lunes, 17 de agosto de 2026

Intercambio de ataques entre Rusia y Ucrania deja 16 muertos; Moscú golpea 9 buques en Odesa.

Rusia lanzó uno de los ataques más mortíferos contra Ucrania desde que inició la guerra. Afp
Foto autor
Afp y Sputnik
16 de agosto de 2026 10:01
Rusia atacó cinco graneleros y cuatro buques cisterna que transportaban armas y equipos militares, así como un taller de producción de lanchas no tripuladas destinados al Ejército de Ucrania, informó este domingo el Ministerio de Defensa ruso.
Mas temprano este domingo, el ente castrense señaló que las tropas rusas continúan lanzando ataques contra puertos y embarcaciones utilizados en interés de las FFAA ucranias​​​.
"Durante el día, mediante drones de ataque, fueron alcanzados: en el puerto de Odesa – tres buques del tipo carga seca y dos petroleros marítimos, utilizados para el suministro de cargas de propósito militar y combustibles y lubricantes para las Fuerzas Armadas de Ucrania, así como depósitos de combustible y almacenes con material bélico", indicó la cartera de Defensa de Rusia.
Añadió que las Fuerzas Armadas rusas impactaron en el mar Negro, al este de Odesa, un buque de carga seca que transportaba armamento occidental a Ucrania.
Igualmente señaló que fue golpeado "en la localidad de Vílkovo (a 138 kilómetros al suroeste de Odesa) – el punto de atraque de lanchas patrulleras de las Fuerzas Navales de Ucrania, que eran utilizadas para escoltar hasta los puertos a buques mercantes con cargas de propósito militar y combustible".
Por último, el Ministerio informó que a 40 kilómetros de Odesa, el ejército ruso alcanzó un taller de producción de lanchas no tripuladas empleadas para atacar buques e infraestructura energética, así como ciudades rusas en la costa del mar Negro.
ImagenAfp/ Un trabajador observa una columna de humo sobre una planta de Wildberries atacada por drones ucranios.
Rusia ataca planta siderúrgica y Ucrania bombardea región de Moscú
Los ataques entre Ucrania y Rusia dejaron al menos 16 muertos este domingo, en plena ofensiva cruzada con drones y misiles, que golpearon infraestructuras civiles a ambos lados del frente.
En un clima de estancamiento, los dos países en guerra han intensificado considerablemente los ataques de largo alcance, llevando al menos en Ucrania el número de víctimas civiles a su nivel más alto desde los primeros meses de la guerra lanzada por Moscú en 2022.
En Rusia, una oleada de drones ucranianos mató a cinco personas en una zona residencial de la región de Rostov, en el sur del país, según informó el gobernador regional Yuri Slusar. Otras tres personas murieron en las regiones de Bélgorod y Moscú, y otras tres, en los territorios ucranianos controlados por Rusia.
El gobernador de la región de Moscú, Andrei Vorobiov, describió el ataque como "uno de los más masivos con drones en la memoria reciente".
El Ministerio de Defensa ruso afirmó que había interceptado 822 drones en todo el país durante la noche.
En Ucrania, una andanada de drones y misiles rusos mató a dos personas e hirió a 14 en la planta siderúrgica de ArcelorMittal en Krivói Rog, ciudad natal del presidente Volodimir Zelenski.
La planta, de uno de los mayores productores de acero de Ucrania, informó de que detuvo parcialmente sus operaciones después de que el ataque dañara sus principales instalaciones de producción.
Los ataques también alcanzaron otras regiones, matando a dos personas en la región suroriental de Zaporiyia y a una en la región fronteriza de Sumi.
En Kiev, el bombardeo alcanzó un popular mercado de libros al aire libre en Pochaina, conocido como un lugar donde encontrar volúmenes raros y de anticuario.
ImagenAfp

American curios
¿La misma historia?
David Brooks
▲ Antimperialistas y opositores a las guerras, intervenciones e invasiones desde los inicios de Estados Unidos hasta hoy día, entre ellos Martin Luther King (en imagen de agosto de 1963), han advertido que las acciones bélicas injustas y criminales a nombre del imperio minan y podrían hasta destruir la democracia en casa.
Foto Afp
Desde sus inicios, Estados Unidos ha tenido que vivir entre las contradicciones de su propia existencia, algo que sólo se ha intensificado al volverse superpoder. La retórica de la igualdad, libertad, democracia, paz y respeto a las libertades civiles –palabras que se proclamaron desde que fue fundada esta república hasta hace sólo poco– han coexistido con la realidad de la esclavitud, conquista y casi exterminio de pueblos indígenas, e incesantes guerras, intervenciones, operaciones clandestinas hasta hoy día (según un conteo, la potencia ha intervenido en otros países más de 200 veces desde 1950). Y eso, a pesar de que una y otra vez se advertía que lo primero sería sacrificado o anulado con lo segundo.
En la Convención Constitucional de 1787, James Madison, uno de los padres fundadores de Estados Unidos, advirtió que “ninguna nación puede preservar su libertad en medio de guerra continua. Una fuerza militar activa, con un Ejecutivo demasiado grande, ya no serán compañeros seguros a la libertad. Los medios de defensa contra el peligro extranjero siempre han sido los instrumentos de tiranía en casa”. Esa advertencia compartida con otros fundadores sigue vigente, escribe Katrina Vanden Heuvel, directora de la revista progresista The Nation en la introducción de un número especial marcando el 250 aniversario de Estados Unidos (la revista fue fundada por antiesclavistas hace 161 años), donde recuerda que siempre ha existido una disidencia contra las acciones imperiales de este pais (https://www.thenation.com/article/society/anti-imperialism-nation-magazine/).
Esa larga historia de la contradicción fundamental entre un imperio y una democracia acompaña a un país que por un lado se proclama como una fuerza del bien bendecida por Dios, la “nación indispensable” dedicada a salvar al mundo e imponer su “libertad” (nunca preguntando quién la invitó a tomar ese papel), pero que por otro es “el país más violento del mundo”, como lo resume Jeffrey Sachs.
Thomas Jefferson tiene una frase famosa que encapsula esta contradicción e intenta resolverla: “estoy convencido de que ninguna Constitución jamás antes fue tan bien calculada como la nuestra para un imperio extenso y el autogobierno”, escribió a Madison en 1809.
La idea de que la “libertad” individual requiere una expansión constante de un imperio benévolo promoviendo la democracia, de donde brota la idea de “policía del mundo” para garantizar la ley y orden, está al corazón de conceptos como la Doctrina Monroe y el Destino Manifiesto, recuerda el historiador William Appleman Williams en su libro Imperio como forma de vida. Pero inconformes y disidentes de este país durante décadas, hasta siglos, han rechazado ese papel del país en el mundo.
Antimperialistas y opositores a las guerras, intervenciones e invasiones desde los inicios del país hasta hoy día –entre ellos figuras como Mark Twain y Martin Luther King e innumerables voces a lo largo de la historia del país, muchos pagando las consecuencias de atreverse a cuestionar el poder– han advertido que las acciones bélicas injustas y criminales a nombre del imperio minan y podrían hasta destruir la democracia, la libertad y los derechos aquí en casa.
Actualmente se cuenta con el imperialista más honesto de la historia de Estados Unidos. El presidente lo deja claro, cuando habla sobre su “triunfo increíble” en la guerra de horas con Venezuela. No menciona democracia, libertad, igualdad, sino sólo petróleo y cuantos millones de barriles Estados Unidos ha sacado de ahí. Ese es el triunfo. Al igual, con la renovada Doctrina Monroe, la Casa Blanca lo dice claramente: nadie puede cuestionar el dominio de Estados Unidos en el hemisferio americano. Al mismo tiempo, los expertos y defensores de derechos señalan que dentro de este país, la democracia estadunidense está en jaque como nunca antes al anularse derechos al voto, de las mujeres y libertades civiles.
Tal vez es pura nostalgia imperial para otro tiempo y la retórica oficial es sólo el último grito de algo que ya empieza a desvanecerse.
Yo-Yo Ma, el Boston Symphony e invitados. We the People. https://www.classicalwcrb.org/show/the-boston-symphony-orches-tra/2026-03-25/we-the-people-part-2-yo-yo-ma-aoife-odonovan-and-jennifer-kreisberg-at-tanglewood

Fidel, el pueblo y la verdad
Fidel había reconocido que el campo socialista ya no existía y EU intentaría una vez más torcerle el brazo. 
Foto Luis Castillo   Foto autor
Carlos Fazio
17 de agosto de 2026 00:04
A zancadas entre dos siglos al frente de una revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes en la mayor de las Antillas, Fidel encarnó hasta el final de sus días la conexión estructurada entre la dirigencia y la masa, como señaló Ernesto Guevara en El socialismo y el hombre en Cuba, texto dirigido a Carlos Quijano, director del semanario Marcha de Montevideo, en 1965. Allí el Che dijo cómo desde el inicio de la lucha armada se había ido gestando ese vínculo estrecho entre “el pueblo, masa todavía dormida” y los barbudos de la Sierra Maestra. 
Ese diálogo entre Fidel y el pueblomasa al que había que movilizar mientras se creaban las condiciones subjetivas para la victoria; ése decir la verdad, siempre, más allá de los errores, había iniciado en su fase final el 14 de abril de 1958 desde una radio clandestina ubicada en Pata de la Mesa, en el Alto de Conrado. Desde allí, a través de los micrófonos de Radio Rebelde, Fidel pronunció sus primeras palabras denunciando el control absoluto de la prensa escrita, radial y televisiva por la tiranía de Fulgencio Batista: “Mientras ocultan la verdad a toda costa, divulgan la mentira por todos los medios.” 
La confianza y la credibilidad de las transmisiones de Radio Rebelde radicaba en el contacto directo con el pueblo de los líderes de la gesta revolucionaria, comenzando por Fidel, mediante un lenguaje ajeno a formalismos retóricos y sobre la base de la más absoluta transparencia. Además de dar a conocer la vitalidad del foco guerrillero en la Sierra Maestra y romper el cerco mediático de la dictadura batistiana, que impedía a la población tomar el pulso de la creciente actividad insurgente, la emisora perfiló un inédito modelo de comunicación asociado a las luchas populares. Sumado a su inmediatez y capacidad multiplicadora –las emisiones fueron realizadas diariamente desde el 24 de febrero de 1958 hasta el 1° de enero de 1959 en dos horarios nocturnos–, las transmisiones a través del éter generaron un mayor impacto en la población, pudiendo superar las dificultades de circulación de la prensa escrita clandestina. Se agregaba a ello su papel estratégico por ser un medio de divulgación masivo y por su carácter esclarecedor, orientador y movilizador, sobre la base de que todos los mensajes estaban avalados por la verdad. “En la Radio Rebelde –afirmó Fidel− no se puso nunca ni una bala de más, ni se dijo una mentira”. 
Cuando la revolución apenas empezaba a gatear –no habían pasado ni dos semanas de la victoria–, el aparato propagandístico de Estados Unidos de la era Eisenhower, principalmente a través de sus agencias cablegráficas AP y UPI, revistas como Life, Newsweek, US News and World Report y sus principales periódicos, montó una campaña de intoxicación mediática internacional acusando a Fidel Castro y a otros dirigentes del proceso de convertir al país en un “baño de sangre” con los juicios de los tribunales revolucionarios y las sanciones de fusilamiento a un grupo de los más connotados criminales de guerra de la dictadura de Batista. 
En respuesta, Fidel convocó a la “Operación Verdad” en el hotel Habana Riviera de la capital cubana los días 21 y 22 de enero de 1959. Allí comenzó el enfrentamiento que hoy conocemos como guerra mediática. Muchos años después, Fidel dijo: “Si no se está dispuesto a desafiar los riesgos de cualquier tipo, los riesgos de agresión militar como los riesgos de su propaganda, no se puede dar respuesta adecuada al enemigo; intimidarse frente a la propaganda es como intimidarse frente a los fusiles del enemigo. No hay que tener miedo a nada”. Pocos meses después nacía la agencia Prensa Latina (PL). 
En 1989, tras la implosión de la URSS y la descomposición del campo socialista en Europa Oriental, la dirección cubana se vio obligada a aplicar el llamado Periodo Especial. En septiembre de 1990, al abordar las dificultades que enfrentaban el país y la Revolución ante la gravedad de la situación en Cuba, Fidel dijo: “Ahora, les pregunto (…) ¿Qué vamos a hacer, darnos por vencidos? ¿Rendirnos? ¡Jamás! ¿Qué vamos a hacer? ¿Vamos a renunciar a la revolución? ¿Renunciar al socialismo? ¿Renunciar a la independencia? ¡Jamás! Lo que debemos hacer es resistir, luchar y vencer, por supuesto.” 
Cuba vivía una trágica soledad. Desde Washington, la administración de George Bush padre intentó sacar réditos. Acorralar a Cuba fue la consigna. Fidel había reconocido que el campo socialista ya no existía y EU intentaría una vez más torcerle el brazo. La contradicción volvía a ser anexión versus independencia nacional. EU exploraba nuevos mecanismos de presión y su nueva punta de lanza para la etapa sería el denominado “Proyecto TV Martí”. Para justificar su accionar subversivo desestabilizador, los políticos estadunidenses se escudaban en una doctrina de seductora y demagógica denominación: “Libre flujo de información”. Pero la “Tele-agresión” −como la denominaron los cubanos− era una acción de ablandamiento con claros objetivos políticoideológicos. Producto del Documento de Santa Fe II, formaba parte de la guerra sicológica al servicio de la desinformación. Fidel la calificó como una estación “gusana” y “subversiva” al servicio del Departamento de Estado. La emisora comenzó a transmitir a las 1 horas 45 minutos del 27 de marzo de 1990, pero no habían pasado 10 minutos, cuando la eficaz interferencia electrónica de un grupo de científicos y técnicos cubanos pareció dar la razón a quienes, en EU, consideraron que el proyecto era una “estupidez”. Fidel lo explicó como una cuestión de soberanía e independencia. Dijo: “Una vez más, esta es la guerra entre David y Goliat. Una guerra electrónica. Y ahora bien, ¿por qué fue derrotado Goliat? Por bruto.” 
Hoy, cuando la guerra cognitiva arrecia y el líder ya no está, la isla sigue sus enseñanzas: resiste y lucha. Y sin duda, vencerá.