un recorte presupuestal de al menos 20 billones de pesos colombianos –unos 6 mil 400 millones de dólares–, los cuales representan uno por ciento del producto interno bruto y 3.67 por ciento del gasto público. Se estima que apenas 4 por ciento del presupuesto nacional es flexible, en tanto que el resto ya se encuentra comprometido por ley, la Constitución o contratos vigentes, lo cual significa que para alcanzar su meta, el gobierno ultraderechista tendría que abstenerse de casi todo desembolso, y ello sin contemplar la pérdida de ingresos por el afán de beneficiar a los más ricos.
Con una clase gobernante que ya advirtió que el sadismo presupuestal y el desmantelamiento del Estado son sus prioridades, poca ayuda pueden esperar los damnificados más allá de la retórica que el mandatario dispensa a manos llenas. En redes sociales, De la Espriella se dirigió “a los colombianos que hoy atraviesan momentos difíciles” para “decirles que no están solos, tienen un presidente al que le duele su gente y que hará todo lo necesario para protegerlos, acompañarlos y sacar adelante, juntos, a las regiones afectadas”. Este mensaje, discursivamente correcto, oculta lo que ya se perfila como rasgo central de su gobierno: el divorcio entre las declaraciones y los hechos. Así, después de dar este consuelo a sus compatriotas, se dirigió a un acto ajeno a las necesidades y los intereses de su país, orquestado para congraciarse con los genocidas y autoritarios que son sus simpatizantes internacionales: el reconocimiento de la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán y de Marruecos sobre el Sahara Occidental.
Cabe exhortar a la sociedad mexicana a expresar solidaridad y condolencias al pueblo de Colombia y desear que no aumente el número de víctimas, y que los estropicios materiales puedan resarcirse a la brevedad, así como hacer votos para que el grupo gobernante posea la sensibilidad para pausar sus designios neoliberales y atienda las urgencias de la población con todos los recursos a su alcance.
EU, la ONU y varias naciones ofrecen ayuda inmediata a Colombia
Sputnik, Afp, Europa Press y Ap
Periódico La Jornada Martes 11 de agosto de 2026, p. 20
La Habana., Líderes de América Latina y la Organización de Naciones Unidas (ONU) expresaron ayer su solidaridad con Colombia y ofrecieron rescatistas, equipos y ayuda humanitaria luego del terremoto que golpeó la nación sudamericana. Estados Unidos anunció una ayuda de 15.5 millones de dólares y la Unión Europea la movilización del servicio europeo de satélites Copernicus para apoyar las operaciones de rescate.
Por separado, los presidentes de Cuba, Miguel Díaz-Canel; Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; Perú, Keiko Fujimori, manifestaron su solidaridad, al igual que los gobiernos de Uruguay, Argentina, Israel, España, Italia, Portugal, Suiza, Ucrania, Honduras, Paraguay, la Comunidad Andina y Chile.
Los mandatarios de Guatemala, Bernardo Arévalo; Ecuador, Daniel Noboa, y de El Salvador, Nayib Bukele, ofrecieron equipos de rescate e insumos, mientras Venezuela, que el 24 de junio enfrentó un doble terremoto puso a disposición “el envío de grupo de rescatistas y de ayuda humanitaria”.
Asimismo, la ONU está lista para brindar asistencia a Colombia, informó su portavoz adjunto Farhan Haq.

